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Archive for 23/03/08

a-beautifull-grup-new-year-2008.jpg  He visto  hombres y mujeres llegar casi a rastras a escuelas, celebraciones, hospitales, cárceles y… cementerios, para decir a sus hijos: aquí estoy y siempre estaré  contigo. Sin importar el  comportamiento del hijo, los padres siempre estarán ahí para ayudarlo.

Es que la condición de padres es imperecedera. Los padres creamos vida y nos vinculamos a ella durante toda la nuestra. Es un camino duro y sin final, que vivimos con dedicación, pero lleno de grandes satisfacciones que justifican cualquier sacrificio.

Desde la sensación indefinible de palparlos en el vientre de la madre, verlos hacer pininos, oír sus primeras palabras, verlos hacerse hombres y mujeres, hasta el abrazo fraterno cuando alcanzamos a mirarlos ya no tan jóvenes, tiene algo mágico que supera nuestras sensaciones materiales.

Ese amor especial nos acompaña toda la vida. Como lo dijera Andrés Eloy Blanco,  cuando se tiene un hijo  se tiene el mundo entero. Por eso los amamos, con el corazón adentro y las tripas afuera.

Es que los hijos no sólo representan la materialización del amor y su continuación sobre esta tierra, sino que constituyen un  pedazo integral de… nosotros mismos. Por eso sentimos con ellos y por ellos,  por eso los vivimos, disfrutamos, por eso …duelen tanto.

No importa el rumbo que sigan, siempre caminamos sus pasos, y volamos en sus sueños aunque terminemos estrellados. Así es y creo que ha sido siempre.

Esa simbiosis más espiritual que física, nos obliga a cuidar de ellos, de su formación física y espiritual, infundiéndoles principios y valores humanos, que respaldados por nuestro ejemplo, conformen su paradigma de vida.

No siendo axiomático, en mucho los hijos emulan a sus padres. De ahí la gran responsabilidad del comportamiento de tales y como… pareja; porque si ese ejemplo es positivo, representativo de respeto, honestidad; amor por la vida y las personas, por el estudio, el trabajo y la solidaridad humana, ese debería ser el sendero a seguir. Pienso que eso quiso decirnos H. Brown cuando escribió: “Vive de tal forma que cuando tus hijos piensen en la dignidad, piensen en ti.”

Si nuestros hijos son exitosos, porque son integralmente felices y como consecuencia construyen familias sólidas y del mismo corte, los padres sentimos que valió la pena los muchos trasnochos, trabajo y preocupaciones vividos hasta su crecimiento;  los bendecimos y los interrumpimos… menos.

Pero, si no son exitosos en el logro de su felicidad, independiente de su edad, sentimos que la obra no está concluida y siempre estamos ahí, al pie del cañón, para ayudar a esa otra parte de nosotros mismos  a encontrar su destino, en esa labor de padres que no termina nunca.

 No conozco el mundo del más allá, pero presiento que en esa otra dimensión, de alguna forma, los padres seguiremos amando y cuidando a nuestros hijos.

Por eso, si volviera a vivir, nuevamente mi mayor ambición sería… ser padre.

Próxima Entrega: MI NIÑO PERSONAL.

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