Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘JUEGO SEXUAL’ Category

steve jobs

En un mundo de casi siete mil millones de habitantes, nos estamos quedando… solos, especialmente la gente más joven. Y…¿Cómo es eso? Pues muy sencillo: Nos sentamos en un computador y hablamos (chateamos), con alguien que casi nunca conocemos personalmente, nos vemos, sonreímos, hacemos chistes, nos contorsionamos, bailamos y algunos hasta…hacen sexo virtual… PERO ESTAMOS SOLOS. Nosotros con nuestras amistades virtuales, fantasías sexuales y de todo género… pero sin tocarnos, sin sentir las hojas del otoño o el frío del invierno; enterarnos de quien pasa; de los niños en el parque, de las palomas sobre los alambrados, las ardillas en los árboles o las flores de los jardines. Simplemente, estamos cambiando un mundo de mentira, de nuevos medios de penetración, de redes sociales, de juegos cibernéticos, por lo hermoso y lleno de vida activa del mundo real. Hemos olvidado la música de la palabra te amo de los labios de una chica, del roce de la mano amorosa o amiga; por la acción estudiada de una modelo, creada para robar el latido de nuestros corazones; lo dulce del beso o el sabor amargo pero reconfortante de una lágrima… real.

En la calle, el joven o la chica, el repartidor o la ejecutiva, en un móvil smart, todos vegetamos la mayor parte de un día hermoso, embebidos en un mundo virtual; sin enterarnos de su belleza real, del aire, del sol de la primavera, con nuestra alienación, sicológicamente diseñada para propender al consumo de sus productos: ESA ES LA ÚNICA INTENCIÓN.

Estamos perdiendo la capacidad de oír y disfrutar del interlocutor; de comunicar nuestros sentimientos de viva voz a otras personas que piensan como nosotros; de sentir la grata sensación de la compañía física de quien nos oye, roza o acaricia con la suya nuestra mano en señal de solidaridad o comprensión, embebidos en un mundo creado a nuestro gusto pero… irreal.

Es horrible ver en las pocas horas de convivencia familiar, el padre con su Smartphone hablando de negocios, la madre con su móvil mirando su programa favorito o cotorreando con las vecinas; y los niños, en sus cuartos frente a su computadora, cortando cabezas, hendiendo espadas, disparando fusiles o cañones en contra de los enemigos virtuales, en competencia de quien más rápido dispara, mina mejor los caminos o MATA MAS Y MAS RAPIDO. Y… lo más doloroso, todas son creaciones virtuales, pero ellos están solos… INMENSAMENTE SOLOS.

Si te interesan estos temas, baja gratuitamente el Libro del Autor “Una Vida Feliz”, haciendo click en: //unavidafeliz.files.wordpress.com/2011/05/una-vida-feliz.pdf>

Anuncios

Read Full Post »

PAREJA...

Sin tintes académicos sobre Sexología, como disciplina especializada de las Ciencias de la Salud, sino como mero observador de la influencia del acto sexual en nuestras vidas, luego de haber experimentado sus efectos por más de cuatro décadas, aseguro que representa un indicador de vitalidad.

Mis observaciones en personas enfermas, de baja autoestima, tristeza, depresión, inseguridad e indeseables relaciones de pareja, por lo general su factor común ha sido el desinterés o insatisfacción en las relaciones sexuales. Por el contrario, cuando he investigado sobre el tema en quienes tienen buen humor, son alegres, entusiastas, positivos, proactivos y emprendedores, el factor dominante ha sido la plena actividad sexual.

Es que la vitalidad no responde sólo a una buena salud física, sino que imbuye la salud mental y espiritual, materializadas en el inocultable vigor que da el amor por la vida, por las personas y por lo que se hace y que es parte de esa actitud contagiosa de las personas vitales.

Pero… ¿Cuál es ese sexo vital y cómo diferenciarlo de cualquier otro tipo de sexo?

El sexo vital es aquel que, al vincular sus sensaciones eróticas a las más elevadas manifestaciones espirituales, transforma el acto natural reproductivo, superando su originalidad, para convertirlo en un evento cultural trascendente. Ese sexo vital incorpora a lo biológico y fisiológico, la sublimación del acto como facultad exclusiva del ser humano que, como producto del amor, traduce en idilio, ternura, pasión y solidaridad en un mundo mágico, sin espacio ni tiempo, que se crea mientras hacemos el amor; cuando nuestros mecanismos de defensa desaparecen y actuamos con vocación de darlo todo, sin otro interés que producir la mayor satisfacción posible.

Esa interacción tan especial, plena y beneficiosa, física y espiritualmente, no puede darse en cualquier tipo de relación sexual esporádica, accidental o forzosa, sino en aquella que es producto de la voluntad motivada por los más altos sentimientos de espiritualidad. No existe otra posibilidad de transformar el coito natural reproductivo en acto cultural de máximo disfrute y plenitud, que no sea mediante la sublimación del sexo, que posibilita vencer la herencia de miles de años, impresa en nuestros genes, para convertirla en un amor idílico, romántico, fantasioso, apasionado y mágico; hijo de sueños y transformador de fantasías en realidades.

La posibilidad de disfrutar de ese sexo vital no es difícil, porque se encuentra todos los días a nuestro alcance, a nuestro lado; esperando la inyección de amor, entusiasmo, magia, pasión y fantasía, necesarios para un buen desempeño sexual. Se trata de esa amorosa guerrera de todos los días, nuestra amada pareja, que es capaz de ser esposa, madre y amiga, pero que, si nos ponemos inteligentes, menos egoístas y tiernamente la excitamos para que desarrolle su propia creatividad, puede convertirse en nuestra novia de siempre; y como amante, en productora de las más agradables sorpresas.

Si te interesan estos temas, baja gratuitamente el Libro del Autor “Una Vida Feliz”, haciendo click en: //unavidafeliz.files.wordpress.com/2011/05/una-vida-feliz.pdf

Read Full Post »

PREMIO POR 1.000.000 DE VISITAS:  Libro gratis: “UNA VIDA FELIZ  click: 

Una Vida Feliz

Recientemente, los medios de comunicación masiva han advertido que el deseo sexual ha disminuido. Independientemente de salud y edad tengan incidencia en el ritmo de la actividad sexual de la pareja, influyen decisivamente factores de carácter psíquico y motivacional. Especialmente sobre la disfunción eréctil, desde el punto de vista práctico, tengo opiniones que compartir con ustedes.

El deseo sexual se produce como respuesta a estímulos del exterior, por vía de nuestros sentidos, cuales desencadenan reacciones específicas en nuestro interior; pero esos estímulos deben ser suficientemente motivacionales para que la respuesta sea efectiva. Cuando el estímulo psicológico y/o físico no es suficiente, se produce la disfunción, lo cual en el lenguaje común, en el hombre significa insuficiente o ninguna erección; y en la mujer, déficit o ausencia de deseo sexual.

Independiente de cualquier origen patológico, el deseo de hacer el amor responde a la motivación que genere la pareja como resultado de su actuación cotidiana, que no únicamente en el momento de consumar la relación sexual. Son el trato diario considerado,  la ternura, la aceptación y la buena comunicación, el preludio necesario y conveniente para ese acto maravilloso de… entrega mutua.

El conocimiento del mapa erótico corporal de nuestro par y su concepción espiritual del acto mismo, adicionado a la pulcritud personal, el conocimiento de sus reacciones eróticas físico-psicológicas, algo de técnica sexual y… un toque de locura, inciden definitivamente en el mayor o menor deseo de recurrencia del acto sexual.

Como consecuencia, la irregularidad, indiferencia o falta de entusiasmo por el acto sexual de pareja, sus factores desencadenantes pudieran estar en la ignorancia de las profundas diferencias en la motivación sexualidad femenino y masculina; el irrespeto, desconsideración, ausencia de ternura; el desconocimiento de las zonas eróticas, deseos y rechazos a formas de realizar el acto sexual, que conllevaría inmotivación a realizar acto, cuales por cierto, prevalecen sobre las características físicas específicas de los órganos sexuales, posiciones para realizarlo, o cualquier asunto que tenga ver con la parte exclusivamente física.

Por cierto que, para los hombres la andropausia es prácticamente inexistente, pues está comprobado científicamente que el hombre, independiente de su edad, continúa produciendo testosterona; y para las mujeres, la menopausia, gracias a la abundante oferta de hormonas femeninas de diferente origen, lejos de convertirse en un problema se  transforma en ventaja para la mayor recurrencia del acto sexual de  pareja. Es que“hacer el amor”, no es un acto únicamente material, sino esencialmente físico-espiritual

Read Full Post »

OBSEQUIO POR 1.000.000 DE VISITAS

Para agradecer haber alcanzado 1.000.000 DE VISITAS, como un obsequio podrán bajar gratuitamente el libro  UNA VIDA FELIZ haciendo click en el siguiente enlace:
Una Vida Feliz

Read Full Post »

Jennifer,_Matthew¿Por qué es tan difícil la buena relación de pareja? Siento que el asunto no responde a procesos de lógica racional, sino a reacciones viscerales.

¿Acaso no es lógico que abandonemos la soltería, porque amamos a esa otra persona y hagamos todo lo posible por y para compartir nuestros mejores sentimientos, en una vida armónica, agradable y emocionante?

Pero…¿No es ilógico que, logrado el objetivo principal de convivir con la persona amada, en vez de hacer más fuertes los sentimientos de ternura, comprensión, solidaridad, entusiasmo, emoción, pasión y sexualidad, estos se desmejoren?

Creo que se trata de la incapacidad de entender la importancia de mantener y alimentar permanentemente el entusiasmo, la emoción, la ternura, la magia; y ese toquecito de locura que debe dársele siempre a… la sexualidad.

En las parejas felices, la relación es el eje alrededor del cual gira toda la actividad de ambos. El hacer pareja es aunar amor, personalidad y esfuerzos, en pro de una relación afectiva, progresiva y permanente.

¿De qué serviría la riqueza, títulos, honores, fama o poder si no se tiene un amor que llene integralmente, con el cual compartir éxitos o desvelos?

Por años he observado que la pareja desea una buena relación. Sin embargo, manifiestan problemas para mantener esa armonía, entusiasmo y emoción cotidiana. De toda esa experiencia deduje que las personas piden todo de su pareja –especialmente los hombres- pero poco están dispuestos a aportar por el logro de mantener el amor con libertad y la comunicación con respeto y armonía.

La relación de pareja no acepta supremacías porque es de dos, con iguales derechos y deberes, para convertirse en uno; donde ambos pierden o ganan de idéntica forma. Si uno y otro no sienten que aman con libertad y no con temor o resignación, la relación no puede mantenerse. Es que nadie hace pareja para sentirse peor que permaneciendo soltero.

El éxito o el fracaso de la pareja es asunto de dos; especialmente para quienes aman por vocación y decisión propia, pero no porque intereses subalternos, le indiquen la unión como posibilidad de solucionar algo diferente a la conveniencia de amar y ser amado; compartir y dar lo mejor de sí, en una relación que puede llegar a ser la más hermosa aventura que ser humano alguno pueda experimentar.

Es esto lo que siento luego de más de treinta y nueve años de feliz matrimonio, y así me corresponde divulgarlo.

Read Full Post »

amantes8a.jpg El goce que produce el acto sexual entre dos personas que se aman con plenitud, representa el máximo de satisfacción que puede experimentar un ser humano. En el convergen el cuerpo, el alma y el espíritu para decir: te amo. Ese condicionamiento sublimizador del sexo lo hace superar cualquier otra expectativa, constituyéndolo como indispensable para nuestra felicidad personal.

Por el y con el nacemos, convirtiéndose progresivamente en urgencia no sólo de satisfacción física sino también espiritual.

El sentimiento más determinante hacia otra persona lo es el amor, que instintivamente relacionamos con el sexo.

El sexo, como el vino debe disfrutarse con lentitud, fruición y deleite. Todo tiempo y oportunidad son buenos para degustarlo y su embriaguez en vez de rebajarnos, nos eleva por encima de nuestra propia naturaleza originaria.

Fuimos dotados del sexo para vivirlo en toda su intensidad, que es prácticamente inestimable, porque carecemos de instrumentos que nos permitan medir la excitación y efectos que despierta en nuestra actualidad y potencialidad.

El sexo constituye el regalo más excelso que Dios nos dio. Representa la única posibilidad natural de convertirnos en parte de otra persona, encarnándola física y espiritualmente.

La concepción del sexo, como nuestra propia vida debe ser integral, constante y permanente. No podemos vivir una parte de nuestra vida o del sexo y otra no, porque son inseparables. No vivir una parte de la vida es como morir y no disfrutar una parte de nuestro sexo, sería como carecer de el.

El sexo al originarnos en una lucha donde fuimos triunfadores, se posesiona de todos nuestros sentidos conocidos y más allá de éstos. Lo vivimos en las imágenes, sonidos, olores, sabores, y en forma extraordinaria en el tacto. Pero su forma más sublime es una conjunción ideal, percibida por algo más allá de esos cinco sentidos conocidos, que nos dota de capacidad inusitada para fabricar sueños, magia y fantasía.

Vivir el sexo es algo más que disfrutar una sensación de goce físico, temporal, pasajero e intrascendente, cual no sería más que una regresión atávica a nuestro origen, como meros elementos reproductores, sin expectativas de espiritualidad.

Vivir el sexo es penetrar lo más hermoso de nuestra existencia. Es integrarnos con otra vida en una nueva vida, sin dejar la propia en el intento. Es sentir toda nuestra capacidad de creatividad, disfrute, nobleza y entrega, al poner en juego nuestros más puros y elevados sentimientos, haciéndonos como dioses, fabricantes de vida, sueños y esperanzas.

Es esa la dimensión del sexo que lo hace sublime, que le da continuidad y permanencia. Esa la entidad que nos posibilita sentir, luego de decenas de años practicándolo con la misma persona, que es la parte más bella de nuestra vida, siempre renovado, con algo nuevo que espera por nosotros, para decirnos que vale la pena seguir viviendo.

Próxima Entrega: TIEMPO DE ENAMORADOS

Read Full Post »

La relación sexual  de la pareja bien avenida, de alguna manera es un agradable derecho-deber donde ambos integrantes tienen el derecho de recibir y el deber de dar la mayor satisfacción posible,  matizado por la ternura, la emoción y la creatividad para producir encuentros sexuales apasionados de gran plenitud que fomenten el deseo de volver a repetirlos.

 

      Caso contrario, en una relación sexual de pareja monótona y rutinaria o con el único fin procreativo, el acto pierde parte importante de su razón de ser y muy pronto podría convertirse de acto voluntario y satisfactorio, en una obligación sino desagradable por lo menos tediosa, con marcado y progresivo desánimo por nuevos encuentros.

      Un acto sexual pleno, emocionante y con vocación de recurrencia permanente, no es algo que deba  tratarse con aceleración, glotonería o violencia, sino como un ejercicio de ternura y dulzura; de  disfrute gourmet; delicioso, lento, delicado, considerado, solidario y… apasionado. Es un camino lento pero hermoso, vivificante, que se recorre en busca de un apetecido premio, cual en mucho dependerá de las sensaciones que se sea capaz de generar y lograr que la pareja experimente.

      Personalmente y después de más de treinta y siete años disfrutando de una increíble, recurrente y permanente relación sexual de pareja, no creo  en el mito de que sea el tamaño o contextura del órgano sexual, glúteos o senos; los gemidos o habilidades acrobáticas; los aditamentos y productos especialmente diseñados para aumentar la sensación física en los genitales; o la experiencia de alguno de los integrantes de la pareja, los elementos determinantes en la extensión, satisfacción, éxtasis o deseo de volver a repetir este incomparable momento íntimo.

       Pudiera ser que en mayor o menor grado, los citados mecanismos, habilidades o instrumentos pudieren incidir en el goce sexual, pero para llegar al éxtasis físico-espiritual  que cree nexos progresivos de solidaridad, nos satisfaga totalmente y nos deje el deseo de volver a repetirlo, se requiere como elemento fundamental la convicción de que hemos sido, bien intencionada y  sinceramente, satisfechos y disfrutados, que no mecánicamente manipulados, utilizados o simplemente… servidos.

      Una buena relación sexual que se pretenda sea  continuada y placentera no es algo improvisado, sino que requiere del conocimiento del mapa físico-erógeno del  cuerpo de la  pareja, así como de sus temores, tabúes, apetencias, reservas, limitaciones  y rechazos. Requiere conocer sus tendencias, temperamento, gustos, preferencias, deseos, y si se quiere sus… fantasías.

      Es sobre la base de todo ese conocimiento e información, que incluye su parte psíquica y espiritual, de donde deviene la concepción personal de  que  tal acto es aceptable, delicioso, apasionado y mágico,  que se dispondrá de todos los elementos que aseguren vivir  esa inigualable aventura en toda oportunidad agradable, como es el “hacer el amor”.

      Para lograr un acto sexual realmente pleno por satisfactorio, debe producirse un preludio enmarcado dentro de un cuidadoso proceso de preparación, donde deben abundar las tiernas palabras y suaves caricias como parte del inicio del muy grato “juego sexual”; tomando iniciativas y permitiendo con toda libertad a la pareja tenerlas, conforme sea su temperamento, sin más limitaciones que aquellas que imponga el deseo compartido.

      Ya encendida la pasión y extendiendo lo más posible estos juegos iniciales para lograr la mayor excitación mutua, con la misma lentitud, ternura y deleite debe procederse al disfrute de la unión carnal; sin prisa, sin violencia, sin precipitaciones, con fruición, con el firme propósito de dar más de lo que se recibe.

      Así, llegado el momento de la explosión máxima de goce, debemos recibirlo como  el más alto premio a nuestra naturaleza humana y en honor a nuestra amorosa constancia; como el reconocimiento a nuestra lealtad y dedicación y, sobre todo, como la ofrenda y expresión máxima de amor de nuestra pareja.

      El incomparable momento  del éxtasis sexual, debe renovar nuestro compromiso con nuestro par de amar y compartir sin egoísmo lo mejor de nuestra existencia. El acto sexual pleno es la ratificación de los pactos más sagrados de la pareja Allí concurren de manera espontánea nuestros más hermosos sentimientos; es, si se quiere, un acto de comunión, donde el alma y el cuerpo se unen para decir: somos uno solo y eso ciertamente es extraordinario.

       El acto sexual con esa persona con quien hemos hecho pareja porque la amamos integralmente, nos permite aflorar lo mejor de nuestros sentimientos.  Por ser placentero, sin importar las motivaciones que lo hagan tal, nos transporta a un mundo supra natural que por segundos absorbe todos nuestros sentidos, más allá de nuestra propia conciencia, en una explosión maravillosa que nos eleva por encima de todo lo terrenal a un mundo ideal, de goce sin límites.

      Ese placer extremo, ese goce sensacional altera todos nuestros sentidos y nos hace mucho más sensibles de lo normal. Definitivamente somos y actuamos de manera diferente. Nos liberamos de todos nuestros mecanismos de defensa. Perdemos la noción del tiempo. Nos imbuimos de un mundo especialmente sensorial, imposible de definir o determinar con… palabras. Seguramente son pocos segundos, pero nosotros no tenemos conciencia real de cuanto es ese tiempo. Es como si la materia y el espíritu se fusionaran en uno solo.

       En ese supremo momento ascendemos a otra dimensión sin tiempo ni espacio. Se produce un estallido que nos inunda de forma integral penetrando nuestras venas y nuestro sistema nervioso, y ya no somos más conscientes. Nos movemos, hablamos, suspiramos, gemimos, suplicamos o gritamos; todo en una danza de sensaciones inidentificables, completamente  extrañas a aquellas en que se mueve nuestro mundo racional.

 

En segundos producimos el milagro de unir nuestro cuerpo a nuestra alma, para viajar en un mundo mental de luces y sonidos fantasiosos, de idas y regresos, de incoherencias y sutilezas. Simplemente no somos nosotros, al menos no los de todos los días. Ascendemos no se a donde, pero ascendemos a otra esfera por encima  de nuestros propios sentidos… conocidos. Todo lo ofrecemos, todo lo damos. No dejamos nada para nosotros.

       Sin lugar a ninguna duda cuando hacemos el amor,  cuando lo  hacemos con esa persona que amamos con toda la intensidad de nuestra conciencia, en el momento del clímax definitivamente afloran nuestros mejores sentimientos. Volvemos a estar como cuando nacemos: desnudos en cuerpo y alma, puros, prístinos; olvidamos nuestra vida consciente, sus sinsabores, sus tristezas, sus dolores.

      Ciertamente, nos escapamos del mundo real y pasamos a un mundo rosado,  de… fantasía: esa que nunca deberíamos dejar escapar. Es el éxtasis. Es ese mundo especial y diferente donde no tenemos reservas, donde somos los habitantes de un espacio sin tiempo, que no entendemos bien pero  que deja en nuestros sentidos la imperiosa necesidad de… repetirlo.

Próxima Entrega: PERDER O GANAR LOS HIJOS.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: