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Archive for the ‘MOTIVOS DE DISFUNCIÒN SEXUAL’ Category

PAREJA...

Sin tintes académicos sobre Sexología, como disciplina especializada de las Ciencias de la Salud, sino como mero observador de la influencia del acto sexual en nuestras vidas, luego de haber experimentado sus efectos por más de cuatro décadas, aseguro que representa un indicador de vitalidad.

Mis observaciones en personas enfermas, de baja autoestima, tristeza, depresión, inseguridad e indeseables relaciones de pareja, por lo general su factor común ha sido el desinterés o insatisfacción en las relaciones sexuales. Por el contrario, cuando he investigado sobre el tema en quienes tienen buen humor, son alegres, entusiastas, positivos, proactivos y emprendedores, el factor dominante ha sido la plena actividad sexual.

Es que la vitalidad no responde sólo a una buena salud física, sino que imbuye la salud mental y espiritual, materializadas en el inocultable vigor que da el amor por la vida, por las personas y por lo que se hace y que es parte de esa actitud contagiosa de las personas vitales.

Pero… ¿Cuál es ese sexo vital y cómo diferenciarlo de cualquier otro tipo de sexo?

El sexo vital es aquel que, al vincular sus sensaciones eróticas a las más elevadas manifestaciones espirituales, transforma el acto natural reproductivo, superando su originalidad, para convertirlo en un evento cultural trascendente. Ese sexo vital incorpora a lo biológico y fisiológico, la sublimación del acto como facultad exclusiva del ser humano que, como producto del amor, traduce en idilio, ternura, pasión y solidaridad en un mundo mágico, sin espacio ni tiempo, que se crea mientras hacemos el amor; cuando nuestros mecanismos de defensa desaparecen y actuamos con vocación de darlo todo, sin otro interés que producir la mayor satisfacción posible.

Esa interacción tan especial, plena y beneficiosa, física y espiritualmente, no puede darse en cualquier tipo de relación sexual esporádica, accidental o forzosa, sino en aquella que es producto de la voluntad motivada por los más altos sentimientos de espiritualidad. No existe otra posibilidad de transformar el coito natural reproductivo en acto cultural de máximo disfrute y plenitud, que no sea mediante la sublimación del sexo, que posibilita vencer la herencia de miles de años, impresa en nuestros genes, para convertirla en un amor idílico, romántico, fantasioso, apasionado y mágico; hijo de sueños y transformador de fantasías en realidades.

La posibilidad de disfrutar de ese sexo vital no es difícil, porque se encuentra todos los días a nuestro alcance, a nuestro lado; esperando la inyección de amor, entusiasmo, magia, pasión y fantasía, necesarios para un buen desempeño sexual. Se trata de esa amorosa guerrera de todos los días, nuestra amada pareja, que es capaz de ser esposa, madre y amiga, pero que, si nos ponemos inteligentes, menos egoístas y tiernamente la excitamos para que desarrolle su propia creatividad, puede convertirse en nuestra novia de siempre; y como amante, en productora de las más agradables sorpresas.

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“Hacer el amor es esencialmente… entrega. No es concebible sin la vinculaciòn espiritual que se traduce en ternura, pasión, fantasía, magia y… un toque de locura.”

En los últimos años, los medios de comunicación social han advertido que el deseo y actividad sexual ha disminuido, especialmente en los hombres.

Independientemente de que estoy de acuerdo en que la salud, edad, e inclusive el género, tienen alguna incidencia en el ritmo de la actividad sexual de la pareja, en su mayor entidad la afectación se debe a factores de carácter psíquico y motivacional.

Especialmente sobre la disfunción eréctil, por ser objeto de la mayor crítica social, ya que respecto de la posible frigidez femenina poco se habla -quizás porque es físicamente más difícil de detectar a simple vista- tengo mis propios criterios, que deseo compartir con mis escuchas visuales de este Blog.

El deseo sexual se produce como respuesta a estímulos procedentes del exterior, por vía de nuestros sentidos, cuales producen reacciones específicas en nuestro interior, donde se generan las hormonas características conforme al género: la testosterona y el estrógeno. Pero esos estímulos deben ser suficientemente motivacionales para que la respuesta sea positivamente efectiva; tanto que produzcan en el órgano femenino lubricación vaginal y en el hombre erección del pene.

Cuando el estímulo psicológico y/o físico no es suficiente, se produce la disfunción, que conforme al Dr. Juan Luís Alvarez-Gayou (Seroterapia Integral), es la “… alteración persistente de una o varias fases de la respuesta sexual que provocan problemas o molestias al individuo y/o la pareja”; lo cual en el lenguaje común, en el hombre significa insuficiente o ninguna erección del pene; y en la mujer, déficit o ausencia de lubricación vaginal.

Pues bien, en el mundo de la praxis diaria de la vida de pareja, e independiente de cualquier origen patológico, el deseo de hacer el amor, responde en su mayor volumen, a la motivación que genere la pareja como resultado de su actuación cotidiana, que no únicamente en el momento de consumar la relación sexual.

Son el trato diario considerado,  la ternura, la aceptación, la buena comunicación, el preludio a ese acto maravilloso de… entrega. El conocimiento del mapa erótico corporal y su concepción espiritual del acto mismo, adicionado a la pulcritud personal, el conocimiento de las reacciones eróticas físico-psicológicas de la pareja, algo de técnica sexual y… un toque de locura, lo que incide en el mayor o menor deseo de recurrencia del acto sexual.

En el más alto porcentaje de poca recurrencia, indiferencia o falta de entusiasmo por el acto sexual de pareja, los factores comunes desencadenantes han sido el irrespeto, la desconsideración, la ausencia de ternura, el desconocimiento de las zonas eróticas, deseos y rechazos a formas de realizar el acto sexual, que conllevan inmotivación al acto; el desconocimiento de las diferencias en la sexualidad femenino-masculina y el descuido en el aseo personal, para el momento de la consumación del mismo; siendo que en casi ninguno de estos casos, se ha producido queja sobre las características físicas de los órganos sexuales, posiciones para realizarlo, o cualquier asunto que tenga ver con la parte exclusivamente física  del acto.

Por cierto, debo insistir en la buena noticia para los hombres, de que la andropausia es prácticamente inexistente, pues está comprobado científicamente que el hombre, independiente de su edad, continúa produciendo testosterona; y para las mujeres, el que la menopausia, gracias a la abundante oferta pública de hormonas femeninas de diferente origen, lejos de convertirse en un problema para la mujer, se ha convertido en una ventaja para la recurrencia del acto sexual de  pareja.

 

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