Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘CONEXION EFECTIVA’ Category

Hoy quiero compartir con mis consecuentes lectores, algunos pensamientos y antiguas enseñanzas que    por obvias nos pasan desapercibidas, pero son fuente de sabiduría; o al menos, abonan a ese concepto de inteligencia de que esta representa “…la medida de la capacidad de hacer las cosas bien, todos los dìas.”

Rreflexionar sobre que: debemos dar con alegrìa, màs a las personas de lo que ellas esperan de nosotros; no debemos creer en todo lo que oimos; gastar todo lo que tenemos; ni dormir tanto como podamos, son sabios consejos que quien los toma, logra una existencia màs productiva y reconfortante.

Recordar que cuando digamos: yo te amo debemos hacerlo con sinceridad; o lo siento mucho, mirando a los ojos de quien nos disculpamos, me consta que inspira aceptación, confianza y respeto por nuestra persona.

Jugar siempre limpio; nunca insultar a nadie; no juzgar ninguna persona por sus parientes, me ha evitado meterme en muchos problemas en la vida.

Hablar siempre claro y lento, pero pensando rápido; y sonreir diciendo: ¿Por qué deseas saberlo? ante una pregunta problemática de responder, les aseguro que ha economizado miles de horas de mi tiempo y quizás, algunos sinsabores.

Recordar que: grandes amores conllevan grandes riesgos; que, una pequeña pelea no debe hacer perder una gran amistad; y que, cuando se pierde se debe aprovechar la lecciòn, me han ayudado fundamentalmente, a poder orientar acertadamente, a quienes solicitan mi ayuda.

Aunque no lo comparto en su totalidad, sí considero apropiado reflexionar sobre este antiguo proverbio,  porque recordarlo y actuar en consecuencia, evitará situaciones inconvenientes: NO SE PUEDE RECOGER: la piedra, después de arrojada; la palabra, después de dicha; la ocasión, después de perdida; y el tiempo, después de pasado.

Tener respeto por mí mismo; respeto por los demás; y responsabilidad por mis actos, me han regalado cientos de consecuentes amigos y una familia amorosa, que han hecho mi vida màs agradable y buena.

Estar de novio por lo menos seis meses antes de casarse; creer en el amor a privera vista; amar profundamente y con pasiòn; nunca reirse de los sueños de otros; y decir salud cuando alguien esturnuda, contribuyó de forma decisiva a mi buena relación con quienes amo y la grata solidaridad de mis amigos, que contribuyeron con esa bella vida que por màs de sesenta y nueve años, Dios me ha regalado.

Read Full Post »

LO IMPORTANTE ES SENTIR Y… VIVIR

Más de la mitad de mis casi setenta años los he vivido feliz al lado de una mujer; quizás por eso extraño que algunas damas, al cumplir los cincuenta años, estimen que su vida declina y que se pierde interés en ellas.

Como esposo activo fìsica y espiritualmente, aseguro que es a partir de esa edad, cuando con un protagonismo nuevo, las mujeres se hacen especialmente atractivas y sensuales, ya que, además de su serena belleza, el haber sido madres y esposas les dota de una conjunción de sentimientos de confianza, generosidad, comprensión y experiencia, que las hace -como lo expresa un poema- como las frutas pintonas que dicen mucho… por dentro.

En esa edad dorada, habiendo cumplido con los complicados deberes que involucra levantar la prole, las mujeres pueden dedicar su mejor tiempo a disfrutar con toda la magia, pasión y libertad que requiere el amor para lograr su realización, que conjuga sexo y espíritu, haciéndolas para esa persona que aman y cuando la ocasión lo requiriera, románticas novias, leales esposas, apasionadas amantes o dedicadas madres.

Es el tiempo en que la mujer se encuentra a si misma, con sus virtudes y sus defectos. Es la época cuando desarrolla su mejor capacidad de amar y está segura de su valor como mujer, que su aquilatada experiencia además de sus bondades físicas e intelectuales, le aseguran la posibilidad de únicamente hacer lo que quiere, cómo y… cuando quiere.

A partir de los cincuenta, la mujer se crea prácticamente una coraza frente a las fruslerías, vanidades y nimiedades que afectan la juventud femenina; ya no se siente la princesa del cuento de hadas sino la mujer real, normal, común y corriente, con probada capacidad para amar y mucho dar, pero también con suficiente valor y autoridad moral para exigir y recibir en compensación, lo que conoce que en justicia le corresponde.

Esa mujer hecha, sabe que el respeto y la admiración son las bases del amor permanente; que la magia y la pasión no conocen de edad, raza, posición social ni contextura física; que en el amor la lealtad genera confianza, la sinceridad armonía y el toque de locura tiene sabor de… aventura.

Simplemente, sin nostaliga aprecia lo que fue y se siente feliz con los altos y bajos de la vida; con lo que es hoy, en el momento en que vive, que a voluntad puede hacer temporal o… eterno.

Read Full Post »

Vivo por días, lo disfruto intensamente las veinticuatro horas. Quienes viven por años tienen la posibilidad de ubicarse en la estación que les plazca disfrutandola a placer, porque no dependen de tiempo o espacio sino de su voluntad personal. Quien se sienta alegre, vigoroso y activo, disfrutando los colores de las flores, el canto de los pàjaros y la mùsica especial de la palabra amor, independiente de su edad, estará en primavera.

Si no obstante ser jóven se siente cansado, taciturno, pesimista, descuidando deleitarse en el bello sol del dìa, la calidez del frìo nocturno, la cantarina risa de los niños y el caer del agua en las quebradas, el aroma de las flores, estará ubicado en invierno.

Aquellos que sienten que la envidia corroe sus entrañas, que su vida no ha sido justa y se queman en la hoguera de los odios y la frustraciòn, viven en los rigores del calor del duro verano.

Los que se sienten doblegados por su edad avanzada, otorgando a la juventud màs trascendencia de la que tiene, sin considerar los grandes logros històricos de hombres realmente viejos; que el no disponer de riqueza y poder les hace demasiado vulnerables; que recuerdan nostàlgicos lo que fue y temen a lo que vendrá, viven sin remedio en el otoño.

Es que ser felices es un compromiso personal y una forma de agradecer a Dios nuestra existencia. Aun sin movernos podemos viajar con nuestra mente donde queramos y sin limitaciòn alguna.

Podemos soñar cuanto deseemos y convertirlo en realidad. Si imaginamos montañas cubiertas de nieve como maravillosas, podemos ser felices, pero si suponemos el frìo congelante, nos aterrorizaremos con su presencia. Imaginar ricos manjares, su sabor y aroma nos hace disfrutarlos con deleite, pero convencernos de que engordan o indigestan nos hace aborrecerlos.

Si aceptamos la enfermedad como excepcional y no como normal, porque son el escape de sentimientos retenidos, rencores y frustraciones represados; consecuencia de la insatisfacciòn, falta de desprendimiento, aceptación, amor y generosidad, nuestra salud será invulnerable. De hecho, no conozco personas realmente felices que se sientan o manifiesten enfermas.

Fuimos diseñados para amar, no importa donde, cómo, cuando ni a quien, y eso nos hace bellos, saludables y generosos. En una vida tan corta, donde los buenos somos mayoría, nuestro destino es hacer lo que nos satisfaga y nuestro fin la felicidad. Nos toca escoger y no es nada difìcil hacerlo.

Read Full Post »

TOÑO E ISA EN MIAMI  (2009)

¿Cuál es el factor fundamental que incide para que en las parejas, progresivamente decaiga el idilio, entusiasmo, emoción y pasión de los primeros tiempos?

Es un tema largo y complejo, pero aislando factores incidentes, pareciera ser que el primero es la rutina, que surge cuando los integrantes, imbuidos de su nuevo rol y la seguridad que conlleva, descuidan el comportamiento cuidadoso, atento, considerado y romántico, que dio origen a la unión.

Se hace pareja para dar permanencia a la relación que se disfrutaba como novios, bajo la premisa de que viviendo juntos,  los bellos sentimientos que alimentan el noviazgo, se harán más fuertes y solidarios.

Si la convivencia disminuye o desmejora esa emocionante sensación que mantuvoactivo el noviazgo, la frustración abona el terreno para el hastío, así como para las desavenencias, desacuerdos, desinteligencias y mala comunicación, que afectarán la convivencia diaria.

El alimento de la pareja lo es ese coctel cotidiano de amor, ternura, pasión, respeto, aceptación, solidaridad, lealtad y sensación de socorro mutuo, que  se constituye en blindaje para mantener relación en el tiempo.

El tedio y la rutina se combaten con el entusiasmo, positivismo, buen humor, creatividad y buena comunicación; sentimientos que únicamente surgen del amor, lo cual mientras este se mantiene vivo todo tiene solución, porque el amor lo puede todo.

Para reforzar el sentimiento de que la unión aporta y no disminuye emoción a la relación, debe mantenerse el mismo comportamiento atento, considerado, entusiasta, obsequioso y… enamorado, como en la época del noviazgo.

Descuidar la magia del te amo, las invitaciones, sencillos obsequios, salidas, y de vez en cuando una que otra locurita, es convertir lo que pudo ser emocionante y permanente, en rutinario y fastidioso.

El lenguaje del amor es muy variado: comprensión,  aceptación, atenciones, miradas, contactos de piel, guiños, señas; y las frases te amo y discúlpame que siempre deben estar presentes. Nathaniel Hawthorne, comentaba: “Las caricias son tan necesarias para la vida de los sentimientos como las hojas para los árboles. Sin ellas, el amor muere por la raíz”.

No olvidemos que quien nos escogió dentro de millones de otras opciones para hacer vida en común, lo hizo para producirse más y mejor amor, ternura, consideración, aceptación, emoción, compañía, seguridad y… buen sexo; todo lo cual bien podría lograrlo con otro que entendiera mejor ese privilegio de ser especialmente escogido para compartir cuerpo y espíritu, en el camino de hacerse la vida más grata, emocionante, segura, permanente y feliz.

Read Full Post »

«CUANDO UN  HERMANO SUFRE, UNA PARTE DE NUESTRA ALMA SE PERTURBA Y ATURDE»

Cuando reflexiono sobre el hecho cierto de que sobre esta tierra de Dios, un alto porcentaje de sus pobladores sufre alguna enfermedad, hambre o miseria; otros caen bajo los efectos de guerras intestinas con sus secuelas de inocentes torturados, familias separadas, y muertos; algunos se consumen física y espiritualmente en la soledad de una prisión; otros tantos son presa de vicios, que venciendo su voluntad y su autoestima minan su salud; y algunas soportan otras desventuras como carecer de educación y una ocupación digna, me echo de rodillas y doy gracias a Dios por haberme preservado, a mi y a mi familia de todos esos males, que transforman lo que debió ser bello y edificant como es la existencia, en algo indeseable y desastroso.

Quienes disponemos de alimentos, salud, familia, libertad, educación y trabajo, podemos considerarnos privilegiados;, lo cual se convierte en compromisode producir o colaborar, dentro de nuestra personal capacidad, con algún mecanismo de ayuda, que pudiera hacer menos dolorosa la experiencia que viven esos desventurados hermanos.

Pienso que más allá de las situaciones bélicas, el origen de los conflictos de muchas de esas personas -al menos las que sufren soledad, prisión y vicios- pudieron haberse originado por la indiferencia afectiva colectiva, que ha ido progresivamente apoderándose de nuestra sociedad.

Es que no todos los seres humanos venimos con la fuerza mental y espiritual suficiente, para hacer caso omiso a la insensibilidad e indolencia social, frente a situaciones vivenciales que la atención, amor, solidaridad, y a veces incluso una palabra amiga, hubieran podido evitar.

En esta aldea global -que es la casa de todos- somos hormigas de la misma cueva, y por tanto no deberíamos ver con indiferencia el dolor, la soledad y la tristeza de nuestros congéneres, sin hacer algo por remediarlo; porque de alguna manera, ignorarlo nos hace culpables de su suerte.

Cuando alguien tiene hambre, sufre persecución, soledad o tristeza sin preocupación de sus hermanos, un pedazo de nosotros mismos -en esa otra dimensión donde vive nuestra alma- se aturde y perturba; porque al final todos somos uno, y el lamento de su dolor es nuestra propia queja, frente a nuestra inmensa vulnerabilidad, en un mundo que sin amor ni solidaridad humana, se hace inconveniente, peligroso e insufrible.

Solo amando a nuestros hermanos y siendo solidarios con sus causas, merecemos llamarnos hijos de Dios, porque esencialmente, ese Padre Celestial maravilloso es… amor.

Read Full Post »

Una lectora me solicita que escriba sobre la felicidad en tiempos de crisis política. Evito tocar temas que tengan que ver con opiniones políticas por razón de mi multiplicidad de lectores, pero somos animales políticos y sería hipócrita obviar lo que nos hace diferentes a los demás seres vivos.

Es que nuestra condición inteligente y esencialmente especulativos, nos sumerge dentro de una constante especie  de perturbación, más que crisis vivencial.

Personalmente, siempre he visto al mundo y mi país en crisis. Nací en plena segunda guerra mundial, cual sumió al mundo en una crisis gigantesca. Soy hijo de un refugiado político, quien nunca superó el ostracismo y parcialmente me involucró en su propia crisis personal.

Nuestra memoria es frágil y casi siempre olvidamos crisis anteriores. Hasta los 17 años viví la Dictadura de Pérez Jiménez, que por sí misma representaba una crisis para buena parte del País.

Durante la Democracia, en cada uno de los períodos quinquenales, de una u otra forma nos sentimos en crisis: atentados, guerrillas, persecuciones, huelgas, controles de cambio, quiebra de bancos; y… cambio generacional, difícil de procesar por quienes no entienden la sinergia de esta máquina del tiempo, que es nuestro mundo.

Entonces, no es extraño que hoy, viviendo un nuevo experimento político nacional, que pretende no un cambio de gobierno sino de sistema, como en anteriores oportunidades, un segmento de la población se sienta en crisis.

No obstante, la felicidad es algo que nace, crece y vive en nuestro interior, por encima de cualquier crisis; sólo nosotros podemos producirla, detectarla y mantenerla. Así, como las crisis son producidas por y desde el exterior de nuestro ser, si somos espiritualmente fuertes, la felicidad no debería afectarse gravemente por elementos externos.

Las personas felices viven el momento; de el toman lo bueno, sano y edificante, que disfrutan intensamente. Lo desagradable, perturbador o dañoso, simplemente lo desechan; no le dan trascendencia tal que pueda sumirlos en crisis, porque si no es lo deseado, simplemente le aplican la regla de oro:   ESTO TAMBIEN PASARÁ.

¿Podría alguien asegurarme que en crisis es imposible amar, compartir, dar, ser útil, crecer y fortalecerse cultural, espiritualmente y encontrarse con Dios? No, porque todo momento es bueno para disfrutar esos tesoros que nos fueron dados, la esperanza y la felicidad. Como lo escribiera Oswald: “… la felicidad debe ser considerada como el objeto de la civilización.” Y, venturosamente, eso sólo depende de nosotros.

Read Full Post »

Amor, comprensión y aceptación son fundamentales durante la etapa del crecimiento, pero desventuradamente, en la vida diaria los niños y jóvenes son enfrentados por el no.

No te sientes así, no grites, no digas eso, no hables tan alto, no brinques, no te toques eso, no comas de esa manera, no molestes, dije que no, no y no; sin que nadie explique suficientemente a los pupilos por qué todo tiene que ser no. Simplemente, se les impone el no y ellos no saben como reclamar una respuesta razonada.

Ese incomprensible mundo del no les genera temor, inseguridad y desconfianza en… casi todo. Su efecto inmediato de desconcierto baja su autoestima, golpeando su curiosidad natural, que es fuente de su aprendizaje. En tal estado emocional cabe preguntarse: ¿Cómo queda la necesaria motivación para estudiar y ser mejores, en un mundo donde todo es negativo? ¿Qué incentivo para aprender puede generar un padre o maestro severo, estricto y gruñón, a quien más que la felicidad importa el cumplimiento normativo del hijo o pupilo? Se requiere reflexión sobre el asunto. Los adultos con funciones rectoras y didácticas, deberían reflexionar seriamente al respecto, considerando que ellos están obligados a entender a los niños y jóvenes, pero no lo contrario. A quien tiene mayor experiencia y conocimiento de la vida corresponde orientar, más que imponer el aprendizaje.

La sinergia del desarrollo y su objetivo último de producir paz y felicidad, hace necesaria la transmisión de conocimientos más efectivos y aplicables a la cotidianidad. Mucho de la rebeldía de algunos menores, es la respuesta al acorralamiento frente a su curiosidad natural, que les lleva a experimentar para conocer, frente a adultos que mantienen atávicos mecanismos de defensa como la falta de amor, comprensión y compasión, con quienes sólo exigen lo que les corresponde: formación para la vida. Siento que el proceso formativo tradicional, desvió el camino al dar mayor importancia a la formalidad, olvidando que la formación integral no es para las aulas, sino para una vida que se desarrollará fuera de estas. La educación positiva, representada en el diálogo respetuoso pero afable de doble vía, la libertad de inquirir y recibir oportuna respuesta sin ningún temor, como orientación fundamental para vidas felices.

La educación positiva podría hacer la diferencia entre quienes logran la felicidad -que son los menos- y quienes nunca llegan a alcanzarla plenamente, de los cuales, a nuestro pesar, está lleno este mundo.

Read Full Post »

«Deja que los muertos entierren a sus muertos.»

Jesus de Nazareth

Paradójicamente, el factor constante de perturbación de las parejas no lo representa las situaciones fácticas actuales, sino el efecto de eventos que se sucedieron en el pasado, pero que continúan atormentándoles, precisamente porque no han sabido cerrar la puerta al pasado.

El pasado es un muerto y los muertos deben permanecer en el cementerio. Todo lo que sucedió hace un segundo ya es pasado y nada se puede hacer por cambiarlo; representa un tiempo que ya no existe.

Del pasado solo vale la pena recordar los bellos momentos. Por tanto, no tiene lógica permitir que los recuerdos de algo negativo que pasó y que ya no puede cambiarse nos preocupe; pero menos aún, permitir que nos haga daño.

La vida tiene tantas cosas bellas que disfrutar, sin que sepamos por cuanto tiempo, que es un desperdicio dedicarle nuestro valioso hoy a un tiempo que se fue, pudiendo consagrarlo a vivir intensamente todas las muchas bendiciones de que disponemos para nuestra satisfacción y deleite.

Si perdimos un amor, si no nos comprendieron, ofendieron, engañaron o agraviaron, nada nos beneficia recordarlo, sino por el contrario, debemos olvidarlo. No importa cuanto tiempo pudimos amar, lo importante fue que amamos, y amar siempre ha sido un privilegio; es lo bello del amor lo que debemos recordar. El amor no hay como medirlo ni tiene precio, sólo se vive, se disfruta y esa maravillosa sensación es algo que ya jamás nadie podrá quitarnos.

Si no cerramos la puerta del pasado a los recuerdos negativos, no podremos mantener el alma limpia y preparada para el nuevo amor que vendrá, que por regla general es más emocionante y pleno, porque la nostalgia, que es la hermana gemela del pasado, se encargará de desvirtuar la realidad.

Conocemos nuestro peso específico; sabemos de todo el amor y la ternura que somos capaces de dar; si alguien no nos ama, pues se lo pierde. Tan claro como eso. Es con optimismo, con fe y confianza en nuestras realizaciones como viviremos nuestro hoy y construiremos nuestro futuro. Todos los días avanzamos en el crecimiento espiritual y eso nos convierte en una buena opción para quien quiera compartir felicidad.

Además, en este camino de la vida, alguien viene en sentido contrario buscando lo mismo que nosotros; más temprano que tarde nos encontraremos y el amor que nunca muere, renacerá; seremos felices en nuestro hoy, y en el mañana, si es que llega. Entonces… ¿Qué razón tendría recordar lo malo del ayer?

Read Full Post »

Cuando dos personas diferentes llegan a hacer de sus vidas un solo cuerpo y una sola alma, es un evento especial que sólo puede producirlo… el amor. La principal motivación para unir nuestra vida a la de otro, casi siempre extraño hasta poco antes de conocerlo, es confundirse en uno solo con esa otra persona.

El amor surge espontáneo, pasional y… urgente. Su espontaneidad le genera riesgo, pasión y peligro. Su urgencia es la de lograr unir el cuerpo y el alma con quien amamos, sin importar el riesgo. Cuando amamos, jugamos a ganar o a perder; simplemente, lo arriesgamos todo sin reservarnos nada. Nuestros mecanismos de defensa se minimizan y sólo queda espacio para la emoción, la pasión, el entusiasmo, la ilusión y… la esperanza. Todo inmerso en esa bruma rosada que nos hace ver la vida como debería serlo: muy bella.

El resultado de esa hermosa aventura que significa hacer pareja, dependerá de que los dos tengan la capacidad de confundirse en un solo corazón y una sola alma; lo cual por cierto no es tan difícil, pero sí requiere de nobleza, generosidad, deseos de dar, reconocer y aceptar a quien amamos, en sus propias y originales dimensiones humanas.

No es posible encontrar un “prototipo” conforme nuestros deseos, pero si tenemos la capacidad de fundirnos con el otro, al confundirnos nos hacemos una parte de su cuerpo y su alma. Así, al integrarnos en uno solo, vencemos las diferencias, caminamos por el mismo sendero con los mismos intereses, ambiciones y sueños; eso es posible, lo he vivido y disfrutado por más de treinta y nueve hermosos años. No ha sido fácil, pero si emocionante y engrandecedor.

Es como una meta que establecemos, en beneficio de la cual todos los días hacemos algo positivo, beneficioso y… agradable. Tiene que ver mucho con el color que uno asigna a las situaciones y eventos de la vida diaria. Somos nosotros y nadie más los responsables de lograr el premio; viviendo de la mejor manera posible, manteniendo vivo el afecto y el respeto, haciendo del hogar un nido de amor donde se funde y progrese una familia; y eso sólo puede lograrse cuando dos personas que se aman y hacen pareja, tienen el valor y sinceridad de mostrarse como son, de actuar para fundirse y confundirse en un solo cuerpo y una sola alma.

Read Full Post »

El sol sale y el sol se pone y… nada nuevo hay bajo el sol. Estas sentencias bíblicas, aunque fueron escritas mucho después del advenimiento del hombre, rigen su vida sobre este planeta. El día… la noche, la vida y… la muerte, representan la bipolaridad de nuestra esencia humana. De cómo lo entendamos y asimilemos depende en mucho nuestra estabilidad emocional y nuestra felicidad. Concepción, nacimiento, desarrollo y muerte; cuatro instancias de nuestra permanencia física sobre este planeta. Al nacer, con el primer llanto saludamos al mundo y desde ese momento procuramos disfrutar de sus múltiples beneficios y facetas. La inocente y bella niñez, precede la confusa pero inolvidable adolescencia, para dar paso a la adultez que nos presenta las diferentes opciones sobre esa tabla de ajedrez que es nuestra vida consciente; sus resultados dependerán de nuestra forma de jugar. Si logramos la felicidad, merecemos felicitación, pero si somos infelices a nadie podemos endosar la culpa. Por siempre, independiente de la entidad, somos nosotros y nadie más quienes ponemos color a nuestra vida. Podemos ver salir el sol con entusiasmo y optimismo asumiendo que será el mejor día, y ese será su resultado; o presentir que no será bueno, que tendremos problemas, y el temor que desvirtúa la realidad se encargará de hacer gris lo que pudo ser brillante. Asimismo, podemos presentir una noche borrascosa, de ruidos ensordecedores y excesivamente fríos, y de tal manera desperdiciar su dulce olor a tierra mojada y ruidos silenciosos de caídas de hojas, que dan reposo al alma. Pero, si esperamos la noche como amiga mágica de nuestro romance con el mundo, que nos ofrece alfombra para el descanso, bajo un manto de azules estrellas que nos guiñan sus ojos cómplice y felices de acompañarnos en esa emocionante aventura nocturna, de amar a esas personas de nuestro entorno íntimo, que son la razón y el acicate para ser mejores, en vez de fría y borrascosa será una bendición. Es que Dios, que vela por cada uno de sus hijos, hace el día y la noche, con sus bellos colores, sonidos y silencios para nuestro disfrute y felicidad, pero no para el desaliento ni la tristeza. Por eso nacen los cervatillos y florecen los árboles en Primavera, sembrando de colores y optimismo al mundo; caen las hojas en el otoño para nutrir la tierra y abrir camino de vida a nuevos retoños; viene la nieve a pintar de blanco la planta del mundo, mientras hiberna el oso y las aves vacacionan en el Sur; y finalmente, nuevamente el brillante calor del verano, que cierra el ciclo de una vida que en toda estación y oportunidad nos brinda la posibilidad de disfrutarla. Es un ramillete de opciones disponible para todos; podemos tomar la que nos plazca. Depende de cómo utilicemos el mayor tesoro que vino y se irá con nosotros: nuestro estado de ánimo.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »