Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘DILIGENCIA’ Category

                               LA PREOCUPACION ES FUENTE DE ENFERMEDADES

EL ESTRES,  cuya significación es “tensión», surge como respuesta natural, ante una circunstancia que consideramos amenazante para nuestra tranquilidad.

Independiente de teorías y terminología científica abundante, el estrés que afecta a la persona común podemos equipararlo con la angustia: temor a algo que no logramos determinar perfectamente.

El estrés nos afecta por el trabajo, los problemas íntimos de pareja y familiares, el futuro de nuestros  hijos, la situación nacional e internacional, por lo que recordamos de ayer y hasta por lo que pensamos que pudiera suceder mañana.

 ¿Resultado? Nerviosismo, ansiedad, desazón, mal humor, desesperación, desconcentración y su secuela negativa sobre nuestras relaciones humanas.

Hoy,  el estrés se ha convertido en una verdadera pandemia; con el agravante de que no genera solo una enfermedad, sino que se constituye en fuente de la mayoría de estas.

Pero… ¿Qué lo produce?

Pienso que la falta de fe en sí mismos y en que podemos ser del tamaño de cualquier circunstancia.

Acepto que somos física y espiritualmente vulnerables; pero tenemos capacidad especial para enfrentar cualquier reto o situación, por adversa que sea. La vida no nos es dada hecha, sino que tenemos que hacérnosla, pero eso pudiera resultar lo más interesante de la existencia.

No creo en el estrés como algo fatal, porque sé que, como el temor, es una creación negativa de nuestra mente: una mala pasada que nos juega  la parte reactiva de nuestro intelecto; pero que como algunos otros incidentes de nuestra vida, estamos obligados y podemos  controlar.

Las principales armas para controlar el estrés son nuestras convicciones y nuestro maravilloso estado de ánimo. Las primeras, que se nutren del poder que nos otorga la razón e inteligencia de que disponemos para hacer las cosas apropiadas en el momento correcto; y el segundo, que nos permite darle el color deseado a cada acto de nuestra vida.

Porque… si hago las cosas lo mejor que puedo; si mis valores y principios se fundan en el bien social; si amo a la gente y soy útil a mis semejantes; si sé que todo tiene una razón y nada sucede sin la voluntad de Dios…

¿Cuál estrés (tensión) puede ser más fuerte que mi voluntad y mi capacidad de supervivencia?

Ninguno, porque soy la máxima expresión de ser alguno sobre la tierra; tengo poder sobre mí y sobre todo lo creado, porque heredé de Dios amor, valor e inteligencia.

Read Full Post »

¿Dónde estará mi oportunidad? Esta es pregunta muy común pero incompleta, porque no inquiere de qué oportunidad se trata.

Nuestra vida, en sí misma es una oportunidad para hacer, rehacer y deshacer todo cuanto creamos que nos conviene o no. Al fin y al cabo, como seres humanos originados en el Gran Hacedor, tomamos un poquito de Él y, de alguna manera extraordinaria, tenemos la posibilidad de hacer cosas que enriquezcan nuestra existencia.

No creo eso de que “La oportunidad la pintan calva”, o que, “Si pierdes la oportunidad nunca regresa”, porque son apotegmas negativos y nuestra vida tiene que ser siempre positiva, como única posibilidad de lograr nuestro mayor fin: SER FELICES.

Si amamos la vida y somos diligentes, cada día será fuente para crecer y hacer de cada momento una oportunidad a nuestro favor; tan cierto que, aún los tropiezos y los problemas, suelen representar oportunidad para aprender cómo hacer las cosas mejor, o evitar aquellas que nos perjudican o  dañan a nuestros semejantes.

Cada nuevo día es una bendición, especialmente porque siempre será diferente a los restantes, y de tal suerte, nos obsequia una gama de situaciones y circunstancia vivenciales irrepetibles, lo que nos indica que debemos disfrutar cada una de ellas con fruición, porque… jamás se repetirán y, por tanto,  si desaprovechamos esa oportunidad, nunca podremos recuperarla.

Que la oportunidad sea buena o mala, mejor o peor no es nada aleatorio; es algo que nosotros decidimos conforme a nuestra forma de ver la vida e interpretar los momentos, los eventos, las circunstancias y situaciones que diariamente enfrentamos.

Como seres racionales, somos el milagro más grande de la naturaleza: podemos convertir cualquier evento en una oportunidad que nos favorezca; somos fabricantes de sueños, que sabemos convertir en realidad; la magia, la pasión y la emoción, nacen y se reproducen en nuestra mente, que sabe proyectarla al exterior para crear situaciones positivas.

La oportunidad vive con nosotros; siempre está ahí, esperando por nuestra voluntad para convertir cualquier evento, pensamiento, sueño o realidad, en deleite para nuestra existencia. Y lo más importante, nadie puede arrebatarnos ese poder, porque es nuestra herencia de Dios que nos diseñó para EL TRIUNFO Y LA FELICIDAD, nunca para el dolor, la tristeza o el fracaso.

¿A qué esperar? Aprovechemos cada instante para hacerlo una nueva oportunidad, y demos gracias por ser únicos con tal poder sobre la faz de la tierra.

 

Read Full Post »

«LO IMPORTANTE NO E S CUANTO SE VIVE, SINO COMO SE VIVE»

¿Debe medirse la edad de las personas por la cantidad de años vividos o por su actitud frente a la vida?

Pienso que por lo segundo; en mi largo pero interesante camino por esta vida, he compartido con quienes acumulaban varias decenas de años, pero tenían viva su curiosidad, entusiasmo e interés por explorar nuevos proyectos; actitudes que no se compadecían con su avanzada edad cronológica, porque eran personas de juventud prolongada

Conocí también otros de treinta años, quienes por su forma de ver la vida y las cosas, su temperamento timorato, taciturno y negativo, parecían encontrarse de vuelta del final del camino, asemejando personas realmente… viejas.

En un mundo sinérgico y cambiante, no son los años vividos lo que determina la condición juvenil o diferencia los jóvenes de los viejos, sino la actitud entusiasta, curiosidad, deseo de emprender y experimentar nuevos senderos; de soñar, amar con pasión, enfrentar con valor y optimismo la cotidianidad y sus desafíos.

Sin que pueda significar que brillantes jóvenes no aporten grandes beneficios a la sociedad, de hecho, fueron personas mayores de cuarenta años, quienes haciendo valer su juventud existencial, realizaron los mayores e importantes aportes a la civilización. Pero en cada uno de estos casos, jóvenes o viejos, para nada influyó en ellos su edad cronológica, sino su actitud frente a la vida, perseverancia, diligencia y gestión, que representaban su edad existencial.

Así como la juventud genera entusiasmo, valor, curiosidad y deseos de lucha, la edad permite mirar la espalda de las cosas y sobre el pedestal de lo vivido, determinar quienes actúan como viejos y quienes como jóvenes, independientemente de cuantos inviernos hayan vivido sobre esta madre tierra.

Esa actitud vivencial, que diferencia un viejo de un joven, pude palparla cuando un sesentón por su apariencia, pero con cara alegre y risueña, respondía sobre su edad diciendo: – Me siento muy joven: tengo dieciocho años de edad y cuarenta y dos de experiencia. Sé que es posible sentirse así, aún teniendo edad avanzada, si se mantiene el convencimiento de que todo tiempo es bueno para amar, soñar, esperar de la vida, aceptando que es nuestra actitud y estado de ánimo, lo que determina como nos sentimos.

Todas las edades son malas para la tristeza e infelicidad; asimismo, todas son buenas para la buena vida que, venturosamente, depende de nuestro estado de ánimo, en su más alto porcentaje.

Read Full Post »


A medida que aumento el dialogo con diversas personas, fortalezco mi convicción de que primero enferma el espíritu y como consecuencia surgen la mayoría de las enfermedades que afectan nuestro cuerpo.

Pero… ¿Por qué enferma el espíritu? Por tantas causas cuanto actuemos o pensemos contrario a nuestra esencia divina que debería irradiar optimismo, seguridad, confianza, amor, aceptación y compasión hacia nuestros semejantes; o por causa de emociones reprimidas, tales como tristeza, ira, agresividad, resentimientos, odio, o temores que devienen de la falta de fe y esperanza en nuestro poder, inmanente a nuestro origen divino y condición racional.

Así, observo como las personas optimistas interpretan la vida como una oportunidad para experimentar felicidad y percibo su magnetismo positivo: sonríen, saludan alegres contagiando entusiasmo y en vez de hablar sobre resentimientos, tristezas pasadas o temores futuros, comentan el maravilloso hoy y sus circunstancias positivas, con vehemencia y confianza en que son y serán beneficiosas; y hasta ahora, ninguna de ellas me ha manifestado que se sienta mal o tema enfermarse.

Por lo contrario, para aquellas personas negativas, los inconvenientes del ayer y la imprevisibilidad del mañana, representan importantes factores de perturbación y preocupación; sonríen poco, les cuesta saludar, transpiran pesimismo y hacen pesado el ambiente; normalmente hablan de achaques, mala suerte, exámenes de laboratorio y su necesidad de visitar los médicos para prever nuevas enfermedades.

En estas últimas personas, su enfermedad del espíritu les evita mirar con claridad la parte bella de la vida, creándoles la propensión a las enfermedades del cuerpo, que precipitan con la cantidad de fármacos innecesarios que ingieren, cuales nunca podrán competir en eficiencia con los sentimientos de alegría y la felicidad de vivir intensamente.

Es que el cuerpo espiritual-mental se resiste a que se le niegue la posibilidad de disfrutar las mieles de la vida, que le corresponden como habitante de este mundo, lo cual depende únicamente de su estado de ánimo –que es mental- y  esa acumulación de emociones negativas crean o aceleran procesos de morbilidad física.

En mi opinión, la mejor manera de ayudarnos a prevenir enfermedades corporales es mantener el espíritu sano, viviendo alegres y felices; disfrutando de los buenos recuerdos, olvidando los malos y esperando siempre lo mejor del futuro, porque para auxiliarnos en su  logro ahí está Dios pendiente, vigilante, para ayudarnos a vivir dichosos, en la misma medida de nuestra diligencia, inteligencia, fe, optimismo, esperanza y… generosidad con nuestros hermanos humanos.

Read Full Post »

La maravillosa frase “todo pasará” ha sido repetida y concientizada por siglos; quienes la atesoran viven tranquilos hasta su ancianidad. Sin embargo, la mayoría de las personas… la ignoran. Pienso que si nuestra formación hubiese sido diseñada en función de nuestra felicidad, hubiese sido nuestra primera enseñanza familiar y se habría continuado en la educación formal desde el kínder hasta el último grado universitario; porque… ¿De qué sirve cualquier triunfo si no somos felices?

La convicción de que todo pasará representa la única posibilidad cierta de transitar el camino de la vida en paz, tranquilidad y regocijo. Quienes teniendo problemas graves, por desconocer esta verdad milenaria, al no encontrar solución inmediata, acrecientan progresivamente en su psique su entidad, auto flagelándose con la visión de un futuro desventurado que pudiera ser que nunca llegue. De la misma manera, quienes logran el éxito en su confort y felicidad, se desbocan en excesos considerando que ya nunca cambiará su situación, lo que les impide tomar las previsiones mínimas necesarias.

Felicidad, dolor, salud y enfermedad son huéspedes en habitaciones contiguas; la enfermedad y el dolor llegan sin avisar y el amor surge sin programación alguna. Por tanto, si se disfruta intensamente de felicidad, salud y amor a conciencia de que podrían pasar, al deleitarse en estas bendiciones, se tomarán las previsiones oportunas frente a la posibilidad de que se produjere un cambio. Asimismo, si se sufre dolor, enfermedad o desamor y se asume que todo pasará, no solamente será más llevadero sino que se fortalecerá el espíritu y enriquecerá la experiencia.

Si hoy estamos sanos, prósperos, enamorados y felices, daremos gracias; seremos comprensivos, generosos y caritativos con nuestros hermanos humanos, compartiendo esas bendiciones recibidas de Dios; disfrutaremos al máximo, conscientes de que esto podría cambiar en un momento dado, pero que nuestra fe, optimismo, diligencia, amor por la vida y a los semejantes, son nuestras mejores armas para evitar o retrasar unas situación indeseable.

Las promesas de amor, de amistad, de solidaridad, con el transcurrir del tiempo y la condiciones, suelen deteriorarse, golpeando el alma y la autoestima del afectado; no obstante, el hecho cierto de que todo pasa, se convierte en una tabla de salvación para aminorar el dañoso y abrir la posibilidad a un nuevo panorama.

El conocimiento de la indefectible temporalidad material de toda circunstancia, motiva el aprovechamiento, goce y fruición de lo que tenemos a mano, precisamente porque conocemos que pudiera ser pasajero.

Es que el hecho de que todo pasa, produce la sanadora realidad del olvido. ¿Qué sería de nosotros si no pasara el dolor, la tristeza, la frustración y los malos momentos? ¿Si no pasara el dolor por la muerte de los padres o un hijo? Venturosamente, como todo pasa las sensaciones, buenas o malas, más tarde o más temprano, al pasar…se olvidan.

De la misma manera, si nos ataca una enfermedad, mala situación o somos objeto del desamor, no debemos desesperarnos, porque conocemos que eso pasará; vendrán tiempos mejores y estos males serán sólo un recuerdo, que de alguna manera nos prepararán para disfrutar mejor ese futuro bueno que nos espera; y eso se llama… esperanza, cual es una cualidad que, como alguien lo escribiera, es lo único que el hombre mantiene hasta después que la ha perdido.

Read Full Post »

«No andes solo porque si tropiezas no tendrás quien te levante y si estás triste no tendrás quien te consuele.»espalda-vista-pareja-posicion-medio-camino-bxp197277

Nuestra vida sobre esta maravillosa tierra de Dios, no es más que un avanzar, siempre en busca de algo mejor. De tal manera, desde que entendemos nuestra individualidad, capacidad y poder heredado de Dios,  iniciamos conscientemente la caminata en busca de la realización personal, y ya no pararemos hasta lograrla.

¿Quién nos lo enseña u ordena? Creo que lo traemos en los genes y tiene que ver con la inmutabilidad de nuestro sentido de avanzar y nunca retroceder. De alguna manera, es la concreción de que, ciertamente, somos espíritus utilizando esta experiencia física, para progresar y prepararnos para otro nivel más elevado, que sobrevendrá.

En esa corta pero interesante vida terrenal establecemos prioridades, dentro de las cuales pareciera la más importante agenciarnos compañía para el viaje, que al compartir nuestra ideología, sueños, ambiciones e intereses, camine a nuestro lado hasta que sus pasos se confundan con los nuestros y hagamos… una sola huella.

En cada una de las oportunidades que he logrado neutralizar algunos naturales mecanismos de defensa, que una sociedad compleja crea en los seres humanos frente a su propia especie, he verificado que, independiente de la edad, raza, sexo, nivel cultural, social o económico, todos los seres humanos, salvo muy raras excepciones, orientamos nuestra mayor capacidad, a buscar ese compañero de viaje… largo.

En lo más profundo de nuestro ser, donde no cabe la mendacidad ni la actuación teatral, más allá de cualquier nivel de  altruismo, en verdad, tratamos de lograr conocimiento, cultura, poder, fama  y riqueza, con la  esperanza de que tales factores, privilegien nuestra capacidad para lograr, de la mejor manera posible, el encuentro maravilloso con esa persona especial que compartirá nuestro destino.

Presentimos que en nuestro camino, en sentido contrario pero en la misma vía, de allá para acá siempre viene alguien en busca exactamente lo que tenemos y podemos dar; que comparte nuestra ideología, sueños  y ambiciones. Con ella nos encontraremos, y entonces, sin saber cómo, cuándo ni por qué, se producirá el contacto mágico de sentimientos compartidos; se conectarán las energías positivas; se producirá el circuito que encenderá la llama del amor; nos embargará esa sensación mágica del idilio; la emoción, la ternura y la pasión en un coctel sublime recorrerán nuestra espina dorsal produciendo una sensación nueva; enterraremos nuestro natural egoísmo, compartiremos todo  y ya nunca más desearemos estar… solos.

Pienso que todos los seres humanos, sin excepción de ningún género, tenemos el derecho a compartir nuestra vida con quien nos ame, respete, edifique y esté dispuesto a unir caminos para hacer con nosotros una sola vía. Por eso, soy un convencido de que es la unión de  pareja  el terreno abonado para sembrar nuestra simiente, que no solamente dará frutos buenos, sino que materializará la extensión de nuestros más bellos sentimientos, más allá de nuestra propia… vida.

Nadie debe concebir excepcional el logro de la felicidad. Por el contrario; fuimos diseñados por Dios para ser felices y traídos a esta tierra para lograrlo. Sólo se requiere nuestra diligencia, porque ese Padre Celestial que conoce mejor que nosotros lo que más nos conviene, siempre estará con nosotros en el camino.

Read Full Post »

Tengo un querido amigo quien es CEO de una naciente corporación -con destino incierto como todo proyecto ambicioso y audaz- pero de un gran potencial prospectivo en el bussines world de hoy.

Hablando con su esposa -quien es su mejor aliada, admiradora y amiga- sobre lo interesante de saberse haciendo lo que nos realiza,  jugándole un todo o nada a una vida que como característica principal tiene, precisamente, nuestra gran fragilidad personal, tanto por la dependencia de los elementos naturales que escapan a nuestro control,  como por la imposibilidad de conocer por adelantado, qué sería lo más conveniente de cada cosa que proponemos. 

Poco podemos hacer por el porvenir. Especialmente, en  cualquier proyecto económico se depende de factores que escapan a nuestro control, como el tiempo, el financiamiento, los recursos humanos, la economía de mercado, la política; y por si fuera poco, también de aspectos humanos como salud, disposición, empuje, fe, confianza, perseverancia y  temperamento de quienes dirigen el proyecto. 

Sin embargo, los elementos necesarios coadyuvantes al logro del éxito, con diligencia, constancia y trabajo pueden localizarse y aplicarse; pero no la previsión del resultado, inmerso en ese limbo que, más allá de fórmulas matemáticas, se traduce en especulaciones y se conoce como la ley de probabilidades. 

Frente a esa incertidumbre, el emprendedor tiene una opción que bien interpretada y aplicada, puede reducir al mínimo su estrés frente a los posibles resultados: en vez de preocuparse, ocuparse de hacer las cosas bien… hoy. Como nada ulterior puede predecir, nada puede hacer por un mañana incierto e imprevisible.  Entre otras circunstancias, porque ni siquiera sabe si llegará para él. 

Pero si se hacen las cosas con amor, dedicación, en beneficio colectivo, se obtendrá el pago por adelantado: la satisfacción del deber cumplido; máxime cuando es voluntario y no impuesto por una obligación determinada externa. 

En  el juego de la vida sólo quien arriesga siempre tienen la posibilidad de ganar. La vida difícilmente regala algo más allá de su propia existencia. Hay demasiadas personas detrás de… todo. Por eso se tiene que hacer algo más que desear; se debe luchar, convencido de que se logrará el objetivo. 

En un mundo repleto de gente inconforme, preocupada, hastiada, estresada  y aburrida, crear proyectos, establecerse y procurarse metas enriquece, le da sentido y utilidad a la vida;  y eso es vivir intensamente y no sobrevivir.

 Todos los días son buenos para comenzar un proyecto. No importa su naturaleza, característica, volumen o supuesta dificultad. Somos la hechura máxima de Dios; disponemos de una parte de su poder y a través de los tiempos Él ha demostrado que  siempre ayuda a los que se ayudan. 

¿No tiene un Proyecto? No se preocupe, no es un problema, es un asunto por resolver y usted puede solucionarlo.  Adelante… piense en uno, no importa de qué se trate, ni el tamaño. Recuerde, Dios está ahí; Él no se muda, cree en usted y es muy buen Socio.  ¿Por qué no aprovecharlo? Siempre está… disponible.

Read Full Post »

«En este bendito nuevo día, todo está previsto. Nada queda fuera de mi plan divino, porque Dios me acompañará hoy y por siempre.»

Las veinticuatro horas de cada día, la expresión oral o pensamientos de las cosas que deseamos que sucedan, o los temores de no lograrlas, representan DECRETOS que se convierten en condicionantes de nuestros actos.

Nuestro cerebro y espíritu nunca descansan y están siempre despiertos. El espíritu, con contacto con Dios orienta nuestra voluntad hacia la superación, elevación progresivas y el logro de nuestros mejores fines. El cerebro, que responde a esas motivaciones espirituales y volitivas, las transmite como órdenes que ponen en movimiento al resto del cuerpo.

Así, cuando decretamos que tenemos buena salud, que la vida es bella, que estamos contentos, que vivimos de la mano de Dios, ese mensaje recibirá de nosotros esa fuerza universal que rige nuestras vidas y en función de eso nos devolverá los resultados.

Si decretamos que todo lo que haremos estará en función de amar y disfrutar las personas, el paisaje y todas esas bendiciones que Dios puso sobre la tierra para nuestro disfrute, nadie podrá interferirlo, porque la fuerza del decreto la respalda ese poder superior y universal.

Decretar que rebosamos de amor, suficiente para nosotros y nuestro prójimo; que somos fuente de placer, de alegría, de generosidad nobleza, sensibilidad, caridad y solidaridad, asegurará que los resultados de nuestras realizaciones lo sean de la misma naturaleza.

Cuando decretamos que dando nuestra mano transmitiremos optimismo, alegría, salud, ese decreto transformará nuestro saludo afectuoso en influencia magnética positiva, que alcanzará y beneficiará a nuestros interlocutores, aunque pudiera ser que conscientemente ellos no lo perciban. Pero además incrementará nuestra fuerza positiva y felicidad.

Así como cuando decretamos cosas positivas y beneficiosas, el universo conspira para que se materialicen, de la misma forma, si nuestros dichos son negativos (decretos), esa misma fuerza universal hará lo necesario para que se cumplan conforme los decretamos.

Creo en el pensamiento positivo, la inteligencia emocional, la autosugestión, la telepatía, la visualización; así como que, en mayor o menor grado, la ley de la atracción influye en nuestras actuaciones, conforme nuestras presunciones y operaciones mentales.

Por dilatadas, edificantes experiencias y resultados, la vida me ha demostrado que no es suficiente con el decreto, la visualización, la buena intención y el magnetismo, sino que todos estos elementos primordiales deben ir acompañados de la proactividad y diligencia personal.

Millones de proyectos, buenas ideas e intenciones, se quedaron en el nebuloso mundo de las ideas, porque carecieron del dinamismo que le imprimen esos elementos fácticos representados por la diligencia, la proactividad y la mejor dedicación a su materialización.

Por eso, en adelante, cuando le asalten pensamientos negativos, se atemorice pensando que no puede lograr algo, decrete lo contrario; convénzase de que es posible; de que Dios no se muda, sino que sigue a su lado confiando en su inteligencia, confianza, fe y diligencia en las cosas que hace… no lo defraude.

Próxima Entrega: PROGRAMA DIARIO DE VIDA

Read Full Post »

brasil_3.jpgEl criterio común, pero nunca bien analizado, de que «no es posible tenerlo todo en la vida», contribuye a que muchas personas se resignen a una vida de carencias, sin mayor expectativa por  alcanzar su  legítima  ambición de lograr todo lo que desean en esta vida.

Ese, como muchos mitos y paradigmas que han hecho al hombre temeroso, inseguro, mediocre e infeliz, no son más que producto de repetir como loros, lo que a alguien en un momento de frustración y sin medir las consecuencias,  se le ocurrió decir o escribir.

Por experiencia propia y circunscrito a la posibilidad de lograr una vida plena, se que sí es posible para un ser humano tener todo lo que desee, porque va a depender de qué es lo que el individuo considera todo lo que quiere alcanzar, en su condición físico-espiritual y  dentro de los límites que nos establecen las leyes naturales.

La satisfacción de nuestras necesidades individuales de sobre vivencia física son limitadas, dentro de una jerarquía natural, y existe toda probabilidad de lograrlas en proporción a nuestra dedicación, inteligencia y  diligencia, que puede traducirse en una vida sencilla o el logro de riqueza y poder, conforme los valores que rijan al individuo.

Desde el punto de vista espiritual, para satisfacernos no requerimos realizar ningún esfuerzo físico o erogación económica, las mismas corresponden a nuestros sentimientos y sensaciones, sobre las cuales sólo nosotros tenemos control.

Tenerlo todo sí que es posible, porque fui dotado de todo lo necesario para lograrlo, en la medida de mi esfuerzo y en función de lo que considero más conveniente para una vida confortable; siendo que mi satisfacción espiritual más que de lo que tengo, depende de lo que siento que no me hace falta.

 Asimismo, si tengo a Dios y amor en mi corazón, sigo las reglas de sana vida, amo y soy útil a mis semejantes, tengo todo lo que requiero espiritualmente.

¿Cómo lograrlo? Ese es nuestro trabajo.

Para obtener todo lo que requiero físicamente, vine dotado de un cuerpo que actúa como  el más sofisticado laboratorio ambulante, con un cerebro dotado de  miles de millones de células, que me permiten en segundos realizar lo que al más avanzado computador le ocuparía minutos u horas.

Satisfacer mis necesidades espirituales depende de mí mismo. Amo a quien, cuánto, cómo, donde y cuando lo deseo, porque tengo libre albedrío.

Si algo no puedo lograrlo, pudiera ser consecuencia de mis  auto limitaciones, derivadas de mi falta de confianza y fe en mis propias posibilidades.

Entonces, no crea en esas consejas negativas. Sí que se puede tenerlo todo, pero todo lo que es necesario y conveniente.

Lo importante es ser felices y es tan fácil, porque depende de lo que sentimos que disponemos, no de lo que carecemos. Si usted siente que puede tenerlo todo, seguramente lo tendrá. Lo contrario sería negativo y no le aportaría nada beneficioso.

La decisión es suya, nadie puede ayudarlo. Todo depende de usted,  tome su opción y… adelante.

Prçóxima Entrega: HACIA UNA SOCIEDAD SIN VALORES

Read Full Post »

¿Existe un momento especial y único para realizar cada actividad, que es aleatorio o responde a reglas predeterminadas?

Nunca me he preocupado si es lo uno o lo otro. En mi criterio, si existe un momento oportuno para hacer cada cosa, aleatorio o no, no es precisamente su existencia lo que determine el resultado, sino el hecho de que se realice o no, lo cual no depende del momento sino de la decisión de quien deba materializarlo.

De nada sirve ese momento oportuno si no se identifica y se actúa. En muchos casos, pudiera ser que por la creencia de que existe un momento oportuno para cada cosa, se demoren las realizaciones o nunca se realicen esperando ese momento. Por cierto que, en tales casos, nunca se sabrá si hubo o no un momento oportuno para hacer, lo que nunca llegó a concretarse.

Desde las cosas más elementales como tomar un ómnibus, hasta las más trascendentales como la de escoger pareja, pueden ser de alguna manera afectadas por la consideración de que existe un momento oportuno para cada una de ellas; esto sin ninguna posibilidad de verificación, porque se quedará en el mundo de los supuestos, lo que hubiese sucedido si hubiéramos o no actuado en un determinado momento.

La conclusión anterior es afortunada, porque al restar importancia al aspecto oportunidad, que pudiera ser aleatorio, centra nuestro interés en la importancia de actuar conforme a nuestra propia conciencia; orientados por la razón e inteligencia heredadas de Dios, substituyendo el factor oportunidad por nuestra observación, experiencia y diligencia, que nada tienen de aleatorio sino que se mantienen bajo nuestro control.

Como convencido cristiano, no tengo dudas en cuanto a que lo que me corresponde en todas mis actuaciones es ser diligente, porque al final, la decisión sobre lo que propongo no es mía sino de Dios, quien guía mis pasos en la vía de lograr lo que me sea más beneficioso.

Por eso pienso que la mejor oportunidad es cuando hago las cosas; porque en todo momento, desde que abro los ojos al despertarme hasta que los cierro nuevamente para dormir, pido a mi Padre Celestial lucidez para tomar acertadas decisiones. Como estoy convencido que Él siempre me oye y guía, actúo en la medida y en el momento en que siento que debo hacerlo. Vale decir, lo que para mi equivale a eso que llaman «el momento oportuno».

Como quiera que lo que para uno pareciera oportuno para otro pudiera no serlo, lo que me indica que la supuesta oportunidad es relativa, prefiero olvidarme de que existe una oportunidad que sobreviene fuera de mi control, y bajo los parámetros expresados, simplemente creo mi propia oportunidad.

Es por lo cual cuando oro, no pido bienes ni beneficios especiales, sino que imploro recibir lucidez para tomar acertadas decisiones. Es lo único que necesito, lo demás queda de mi parte y trato de ser lo más diligente posible.

Próxima Entrega: LA RECOMPENSA.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »