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Archive for 5/03/08

“EL DIVORCIO ES  UNA SOLUCION HUMANA A UN PROBLEMA HUMANO”

Para satisfacer solicitud de una lectora, por haberlo vivido, trataré el tema del divorcio sincera y objetivamente.

Las estadísticas superan cualquier estimación empírica. Se habla del período entre dos y cinco años, para que en la mayoría de los nuevos matrimonios se produzca la ruptura.

Yo lo trato como una solución humana a un problema del mismo género, e independiente de cualquier concepción o doctrina religiosa.

El matrimonio se produce como una opción de vida, pero bajo la premisa de que al compartir la vida de forma permanente con otro, la harán más emocionante, segura y plena para constituir un hogar y una familia… feliz.

El amor y los demás sentimientos que se derivan de el, deben ser alimentados permanentemente por actuaciones afectivas y de reciprocidad, lo cual determina que no tienen por que ser constantes; precisamente porque al faltarles el alimento, pierden su fuerza, se hacen débiles y aunque no desaparecen de nuestra interioridad, sí se ponen en una especie de estado de hibernación, o simplemente… emigran buscando un ambiente donde encuentren el alimento necesario.

Como son esos hermosos sentimientos la premisa fundamental del matrimonio, cuando se afectan gravemente se desestabiliza la familia, incluidos quienes nada tienen que ver con el conflicto: los hijos.

El hecho de que los hijos vengan al mundo por nuestra voluntad y no por la de ellos, presume la obligación de procurarles una niñez feliz, indispensable para su formación integral.

Cuando esos elevados sentimientos desaparecen el matrimonio pierde su sentido, tanto como fuente de amor y plenitud para los cónyuges, como el de sitio óptimo para el desarrollo de la descendencia.

El divorcio no se produce por elementos externos a los cónyuges, sino por la incomprensión, mala comunicación y falta de interés por la otra persona, que hacen difícil o imposible la vida en común.

El rompimiento definitivo no se da de inmediato o cuando surgen las primeras desavenencias. Se produce por acumulación de situaciones desagradables. Es el resultado de que uno de los cónyuges cambia su actitud frente a las actuaciones del otro, convirtiendo por consecuencia de su desamor, lo que antes fue bueno en algo escasamente soportable y reaccionando en consecuencia.

Desventuradamente, por una concepción de recato social mal entendido, los cónyuges no producen la separación a tiempo, cuando todavía no se han inferido ofensas graves o heridas difíciles de curar. Sino que, esperan hasta que la situación se hace inaguantable por acumulación de malos recuerdos y rencores.

El resultado de esa situación extrema es que todo se hace más difícil y complejo. La carga dolorosa del ayer, opaca los momentos felices vividos. La incertidumbre del mañana, golpea la ilusión y la esperanza de un futuro mejor. El gran perdedor resulta ser el hoy, que al convertirse en un pequeño infierno, afecta la toma de decisiones de ambos.

¿Cómo debería manejarse la situación? Es algo que en honor a su ocupado tiempo, dejaremos para mañana.

Aquí los espero.

Próxima Entrega: EL DIVORCIO (Como enfrentarlo)

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