Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘CONFIANZA’ Category

ayuda-iv.jpg «De buenas intenciones esta empedrado del camino del infierno», reza un adagio muy antiguo, sobre cuyo acierto o desacierto no emitiré criterio sobre su contenido, lo dejo a su libre albedrío, para lo cual aportaré algunas ideas.

Ciertamente, todos nacemos con tendencias y capacidades innatas. Pudiera ser una parte de la explicación de por qué algunas personas son mejores que otras, o se les facilita más realizar algunas actividades o mantener determinadas actitudes.

La observación cuidadosa del comportamiento humano respecto de algunos individuos, en oportunidades nos genera esta reflexión: «… si esta persona hiciera tal o cual cosa, seguramente sería un éxito.» Pero, si todo nos indica que sería exitoso en esa actividad o actitud… ¿Por qué no lo hace? En mi criterio, no se trata de que se sienta incapaz o desconozca su posibilidad, simplemente se trata de que no da el paso al acto.

Ese paso al acto, que en algunos casos pudiera beneficiar a la humanidad, como en aquel que tenga tendencias delictuales y no llegue a dar el paso para concretarlo y como consecuencia, no produce el daño. Por tanto, como la mayoría de las personas son buenas y generosas, su inacción evita que aporten beneficios al conglomerado humano.

Muchas personas con buenas ideas y proyectos maravillosos que tomaron de la Inteligencia Universal que habita en el Cosmos, se quedaron en eso: ideas y proyectos nunca realizados. También, muchos amores dejaron de materializarse y tantas personas murieron sin saber todo lo que fueron amadas y reconocidas, dejando profundo sentimiento de culpa en los sobrevivientes, precisamente porque éstos nunca llegaron a dar el paso al acto para manifestarlo.

El paso al acto, cuando se trata de ser generosos, amables, consecuentes, amorosos, solidarios y buenos, es más que una obligación moral …ética. No podemos conformarnos con desear el bien, sino que debemos concretarlo. Asimismo, no basta con amar en silencio, se requiere manifestarlo y demostrarlo, mientras más veces mejor.

No ayudar a nuestros semejantes no debe ser una opción válida, porque no hacerlo es casi como dañarlos. No es suficiente la concepción negativa de no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan, sino que debemos hacer por los demás lo que queremos que hagan por nosotros. En este asunto es obligante dar el paso al acto. Ese fue el compromiso que nos dejó Jesús, con su ejemplo de inagotable amor.

Como los buenos sobre la tierra somos mayoría, en todo momento debemos estar dispuestos a dar el paso al acto cuando se trate actuaciones positivas, cuales deben orientarse y concretarse en el beneficio de los demás.

Es que, no hacerlo sería perderse una de las oportunidades más excelsas para sentirse bien y parecernos un poco a nuestro maravilloso Padre Celestial.

Por eso debemos recordar, que una idea, un proyecto, un compromiso o una buena intención, para que surtan el efecto beneficioso, tienen que ser actualizados y/o materializados, lo cual no es posible si no damos el paso al acto que fuere necesario.

Próxima Entrega: FORMACIÓN POSITIVA.

Read Full Post »

Todos los días, pero especialmente hoy, bendigo este bellísimo amanecer. El sol, la brisa, las flores, el canto de los pájaros y la risa de los niños, me aseguran que Dios esta aquí, que nos protege, que no se ha olvidado de nosotros y por eso… doy gracias.

Anoche, el incesante ruido de los autos, el chirriar espasmódico de las llantas sobre el pavimento y las sirenas de las ambulancias; el grito desentonado de un vecino que no se resigna a ser violentado en su derecho de dormir en paz y el maullido de un gato en la noche, me hicieron reflexionar sobre el hecho de que si ese animal cayera de un segundo piso, pudiera ser que se produjera alguna rotura o lujación, pero no perecería.

En cambio mi persona, o cualquiera de mis congéneres humanos, únicamente requerimos tropezarnos y dar con nuestro cuerpo en el pavimento, contra una pared o cualquier otro elemento compacto para morir, o por lo menos quedar deshabilitados por mucho tiempo.

Medité sobre los billones de bacterias y microbios que me circundan diariamente e infectan, desde la esponja con la cual lavo los platos, pasando por la más impecable de mis camisas hasta los alimentos y los labios amorosos que beso todos los días.

A cada momento saludo personas que como yo, viven a millonésimas de segundo entre la razón y la locura. Asimismo, basta un microgramo de colesterol en una de sus arterias para obstruirlas; o que disminuya su capacidad visual al atravesar la calle y… allí termina su historia.

Cuando enciendo mi auto recuerdo que miles de chóferes en sentido contrario, sólo requieren haber tomado licor, menos de cuarenta y ocho horas antes, para que sus reflejos debilitados produzcan una colisión donde no sólo yo, sino otras personas resulten heridas, o quizás… pierdan la vida.

Siento mi gran vulnerabilidad física frente a un mundo que satisface todas mis necesidades, pero que es riesgoso, peligroso, desencadenador imprevisto de hecatombes y catástrofes gigantescas, ante las cuales soy absolutamente impotente.

Son esas las razones que me hacen bendecir este día, continuador de miles de días más que Dios me ha posibilitado vivir. Lo bendigo por mí, por mi familia y por mis amigos, pero también por esos millones de hermanos humanos, cuales algunos ni siquiera conozco, pero que como yo tratan de vivir este inestimable regalo que representa… vivir.

Por y para ellos escribo hoy, para recordarles que si queremos vivir felices, no tenemos otra opción que confiar en que Dios está con nosotros y en todo momento pendiente de cubrir nuestras espaldas frente a tanta vulnerabilidad física. Que ese es un recurso del cual disponemos todos y sería inoficioso desperdiciarlo.

Es una invitación a meditar sobre el tema y luego, además de cuidar cada paso, ponerse en manos de Dios. Después de más de sesenta y seis años viviendo, en su mayoría felices, me consta que Él es muy bueno en eso de ayudarnos a vivir con paz, tranquilidad, felicidad y … esperanza.

Nueva Entrega: EL VALOR DE LA VERDAD

 

Read Full Post »

 

abuelo-i.jpgHoy visite al Abuelo, y como siempre aprendí algo nuevo de él. Es un hombre sin grandes conocimientos formales, pero… sabio. Como lo escribiera Marilyn Vos Savan: «El conocimiento se adquiere por medio del estudio; la sabiduría, por medio de la observación».

Este hombre de ochenta y dos años de edad, paso firme e inquieto, quien pudiera no haber concluido la escuela primaria, podría dictar una cátedra de cómo vivir una vida feliz.

En repetidas oportunidades hemos hablado por largo tiempo. Durante nuestras pláticas nunca se quejó de su edad, su familia, la gente joven o de los años que ha vivido. Todo lo contrario, siempre me habla de la bendición que representa haber vivido tantos años, de los muchos amigos que tuvo y tiene, de todo lo que disfruta la vida y la intención que tiene de vivir feliz muchos años más.

El abuelo fundó y desarrolló una familia amplia, disfrutando de nietos y bisnietos. Siempre tiene una respuesta rápida a cualquier pregunta. Como nunca le he visto subido de peso, cuando le pregunto como lo logra, solamente me responde: cómo de todo. Si le inquiero por qué es que nunca se enferma, me responde: soy un hombre feliz. En una oportunidad le pregunté si le temía a la muerte, a lo que me contestó: no… no pienso en ella.

En los últimos setenta y cinco años el mundo cambió radicalmente, dejando en el camino muchos viejos nostálgicos, tristes y refunfuñones, quienes no pudieron superar los profundos cambios que se sucedieron; pero al abuelo eso no le hizo mella. El se adaptó a las nuevas circunstancias y se mantuvo a flote, bajo el criterio de mantenerse en la cresta de la ola.

Este personaje, de quien he aprendido mucho de lo que utilizo para mejor vivir y ayudar a otras personas, refuerza mi criterio de que no es el conocimiento formal, la riqueza o el poder, los que pueden otorgarnos sabiduría o felicidad, sino el disfrutar de cada aspecto de la vida, dentro del maravilloso mundo de las cosas sencillas.

La sabiduría es un don aplicable a nuestra forma de ver la vida y las cosas, que nos ayuda a experimentarlas con más tranquilidad y mayor intensidad, pero que se nutre de la observación y se solidifica en la convicción de que Dios siempre proveerá lo que requerimos.

En una oportunidad le comenté mi preocupación por la apatía y el aburrimiento de tantas personas que observo todo los días, a lo que dijo que nunca había tenido tanta riqueza o abundancia como para enfermarse de hastío, rutina o desencanto.

Esa frase me abrió una reflexión, haciéndome notar que ciertamente, cuando un ser humano tiene que luchar a diario en su formación, trabajo, sacando adelante su familia y viendo por su futuro, poco tiempo le queda para el hastío, la rutina o el desencanto.

De donde concluyo que es la actividad constante y positiva, el amor por lo que hacemos, la confianza en que vivimos una vida buena y la esperanza de que todos los días será mejor, el mejor seguro frente al aburrimiento y la tristeza, pero además una demostración de sabiduría.

Próxima Entrega: UN DIA CUALQUIERA

Read Full Post »

student240x220.jpg

Una bala que viaja a 340 metros por segundo, otra, otra y otra hasta que la caserina se vacía. Todas viajan con la muerte a sus espaldas. Un impacto y todo termina… sin razón, sin sentido, sin objetivo lógico. Pero en el centro de lo más sensible, el alma explota en… mil pedazos. La onda expansiva del choque con el cuerpo de la víctima es más pequeño, infinitesimalmente más pequeño que el impacto que produce en el alma.

Es el triunfo del mal sobre el bien; es la sangre de Abel, que nuevamente es derramada por su propio hermano. Son los hijos de Dios, nacidos a la vida sin otra deuda que su propia existencia, que mueren bajo el fuego de otro… hijo de Dios.

No murieron treinta y tres. No, murieron miles, millones de… sentimientos, de sueños, de esperanzas. De alguna manera, morimos todos… un poco. Porque cuando un hijo de Dios, sin ninguna razón aparente acaba con la vida de uno de sus hermanos, de alguna forma muere algo de nosotros dentro, muy dentro de nosotros mismos, porque todos somos todos… uno.

 

Habitamos un planeta que nos fue dado para compartir como hermanos todas esas bendiciones que existen en el, para experimentarlas, para vivir…felices. La sangre de esos hermanos inocentes es la misma de Virginia Tech, de Columbine, son los mismos ojos desorbitados por la sorpresa de no entender porque se muere, de los niños del Brasil, de los Ghettos del Tercer Reich, de los niños de Vietnam, de Burundy, de Sierra Leona, de Colombia.

Esa sangre nos salpica a todos. Los sentimos en el alma y… en el espíritu; en el ombligo de nuestra propia naturaleza humana. Es ese frío pegajoso, lento que se infiltra en nuestra columna vertebral, que arde en nuestras entrañas… de incomprensión. No puede ser normal que un inocente muera, sin conocer siquiera… porqué está muriendo. Es el terror que coagula la sangre en nuestras venas y deja una herida maldita que nunca cura. Después de esto nunca seremos los mismos.

Los cuerpos tirados sobre el pavimento… inertes y ensangrentados y sus madres que ya no saben si vale la pena seguir viviendo. En otro charco de sangre, un infeliz también hijo de Dios que agoniza… perdido: extraviado en el laberinto de su propia insania. Preso en las rejas de sus propios sentimientos de odio, sus frustraciones, complejos, inhibiciones; de sus arrebatos, de sus urgencias nunca satisfechas, de sus sueños… jamás cumplidos. Todas esas sensaciones convertidas en su peor enemigo… que no le dio tregua. Que convivió con él todos sus años. Que le torturó siempre con hambre de dolor, con vocación de destrucción, con sed de muerte… hasta acabarlo a él mismo, definitivamente. Pudiera ser que aun siendo victimario, ese infeliz hermano nuestro hubiere sufrido más tiempo y de peor forma que todas sus víctimas… juntas. Nunca podremos saberlo.

Entonces, cabe preguntarse: ¿Por quien doblan las campanas de Northern Illinois University? ¿Por las víctimas? ¿Por Abel?, o… ¿También doblan por el depredador… por Caín? O ¿Por su madre que nada tuvo que ver con esto y para quien siempre fue su bebé?

Pero… ¿Quizás doblan también por nosotros, por todos nosotros que dejamos una parte de nuestra vida en este horrible episodio? ¿Qué sucede cuando sistemáticamente se violan las reglas más elementales de nuestra vida? Simplemente, el caos.

No fuimos diseñados para el mal, para el dolor, para la desgracia. Somos hijos de Dios. Nos parecemos a Él. Nuestro corazón es sensible, nuestra alma noble. Nuestro espíritu…grande. Nuestro cuerpo por el contrario, es vulnerable a la tentación. Nuestra mente es frágil… demasiado frágil.

A mil millonésimas de segundo de distancia en el tiempo, la razón de la sin razón no tiene capacidad ilimitada para resistir una vida que es muy… compleja. Necesita ser alimentada y soportada por la confianza. La fe en algo más allá que aquello que percibimos todos los días con nuestro cinco sentidos: Dios, omnipotente y omnipresente que conecta nuestro espíritu.

Si la fe falla, nuestra vulnerabilidad se acrecienta, se hace… ilimitada. Nuestros millones de células cerebrales, haciendo cientos de miles de sinapsis no pueden solas digerir semejante volumen de información. Es muy diversa…variada: el bien, el mal, el amor, el sexo, el odio, la caridad, la envidia, el ego, la autoestima, el orgullo, la vergüenza, la ilusión, los recuerdos, la frustración, el temor, el pasado, el futuro, la muerte, el fracaso, el éxito, la esperanza y… la competencia por todo.

La mente no puede más, estalla como una bomba en mil pedazos y sucede la antinatura, lo indeseable, lo más terrible, lo inaceptable: el hombre mata al hombre.

Los quejidos de Dios son rugidos horribles que quedan en el mundo del espíritu: No podemos oírlos. Ni ver sus lágrimas que se pierden, se evaporan y se convierten en nubes… en el alma. No podemos mirarlas pero las sentimos.

Pero el hombre recoge su dolor. Sigue su camino. No puede parar. Sería suicidarse y eso… no se debe hacer. Debe continuar, tiene que hacerlo. Necesita olvidar. Tiene que sanar sus heridas. Secar sus lágrimas y seguir… siempre seguir. No hay otra opción. Hay un mundo que vivir y corresponde hacerlo de la mejor manera posible; al menos, es lo que Dios espera de nosotros.

Aun quedan unos hermanos que ayudar… que cuidar. Pero sobre todo, hay que amar… amar mucho a nuestros semejantes, porque cuando no amamos no entendemos suficientemente lo importante de aceptar a nuestros hermanos en su diversidad, con su cultura, con su mentalidad, con su forma individual de ver la vida y las cosas.

Ese déficit actual, casi global, de comprensión, de aceptación, de respeto por la sagrada individualidad, de respeto por la persona humana de todos los Hijos de Dios, pudiera ser el factor más importante que jugó a favor de esa horrible matanza.

Por eso, para que nunca más se repita, estamos obligados a promover la solidaridad humana; sin condicionamientos, sin contrapartida, sin esperar ninguna recompensa; porque la mayor, la más importante, la trascendente, es precisamente el que nuestros niños vayan y vuelvan a la escuela en paz; que nuestros ancianos vayan y vuelvan del parque munidos de sus bastones, no para agredir o evitar ser agredidos, sino para soportar el peso de su cuerpo cansado por tantas primaveras; que nuestros cónyuges asistan y permanezca seguros en su trabajo y regresen sanos y salvos a los hogares. Y eso, sólo podremos lograrlo de forma integral si nos amamos los unos a los otros como Dios nos ama, sintiéndonos todos uno, y eso venturosamente, no es tan… difícil.

Próxima Entrega: EL ABUELO

Read Full Post »

41940901.jpg

El proyecto para salvar la pareja mediante la reingeniería de pareja conlleva revisión, análisis sincero, descarnado e integral de la situación en un momento determinado, preparando un plan para salvarla pero partiendo de cero, como si nunca hubiese existido la relación.

Arrancar de cero deja atrás el rencor pero no la certeza del daño que producen los agravios, señalando los que deben evitarse en el futuro pero abriendo el camino para compensar con creces los mutuamente inferidos.

El nuevo proyecto encarna la promesa de un nuevo idilio; la aventura del enamoramiento; la paz espiritual que proporciona el restañar las heridas; y la esperanza del disfrute renovado de ser un solo cuerpo, una sola carne… un alma en común.

Intentar constituir una relación no renovada sino nueva, se convierte en un reto compartido de vencer los rencores, el temor, la tristeza, la soledad, el dolor, la frustración y la angustia, que si ponemos nuestro mejor empeño sin duda tendrá éxito.

Comenzar sin ataduras, dando rienda suelta al alma para volar sobre los sueños nunca realizados; materializar proyectos ideados, deseados y esperados pero no concretados siempre será emocionante, porque proporcionará la posibilidad ideal para convenir una forma diferente para la vida diaria en familia; resolución de los problemas; utilización del tiempo libre y para el manejo de las relaciones amistosas y familiares comunes.

Como el amor que no había muerto, el disfrute de su sexualidad se refuerza; la creatividad, magia y fantasía le imprimirán nuevo ritmo, colorido y entusiasmo, que tendrá a su favor el previo entrenamiento, experiencia y perfecto conocimiento de las apetencias y rechazos sexuales mutuos. Esa satisfacción con nuevos bríos, reforzarán la sensación de que se trata de una nueva relación y no de un remiendo en una que pudiera volver a romperse.

Don Andrés Mata apropiadamente escribía: «…después de cada invierno, florece nuevamente el limonero.» Doy fe de la realidad de estos versos. Todos los días podemos enderezar el barco. Dentro de nosotros mismos tenemos los elementos idóneos: libre albedrío, estado de ánimo, fe, confianza, optimismo, y el poder ilimitado del amor. Solo requerimos diligencia para utilizarlos. Para comenzar una nueva vida todos los días son buenos.

En caso de vida o muerte siempre escogemos la vida. Este es el caso. A favor de nuestra felicidad no tenemos debemos hacer el último intento. La alternativa es lograrlo. Pero, si no resultara exitoso tendremos la tranquilidad de consciencia de haber actuado diligentemente.

Es por lo cual sugiero utilizar un programa de reingeniería de pareja, comenzando de cero, intentando nuevamente conocerse; enamorarse como cuando novios; olvidar agravios y recordar los momentos felices; mirar con optimismo el futuro, aceptando sus personalidades y bendecir el privilegio de poder intentar el regreso… a casa.

En el hogar vive la única realidad que tiene cara y calor humanos. Allí está la persona a quien interesamos realmente, porque su vida está unida a la nuestra y es parte irremplazable en nuestro equipo de fábrica de sueños… posibles. Aprovechèmosla y disfrutèmosla intensamente, que ese es nuestro pago en esta vida.

Próxima Entrega: POR QUIEN DOBLAN LAS CAMPANAS EN LA UNIVERSIDAD NORTHERN

Read Full Post »

2205566107.jpg

¿Has escuchado hablar de la Reingeniería?

En lenguaje coloquial resumido, se trata de una herramienta de planificación que al determinar el mal funcionamiento de una empresa, se utiliza para rediseñarla pero con la visión de comenzar de cero.

Cuando sientes que la relación de pareja se hunde, el alma se hace jirones. El dolor se pega del espinazo… de tu alma. La soledad araña tu columna vertebral. No puedes escapar de ti mismo, son tus fantasmas que están ahí…dentro de ti. La soledad… espanta. El presentimiento te produce un vacío que temes no poder volver a llenar.

¿Es tu caso y lo estás viviendo? ¿Estás desorientado, perturbado y no sabes que hacer?

Pues yo te digo que si la llama del amor sigue viva y puedes revisarte con capacidad crítica e intención de… reinventarte; si presientes que del naufragio pueden salvarse dos y no uno, entonces es hora de luchar con todo, sin importar riesgos, medios o costo. Hay demasiado que perder, pudiera ser la parte más hermosa de tu vida y… tus sueños.

Sé como se siente. Hace años lo viví. Miré la cara del fracaso sentimental y sentí el frío de las lágrimas. Me consta que no hay otra alternativa que luchar. Sin amor no se vive, se sobrevive.

Aun en la peor situación la esperanza permanece. Es la historia del mundo… y de nuestra vida. Cuando está en juego la felicidad, hay que luchar. No hacerlo sería cobardía y nunca nos lo perdonaríamos. En el intento no estarás solo porque Dios es amor y estará contigo.

Entonces, si para volver a ser feliz eres capaz de olvidarlo y perdonarlo… todo, haciendo una retrospección sincera de tu comportamiento, reconociendo lo que diste o dejaste de dar o lo que pudiendo hacer no hiciste, recuerda que cuando se considera todo perdido, no queda nada más que perder y se juega a ganar.

Intentar la solución que prescribo implica experimentar sentimientos duros… dolorosos. Se requiere aceptar los errores cometidos y que se ha fallado.

Recomponer la relación requiere un temple especial. Hay tanto dolor que puede ser tan debilitante. Quizás sea el motivo principal por el cual muchas parejas ni siquiera se plantean la posibilidad de reiniciar la relación.

Pudiera ser que tu par también lo necesite, que lo desee pero no tenga tu integridad para olvidar el dolor, frustración, perturbación y soledad en el alma… y en la piel.

Entonces, si te decides, si te dices a ti mismo lo haré, levanta el vuelo como el águila, con valor, con fe, con esperanza renovada, seguro de tu peso específico; de lo que vales, de lo que mereces, de lo que en justicia te corresponde y adelante. Tenemos el arma de la reingeniería que en otros casos ha sido efectiva, lo demás está en tu diligencia y… en manos de Dios que todo lo hace bien.

Si te interesa, mañana te espero para preparar la estrategia…

Próxima Entrega: REINGENIERIA DE PAREJA (Un nuevo Proyecto)

Read Full Post »

 En un mundo que nos pertenece  en la medida en que lo interpretamos, la proactividad nos asegura que serán nuestras decisiones  y no las condiciones del medio, lo que nos posibilita lograr el control necesario de cualquier situación que nos afecte.

Esa actitud, como toda operación mental respaldada por nuestras acciones,  al priorizar la creatividad e iniciativa frente a la pasividad, nos posibilita aprovechar y/o superar con audacia, cualquier circunstancia sobrevenida.

Al privar  las decisiones sobre las circunstancias, introspeccionamos un permanente sentido de responsabilidad, que más allá de los posibles resultados, nos hace protagonistas y no observadores de nuestro propio proceso de desarrollo individual.

Como herramienta vivencial,  la proactividad se convierte en escudo frente a la autojustificación y auto compasión enfermizas, que hoy más que nunca invaden importantes espacios de nuestra sociedad, promoviendo mediocridad, alimentada por el conformismo y pobreza mental, que afectan gravemente la salud espiritual de las mayorías.

Aceptar la vida como venga, sin expectativas sobre la posibilidad de transformar las condiciones de su forma original a la de nuestra conveniencia, es una manera de involucionar en vez de evolucionar en nuestro propio crecimiento personal hacia una vida  plena que todos merecemos.

La mentalidad reactiva, al magnificar nuestras limitaciones personales y exagerar el tamaño de los retos de una vida emocionante y plena de aventura, promueve potenciales fracasados o perdedores. 

La proactividad, que conlleva optimismo y diligencia, nos guian para lograr una vida buena. La reactividad, en trío con el pesimismo y la negligencia, se complotan para convertir nuestra naturaleza diseñada para el triunfo, la satisfacción y el éxito, en un ensayo bufo de cómo vivir peor, en un mundo mejor.  

Si permitimos que las circunstancias y las condiciones priven sobre nuestra decisión, conformándonos  con lo que de ellas devenga, actuando con pasividad y resignación, nos fallamos a nosotros mismos, a nuestra esencia y origen;  frustramos la hechura de Dios.

En gigantesca lucha entre millones de espermatozoides, orientados por la luz de la expectativa de una nueva vida, al penetrar el óvulo logramos la primera victoria que nos convirtió de potenciales en reales vencedores.

Para el triunfo fuimos diseñados y esa debe ser nuestra meta. Nacimos con éxito  y por el éxito. Nuestra madre nos trae al mundo, pero Dios nos insufló esa parte de su poder representado en la fe, necesario para superar cualquier circunstancia.

La trascendencia de cualquier situación se la damos nosotros, conforme a nuestra personal interpretación de los sucesos, que en un porcentaje mínimo son aleatorios o casuales, porque en su casi totalidad lo son causales, indicándonos que existe una razón para producirse.

Cuando son el resultado de nuestras actuaciones podemos  manejarlas sin demasiados problemas, pero si escapan a nuestro control, entonces activamos nuestra decisión para interpretarlas apropiadamente, en función de nuestros intereses. Eso es lo trascendente de la proactividad, nos convierte de observadores en actores, en lo más importante de nuestra existencia: hacer nuestra felicidad personal.

Próxima Entrega:LA FUERZA DE LA PALABRA

Read Full Post »

2461c_1.jpg

La multiplicidad de situaciones negativas que afectan nuestra contemporaneidad, hacen que el tiempo que antes nos parecìa suficiente, hoy se haga difícil de utilizar provechosamente. Los crecientes males sociales como la masificaciòn, inseguridad, competencia imperfecta e insensibilidad frente al dolor humano, lo contaminan todo.

Su impacto sobre nuestro intelecto determina una intranquilidad casi permanente, por la sensaciòn de que hay demasiados factores que escapan a nuestro control.

La familia, el trabajo, los estudios, así como mantener las relaciones en la comunidad, pierden su sabor agradable frente a la urgencia, desasosiego y trànsito… colapsado. Cubrir las distancias entre los hogares, centros de trabajo y estudio, hacen un ejercicio de espiritualidad el mantener el mínimo de autocontrol, suficiente para no terminar en el hospital psiquiàtrico.

Esas actividades diarias que en un tiempo fueron agradables, se han convertido en un trago necesario pero difìcil de tomar. La prisa impide sentir la brisa de la mañana; las bocinas de los autos en interminable colas nos convierten en ciudadanos con perfil de autómatas y actitudes de… zombies.

Se saluda el dìa con una mano en el volante y otra en el sandwich, que se alterna con el celular, buscando sin encontrar atajos que permitan ganar… segundos.

Todos lucen malhumorados, preocupados, casi neuròticos. Demorarse cinco minutos más en la guarderìa, puede significar una cola que te haga llegar tarde al trabajo, donde correos electrònicos y llamadas urgentes deben ser revisados y respondidos con suficiente rapidez para llegar a tiempo al meeting, donde un jefe aùn màs perturbado no acepta justificaciones por asistencia retardada.

Pero, aún frente a ese difìcil panorama diario observamos personas que rien, hacen chistes y se notan felices en su trabajo, estudio y hogar. ¿Cómo lo logran? ¿De qué se valen para no sucumbir ante esa especie de caos colectivo y mantenerse en control, disfrutando de las actividades que ocupan su vida diaria?

Se trata de una actitud, una forma apropiada de entender las circunstancias que integran la cotidianidad, interpretándola dentro de una ideologìa de vida que prioriza la óptica positiva de cada circunstancia, señalando que todo evento, por desagradable que fuere, siempre tiene una parte positiva, haciendo emocionante buscarla y… encontrarla.

En ese camino por vencer el tiempo y ponerlo a nuestro favor, la planificación es la base de partida. La disciplina y fe en que somos capaces para enfrentar cualquier reto con decisiòn y amor, se encargan de lo demàs, convirtiendo el autocontrol de conveniente en necesario.

Frente a las opciones donde debemos escoger la apropiada, la tranquilidad, mesura, equilibrio y confianza son las mejores herramaientas. Meditar y aquietarse puede evitarnos actuar de forma inconveniente, que determine consecuencias negativas. El tiempo para pensar cómo debemos atacar cada circunstancia, se hace tan o màs importante que el requerido para realizarla.

El amor por las personas y lo que hacemos, la convicciòn de que el tiempo de Dios es perfecto y que nada sucede fuera de su control; la certeza de que todo tiene una razòn y aportará una enseñanza; que en la pròxima esquina hay algo bueno para nosotros esperando por ser descubierto y aún quedan muchas esquinas por inspeccionar, son el combustible para el espìritu que alimenta el autocontrol, como ùnica opciòn vàlida para encontrar el lado bello de una vida que, dentro del plan divino, no cambiarà en su cotidianidad fìsica, pero que sì es posible adaptar a nuestras personales circunstancias.

Próxima Entrega: PROACTIVIDAD O NEGLIGENCIA

Read Full Post »

lagrimas.jpgConsiderando que la felicidad como la realización espiritual del individuo, ésta va a depender de la convicción de que es en su interior donde residen los mecanismos que la hacen posible.

No existen elementos físicos, materiales o tangibles, cuales por sí solos puedan hacer la felicidad del individuo, sino que, al satisfacer alguno de sus sentidos, podrían complementarla.

No es el volumen o naturaleza de los bienes materiales lo que determina nuestra plenitud, sólo pueden mejorar la parte física de nuestra existencia. La felicidad,  requiere la sensación de paz con nosotros mismos, derivada de nuestra actuación apropiada.

La felicidad, como los valores y sentimientos trascendentales, viven en nuestro ser interior y son intangibles, lo que nos asegura su control permanente.

Así como elementos externos pudieren afectarnos positiva o negativamente, somos nosotros con nuestra fuerza espiritual y valor personal, quienes determinamos la entidad en que nos perturban.

Habitamos un mundo por su propia naturaleza  traumático. Arribamos mediante un acto físicamente traumático para ambos, madre y bebé: el parto. Pero los sentimientos de amor arraigados en sus almas, les hacen superar en minutos el trauma, al imponerse su espiritualidad.

Luego, durante nuestra vida, por su bipolaridad corren paralelos los valores y antivalores: el amor y el odio, el pesimismo y optimismo, la fe y la incredulidad, dolor y plenitud, tristeza y alegría, bondad y maldad. Todos servidos en la mesa de la vida,  a nuestra disposición y conforme a la actitud que determine nuestro libre albedrío.

Es esa la razón por la cual, aún en las situaciones más inverosímiles, como la muerte y la destrucción, para unos puede resultar doloroso mientras que otros pueden percibirlo como agradable o satisfactorio.

La concepción de la vida como nuestro mayor tesoro, la fe en la inmediatez con Dios, la fuerza de la oración, el optimismo y la esperanza, son sentimientos poderosos que han permitido al  hombre superar las mayores catástrofes, sobre la base del principio de que: «Aún en la situación más lamentable, es la vida del  hombre siempre amable.»

«Las crisis» no son algo nuevo, sino parte de nuestra condición inteligente. El mundo y las sociedades organizadas como los grupos humanos originarios, de alguna manera siempre han enfrentado alguna crisis. 

Durante mis más de sesenta años con uso de razón, estoy consciente de que siempre hemos estado en crisis: Guerras y conflictos mundiales, entre dos Estados o internos; pobreza, exclusión, intolerancia racial, religiosa y la ignorancia, siempre han sido fuente de crisis para los que la sufren.

La complejidad del ser  humano es asombrosa. Nuestra condición natural gregaria nos llevó a crear instrumentos especiales de carácter masivo, que como sociedad e individualidad nos hizo aún más vulnerables, siendo que en muchas de sus iniciativas inicialmente beneficiosas, subyace la posibilidad de su propia «crisis».

Mientras desayunaba escuché con estupor, que en el Mediterráneo y Golfo Pérsico se rompieron especiales cables que han dejado sin el servicio de Internet por varios días, prácticamente a dos continentes con cientos de millones de personas, donde el 60% de las comunicaciones se procesan mediante esos instrumentos, creados por el hombre, supuestamente para su bien, creando una crisis gigantesca a madres de familia, viajeros, empresarios y el Estado que se verán imposibilitados de complementar sus necesidades más apremiantes, en hogares, hospitales, hospicios , refugios, porque los fondos están paralizados, en bancos que dependen exclusivamente del servicio de Internet para la movilizaciòn de los mismos.

¿Cómo actuar ante estos fenómenos? Esa es materia que tocaremos en la entrega de mañana. Como siempre, aquí los espero…

Próxima Entrega: LA FELICIDAD EN TIEMPO DE CRISIS (Cómo Afrontarla)

Read Full Post »

 

wendy-y-michael-abrazados.jpgCuando se decide iniciar el noviazgo, más allá de cualquier otra consideración se lo hace por la atracciòn física que mutuamente se genera. En ese momento su único interés es conocerse, tratarse y compartir, motivándose especialmente para vivir una época bellísima por estar imbuida de amor, respeto, consideración y ternura, pero con la intención subyacente en casi todos los casos, de materializar un proyecto personal que pudiera ser dcisivo en su futuro.

En esa época, las personas y las cosas toman dimensiones especiales; en principio, es la etapa inicial de la futura relación de pareja, por lo cual únicamente se observa la parte rosada de la vida. Ambos, en ese evento tan romántico presentan no sólamente su mejor perfil fìsico, sino que exaltan su generosidad y lo que serían capaces de dar a esa posible relación.

El noviazgo -en el buen sentido del término- es la venta de la imagen propia, en el lenguaje sin palabras pero muy expresivo del amor que nace; donde cada uno, con intención de captar la atracción del otro presenta su mejor perfil, virtudes, potencialidades, sueños y ambiciones; pero normalmente y como mecanismo natural de defensa, se reservan mucho de la cruda realidad de su propia personalidad.

Como consecuencia de esa actitud insincera -aunque explicable y no mal intencionada- en una sociedad desconfiada y mendaz que contaminan cualquier relación humana, el convivir como pareja y enfrentar las circunstancias diarias, se convierte en la hora de la verdad, porque sino existe un profundo amor y decidido propósito de aceptación, al aflorar los reales sentimientos y actitudes individuales, se produce un choque emocional negativo, con respecto de lo que de la relación se esperaba, convirtiendo lo que pudo ser una experiencia edificante y para toda la vida, en una experiencia dolorosa e ingrata y pasajera, de la cual pueden derivar graves consecuencias personales que pudieran marcarles por toda la vida.

Sin embargo, como en mi caso, algunas personas conocimos a esa otra que nos atrajo, nos acercamos, la concebimos como un ser humano normal , imperfecto pero perfectible e iniciamos una relación muy cercana; la fortificamos, luego nos casamos y constituimos el hogar que hoy, luego de treinta y ocho años que no nos pesan, tiene más motivos por los cuales dar gracias a Dios, que en el momento de iniciarlo; porque hay tanto amor, aceptación, reconocimiento, respeto y consideración todos los días, que adicionado a una increíble, renovada y mágica relación sexual, nos llena de momentos hermosos que nos comprometen a escribir estas cosas.

¿Qué cómo lo hicimos o cómo se logra?

Precisamente, la idea es contárselo, porque nosotros damos testimonio de que si estamos dispuestos a dar lo mejor, siempre podremos fabricar y ralizar un sueño, porque eso significa una pareja bien avenida: un maravilloso sueño que se puede vivir despierto, por muchos años.

Constituir una pareja, que es lo que sigue a esa primera etapa del noviazgo, lo es hacer causa común integral: uno a favor del otro y juntos frente al mundo para vivir intensamente, en conjunto y de la mejor manera, cada una de las veinticuatro horas de cada día con fé, confianza, avaricia, con fruición y sed de amar sin importar cuando, como ni por qué. Con la seguridad de que la persona escogida es la mejor: la más bella, respetable, noble, generosa y leal; la más tierna, sensible, romántica y… hace el amor que es una maravilla. Sin esas fijaciones mentales, no es muy fácil mantenerse por muchos años, con entusiasmo renovado, al lado de otro ser humano tan o más imperfecto que nosotros, pero sin ninguna duda, capaz por amor de producir profundos cambios en su personalidad.

Para lograrlo se requiere enseñar a nuestra mente y alma, convertir la fantasía en realidad, descubriendo lo maravilloso que puede convertirse el ser humano cuando se siente amado, aceptado, respetado como es y reconocido en sus valores. Se amerita experimentar el regocijo inigualable de dar amor, con la única intención de ver feliz al ser amado: esa es una bellísima recompensa.

Lograrlo requiere renunciar al egoismo, aceptando que otra persona puede ser mejor que nosotros; conjugando aspiraciones, ambiciones; actuando en equipo; venciendo la competencia y compartiéndolo todo: lo bueno lo malo; los momentos felices, los adversos, el alma y… el cuerpo, sin falsos recatos ni reservas.

Si no somos capaces de mostrarnos como somos y mejorar, nada de eso podemos exigir de esa persona quien compartirá integralmente nuestra vida.

No hay sentimiento ni efectos más decisivos que aquellos que produce el amor. Por amor tenemos Dios nos acompaña, vinimos al mundo y por amor se han construido y destruído imperios. El amor nos hace libres, nos eleva por encima de nuestra propia naturaleza corporal. Por amor somos valientes, heroicos, perdonamos y olvidamos.

¿Cual sería la entidad y efectos del amor, sin en vez del de una persona se acumula el de dos? Eso fue lo que pensamos, insistimos y logramos con mi, nunca suficientemente reconocida esposa Nancy… y aquí estamos para contárselo.

¿Qué les parece si lo prueban? ¿O alguien puede decirme que no es bien lindo?

Próxima Entrega: EL COMPROMISO

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »