Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Uncategorized’ Category

                   SIENTO MI PRESENTE COMO UNA BENDICION


Quienes aseguran que todo tiempo pasado fue mejor, quizás se aferran a imágenes mentales de su ayer, que constituyen en  refugio para escapar a una realidad, que por cualquier circunstancia les produce temor a enfrentar con entusiasmo su vida diaria.

Pienso que todo tiempo es bueno para disfrutar las muchas bendiciones que existen sobre esta tierra para nuestro beneficio. Si bien es cierto que algunos de nuestros recuerdos son hermosos y gratos, no menos cierto es que  será muy difícil evaluarlos en su justa medida, fuera de su contexto de tiempo y espacio.

En principio, en nuestra existencia, la forma de ver la vida y las cosas evolucionan y se comportan conforme se suceden los acontecimientos. Así, algunos valores y códigos de comportamiento sufren modificaciones, producto de nuestro desarrollo físico e intelectual; como consecuencia, situaciones que ayer nos parecieron interesantes, hoy pudiéramos considerarlas irrelevantes.

Respecto de los gustos, por ejemplo, es común que aquello que nos pareció espectacular y bello en nuestra niñez o adolescencia, cuando somos adultos cambie radicalmente; y es que, en esa época ya superada, por nuestra natural curiosidad todo era nuevo y emocionante, pero con el devenir de los años, el enfrentar diariamente una vida que es absolutamente práctica, pone las cosas en su debido lugar.

Decir que todo tiempo pasado fue mejor, sería como aceptar que con el correr del tiempo,  se pierde nuestra capacidad de disfrutar de las cosas bellas y buenas del presente, especialmente el amor de y a nuestros semejantes, y eso sería tan terrible como aceptar que estamos muriendo… lentamente.

No digo que unos días no sean diferentes a los otros, porque eso es más bien, deseable. Pero aferrarse a la nostalgia común en mucha gente, derivada de situaciones que ya nunca volverán, es un sentimiento que al distorsionar la realidad, sacrifica las cosas buenas de la vida diaria, por un recuerdo que nuestra mente, erróneamente evoluciona incorporándole elementos sublimales que nunca llegaron a existir.

Sin considerarme obsesivo, soy un fanático del presente, por el cual… doy gracias; lo vivo intensamente, lo siento en cada una de mis células y si de algo me sirve el tiempo pasado, es para fortalecerlo con los buenos recuerdos, cuales por cierto son los únicos que en mi permanecen.

Por eso… ¿Mi mejor tiempo? Este eterno presente, cuando aún puedo pronunciar esa maravillosa expresión que dice más que mil palabras: te amo.

Read Full Post »

Releyendo al siempre admirado Dr. Ron Jenson, me encontré con un criterio que él atribuye al Sr. Roy Roberts, ex Vicepresidente de General Motors  de 55 años de edad, que trata sobre el equilibrio de nuestra vida, que creo debo compartir con mis lectores. El decía:

  “La vida es como hacer malabarismos con bolas de cristal y de goma; el éxito depende de saber cual es cual. Mis bolas de cristal son mi religión, mi fe, mi trabajo en este país. Cualquier otra cosa es una bola de goma, que usted puede dejar caer, esperar una semana, un mes o dejarla rebotar. La vida es acerca de elecciones. La vida es acerca de Equilibrio.”

 Coincido plenamente en que toda nuestra vida es equilibrio; físico o espiritual, pero todo es… equilibrio. Nuestra espiritualidad, salud, amor, intelectualidad y finanzas, están directamente conectadas a nuestro equilibrio emocional. Así, si nuestro espíritu se perturba o intranquiliza porque no estamos contentos con lo que hacemos o no somos felices, como lo predica la Nueva Psicología, tal circunstancia  incidirá inmediata y directamente en nuestra salud, relación afectiva y laboral, producción intelectual o académica y en nuestra situación económica.

 Algunas circunstancias de nuestra vida equivalen a bolas de goma, que podemos manejar a placer sin grandes consecuencias. Pero otras que son trascendentes, lo son de cristal y cuidadosas de manejar porque si se rompen, difícilmente pueden repararse con el rendimiento anterior al evento desgraciado.

 Como asesor corporativo, continuamente asisto a reuniones donde, independiente de la jerarquía,  a menudo encuentro personas que no identifican el secreto de vivir el camino, que es como decir: poner amor a lo que hacen y disfrutarlo; edificar a sus compañeros; identificar los tropiezos y errores como enseñanzas;  sentir la importancia de ser útiles, como  máxima ambición humana; y como consecuencia, ser… felices.

Se trata de identificar cuáles son las bolas de goma y cuáles de cristal. El amor, la responsabilidad, el compromiso personal con nuestro trabajo, familia y sociedad; la necesidad de formarnos físico-espiritualmente, de tal manera que todos los días avancemos en la comprensión y aceptación a los demás, son bolas de cristal porque, fundamentalmente, tienen una raíz espiritual. El resto de nuestra actuación, podemos tomarlo como pelotas de goma que, sin importar donde reboten, no afectarán nuestra entidad trascendente: LA ETICA PERSONAL, que nos señala que tenemos origen divino y por tanto estamos obligados a ser generosos, sensibles y solidarios con nuestros hermanos humanos.

 

Read Full Post »

PEDIR… DANDO

                                   …Y RECIBIRÁS EN LA MISMA MEDIDA EN QUE DES

Como casi todos mis días el de ayer fue bello, cuando nuevamente viví las mil emociones que me regala la vida desde el alba hasta el anochecer.

Especialmente, al asistir con mi amada esposa al supermercado y disfrutar de esa manera  que tenemos los esposos de decir… te amo, representado en compartir con ellas ese sencillo pero significativo momento de proveer las cosas necesarias para el hogar, tuve una grata experiencia que paso a narrarles.

En la entrada, un grupo de adolescentes cortésmente me entregaron unos papelit
os donde solicitaban algún alimento para un hospicio.

Su cara radiante reflejaba esa parte bella, sensible y generosa con que  todos venimos al mundo, pero que una sociedad perturbada trastoca con mecanismos de defensa poniendo al hombre contra el hombre, me hizo recordar mis niñas cuando regresaban de sus escuelas, felices por haber sido premiadas o reconocidas en sus estudios.

En ese momento experimenté con más fuerza lo que siempre ha sido máxima en mi existencia: vale la pena creer en los seres humanos y…vivir la vida.

Aquellos chicos pedían para dar lo que ellos no podían por su escasez personal; no les importaba pedir, sino que  eran felices de hacer por otros lo que a ellos les era imposible: regalar algo para ayudar a sobrevivir.

Soy fan de la juventud, quizás porque aún me siento joven y doy gracias a mi padre celestial por permitirme ver esas caras jóvenes maravillosas; porque  gracias a su diligencia generosa, comparto lo poco  que tengo con quienes no conozco,  pero sé que son mis hermanos.

Conozco esa satisfacción, sé dónde y cómo se siente; sobre todo, sé sus resultados que son bíblicos: “… jamás he visto hijo de justo mendigando pan…” y yo, que tengo cinco hijos y once nietos, tengo la certeza  que nunca mendigarán pan.

Por eso mi comentario de hoy es que debemos dar, siempre dar, y si es posible, con la valentía de esos chicos que seguramente nunca pedirán para ellos:  piden para dar.

Ojalá Dios nos inspire para dar siempre, no sólo cosas materiales sino amor, consideración, aceptación, respeto, generosidad y… solidaridad humana, que tanta falta nos hace en estos tiempos.

Elevo una oración por quienes recibirán y disfrutarán de esos alimentos, que sin el trabajo de esos jóvenes nunca tendrían; pido a Dios ricas bendiciones para quienes ayer dieron esos alimentos, pero aún más para quienes pidieron… para dar.

Read Full Post »

MI DIVERSO MUNDO

BOULDER COLORADO

Boulder, Colorado, camino por las calles sin conocer a nadie, pero todas las caras me son familiares: hombres, mujeres, niños; rubios, blancos, afroamericanos, latinos, pero todos en lo mismo; tratando de sobrevivir de la mejor manera posible.

Son la misma gente y el mismo mundo.  Es mi mundo y mi familia humana. Sonrisas, ansiedad, alegría, tristeza, sueños, ambición, decepción; unos apurados, otros lentamente; pero todos procurando encontrar alguien con quien hablar, con quien compartir, con quien huir de esa horrible soledad, que una sociedad sorprendida ante sus propios retos y atemorizada de ella misma, nos ha ido creando progresivamente.

En mi lucha contra esa tendencia a considerarnos extraños por ser de diferente nacionalidad, origen o raza aún siendo hermanos en Dios, sonrío a unos y otros, mientras siento el frío de la mañana, pero también la calidez de las miradas y signos positivos de respuesta de esas personas que no conozco, pero que como yo sienten que  somos diversos, diferentes, pero… familia.

Padre Celestial, gracias por haberme permitido vivir estos años; por todo lo que he conocido, por regalarme mi familia humana que tanto amo; por enseñarme a sonreír y a sentir amor por mis semejantes; por permitirme disfrutar igual del vuelo presuntuoso  del águila,  como del  parsimonioso paso de una mariquita  sobre el marco de mi ventana.

Padre amado, gracias por enseñarme a disfrutar de este maravilloso mundo de las cosas sencillas que llena mis días y mis noches; por el canto de los pájaros, el murmullo de las quebradas, la sonrisa de los niños, la belleza de las flores, la música de las campanas, el vuelo silencioso de las hojas al caer y el inigualable sonido de la palabra amor,  porque eso hace mi felicidad.

Padre no importa cómo, donde ni de que forma, ayúdame a llevar mi sonrisa, mi palabra, mi mano amiga y mi corazón abierto, a tantos hermanos solos y tristes quienes no han entendido que tú estás aquí con nosotros, en la tierra, en el agua, en el aire, en cada cosa o movimiento; que no requerimos nada extraordinario para ser felices, porque todo es bello, maravilloso, único; porque todo tiene una razón y un propósito; porque es tu obra que nos obsequias todos los días, sin considerar si lo merecemos o no y con la única intención de que seamos felices.

Y esta noche Padre, cuando las estrellas guiñen sus ojos al mundo y yo cierre los míos, déjame considerar que hice algo por alguien, porque así sentiré que soy digno de llamarme… tu hijo.

Read Full Post »

POR QUÉ AMAR

En épocas de profundos cambios en nuestro país, el amor se convierte en factor importante para lograr la tranquilidad física y espiritual, que demanda una vida edificante y plena.

En este indescriptiblemente bello pedacito del mundo que es nuestro país, hoy el amar se hace no sólo un factor de felicidad y placer sino una necesidad urgente.

Frente a tanta diatriba política, insinceridad e insensibilidad que se observa, sólo el amor puede hacer menos lacerantes los efectos de las diferencias que se  manifiesta, casi permanente en nuestra cotidianidad.

Ahora y no mañana estamos obligados a amar a nuestro país, y para hacerlo como es debido, necesitamos amarnos como lo que somos: hermanos e hijos de la misma madre, que tiene un nombre excelso: VENEZUELA.

Tenemos que aceptarnos como somos y amarnos como hermanos para convivir de forma armoniosa y feliz.

No es indeseable ser o pensar de forma disímil o concebir lo social, cultural o político de diferente manera. Por el contrario, la diversidad nos enriquece.

Necesitamos retomar el camino de la hermandad, de la consecuencia y de la aceptación; pero eso sólo podemos lograrlo con amor, porque el amor cura las enfermedades del cuerpo y las heridas… del alma.

Nuestros amigos, vecinos, compañeros de trabajo y de estudio, tienen derecho a pensar de forma diversa a la nuestra y eso no tiene por qué hacerlos peores, porque tampoco nosotros somos mejores por pensar diferente. Simplemente, es el ejercicio del derecho que todos, como venezolanos tenemos.

Pertenecemos a esta noble tierra venezolana; somos hijos de Dios, siempre tratando de ser mejores –lo cual por cierto no es fácil- pero al fin y al cabo sólo seres humanos con virtudes y defectos… no ángeles.

Este es el único país que tenemos y que es realmente nuestro. Como escribiera el poeta “…aquí están todas nuestras raíces…”.

Somos un pedazo de esta tierra; aquí somos algo más que un número del seguro social; somos hermanos venezolanos y tenemos que amarnos, y eso debe estar por encima de cualquier diferencia ideológica.

Tenemos sólo dos posibilidades: o hacemos un país de amor y seremos felices, o uno de odio y jamás tendremos paz. A usted le toca escoger, yo ya hice mi elección: Aunque tengo una mente universal y mucha de mi familia vive en el exterior, por sobre todo aquí me quedo. AMO A MIS HERMANOS VENEZOLANOS y eso no tiene vueltas atrás. 

Read Full Post »

EL CASCARON VACIO

Si no queremos que nuestro hogar se convierta en un cascarón vacío cuando los hijos se vayan, deberemos tomar las previsiones apropiadas a tiempo.

En el matrimonio el amor debe ser tan grande que alcance tanto para los hijos como para los esposos. Los hijos aportan ternura,  amor, solidaridad y especial vinculación de solidez al matrimonio, pero su estadía en el hogar,  como todo en la vida… pasará, mientras papá y mamá seguirán.

Es la historia del mundo y no podemos cambiarla; si acaso, podemos programar los lapsos del comienzo de la familia, su desarrollo, su maduración, el alejamiento de los retoños del árbol familiar para  formar… nuevas ramas familiares.

Si amamos, respetamos, entendemos y aceptamos la posible diversidad de nuestros hijos; si somos buenos padres en su momento y mejores amigos cuando haga falta, pero sin darles lo que corresponde a nuestra pareja, entonces el proceso será exitoso,  edificante y… permanente.

Desde que nacen los hijos, las parejas inteligentes establecen los límites de atención a cada integrante  de la familia: a los hijos lo que corresponde, a la pareja lo que merece y la familia funciona perfectamente equilibrada.

Cuando el último de los hijos cumple 15 años, es el momento ideal para prepararnos para vivir sin ellos, continuar disfrutando de la vida y muy especialmente, porque ahora estaremos libres económica y físicamente de toda atadura, para amarnos más y con plena libertad.

Dos iniciamos el matrimonio con amor, emoción, sueños, magia y así debe permanecer hasta el final, porque siempre seremos… dos. Seguramente tendremos que repensarnos, y quizás, reinventarnos para volver a aprender a vivir solos, pero felices, entusiastas, satisfechos  y …juntos.

Conviene volver a realizar algunas actividades solos como dos enamorados, robando tiempo al tiempo, pero inyectando esos toques de locura, cual es lo que corresponde a lo que realmente somos: dos enamorados.

Es momento de regocijarnos, de felicitarnos porque lo logramos: hicimos  la familia que queríamos y… somos felices. Pero recordar que pronto viviremos… solos.

Vivir solos no es una tragedia, sino por el contrario, como sabemos que nuestros hijos son felices con sus nuevas familias, ya no tenemos tantos compromisos y estamos más libres para amarnos sin límites de ningún género, y eso es un privilegio.

En nosotros está escogerlo: o vivir una vejez amargados, disgustados, esperando que nos llamen los hijos, o vivir intensamente el regreso del… amor  latente pero vivo.

Read Full Post »

 

EL PESO DE LA VIDA NOS  LO PONEMOS NOSOTROS MISMOS

¿Puede un ave volar alto con mucho peso? No, las aves que vuelan más alto lo hacen sin  otro peso que su propio cuerpo; de otra forma, no  podrían lograrlo.

Es igual en nuestra vida: si acumulamos mucho peso, andamos cansados, nos cuesta caminar y se nos dificulta llegar a nuestro destino. En cambio, si estamos livianos y nada nos pesa  somos ágiles, entusiastas, diligentes, obsequiosos, generamos sinergia, optimismo y alegría de vivir.

El peso de la vida -como todo el que acumulamos en su camino- nadie nos lo pone sobre los hombros sino que nosotros, a nuestra propia voluntad,  lo tomamos y lo cargamos a cuestas.

Somos tan elementales que ni para subsistir –que es instintivo- ni vivir felices, que sólo  requiere diligencia, necesitamos esa pesada carga que acumulamos cuando odiamos, envidiamos o resentimos; somos avaros, maledicentes, codiciosos, vanidosos, pesimistas, incrédulos, engreídos, ingratos, insensibles, irrespetuosos e iracundos.

Somos físicamente vulnerables pero podemos ser cuidadosos e inteligentes; somos excitables pero reflexivos, atemorizables pero aguerridos, débiles frente a la tentación pero espiritualmente fuertes; pero sobre todo, tenemos a Dios de nuestro lado… siempre.

Entonces ¿Para que necesitamos carga si podemos andar livianos?

¿Hacemos algo para nacer? ¿Sabemos cuándo vamos a morir? ¿Prendemos el sol por la mañana para iluminar el mundo u ordenamos al día que de paso a la noche, el frío al calor o al mar que calme sus olas? ¿Dictamos a la tierra que frutos debe producir o a los ríos el agua que nos debe dar?

No, todo lo importante para vivir nos es dado hecho, casi sin esfuerzo consciente. No tenemos que preocuparnos para ordenar a nuestro cuerpo cuántas veces debe respirar, palpitar el corazón, fabricar glóbulos rojos o renovar nuestras células, porque todo lo trascendente nos es dado hecho.

Las cargas las fabricamos nosotros, cuándo convertimos eventos y motivaciones normales en situaciones alarmantes; asuntos por resolver en problemas; enseñanzas en preocupaciones.

Pero cuando sustituimos la ira por la oración, el pesimismo por la fe, el temor por la magia y fantasía, la negatividad por los sueños, el mundo se esclarece, se llena de colores y olores maravillosos.

Solo algo debemos llevar siempre con nosotros, porque es liviano y remedio para la enfermedad; alegría para la tristeza y la mejor oración de agradecimiento a Dios: AMOR, que da valor, generosidad, sensibilidad, alegría; hace la vida más liviana y nos da la felicidad necesaria para hacer a los demás… felices.

 

¿Puede un ave volar alto con mucho peso? No, las aves que vuelan más alto lo hacen sin  otro peso que su propio cuerpo; de otra forma, no  podrían lograrlo.

Es igual en nuestra vida: si acumulamos mucho peso, andamos cansados, nos cuesta caminar y se nos dificulta llegar a nuestro destino. En cambio, si estamos livianos y nada nos pesa  somos ágiles, entusiastas, diligentes, obsequiosos, generamos sinergia, optimismo y alegría de vivir.

El peso de la vida -como todo el que acumulamos en su camino- nadie nos lo pone sobre los hombros sino que nosotros, a nuestra propia voluntad,  lo tomamos y lo cargamos a cuestas.

Somos tan elementales que ni para subsistir –que es instintivo- ni vivir felices, que sólo  requiere diligencia, necesitamos esa pesada carga que acumulamos cuando odiamos, envidiamos o resentimos; somos avaros, maledicentes, codiciosos, vanidosos, pesimistas, incrédulos, engreídos, ingratos, insensibles, irrespetuosos e iracundos.

Somos físicamente vulnerables pero podemos ser cuidadosos e inteligentes; somos excitables pero reflexivos, atemorizables pero aguerridos, débiles frente a la tentación pero espiritualmente fuertes; pero sobre todo, tenemos a Dios de nuestro lado… siempre.

Entonces ¿Para que necesitamos carga si podemos andar livianos?

¿Hacemos algo para nacer? ¿Sabemos cuándo vamos a morir? ¿Prendemos el sol por la mañana para iluminar el mundo u ordenamos al día que de paso a la noche, el frío al calor o al mar que calme sus olas? ¿Dictamos a la tierra que frutos debe producir o a los ríos el agua que nos debe dar?

No, todo lo importante para vivir nos es dado hecho, casi sin esfuerzo consciente. No tenemos que preocuparnos para ordenar a nuestro cuerpo cuántas veces debe respirar, palpitar el corazón, fabricar glóbulos rojos o renovar nuestras células, porque todo lo trascendente nos es dado hecho.

Las cargas las fabricamos nosotros, cuándo convertimos eventos y motivaciones normales en situaciones alarmantes; asuntos por resolver en problemas; enseñanzas en preocupaciones.

Pero cuando sustituimos la ira por la oración, el pesimismo por la fe, el temor por la magia y fantasía, la negatividad por los sueños, el mundo se esclarece, se llena de colores y olores maravillosos.

Solo algo debemos llevar siempre con nosotros, porque es liviano y remedio para la enfermedad; alegría para la tristeza y la mejor oración de agradecimiento a Dios: AMOR, que da valor, generosidad, sensibilidad, alegría; hace la vida más liviana y nos da la felicidad necesaria para hacer a los demás… felices.

Read Full Post »

                                               EL DULCE ENCANTO DEL AMOR

PREMIO POR 1.000.000 DE VISITAS:  Libro gratis: “UNA VIDA FELIZ  click: https://unavidafeliz.com/author/maptalk/

No sé si a todos acontece, pero en mi caso, mi hogar es algo simplemente incomparable; igual hoy, cuando todos los hijos, en función de su vida y felicidad, físicamente nos dejaron solos en ese espacio maravilloso y especial que es más que concreto, ladrillos, muebles, retratos, cuadros, plantas y flores; porque tiene vida propia que palpita todos los días, de la misma manera y vigor que lo hacía hace 40 años, cuando arribó la primera de nuestras hijas.

Habiendo luchado mucho, arriesgado otro tanto, disfrutado lo necesario y vivido intensamente; enfrentado parte de mi vida el temor, la nostalgia, las miserias humanas y vanidad,  no hay sitio donde me sienta más a gusto y seguro, que en estas cuatro paredes que tienen un olor especial, donde todo es muy conocido y tiene un pedacito de mí, y donde está mi amor de siempre: mi compañera de viaje largo, que sabe cómo hacerme sentir que todos los días vale la pena vivirlos; porque no estoy solo con mi gran vulnerabilidad física y espiritual frente a un mundo que es amplio y ajeno,  porque ella, que es la parte más importante de mi existencia, siempre… está ahí.

De alguna manera, para todos los seres vivos siempre hay un hogar; mejor o peor, pero… un hogar. Sin embargo, con tristeza observo cómo algunos de mis hermanos humanos, en esa carrera loca por obtener bienes materiales, poder o fama, hacen pequeño e insignificante  lo que puede ser muy significativo, reconfortante y… grande: el transitar tomados de la mano de quienes aman, dando prioridad a ese increíble por maravilloso, camino de construir su hogar.

El hogar es integral y debe ser tan fuerte que  el tiempo ni las circunstancias puedan disminuir su importancia, como refugio seguro para el alma y el cuerpo. Inicia con dos, que permanecerán por siempre, más allá de la descendencia. Por tanto, no deben los cónyuges subestimar esta circunstancia.

Los hijos llegan y se van, pero papá y mamá quedarán allí; y si no tuvieron el acierto de no confundir los roles y establecer las verdaderas prioridades, cuando ellos emigren quedará convertido en un cascarón vacío e inerte, aburrido y triste, que es todo lo contrario de lo que debe ser… un hogar.

Por todo eso, debemos dar a cada cosa su sitio, importancia y momento. Es la única forma tener siempre un refugio, en el cálido y seguro… hogar.

Read Full Post »

ESTO TAMBIÉN PASARÁ…

Terremotos, tsunami, explosión en plantas nucleares con efectos impredecibles, tristeza, dolor, sorpresa, terror e impotencia; todo un coctel horrible que debemos tomar… todos, para  lo cual nunca estaremos preparados.

No son solo cifras o guarismos, son nuestros hermanos humanos;  no importa si su piel es negra, blanca o sus lágrimas brotan por una rendija… japonesa; son mis hermanos y me duelen en lo más profundo de mi ser.

Estos días mis desayunos y cenas frente al televisor,  se han humedecido con mis lágrimas. Lloro por quienes no conozco y quizás nunca conoceré; pero el dolor está aquí, rasgando mi espinazo, lacerando mis entrañas. Me siento tan impotente como el que más, frente a tanto dolor y a una naturaleza espectacular, avasallante e impredecible, que no podemos entender ni enfrentar y que, cuando ataca no da tregua.

Por qué sucede todo esto? La respuesta siempre es la misma: no lo sé. En siete décadas, he visto a la naturaleza destruir en segundos lo que costó decenas de años construir; he visto a mis hermanos humanos, independiente de su nacionalidad, posición social, poder, fama, raza o sexo, huir desesperados como hormigas, para caer más adelante, sin saber… por qué.

De todo esto he aprendido que no debo preguntar por qué; nadie puede responderme, porque esa es una respuesta de Dios y no de ningún ser humano. Es una especie de razón de la sin razón, que escapa a mi lógica racional. Ver morir sin conocer el motivo lo mismo a un niño que a un anciano, no encaja en mi raciocinio, pero sí que afecta profundamente mi sentimiento; por lo cual no puedo hacer más que orar y… llorar.

Creo que mi dolor, mi tristeza y mi impotencia frente a tanta adversidad incomprensible, es el precio que pago por mi racionalidad.

¿Por qué? No lo sé   y… quizás sea mejor así. Por eso tengo que inventar algo que me ayude a sentirme mejor frente a mi propia pequeñez y vulnerabilidad ante los elementos de la naturaleza.

Sólo me queda preguntarme: ¿Para qué suceden estas tragedias? Entonces puedo fabricar respuestas que se ajusten a mi experiencia, fe en la vida  y convicción de que todo lo que acontece  siempre tiene una razón, aunque inmediatamente no la conozcamos; porque existe una fuerza universal que ordena todo lo que existe; que lo ha hecho durante millones de años y no se equivoca: Dios.

Read Full Post »

AUTOESTIMA

SI CONOZO LO QUE VALGO, NADIE PUEDE OFRECERME MENOS.

Sobre el tema se ha escrito mucho, variado y constante; sin embargo, por su importancia para la felicidad personal, todo lo que se abunde es bueno.

 

La efectividad de nuestra personalidad, depende en mucho de cómo nos consideremos nosotros mismos; a nuestro favor tenemos que física y espiritualmente, somos la obra más acabada sobre esta madre tierra.

Físicamente, somos especialmente singulares. Nuestro cuerpo es individual, único, hecho a imagen y semejanza de Dios y eso significa que nadie puede ser más o menos bello sino diferente, pero siempre… bello; precisamente porque Dios es bello.

Nacimos cuándo, cómo y dónde tenía que suceder; nuestra edad, siempre, es la apropiada; nuestros padres los mejores y este hermoso y apasionante mundo, nuestra herencia.

Tenemos el poder de dar a cada circunstancia la trascendencia que nos convenga, y eso nos asegura la posibilidad de determinar el nivel de la satisfacción deseada.

No necesitamos mostrarnos diferentes a como somos, ni desear la vida de otro, y la autenticidad es elemento importante de nuestra personalidad. En función del amor, sabemos superar nuestra originalidad, elevarnos por encima de nuestra propia naturaleza y eso nos hace… espirituales.

Disponemos del intelecto suficiente para diferenciar lo bueno de lo malo; lo seguro de lo peligroso; escogimos la generosidad y ser útil nos regala elevarnos sobre nuestra original naturaleza.

Mis tiempos siempre han sido buenos: cuando niño satisfice mi curiosidad y me reí de todo lo importante; cuando joven aprendí a amar la vida, las personas y a disfrutar con fruición… todo, sin darle mayor trascendencia. En mi madurez aprendí que el respeto, la consideración, el reconocimiento y la admiración, fundamentan el amor verdadero y… permanente.

Hice de la generosidad y la felicidad mi ruta: por eso comparto mi pan con el necesitado, abro mi corazón al desvalido y presto mi hombre al desventurado, para recostar su cabeza.

Conozco lo que valgo, sé que como ser humano, soy único e irrepetible; consecuencialmente, a cualquier edad represento un valioso obsequio para cualquier otro ser humano. Así que, quien no lo descubra, aprecie o desperdicie, simplemente… se lo pierde.

Eso es la autoestima; sentirnos, dentro de nuestra natural sencillez, especialmente seguros de estar dotados por Dios, de todos los atributos necesarios para motivar éxito, bienestar, solidaridad y amor; condiciones fundamentales para combatir el egoísmo y lograr nuestra mayor ambición como seres racionales: LA FELICIDAD.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »