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Archive for the ‘FE Y OPTIMISMO’ Category

untitled1.jpg «LA FELICIDAD CORRESPONDE A NUESTRA ÓPTICA DE LA VIDA»

Observé  como un joven discapacitado sobre una silla de ruedas,  sonreía complacido cuando un niño insistía en manipular un aparato de control de entrada a un supermercado. Al mismo tiempo, una mujer de hermosas piernas, con cara de pocos amigos, miraba con impaciencia al niño haciendo un mohín de desagrado.

Es una paradoja de la vida. El discapacitado, quien no disponía de ninguna movilidad en sus dos piernas y debe permanecer amarrado a una silla de ruedas, se siente feliz ante la presencia de un  niño y sonríe plácidamente.

La dama que dispone de dos hermosas piernas, que le aportan comodidad y libertad de acción,  anda estresada, apurada, impaciente, con cara de disgusto y perdiéndose disfrutar del mundo maravilloso de las cosas sencillas.

¿Dónde reside la diferencia y qué la origina? ¿Qué influía el ánimo de cada uno de ellos?

Pienso que la diferencia consiste en la óptica individual sobre la vida y las cosas.

En esta anécdota, ambos observaron el mismo espectáculo,  sólo que el joven, olvidando el mal que representa no disponer de sus dos piernas, aplicó la óptica positiva de un evento que representa la belleza, el entusiasmo, la inocencia y la ternura de un gracioso niño, aumentando su felicidad.

La dama referida, olvidando sus muchas bendiciones, como la de disponer de dos piernas sanas y bellas, aplicó la óptica negativa al sentirse mal con  la presencia siempre grata de un bello niño, aumentando su visible estrés, perjudicando su salud y restándole felicidad.

Es que es nuestra óptica sobre los eventos y situaciones que conforman nuestra existencia, lo que le da sentido al arte de vivir… felices.

Todas las situaciones tienen una parte positiva y una negativa; de nuestra óptica depende encontrar la positiva, porque cuando se trata de eventos negativos  este efecto lo sentimos al sucederse.

Vivimos encajados en la bipolaridad positivo-negativo de la vida, expresada en  los valores y sentimientos. No podemos escapar de esta regla natural. Sin embargo, nuestro libre albedrío nos permite, de forma autónoma e independiente, tomar una de esas dos opciones.

Quienes entienden esa regla vivencial, toman la parte positiva; por eso cuentan sus bendiciones  y no sus males o carencias. Su óptica positiva sobre los eventos y circunstancias de la vida abona a su felicidad.

Quienes ignoran la regla,  viven marcados por la  inseguridad, falta de fe,  desconfianza, temor y recelo, que les producen estrés permanente. Estos sentimientos conforman una óptica negativa de la vida, haciéndoles muy difícil el logro de la felicidad.

Lo más positivo de la vida es… vivir, no sobrevivir. Todo lo demás es accesorio y depende de nosotros. Nuestra óptica debe ser positiva, porque Dios representa esa seguridad de que la vida es buena, bella, segura, edificante… emocionante.

Fuimos diseñados para ser felices. No hay otro fin más elevado ni deseado sobre esta madre tierra. No procurarlo con una óptica positiva de la vida, sería un desperdicio imperdonable.

Próxima Entrega: MUJER DEL SIGLO XXI

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«EL AMOR Y LA FELICIDAD  TIENEN EFECTOS CURATIVOS».

Conocemos que «En cuerpo sano, mente sana.», pero, para que esos dos esos gemelos cuerpo-mente se mantengan sanos, se requiere indefectiblemente: UN BUEN ESTADO DE ANIMO.

La novísima teoría de la Psicología Positiva, está demostrando que deben estudiarse los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, porque la felicidad personal incide en la salud integral del individuoLo he visto repetirse por décadas: las personas felices, por lo general son sanas física y mentalmente.

El amor, alegría, positividad, proactividad y fe, hacen la fórmula más efectiva para prevenir las enfermedades; y como cóctel es el mejor para celebrar la buena vida que todos merecemos.

A. Engelhard decía: «Mortales: sabed que habéis nacido para ser la personificación de la felicidad.» Si esta acertada admonición la tomamos como bandera, podemos llevar las enfermedades a su más bajo nivel.

Hombres inteligentes, moderados y santos que aportan amor, confianza y esperanza al mundo, sostienen que la presencia física del hombre, de alguna manera deja percibir fácilmente su estado de salud mental, vinculada a su estado de ánimo.

Las especulaciones mentales constantes, como seres humanos llenos de inquietud y curiosidad nunca satisfecha, acumula estrés a nuestra vida diaria, llevándonos a una magnificación de la preocupación, que resta efectividad a lo único realmente importante: ocuparse de encontrar la mejor forma de resolver el asunto.

La alegría de vivir una vida llena de retos y oportunidades de dar y recibir amor, con un cuerpo que se renueva en cada segundo, hacen un efectivo escudo frente a las enfermedades; porque estas no pueden subsistir en un cuerpo regido por la felicidad, el optimismo, la fe, y la esperanza de que podemos diseñar el mañana, si llega para nosotros, porque su resultado será producto de nuestra actuación de hoy.

La risa y el buen humor, unidos al sentimiento de compartir, producen el buen estado de ánimo, cuyos efectos positivos se hacen patentes al observar el cambio inmediato de actitud y progreso en la curación de una persona enferma, cuando es constantemente animada, visitada y celebrada por sus amigos, frente a otra en iguales condiciones de salud, pero solitaria y triste.

Por su parte, las personas negativas y con pésimo estado de ánimo, sólo requieren conocer su posible padecimiento de una enfermedad, para de inmediato, sin segunda o tercera opinión médica, empezar a prever resultados fatales. En la acera contraria, enfermos desahuciados que se dedicaron a disfrutar intensamente lo que supuestamente les quedaba de vida, obtuvieron curas realmente milagrosas o al menos sin explicación médica convencional.

La meditación utilizada sistemáticamente es un recurso que aporta capacidad a esa especie de autocuración que representa nuestro buen estado de ánimo.

Es que la condición fundamental de la vida es… vivirla. Si no la amamos, hacemos agradable, interesante y renovada; si no la disfrutamos con fruición, con avaricia, cual es la mejor forma de dar gracias a Dios por mantenerla, simplemente, como el agua de los ríos, se va y… no regresa.

Próxima Entrega: OPTICA DE LA VIDA

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Un grupo de policías inválidos por las explosiones de las minas personales y otras armas de guerra, casi exhaustos, luego de varios días sobre sus sillas de ruedas, empujándose con sus brazos, remontan la cuesta de una empinada autopista colombiana mientras recorren cientos de kilómetros, llamando la atención de las FARC para  que liberen a sus compañeros cautivos.

En un bello y amplio país convertido en polvorín, ver lo que queda de unos hombres físicamente, luchando para evitar esa misma tragedia a otros hermanos, debe llamarnos a profunda reflexión.

Ese acto de solidaridad humana, que tiene un efecto multiplicador y ejemplarizante, debe ser una llamada de reflexión para quienes habitamos países donde todavía podemos vivir en paz, como un día no muy lejano vivieron los colombianos.

Ese mismo hombre solidario, sensible y bondadoso que ellos encarnan, es el mismo que arma e instala bombas que mutilaron esos cuerpos cansados, pero llenos de vitalidad, espiritualidad,desprendimiento, amor y… bondad.

¿En qué recodo del camino de la vida se produce el cambio entre el amor y el odio? ¿Qué transforma el ángel en demonio? ¿Qué lleva a dar el paso  para convertirse de salvador en depredador?

Nos corresponde observar esos acontecimientos; aprender de ellos  para no repetir los errores. Es el país,  es la vida de nuestras familias, nuestros hijos y nuestros ancianos lo que está en juego.

Aun estamos a tiempo de evitar una tragedia similar, aquí en Venezuela. Nos corresponde analizar, meditar y decidir sobre esas interrogantes, porque  todavía tenemos un bello país y debemos mantenerlo en paz.

¿No sería acaso en la indiferencia afectiva colectiva, el descuido por los más necesitados de recursos, amor y cuidado en su más temprana edad, donde se produjo ese horrible cambio en esos seres  que nacieron como ángeles y se convirtieron en máquinas de odio, terror y muerte?

¿No estará la semilla de su conducta en la desigualdad de oportunidades e injusta redistribución de la riqueza?

¿No contribuiría a envenenar su alma la falta de amor, sensibilidad, compasión y caridad de que fueron objeto en el proceso de su desarrollo?

¿No será que nos hemos estado alejando de nuestra espiritualidad y de Dios, dando paso  a antivalores como el consumismo, la vanidad, la futilidad, la riqueza fácil, la inmediatez y la violencia?

¿Cuántas lágrimas más debemos ver correr por los ojos de las madres angustiadas,  y  en esa careta indefinible de esos niños y niñas guerrilleras, pintada de odio y terror que esconde sus verdaderos sentimientos y… su renuncia?

¿Qué más necesitamos ver para entender el peligro que se nos viene encima?

Volvamos los ojos al cielo, besemos esta tierra bendita que Dios nos dio por heredad, abracémonos como hermanos sin importar cual sea la ideología política de cada cual, oremos y actuemos como venezolanos, porque luego, cuando ese mal avance será muy difícil detenerlo y entonces veremos el dolor en silla de ruedas, remontando la cuesta de nuestra negligencia.

Por favor, hagamos algo… no lo permitamos.

Próxima Entrega:  APRENDER A TIEMPO

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El proyecto para salvar la pareja mediante la reingeniería de pareja conlleva revisión, análisis sincero, descarnado e integral de la situación en un momento determinado, preparando un plan para salvarla pero partiendo de cero, como si nunca hubiese existido la relación.

Arrancar de cero deja atrás el rencor pero no la certeza del daño que producen los agravios, señalando los que deben evitarse en el futuro pero abriendo el camino para compensar con creces los mutuamente inferidos.

El nuevo proyecto encarna la promesa de un nuevo idilio; la aventura del enamoramiento; la paz espiritual que proporciona el restañar las heridas; y la esperanza del disfrute renovado de ser un solo cuerpo, una sola carne… un alma en común.

Intentar constituir una relación no renovada sino nueva, se convierte en un reto compartido de vencer los rencores, el temor, la tristeza, la soledad, el dolor, la frustración y la angustia, que si ponemos nuestro mejor empeño sin duda tendrá éxito.

Comenzar sin ataduras, dando rienda suelta al alma para volar sobre los sueños nunca realizados; materializar proyectos ideados, deseados y esperados pero no concretados siempre será emocionante, porque proporcionará la posibilidad ideal para convenir una forma diferente para la vida diaria en familia; resolución de los problemas; utilización del tiempo libre y para el manejo de las relaciones amistosas y familiares comunes.

Como el amor que no había muerto, el disfrute de su sexualidad se refuerza; la creatividad, magia y fantasía le imprimirán nuevo ritmo, colorido y entusiasmo, que tendrá a su favor el previo entrenamiento, experiencia y perfecto conocimiento de las apetencias y rechazos sexuales mutuos. Esa satisfacción con nuevos bríos, reforzarán la sensación de que se trata de una nueva relación y no de un remiendo en una que pudiera volver a romperse.

Don Andrés Mata apropiadamente escribía: «…después de cada invierno, florece nuevamente el limonero.» Doy fe de la realidad de estos versos. Todos los días podemos enderezar el barco. Dentro de nosotros mismos tenemos los elementos idóneos: libre albedrío, estado de ánimo, fe, confianza, optimismo, y el poder ilimitado del amor. Solo requerimos diligencia para utilizarlos. Para comenzar una nueva vida todos los días son buenos.

En caso de vida o muerte siempre escogemos la vida. Este es el caso. A favor de nuestra felicidad no tenemos debemos hacer el último intento. La alternativa es lograrlo. Pero, si no resultara exitoso tendremos la tranquilidad de consciencia de haber actuado diligentemente.

Es por lo cual sugiero utilizar un programa de reingeniería de pareja, comenzando de cero, intentando nuevamente conocerse; enamorarse como cuando novios; olvidar agravios y recordar los momentos felices; mirar con optimismo el futuro, aceptando sus personalidades y bendecir el privilegio de poder intentar el regreso… a casa.

En el hogar vive la única realidad que tiene cara y calor humanos. Allí está la persona a quien interesamos realmente, porque su vida está unida a la nuestra y es parte irremplazable en nuestro equipo de fábrica de sueños… posibles. Aprovechèmosla y disfrutèmosla intensamente, que ese es nuestro pago en esta vida.

Próxima Entrega: POR QUIEN DOBLAN LAS CAMPANAS EN LA UNIVERSIDAD NORTHERN

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La multiplicidad de situaciones negativas que afectan nuestra contemporaneidad, hacen que el tiempo que antes nos parecìa suficiente, hoy se haga difícil de utilizar provechosamente. Los crecientes males sociales como la masificaciòn, inseguridad, competencia imperfecta e insensibilidad frente al dolor humano, lo contaminan todo.

Su impacto sobre nuestro intelecto determina una intranquilidad casi permanente, por la sensaciòn de que hay demasiados factores que escapan a nuestro control.

La familia, el trabajo, los estudios, así como mantener las relaciones en la comunidad, pierden su sabor agradable frente a la urgencia, desasosiego y trànsito… colapsado. Cubrir las distancias entre los hogares, centros de trabajo y estudio, hacen un ejercicio de espiritualidad el mantener el mínimo de autocontrol, suficiente para no terminar en el hospital psiquiàtrico.

Esas actividades diarias que en un tiempo fueron agradables, se han convertido en un trago necesario pero difìcil de tomar. La prisa impide sentir la brisa de la mañana; las bocinas de los autos en interminable colas nos convierten en ciudadanos con perfil de autómatas y actitudes de… zombies.

Se saluda el dìa con una mano en el volante y otra en el sandwich, que se alterna con el celular, buscando sin encontrar atajos que permitan ganar… segundos.

Todos lucen malhumorados, preocupados, casi neuròticos. Demorarse cinco minutos más en la guarderìa, puede significar una cola que te haga llegar tarde al trabajo, donde correos electrònicos y llamadas urgentes deben ser revisados y respondidos con suficiente rapidez para llegar a tiempo al meeting, donde un jefe aùn màs perturbado no acepta justificaciones por asistencia retardada.

Pero, aún frente a ese difìcil panorama diario observamos personas que rien, hacen chistes y se notan felices en su trabajo, estudio y hogar. ¿Cómo lo logran? ¿De qué se valen para no sucumbir ante esa especie de caos colectivo y mantenerse en control, disfrutando de las actividades que ocupan su vida diaria?

Se trata de una actitud, una forma apropiada de entender las circunstancias que integran la cotidianidad, interpretándola dentro de una ideologìa de vida que prioriza la óptica positiva de cada circunstancia, señalando que todo evento, por desagradable que fuere, siempre tiene una parte positiva, haciendo emocionante buscarla y… encontrarla.

En ese camino por vencer el tiempo y ponerlo a nuestro favor, la planificación es la base de partida. La disciplina y fe en que somos capaces para enfrentar cualquier reto con decisiòn y amor, se encargan de lo demàs, convirtiendo el autocontrol de conveniente en necesario.

Frente a las opciones donde debemos escoger la apropiada, la tranquilidad, mesura, equilibrio y confianza son las mejores herramaientas. Meditar y aquietarse puede evitarnos actuar de forma inconveniente, que determine consecuencias negativas. El tiempo para pensar cómo debemos atacar cada circunstancia, se hace tan o màs importante que el requerido para realizarla.

El amor por las personas y lo que hacemos, la convicciòn de que el tiempo de Dios es perfecto y que nada sucede fuera de su control; la certeza de que todo tiene una razòn y aportará una enseñanza; que en la pròxima esquina hay algo bueno para nosotros esperando por ser descubierto y aún quedan muchas esquinas por inspeccionar, son el combustible para el espìritu que alimenta el autocontrol, como ùnica opciòn vàlida para encontrar el lado bello de una vida que, dentro del plan divino, no cambiarà en su cotidianidad fìsica, pero que sì es posible adaptar a nuestras personales circunstancias.

Próxima Entrega: PROACTIVIDAD O NEGLIGENCIA

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4479_1200525196764735.jpgNormalmente, las personas se angustian especulando sobre cuál es su tiempo y como administrarlo eficientemente.

En mi caso -porque este es un testimonio- nunca me he hecho problema pensando qué debo hacer con el o como lo administro. Vivo cada segundo disfrutándolo como si fuera el último, con la convicción de que es parte del plan divino diseñado por Dios, para guiar mis pasos sobre esta tierra.

No considero importante qué representa el tiempo, sino cómo lo interpreto y asumo. Todo tiempo es mi tiempo; no me preocupa para nada, porque lo utilizo de la mejor manera posible, con sentido de continuidad.

El día y la noche me pertenecen por entero y a nadie respondo por su uso. Mi incapacidad en conocer su extensión, lo constituyen en un privilegio que utilizo en función de mi felicidad, única posiblidad de dar felicidad a otros.

Cubierto por su manto etéreo y acariciando sus largas barbas lo bendigo al meditar, trabajar y estudiar, seguro de que siempre me será agradable y suficiente. Lo hice mi amigo y por eso no le temo, sino que me instalo en su vagón de sueños, bien distante de aquel donde suben los desesperados, los inconformes, los que nunca aprendieron a… soñar.

Hace años descubrí que si no me permito precipitaciones, disgustos, apuros o preocupaciones por lo que vendrá o sucedió en el pasado elimino el «estrés», que es generador de graves enfermedades físicas y mentales.

Yo manejo mi tiempo, no permito que él me maneje a mí. No permito que me preocupe, acose o esclavice porque él existe para servirme. Mi tiempo es hoy, en el presente, no mañana ni después. Amo, vivo y sueño el «hoy» que presiento limitado. No me arriesgo a dejarlo para un futuro que no se si llegará para mí.

No tengo duda que, si realizo con amor y diligencia mis actividades, todo me llegará en su debido tiempo y como consecuencia, porque mi tiempo es el mismo de Dios y el tiempo de Dios es perfecto. Especialmente, si planifico cada una de mis actividades, sin presión o presentimiento negativo, pero sí como una guía que me evitará improvisaciones o desperdicio de un espacio que debo disfrutar integralmente.

Hay tiempo para nacer, vivir y… morir. El cuánto no depende de nosotros, pero cómo utilizarlo sí. Es una elección individual que determinará su resultado.

El tiempo, similar al agua de los ríos que podemos tomarla, encauzarla o simplemente ignorarla, siempre estará agazapado en su propia esencia. Si no lo utilizamos bien crecerá, se agigantará y nos pasará por encima.

Diariamente observamos personas viviendo la sensación de que no les alcanza el tiempo. No se dan tregua para pensar, son víctima de una patología representada por la fijación de alcanzar algo que nunca llegan a determinar, negándose el espacio necesario para notar las cosas bellas de la vida, que se quedan en el camino y que, como en el caso del agua de los cauces, nunca regresarán.

Disfrutar nuestro tiempo, vivirlo intensamente con alegría y la seguridad de que juega a nuestro favor, no es sólo una conveniencia sino una necesidad vital, porque es lo único realmente nuestro y la entidad de su disfrute, es lo sólo aquello que realmente nos llevaremos de este mundo. Así de simple, si se quiere… elemental, pero como todas las cosas obvias, los humanos le restamos importancia y casi siempre pagamos un alto precio.

Próxima Entrega: EL LENGUAJE DE DIOS.

 

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lagrimas.jpgConsiderando que la felicidad como la realización espiritual del individuo, ésta va a depender de la convicción de que es en su interior donde residen los mecanismos que la hacen posible.

No existen elementos físicos, materiales o tangibles, cuales por sí solos puedan hacer la felicidad del individuo, sino que, al satisfacer alguno de sus sentidos, podrían complementarla.

No es el volumen o naturaleza de los bienes materiales lo que determina nuestra plenitud, sólo pueden mejorar la parte física de nuestra existencia. La felicidad,  requiere la sensación de paz con nosotros mismos, derivada de nuestra actuación apropiada.

La felicidad, como los valores y sentimientos trascendentales, viven en nuestro ser interior y son intangibles, lo que nos asegura su control permanente.

Así como elementos externos pudieren afectarnos positiva o negativamente, somos nosotros con nuestra fuerza espiritual y valor personal, quienes determinamos la entidad en que nos perturban.

Habitamos un mundo por su propia naturaleza  traumático. Arribamos mediante un acto físicamente traumático para ambos, madre y bebé: el parto. Pero los sentimientos de amor arraigados en sus almas, les hacen superar en minutos el trauma, al imponerse su espiritualidad.

Luego, durante nuestra vida, por su bipolaridad corren paralelos los valores y antivalores: el amor y el odio, el pesimismo y optimismo, la fe y la incredulidad, dolor y plenitud, tristeza y alegría, bondad y maldad. Todos servidos en la mesa de la vida,  a nuestra disposición y conforme a la actitud que determine nuestro libre albedrío.

Es esa la razón por la cual, aún en las situaciones más inverosímiles, como la muerte y la destrucción, para unos puede resultar doloroso mientras que otros pueden percibirlo como agradable o satisfactorio.

La concepción de la vida como nuestro mayor tesoro, la fe en la inmediatez con Dios, la fuerza de la oración, el optimismo y la esperanza, son sentimientos poderosos que han permitido al  hombre superar las mayores catástrofes, sobre la base del principio de que: «Aún en la situación más lamentable, es la vida del  hombre siempre amable.»

«Las crisis» no son algo nuevo, sino parte de nuestra condición inteligente. El mundo y las sociedades organizadas como los grupos humanos originarios, de alguna manera siempre han enfrentado alguna crisis. 

Durante mis más de sesenta años con uso de razón, estoy consciente de que siempre hemos estado en crisis: Guerras y conflictos mundiales, entre dos Estados o internos; pobreza, exclusión, intolerancia racial, religiosa y la ignorancia, siempre han sido fuente de crisis para los que la sufren.

La complejidad del ser  humano es asombrosa. Nuestra condición natural gregaria nos llevó a crear instrumentos especiales de carácter masivo, que como sociedad e individualidad nos hizo aún más vulnerables, siendo que en muchas de sus iniciativas inicialmente beneficiosas, subyace la posibilidad de su propia «crisis».

Mientras desayunaba escuché con estupor, que en el Mediterráneo y Golfo Pérsico se rompieron especiales cables que han dejado sin el servicio de Internet por varios días, prácticamente a dos continentes con cientos de millones de personas, donde el 60% de las comunicaciones se procesan mediante esos instrumentos, creados por el hombre, supuestamente para su bien, creando una crisis gigantesca a madres de familia, viajeros, empresarios y el Estado que se verán imposibilitados de complementar sus necesidades más apremiantes, en hogares, hospitales, hospicios , refugios, porque los fondos están paralizados, en bancos que dependen exclusivamente del servicio de Internet para la movilizaciòn de los mismos.

¿Cómo actuar ante estos fenómenos? Esa es materia que tocaremos en la entrega de mañana. Como siempre, aquí los espero…

Próxima Entrega: LA FELICIDAD EN TIEMPO DE CRISIS (Cómo Afrontarla)

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