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Archive for the ‘CONFIANZA’ Category

          Antonio Estevez (2006)

¿Qué debemos esperar de la vida? Sin duda, lo mejor. Fue para disfrutar de felicidad y plenitud que fuimos traídos a este mundo. Por eso la excepción es la infelicidad y la felicidad la regla.

 Sin embargo, existen reglas no escritas que circunscriben lo que de la vida recibimos, proporcional a lo que demos o hagamos por los demás. Son proposiciones que responden al principio de la causalidad y no de la casualidad.

 De tal manera, está en nuestras manos y no de la ventura recibir cosas mejores o peores, porque estas llegarán conforme fueren nuestras actuaciones. Dicho de otra forma, se nos devolverá conforme a lo que nosotros demos.

 Esta regla va a funcionar en todo los ámbitos de nuestra vida. Así, en el campo de la intimidad familiar y las otras relaciones personales, si queremos recibir amor, ternura, respeto, consideración, lealtad y sinceridad, eso mismo debemos dar.

 En verdad, somos nosotros mismos quienes determinamos la medida de nuestras realizaciones físicas y espirituales, que es como decir,  nuestra potencialidad para ser felices.

 No es suficiente no hacer daño, es necesario hacer el bien. El dar es activo, no pasivo. El dar engendra acción y determina reacción; de allí la necesidad de hacer las cosas de la manera como queremos que nos responda la vida.

 No basta con disfrutar la belleza de los bosques y la tranquilidad del agua de los ríos, es necesario preservarlos porque es la manera como obtendremos lo mejor de ellos.

 Si queremos la protección de  una comunidad positiva, dinámica y respetuosa de las normas y principios que la regulan, tenemos que actuar de tal manera que hagamos sólidos los principios que dan vida a esa normativa; no es suficiente únicamente respetarla sino que debemos participar activamente en el diseño y desarrollo de la misma, desde el sitio donde en la sociedad nos corresponda.

 Como esposos y padres que conformamos familias, no podemos contentarnos  con la pasividad de la tranquilidad dentro de nuestros hogares, sino que tenemos que participar activamente en la comunidad, en pro de fortalecer y mantener los valores humanos que deben privar en la sociedad, dando lo que queremos que en el futuro reciban nuestros hijos.

 Si estudiamos o realizamos cualquier actividad productiva, no debe ser nuestro esfuerzo únicamente el necesario para lograr los beneficios personales en cada caso, sino que debemos ir más allá, dando en interés de los demás y para los demás el mayor esfuerzo posible, como quisiéramos que se hiciera  a nuestro favor.

 No debemos culpar a la vida o al destino de lo que no logramos, debemos revisar si estamos dando lo mejor de nosotros para obtener las cosas que estimamos convenientes.

 De la vida he aprendido que siempre devuelve lo mismo que nosotros damos. Si queremos recibir mucho, mucho debemos dar. Lo demás sería aleatorio  y yo creo más en la diligencia, la dedicación, la confianza y el trabajo,  que en la suerte. Al menos,  así ha sido en mi vida y de eso les doy mi testimonio.

 Próxima Entrega: UN VALOR INTANGIBLE.

 

 

 

 

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esli_by_women_04.jpg Al despertar, todas las mañanas, luego de agradecer el privilegio de disfrutar un nuevo día de vida, bendiciéndolo como perfecto dentro de todos los días perfectos, conviene programar mentalmente ese día.

La programación debería fundamentarse en la constante y permanente convicción de que, nuestro Padre Celestial cubre todas nuestras necesidades físicas y espirituales, bajo la condición de que realicemos nuestras actividades con amor, fe y seguridad de que el presente que vivimos, en si mismo, es una nueva oportunidad de experimentar un día más… una vida más.

De tal manera, afirmaremos que disponemos de una salud perfecta, con órganos sanos que nos permiten utilizar eficientemente todos nuestros sentidos, como ver, oír, hablar, gustar y sentir todo lo bueno, lo cual nos posibilita vivir intensamente cada momento, al tiempo que nos hace más útiles a nuestros semejantes.

El agradecer en todo momento por nuestra familia, los amigos, el trabajo, la oportunidad de estudiar y adquirir nuevos conocimientos, promoverá una actitud personal positiva, frente a la sinergia de esa vida que representa un nuevo día, siempre expectante y lleno de eventos y situaciones imprevistas… que nosotros haremos agradables.

En este programa debemos aceptar sin ninguna duda, que si meditamos, pensamos y observamos con cuidado los acontecimientos del día, todos serán solucionables; porque más allá de nuestra inteligencia y diligencia, tenemos a Dios para esclarecernos cual es la opción apropiada.

Un renglón importante es mantener la oración mental permanente, pidiendo lucidez para tomar acertadas decisiones, que acompañaremos con nuestra diligencia, consecuencia y empeño, para beneficiarnos y beneficiar toda causa buena y positiva.

Un refuerzo permanente al programa lo será repetirse continuamente afirmaciones que aumentan nuestra fe y confianza, como: «Dios es amor, paz y dicha.» «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.» «Quien a Dios tiene nada le falta…sólo Dios basta.»

En este programa, al desechar todo pensamiento negativo o reminiscencia dolorosa, no criticar ni juzgar, ni pronunciar palabras duras que disminuyan actitudes ajenas o propias, mantendrá incólume nuestro equilibrio físico, emocional, mental y espiritual, tan necesario para ser felices.

Debemos responder en todos los casos de agravios con caridad, enviando a los agresores mensajes de amor, bajo la convicción de que su actitud es precisamente por su déficit de aceptación, comprensión, ternura y… amor.

Si cumplimos este fácil y elemental programa diario, esa fuerza universal, omnipotente y omnipresente que representa Dios, nos proveerá del amor, consecuencia, caridad, sensibilidad y solidaridad humana, indispensables para lograr convertir nuestros pensamientos en cosas, cuya materialización será conforme a la energía y plenitud que en ellas pongamos.

Fue eso lo que quiso decir Jesús cuando aconsejaba: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá.»

¿Cómo anda su programa diario de vida, o… no lo tiene?

¿Qué tal si lo intenta?

Al fin y al cabo nada se pierde y no es muy difícil, pero le aseguro que podría servirle para mejorar su equilibrio mental, espiritual y físico.

Próxima Entrega: ¿LUEGO DEL DIVORCIO QUÉ?

 

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«En este bendito nuevo día, todo está previsto. Nada queda fuera de mi plan divino, porque Dios me acompañará hoy y por siempre.»

Las veinticuatro horas de cada día, la expresión oral o pensamientos de las cosas que deseamos que sucedan, o los temores de no lograrlas, representan DECRETOS que se convierten en condicionantes de nuestros actos.

Nuestro cerebro y espíritu nunca descansan y están siempre despiertos. El espíritu, con contacto con Dios orienta nuestra voluntad hacia la superación, elevación progresivas y el logro de nuestros mejores fines. El cerebro, que responde a esas motivaciones espirituales y volitivas, las transmite como órdenes que ponen en movimiento al resto del cuerpo.

Así, cuando decretamos que tenemos buena salud, que la vida es bella, que estamos contentos, que vivimos de la mano de Dios, ese mensaje recibirá de nosotros esa fuerza universal que rige nuestras vidas y en función de eso nos devolverá los resultados.

Si decretamos que todo lo que haremos estará en función de amar y disfrutar las personas, el paisaje y todas esas bendiciones que Dios puso sobre la tierra para nuestro disfrute, nadie podrá interferirlo, porque la fuerza del decreto la respalda ese poder superior y universal.

Decretar que rebosamos de amor, suficiente para nosotros y nuestro prójimo; que somos fuente de placer, de alegría, de generosidad nobleza, sensibilidad, caridad y solidaridad, asegurará que los resultados de nuestras realizaciones lo sean de la misma naturaleza.

Cuando decretamos que dando nuestra mano transmitiremos optimismo, alegría, salud, ese decreto transformará nuestro saludo afectuoso en influencia magnética positiva, que alcanzará y beneficiará a nuestros interlocutores, aunque pudiera ser que conscientemente ellos no lo perciban. Pero además incrementará nuestra fuerza positiva y felicidad.

Así como cuando decretamos cosas positivas y beneficiosas, el universo conspira para que se materialicen, de la misma forma, si nuestros dichos son negativos (decretos), esa misma fuerza universal hará lo necesario para que se cumplan conforme los decretamos.

Creo en el pensamiento positivo, la inteligencia emocional, la autosugestión, la telepatía, la visualización; así como que, en mayor o menor grado, la ley de la atracción influye en nuestras actuaciones, conforme nuestras presunciones y operaciones mentales.

Por dilatadas, edificantes experiencias y resultados, la vida me ha demostrado que no es suficiente con el decreto, la visualización, la buena intención y el magnetismo, sino que todos estos elementos primordiales deben ir acompañados de la proactividad y diligencia personal.

Millones de proyectos, buenas ideas e intenciones, se quedaron en el nebuloso mundo de las ideas, porque carecieron del dinamismo que le imprimen esos elementos fácticos representados por la diligencia, la proactividad y la mejor dedicación a su materialización.

Por eso, en adelante, cuando le asalten pensamientos negativos, se atemorice pensando que no puede lograr algo, decrete lo contrario; convénzase de que es posible; de que Dios no se muda, sino que sigue a su lado confiando en su inteligencia, confianza, fe y diligencia en las cosas que hace… no lo defraude.

Próxima Entrega: PROGRAMA DIARIO DE VIDA

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brasil_3.jpgEl criterio común, pero nunca bien analizado, de que «no es posible tenerlo todo en la vida», contribuye a que muchas personas se resignen a una vida de carencias, sin mayor expectativa por  alcanzar su  legítima  ambición de lograr todo lo que desean en esta vida.

Ese, como muchos mitos y paradigmas que han hecho al hombre temeroso, inseguro, mediocre e infeliz, no son más que producto de repetir como loros, lo que a alguien en un momento de frustración y sin medir las consecuencias,  se le ocurrió decir o escribir.

Por experiencia propia y circunscrito a la posibilidad de lograr una vida plena, se que sí es posible para un ser humano tener todo lo que desee, porque va a depender de qué es lo que el individuo considera todo lo que quiere alcanzar, en su condición físico-espiritual y  dentro de los límites que nos establecen las leyes naturales.

La satisfacción de nuestras necesidades individuales de sobre vivencia física son limitadas, dentro de una jerarquía natural, y existe toda probabilidad de lograrlas en proporción a nuestra dedicación, inteligencia y  diligencia, que puede traducirse en una vida sencilla o el logro de riqueza y poder, conforme los valores que rijan al individuo.

Desde el punto de vista espiritual, para satisfacernos no requerimos realizar ningún esfuerzo físico o erogación económica, las mismas corresponden a nuestros sentimientos y sensaciones, sobre las cuales sólo nosotros tenemos control.

Tenerlo todo sí que es posible, porque fui dotado de todo lo necesario para lograrlo, en la medida de mi esfuerzo y en función de lo que considero más conveniente para una vida confortable; siendo que mi satisfacción espiritual más que de lo que tengo, depende de lo que siento que no me hace falta.

 Asimismo, si tengo a Dios y amor en mi corazón, sigo las reglas de sana vida, amo y soy útil a mis semejantes, tengo todo lo que requiero espiritualmente.

¿Cómo lograrlo? Ese es nuestro trabajo.

Para obtener todo lo que requiero físicamente, vine dotado de un cuerpo que actúa como  el más sofisticado laboratorio ambulante, con un cerebro dotado de  miles de millones de células, que me permiten en segundos realizar lo que al más avanzado computador le ocuparía minutos u horas.

Satisfacer mis necesidades espirituales depende de mí mismo. Amo a quien, cuánto, cómo, donde y cuando lo deseo, porque tengo libre albedrío.

Si algo no puedo lograrlo, pudiera ser consecuencia de mis  auto limitaciones, derivadas de mi falta de confianza y fe en mis propias posibilidades.

Entonces, no crea en esas consejas negativas. Sí que se puede tenerlo todo, pero todo lo que es necesario y conveniente.

Lo importante es ser felices y es tan fácil, porque depende de lo que sentimos que disponemos, no de lo que carecemos. Si usted siente que puede tenerlo todo, seguramente lo tendrá. Lo contrario sería negativo y no le aportaría nada beneficioso.

La decisión es suya, nadie puede ayudarlo. Todo depende de usted,  tome su opción y… adelante.

Prçóxima Entrega: HACIA UNA SOCIEDAD SIN VALORES

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«NUESTRA IMAGEN REFLEJA LO QUE DE NOSOTROS CREEMOS.»

Toda la actividad del cuerpo en el plano físico-mental responde a las motivaciones e instrucciones que, consciente o inconscientemente, recibe del cerebro mediante sus múltiples operaciones mentales.

Como cualquier instrumento operativo, para su efectivo rendimiento requiere óptimas condiciones. Por tanto, así como damos mantenimiento a nuestros instrumentos de trabajo, debemos hacerlo con nuestra mente.

La primera actividad de mantenimiento lo es limpiar la casa mental de todos esos pensamientos negativos que por tanto tiempo nos han hecho daño, como el temor, el odio, el rencor, el resentimiento; así como la envidia, negatividad, timidez, y… la indiferencia afectiva; sustituyéndolos por sus contrarios: el amor, valor, optimismo, la confianza, fe, audacia, aceptación, sensibilidad social y… esperanza.

En segundo lugar, se requiere reconocer, aceptar y convencerse de que los sentimientos y pensamientos negativos que ocuparon la mente por tanto tiempo, nada dejaron beneficioso sino que limitaron los momentos felices y retrasaron el crecimiento espiritual, impidiendo una vida más feliz.

Somos la obra más acabada de Dios y como consecuencia mágicos y milagrosos; generamos corrientes magnéticas que reflejan lo que llevamos por dentro, y esto, de alguna manera indeterminable a simple vista, es percibido por quienes nos tratan, quienes actuarán conforme a esas corrientes e influencias que reciben.

Establezca contacto con una persona feliz, quien normalmente es muy positiva y permanece abierta a cualquier nueva relación; ofrézcale su mano, hable con ella de cualquier asunto o plantee algún problema y verá lo que sucede: seguramente le sonreirá e inmediatamente recibirá su magnetismo e influencia positiva; se interesará por su planteamiento o su vida y será automáticamente solidaria con su situación.

Es que las personas felices son muy celosas con eso de la limpieza y mantienen su casa mental impecable. No es que no caiga polvo, alguien tire su basurita o no entren de vez en cuando moscas, zancudos y cucarachas; lo que sucede es que él siempre tiene a la mano la escobita del optimismo para buscar el lado bueno que tiene toda basurita que entre.

También disponen de esos bio-insecticidas eficientes como son el amor al prójimo, la generosidad, la compasión, la caridad, la aceptación y la comprensión, tan efectivos contra las moscas, zancuditos y cucarachitas.

Ellos recargan sus baterías de bondad, generosidad y plenitud, en esa fuente maravillosa e inigualable de pasión, magia y fantasía, de máxima dimensión físico-espiritual como es la de hacer el amor con la persona amada. Por cierto, como regla general, quienes mantienen su casa mental limpia y practican un buen sexo, también disfrutan de una buena salud física.

Como todo en nuestra vida, la aptitud genera la actitud, como la necesidad la creatividad. Vale la pena reflexionar sobre los beneficios de tener la casa mental bien limpia.

¿Alguien quiere incorporarse al club de los limpiadores voluntarios de basura mental?

Les aseguro que es una actividad increíblemente positiva y enriquecedora, que nos acerca de forma efectiva a esa natural y legítima aspiración humana: el logro de la felicidad.

Próxima Entrega: EL BOOMERANG.

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untitled1.jpg «LA FELICIDAD CORRESPONDE A NUESTRA ÓPTICA DE LA VIDA»

Observé  como un joven discapacitado sobre una silla de ruedas,  sonreía complacido cuando un niño insistía en manipular un aparato de control de entrada a un supermercado. Al mismo tiempo, una mujer de hermosas piernas, con cara de pocos amigos, miraba con impaciencia al niño haciendo un mohín de desagrado.

Es una paradoja de la vida. El discapacitado, quien no disponía de ninguna movilidad en sus dos piernas y debe permanecer amarrado a una silla de ruedas, se siente feliz ante la presencia de un  niño y sonríe plácidamente.

La dama que dispone de dos hermosas piernas, que le aportan comodidad y libertad de acción,  anda estresada, apurada, impaciente, con cara de disgusto y perdiéndose disfrutar del mundo maravilloso de las cosas sencillas.

¿Dónde reside la diferencia y qué la origina? ¿Qué influía el ánimo de cada uno de ellos?

Pienso que la diferencia consiste en la óptica individual sobre la vida y las cosas.

En esta anécdota, ambos observaron el mismo espectáculo,  sólo que el joven, olvidando el mal que representa no disponer de sus dos piernas, aplicó la óptica positiva de un evento que representa la belleza, el entusiasmo, la inocencia y la ternura de un gracioso niño, aumentando su felicidad.

La dama referida, olvidando sus muchas bendiciones, como la de disponer de dos piernas sanas y bellas, aplicó la óptica negativa al sentirse mal con  la presencia siempre grata de un bello niño, aumentando su visible estrés, perjudicando su salud y restándole felicidad.

Es que es nuestra óptica sobre los eventos y situaciones que conforman nuestra existencia, lo que le da sentido al arte de vivir… felices.

Todas las situaciones tienen una parte positiva y una negativa; de nuestra óptica depende encontrar la positiva, porque cuando se trata de eventos negativos  este efecto lo sentimos al sucederse.

Vivimos encajados en la bipolaridad positivo-negativo de la vida, expresada en  los valores y sentimientos. No podemos escapar de esta regla natural. Sin embargo, nuestro libre albedrío nos permite, de forma autónoma e independiente, tomar una de esas dos opciones.

Quienes entienden esa regla vivencial, toman la parte positiva; por eso cuentan sus bendiciones  y no sus males o carencias. Su óptica positiva sobre los eventos y circunstancias de la vida abona a su felicidad.

Quienes ignoran la regla,  viven marcados por la  inseguridad, falta de fe,  desconfianza, temor y recelo, que les producen estrés permanente. Estos sentimientos conforman una óptica negativa de la vida, haciéndoles muy difícil el logro de la felicidad.

Lo más positivo de la vida es… vivir, no sobrevivir. Todo lo demás es accesorio y depende de nosotros. Nuestra óptica debe ser positiva, porque Dios representa esa seguridad de que la vida es buena, bella, segura, edificante… emocionante.

Fuimos diseñados para ser felices. No hay otro fin más elevado ni deseado sobre esta madre tierra. No procurarlo con una óptica positiva de la vida, sería un desperdicio imperdonable.

Próxima Entrega: MUJER DEL SIGLO XXI

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«EL AMOR Y LA FELICIDAD  TIENEN EFECTOS CURATIVOS».

Conocemos que «En cuerpo sano, mente sana.», pero, para que esos dos esos gemelos cuerpo-mente se mantengan sanos, se requiere indefectiblemente: UN BUEN ESTADO DE ANIMO.

La novísima teoría de la Psicología Positiva, está demostrando que deben estudiarse los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, porque la felicidad personal incide en la salud integral del individuoLo he visto repetirse por décadas: las personas felices, por lo general son sanas física y mentalmente.

El amor, alegría, positividad, proactividad y fe, hacen la fórmula más efectiva para prevenir las enfermedades; y como cóctel es el mejor para celebrar la buena vida que todos merecemos.

A. Engelhard decía: «Mortales: sabed que habéis nacido para ser la personificación de la felicidad.» Si esta acertada admonición la tomamos como bandera, podemos llevar las enfermedades a su más bajo nivel.

Hombres inteligentes, moderados y santos que aportan amor, confianza y esperanza al mundo, sostienen que la presencia física del hombre, de alguna manera deja percibir fácilmente su estado de salud mental, vinculada a su estado de ánimo.

Las especulaciones mentales constantes, como seres humanos llenos de inquietud y curiosidad nunca satisfecha, acumula estrés a nuestra vida diaria, llevándonos a una magnificación de la preocupación, que resta efectividad a lo único realmente importante: ocuparse de encontrar la mejor forma de resolver el asunto.

La alegría de vivir una vida llena de retos y oportunidades de dar y recibir amor, con un cuerpo que se renueva en cada segundo, hacen un efectivo escudo frente a las enfermedades; porque estas no pueden subsistir en un cuerpo regido por la felicidad, el optimismo, la fe, y la esperanza de que podemos diseñar el mañana, si llega para nosotros, porque su resultado será producto de nuestra actuación de hoy.

La risa y el buen humor, unidos al sentimiento de compartir, producen el buen estado de ánimo, cuyos efectos positivos se hacen patentes al observar el cambio inmediato de actitud y progreso en la curación de una persona enferma, cuando es constantemente animada, visitada y celebrada por sus amigos, frente a otra en iguales condiciones de salud, pero solitaria y triste.

Por su parte, las personas negativas y con pésimo estado de ánimo, sólo requieren conocer su posible padecimiento de una enfermedad, para de inmediato, sin segunda o tercera opinión médica, empezar a prever resultados fatales. En la acera contraria, enfermos desahuciados que se dedicaron a disfrutar intensamente lo que supuestamente les quedaba de vida, obtuvieron curas realmente milagrosas o al menos sin explicación médica convencional.

La meditación utilizada sistemáticamente es un recurso que aporta capacidad a esa especie de autocuración que representa nuestro buen estado de ánimo.

Es que la condición fundamental de la vida es… vivirla. Si no la amamos, hacemos agradable, interesante y renovada; si no la disfrutamos con fruición, con avaricia, cual es la mejor forma de dar gracias a Dios por mantenerla, simplemente, como el agua de los ríos, se va y… no regresa.

Próxima Entrega: OPTICA DE LA VIDA

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«El hombre es una nube de la que el sueño es viento. ¿Quién podrá al pensamiento separarlo del sueño?», escribía Luís Cernuda en «La realidad y el deseo».William Blake, en sus Proverbios del Infierno opinaba que: ‘‘Quien desea pero no actúa, engendra peste»

Sobre la base de mi concepción físico-espiritual del ser humano, a quien diferencio de los animales irracionales, precisamente porque está dotado de una razón que orienta su voluntad; los deseos sin la voluntad nunca llegarían a concretarse o materializarse, independientemente de que se trate de necesidades físicas o espirituales.

Más allá de cualquier especulación filosófica, teórica, religiosa o retórica de lo que representan los deseos y la voluntad para el hombre en su actividad diaria, podemos parangonarlo al funcionamiento del automóvil y su combustible: el uno requiere indispensablemente del otro para lograr ponerse adecuadamente en movimiento.

Tanto en lo físico como en lo espiritual-intelectual, los deseos no pasan de ser proposiciones que nos hacemos, porque sentimos que pudieran beneficiarnos, sernos convenientes o necesarios, cuando no representen la concreción de mecanismos de defensa frente a eventos que consideramos negativos para nuestra existencia, porque en tales casos la voluntad ya no funciona como elemento impulsor, sino por el contrario, como inhibidor del deseo.

Los deseos potencian y proponen la aplicación de nuestra voluntad para concretar, materializar o dejar de realizar alguno de nuestros actos, conforme a la jerarquía o trascendencia que personalmente demos a cada una de las cosas que hacemos.

Sin duda para jerarquizar nuestros deseos requerimos de razón e inteligencia. Por eso la jerarquía de nuestros deseos como adultos, es muy diferente a la de los niños, quienes no han alcanzado el uso de la razón. En ellos, como la razón es incipiente, igualmente lo es la voluntad para orientarse en la vía de la mejor conveniencia, por lo cual su voluntad es moderada y en algunos casos, suplida por la de sus padres.

Nuestra especulación vital es tal, que si no organizáramos y jerarquizáramos nuestros deseos y les diéramos rienda suelta sin el control de la voluntad razonable y razonada, que impone esa jerarquía conveniente, pereceríamos prontamente en un absoluto caos existencial.

Esa voluntad que regulará la conveniencia de materializar, concretar o abstenerse de un deseo, se comporta como un músculo que debe ser constantemente ejercitado, para que resista su peor enemigo: la tentación de violentar la jerarquía de los deseos, que debe responder a los principios y valores que rigen nuestra vida, en función de nuestro comportamiento positivo, personal y colectivo.

Con el análisis tranquilo, ponderado, práctico y objetivo de cada uno de nuestros deseos, es como podemos orientar la aplicación de la fuerza de nuestra voluntad hacia la búsqueda de su mejor logro. Para ello no estamos solos, siempre hemos contado y contaremos con la ayuda de Dios, permanentemente a nuestra disposición.

¿Por qué desperdiciar tan valiosa ayuda? No lo dejemos para después, invoquémosla ahora y hagámosla una realidad.

Próxima Entrega: SI VIVIERA… OTRA VEZ

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El amor, la comprensión y la aceptación son fundamentales durante la importante etapa del crecimiento y desde la más tierna edad de los niños, pero en la vida diaria son enfrentados por el «NO».No te sientes así, no grites, no digas eso, no hables duro, no silbes, no salgas, no brinques, no te rasques ahí, no te toques eso, no comas de esa manera, no camines así, no molestes, dije que NO, NO…NO…NO.

Nadie les explica suficientemente porque todo tiene que ser «NO». Simplemente, se les impone y ellos no saben como reclamar una respuesta razonada. Si continúan preguntado recibirán un nuevo y contundente «NO», aliñado con gestos o acciones, indicativas del «NO» definitivo: «CÁLLATE».

Ese incomprensible mundo del NO les genera temor, inseguridad y desconfianza en… todo. Su efecto inmediato de desconcierto baja su autoestima, golpeando su curiosidad natural como fuente de su aprendizaje. En tal estado emocional, con su autoestima en su peor nivel cabe preguntarse:

¿Cómo queda la necesaria motivación para estudiar y ser mejores, en un mundo donde todo es negativo? ¿Qué incentivo para aprender puede generar un padre o maestro severo, estricto y gruñón, a quien más que la felicidad importa el cumplimiento normativo?

Los padres y maestros deberían reflexionar seriamente sobre este asunto, considerando que ellos están obligados a entender a los niños y no esperar que éstos les entiendan. Son ellos quienes tienen mayor experiencia y conocimiento de la vida, por tanto les corresponde orientar más que imponer el aprendizaje.

La sinergia del desarrollo y su objetivo último de producir paz y felicidad, hace necesaria la revisión en la actitud de los padres y educadores, para adaptarla a un proceso de transmisión de conocimientos que se refleje en la sociedad como más efectivo.

Mucho de la rebeldía de los adolescentes, es la respuesta por sentirse acorralados frente a su curiosidad natural, que les lleva a experimentar para conocer, frente a adultos expertos en mantener como mecanismos de defensa su falta de amor, comprensión y hasta de compasión, con quienes sólo exigen lo que les corresponde: formación para la vida.

De alguna manera, siento que la educación tradicional desvió el camino al dar mayor importancia a paradigmas tradicionales y a la formalidad, olvidando que la formación no es para las aulas, sino para una vida que deberá hacerse fuera de ellas.

Por experiencia como padre de cinco hijos, formados en la educación positiva familiar que se nutre del diálogo respetuoso pero afable de doble vía; la libertad de inquirir y recibir oportuna y consecuente respuesta sin temor a reprimenda o sanción, dados los resultados hoy patentes en sus vidas familiares felices, me convencen de la efectividad de la educación integral positiva.

Tanto en el hogar como en los centros de formación educativa, la educación positiva pudiera hacer la diferencia entre quienes logran la felicidad, que son los menos, y aquellos que nunca llegan a alcanzarla plenamente, de los cuales está inundado este mundo que nos toca vivir.

Próxima Entrega: DISPERSIÓN MENTAL.

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z-estudiante.jpgComo producto de la sinceración con los reales resultados de la educación en la vida del hombre contemporáneo, soplan vientos de cambio hacia  una EDUCACION POSITIVA en contraposición a la tradicional, que sin catalogarse como negativa, debe ser revisada para adaptarla a los nuevos tiempos.

Esta predisposición en avance en los paises culturalmente más adelantados intenta orientar a los educadores a excitar y exaltar las virtudes, vocación, propensión, aciertos y capacidades de los pupilos, que establecer imposiciones y destacar defectos.

La idea pareciera ser rebajar la importancia de la solemnidad, formalismo y sumisión dogmática del alumno, para substituirlas por la proactividad compartida, pero respetuosa, entre educadores y educandos.

Existe duda sobre los efectos de la exagerada rigidez de los educadores, la aplicación de carácter fuerte, evaluación estricta y sanción, mediante formulación de pruebas y complicados exámenes, imperantes en la educación tradicional.

El elevado formalismo, solemnidad y disciplina impuestos, motivan una conducta conformista,  pasiva y timorata, coartando la creatividad e iniciativa personales.

El reglamentarismo de la educacion tradicional pareciera estar divorciada de la importancia de la diversidad de criterios que hacen la riqueza de la personalidad individual.

Tales paradigmas educativos, pudieran violentar la personalidad y potencialidades innatas al interiorizar el temor al castigo, reprimenda o vergüenza públicas, generando competencia para aparentar mayor formalidad y superar a los demás, subvirtiendo la importancia de la propia identidad y conveniencia de superarse a si mismos.

La imposición de una reglamentación inflexible, donde no se limita el espacio para la iniciativa propia o la disidencia, al imponer una disciplina coersitiva dependiente de la permanente vigilancia, desestima la promoción a la autodisciplina que deriva de la convicción, más que del temor.

Por mantener los reglamentos y la disciplina impuesta, se desatiende en la formación que se imparte sus efectos en la vida de los educandos fuera de los locales de clases, priorizando el cómo en vez del qué.

Por temor a la censura  jerárquica, los educadores imponen a como de lugar el cumplimiento reglamentario, sin prever sus efectos frente a las cambiantes realidades sociales, traduciéndose en pérdida de sensibilidad y solidaridad humanas, frente a los demás.

Todo pareciera indicar que la educación tradicional promueve en su mayoría ciudadanos formales, pasivos, acartonados y hasta cierto punto sumisos, más cuidadosos de las solemnidades que de los efectos de sus actuaciones.

Todo nos indica que ciertamente se requiere la revisión sincera, especialmente de las actitudes de los educandos, al impartir una formación que debería estar orientada hacia el logro de una vida buena dentro del contexto social, la cual por cierto comienza en el hogar, como lo analizaremos en la próxima entrega

Próxima Entrega: Educación Positiva (El hogar como escuela)

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