Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘MATRIMONIO VS. SOLTERÌA’ Category

RUPTURA DE PAREJA

pareja brava

¿Por qué se rompe el vínculo de Pareja?

Para quienes hemos mantenido una feliz pareja durante varias décadas, el rompimiento de las que hemos personalmente conocido, en la mayoría de los casos ha sido injustificado, dada la importancia de la relación. La separación conlleva la muerte de hermosos sueños, inversión de tiempo en cuidados, sacrificios y ambiciosos proyectos, que desaparecen o se quedan en el aire.
Cuando además ya existe descendencia, entonces la situación se hace mucho más grave y casi trágica; pues si no se trata de dos personas maduras, inteligentes y suficientemente generosas para mantener una buena relación luego del evento, la separación pudiera afectar más a los hijos que a los mismos integrantes de la pareja disuelta.

Lo más triste es que, en el más alto porcentaje, el rompimiento tiene su origen en desavenencias hasta cierto punto pueril o solucionables mediante el respetuoso trato y comprensión del problema, que casi siempre nada tendrían que ver con situaciones realmente graves, que justificaren la disolución del vínculo que los une.
Es muy poca la incidencia de los denominados “motivos graves”, como infidelidad sexual, adicción a drogas, intento o corrupción del cónyuge a los hijos, o condena a presidio por varios años. Casi todos los casos abren y cierran su ciclo con situaciones de mala comunicación, incomprensión, desconsideración, desatención, falta de solidaridad, aburrimiento o rutina; pero sin duda, solucionables. Uno de los más significativos factores que concurren para lograr la ruptura, lo es la falta de reconocimiento mutuo a la labor e iniciativa de los integrantes de la pareja en su vida cotidiana.

En el ejercicio de asesores familiares verificamos que, en la casi totalidad de los casos, era la acumulación de situaciones inconvenientes -pero no graves- lo que producía o hacía más conflictivas tales desavenencias. Determinamos que la mayor frustración se producía por la indiferencia de una parte a los esfuerzos en pro de la satisfacción o beneficio del otro miembro y/o de la relación, con respecto a la atención, dedicación, cuidado, lealtad y sinceridad aportados; incluidos dentro de tales esfuerzos el cuidado personal para agradar a su cónyuge, así como aquellos necesarios para mantener esa magia que genera una relación sexual activa, emocionante y solidaria.

El final llegaba cuando los miembros olvidaban que la pareja surge, cuando se decide dejar la soltería para unir destinos a alguien que se ama, pero de quien se espera apoyo mutuo, respeto, buena comunicación, solidaridad, lealtad, comprensión, aceptación, y de tal manera procurarse una vida más fácil, emocionante, edificante y feliz. Cuando no se dan estos factores, surge progresivamente el desencanto; el cual si no se ataca efectivamente con elementos de renovación de esos sentimientos desmejorados, el sentimiento de frustración suele ser progresivo y termina por ser insoportable.

Si te interesan estos temas, baja gratuitamente el Libro del Autor “Una Vida Feliz”, haciendo click en: //unavidafeliz.files.wordpress.com/2011/05/una-vida-feliz.pdf

Anuncios

Read Full Post »

APORTE A LA PAREJA

PAREJA...Esto fue parte del texto de una consulta recibida de una dama quien es lectora de este Blog, solicitando asesoría de pareja:

“Me divorcié porque mi marido tenía muchos defectos y yo pensaba que no disponía de suficiente libertad, como cuando era soltera; sentía que mi vida era aburrida y llena de obligaciones. Creí que afuera me esperaba un mundo lleno de oportunidades, compañía y emociones; pero no fue así y un año después, ansío volver a compartir mi vida con alguien, aunque tenga defectos. Detesto esta libertad que sólo me sirve para sentirme sola y aburrida, entre tanta gente. Creo que esas obligaciones que tenía en mi relación perdida, me hacían sentir más útil y quizá… feliz.”

No me extrañó su confesión, ya que, algunas veces los integrantes de pareja magnifican sus dificultades, desestimando las muchas situaciones gratas que genera la relación. La libertad es un valor y como tal intangible, y de poco sirve si no se aprecia como importante aporte a la relación de pareja. La libertad para hacer cosas incorrectas, inapropiadas o inconvenientes, se convierte en una aberración: convertir un valor en antivalor. Por lo tanto, no es pérdida de libertad sentirse atado por amor a otra persona y cumplir nuestros deberes, cuando la otra parte acepta voluntaria y cariñosamente la misma situación y cumple con las suyas.

Materializar nuestro amor por esa persona que escogimos para hacer vida en común, suele ser encantador. El cumplimiento con entusiasmo de lo que nos corresponde, es lo que fortifica, hace plena, edificante y feliz la pareja. El mantenimiento del amor recíproco, la ternura y dedicación a quien se ama, no dan tiempo para el aburrimiento; escasamente se tiene tiempo para disfrutar de la variada gama de experiencias agradables que conlleva el amor conyugal. No hay mayor sentimiento de seguridad física y espiritual que la de sentir que se cuenta con alguien con quien enfrentar los momentos duros de la vida, compartir las alegrías y celebrar los éxitos mutuos; y eso se llama, amor de pareja.

El problema de mi consultante no radicaba en los defectos de su cónyuge, falta de libertad, variadas obligaciones o aburrimiento, porque esos elementos se presentan casi en toda relación humana; simplemente ella había perdido el amor por su pareja y al desaparecer el idilio, la ternura, la pasión, emigró la magia que se crea cuando la relación es edificante; entonces, la fantasía, la vanidad, el egoísmo toman su lugar y el amor… se va. Como lo escribiera el poeta colombiano Ismael Enrique Arciniegas: “Hace tiempo se fue la primavera… llegó el invierno fúnebre y sombrío. Ave fue nuestro amor… Ave viajera…¡Y las aves se van cuando hace frío!…”

Concluyendo, debemos considerar que, para ser feliz en pareja hay que amar a nuestro cónyuge de verdad, sin prejuicios, con dedicación, comprensión, solidaridad y lealtad plenas; porque para recibir, debemos dar y cuando ambos están conscientes de que la pareja no es asunto de uno sino de dos en todo y actúan en consecuencia, se refunden físico-espiritualmente, generando la permanencia necesaria para hacer y mantener una familia feliz, cual es el objetivo más elevado cuando hacemos pareja.

  Si tienes interés en estos temas, el Autor te obsequia gratuitamente por haber alcanzado los 2.000.000 de entradas, su libro UNA VIDA FELIZ. Bajarlo haciendo click: //unavidafeliz.files.wordpress.com/2011/05/una-vida-feliz.pdf>

Read Full Post »

“PARA ESTAR TRISTE NO SE REQUIERE COMPAÑÌA.”

El fenómeno social divorcio, no podemos soslayarlo en una sociedad donde hoy afecta a más del ochenta por ciento de los matrimonios constituidos. El divorcio es tan común, que el problema ya no es divorciarse sino cuál debe ser la actitud post-divorcio para no afectarse por las reminiscencias y sentimientos de culpa, heredados de la situación vivida.

Mantener un matrimonio no sería difícil, si ambos contrayentes aceptaran la sagrada individualidad y el libre albedrío, como patrimonio inviolable de sus pares. Asimismo, sería menos traumática la separación si se aceptara de buena gana que la unión fue producto de la libre elección y voluntad, sobre la base del interés mutuo de ser más felices casados que permaneciendo solteros.

Cuando esas condiciones fundamentales que motivaron el matrimonio se dañan o desaparecen, lo más lógico es que al no darse los objetivos que produjeron la unión, quien no se sienta realizado ponga fin a un vínculo que de continuar, progresivamente transformaría un proyecto de vida en común y felicidad, en una relación sin sentido, enfermiza y contraria a sus motivaciones iniciales.

¿Puede alguien concebir con un mínimo de razonabilidad, que un proyecto donde dos trabajan para ser felices, llegue un momento en que únicamente satisfaga a uno, o lo que es peor, que no llene las aspiraciones de ninguno?

¿Qué es más importante, mantener un parapeto sin sentido, por una actitud hipócrita, en una sociedad donde se compite por su mayor expresión, dañando el amor, la solidaridad y la ternura que se deben los cónyuges, o liberarse mutuamente, dándose la posibilidad de una nueva oportunidad para conseguir lo no logrado?

La actitud conveniente, por positiva, sería la de aceptar que al divorciarse se regresa a la misma situación anterior al matrimonio; sólo que, para beneficio de quien en el futuro compartirá su vida en pareja, el divorciado aportará su conocimiento sobre lo que puede convenir o no a la relación; el hábito de vida en común que enseña a compartir y rebajar el egoísmo natural; y algo nada despreciable: experiencia para el desempeño de una buena relación sexual.

El divorciado o prospecto a iniciar uno, que maneje estos criterios positivos, podrá contestarse también positivamente la pregunta del título, porque interpretará su situación como una nueva oportunidad para lograr su ambición de compartir con felicidad, con otra persona, que con él haga causa común, le ame, respete, aprecie y acepte, con todas sus virtudes y limitaciones inherentes a todo ser humano.

Ojalá no fuera necesario divorciarse, pudiendo envejecer felices y morir al lado de esa persona que hemos escogido entre millones de seres humanos para compartirlo todo. Esa es la idea y la justificación del matrimonio, no ninguna otra.

Comparada con la edad del mundo, nuestra vida sobre esta tierra es tan corta, que desperdiciar nuestros mejores años al lado de alguien que no nos realice física y espiritualmente, sería como renegar del extraordinario e insustituible privilegio de vivir.

Si bien es cierto -y estoy convencido de ello- que nuestra alma es eterna y superará nuestra estancia física sobre está tierra, no dejo de aceptar que este regalo maravilloso de Dios representado por el cuerpo, requiere de motivaciones, logros y satisfacciones que son absolutamente físicas, cuales al vincularlas al espíritu, logran esa realización físico-espiritual que conocemos como: la felicidad posible.

Así como el espíritu se alimenta de los elevados sentimientos de amor, ternura, aceptación y solidaridad en permanente comunicación con Dios, el cuerpo en constante contacto con el mundo físico que lo rodea, requiere condiciones físicas de subsistencia como la alimentación, la salud, su cuidado y el confort personal; así como una emocionante, apasionada y tierna relación sexual.

Lo espiritual no excluye lo físico ni viceversa; simplemente se yuxtaponen, se complementan, hacen… un todo. Por una razón que es también físico-espiritual, para sentir una real plenitud, salvo casos muy excepcionales, nuestra condición de seres gregarios nos induce a concebir que la alegría, la felicidad y la plenitud, no nos llenan suficientemente si no tenemos alguien con quien compartirlas.

Alguien comentaba que para estar tristes nos bastamos solos, pero para disfrutar las cosas buenas de la vida, para estar alegres, normalmente requerimos compañía. Personalmente, comparto ese criterio.

Es por lo cual pienso que como el hacer pareja es la experiencia más interesante de cualquier ser humano, al perderla, surge su inmanente deseo, que es un derecho, a tratar de encontrar en una nueva relación, lo que no pudo obtener en la anterior.

Como consecuencia, mucho de su éxito en la búsqueda de un nuevo sendero, será influido por cómo haya procesado los efectos de la relación anterior. De tal forma que, si se permite sentimientos de culpa, o que le afecte ese invento malévolo de la mente humana denominado “nostalgia”, entorpeciéndole perdonar y perdonarse, difícilmente podrá ver la parte positiva del rompimiento.

Por el contrario, si analiza y procesa lo positivo de eliminar a tiempo un problema de gravedad existencial -para él y para su ex cónyuge- como es una relación sin sentido, enfermiza y a veces pervertida, que logra dejar profundas huellas, determinándolo como una etapa de aprendizaje; capitalizando las buenas experiencias, rechazando y olvidando las malas y desagradables, sin duda se convertirá en un interesante prospecto para cualquiera de esas personas, que en el mismo camino, vienen en sentido contrario pero con idéntica aspiración de rehacer su vida, cuales tropezará en el momento apropiado y recibirá como una brisa fresca, en una mañana que no amenaza nubarrones, porque su alma está sana y abierta a cualquier nueva iniciativa para vivir feliz.

La reflexión serena sobre estas apreciaciones, pocas veces tratadas con sinceridad, de algo podrían servir a divorciados o quienes se encuentren en proceso; lo cual, luego de este análisis no parece algo del otro mundo, sino una situación vivencial que debe enfrentarse con decisión, nobleza y aplomo… cuando todavía se está a tiempo.

Próxima Entrega: EL SEXO VITAL.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: