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«SI VOLVIERA A VIVIR, NO ESCOGERÌA OTRA VIDA DIFERENTE.»

Siento que vivo en un mundo de gente muy rica. Las personas que tropiezo todos los días me recuerdan con variados ejemplos y circunstancias, que realmente disponemos cada uno de grandes tesoros que, lamentablemente, para la mayoría, pasan inadvertidos.

No existe posibilidad de medir el valor de algunas cosas imposibles o muy difíciles de readquirir o recuperar, que tengan que ver con la integralidad física del ser humano,  porque por el efecto de la relatividad, su entidad  estaría determinada por las características específicas de cada caso en particular.

Así, en una oportunidad tropecé en un parque con un tierno niño de ojos  hermosos y sonrisa amplia, que no reprimía su emoción, mientras trataba mediante señas explicaba algo  a su hermanita menor, porque… no podía hablar.

Otra vez, sentado en un café, me llamó la atención la inocultable alegría de una adolescente, quien en compañía de otras dos reía, mientras tomaba su taza de café con la mano izquierda porque la derecha la suplantaba una prótesis.

Muchas veces he visto en las calles a un niño llevando de la mano a un adulto, narrándole lo que sucede alrededor y señalando los obstáculos, porque se trata de una persona ciega.

Por mi trabajo, recibo diariamente quejas de novios, cónyuges y personas solteras, por la situación económica, familiar, política o de la desatención de los seres que aman; en su totalidad, se trata de personas sanas e integral y físicamente completas.

Toda esa diversidad de situaciones y actuaciones, me hacen evaluar los tesoros que aunque están a la vista de todos, para algunos pasan inadvertidos. Siento que únicamente disponer en buen estado, de los órganos que posibilitan ejercer mis cinco sentidos, mis extremidades y el resto de mi cuerpo, me hacen el hombre más rico del mundo.

Ciertamente, soy tan rico que si alguien me ofreciera todos los millones del mundo por una de mis extremidades, no necesitaría pensarlo para decirle que no. Tampoco concibo precio para ninguno de mis órganos sensoriales, ni los internos como el corazón, el hígado o los riñones, por nombrar algunos. Si alguien pudiera generalizar su precio -lo cual no es posible- sumaría tantos millones que se necesitarían muchas vidas para gastarlos.

Entonces ¿Cómo entender que diariamente veamos en la calle personas sanas e integralmente completas físicamente, angustiados  por cosas tan intrascendentes como el dinero, la fama, la belleza física o el poder, cuales individual o conjuntamente no podrían solucionar ninguna de las deficiencias señaladas, sin considerar el incuantificable tesoro que significa poseerlas?

¿Porqué no tomar el ejemplo de aquellas extraordinarias personas minusválidas, que sonríen y son felices dando todos los días gracias a Dios por mantenerlos vivos?

¿No es acaso la vida en sí misma el mayor regalo de Dios y disponer con salud de nuestro cuerpo físico, nuestro mayor tesoro?

Es tiempo de meditar sobre ello, porque es la única manera de disfrutar a conciencia de todas las bendiciones que Dios nos da… todos los días.

«SI TUVIERA DOS VIDAS TE REGALARÌA UNA; PERO LA ÙNICA QUE TENGO   TE LA OFREZCO PARA HACER UNA SOLA CONTIGO.»

¿Cómo actuar frente a la infidelidad sexual luego de que se produce?

Para el ofendido su sorpresa, orgullo herido, dolor y frustración no dan tiempo para el análisis racional de la situación, sino para la acción inmediata y violenta de rechazo.  Sin embargo, antes de abordar la actuación posterior, conviene analizar someramente los antecedentes previos al suceso.

Tomaré como referencia un caso de la vida real, como textualmenteque me fue propuesto por una de mis lectoras:

«Descubrí que mi esposo me fue infiel, él me explicó y que está muy arrepentido, porque me quiere y que no sabe que le impulsó a hacerlo. Sólo tuvo contacto sexual una vez para quitarse esa inquietud y que esa relación ya no existe. Yo lo amo y no se como manejar esto. Tengo tanta rabia, frustración y hasta dudo de mi capacidad sexual. Quiero perdonarlo pero tengo miedo que luego se vuelva a repetir, pero es que tampoco quiero perderlo porque salvo esto, él es  muy considerado conmigo, agradable  y sé que me ama. «

La infidelidad sexual no se produce por un impulso momentáneo; se trata de un proceso acumulativo de insatisfacciones que desencadena en una actuación cargada de emotividad, frustración, perturbación, confusión, y a veces, irracionalidad.

Es el triunfo de la originalidad sobre la cultura, actualizada por una reacción animal instintiva que supera principios éticos que soportan la relación de pareja. La permanente lucha del hombre civilizado con su herencia atávica: atracción heterosexual y cópula.

Para el ofendido, el acto desleal violenta los sentimientos, los pactos de amor y solidaridad que produjeron la unión, afectando la fe, confianza, seguridad en si mismo y en la relación: el mundo se pone… oscuro.

Para el ofensor, la fantasía y debilidad dan paso a la realidad. Al momento fugaz de supuesto goce -que la mayoría de las veces no es nada extraordinario- sigue la perturbación, angustia y sentimiento de culpa; los remordimientos y tardía racionalización de las consecuencias cobran un precio demasiado alto, que algunas veces destruye años de esfuerzos, dedicación y… sueños.

La reflexión llega tardíamente, pero… llega. El mundo se pone pequeño y la vida se hace… miserable. El mal está hecho y la sensación es la de un  callejón sin salida. Para los dos es un momento aciago, en el cual se encuentran solos, porque nadie puede ayudarlos. El shock da paso al temor a las consecuencias, y ambos, emocional  y mentalmente desestabilizados se preguntan: ¿Y ahora qué?

En muchos casos, se trata de personas que por años han tenido una conducta apropiada de fidelidad y consecuencia, pero quienes en un momento dado, por razones que ellos mismos no pueden racionalizar,  cometen un error. Surgen entonces algunas interrogantes:

¿Debe condenarse sin término de juicio?

¿No tiene ningún valor su actuación consecuente, honesta, leal y solidaria frente a un acto equivocado?

¿Cuándo se unen dos no se aceptan con sus virtudes y defectos?

¿Acaso la solidaridad no es en las buenas y en las malas?

¿No es cuando nuestro par  tiene problemas cuando màs requiere nuestra ayuda?

Frente al suceso fáctico sólo queda una opción válida, inteligente, sincera y valiente; controlar el dolor, la ira de uno y la tendencia a la justificación del otro, en pro de analizar los factores incidentes que desencadenaron la situación, poniendo por delante la verdad para decir, sin ambages y falsos prejuicios, lo que se siente que ha fallado en la relación.

De ese análisis sincero surgirá la realidad de  cuándo se inició el proceso de deterioro, cómo y porqué se produjo; pero también por qué  no fue advertido y tratado a tiempo. Si predomina la verdad y no la justificación, ambos, de alguna manera, consciente o inconscientemente, en mayor o menor grado resultarán con incidencia de culpa.

Si la llama del amor se mantiene viva, la frustración y el temor darán paso a la reflexión sobre valor de lo que se está en juego. La aceptación de la actuación errada, la solicitud del perdón y la contrición resarcirán el dolor. La nobleza y generosidad, hermanas gemelas del amor propiciarán el perdón y… el olvido.

El tiempo dará oportunidad al ofensor de compensar con creces sus errores y el ofendido se sentirá satisfecho de haber tenido la altura espiritual, que se requiere para perdonar y olvidar,  con lo cual salvó la relación.

Si por el contrario, no obstante habérsele dado la oportunidad de corregir definitivamente el entuerto, el ofensor resultare reincidente y se terminare la relación, no sería el ofendido el gran perdedor; porque para èl, en el camino de la vida, en su misma vía, en sentido contrario,  otros vienen en busca de lo mismo, con idénticos deseos, ambiciones y sueños; en un momento, sin  importar como ni cuando, se encontrarán, sentirán que llegaron a su destino y se producirá el milagro: el amor nuevamente tocará la puerta y… deberá abrírsele.

Por su parte, quienes no tienen suficiente amor, generosidad y nobleza para entender que la pareja no es de ángeles, sino de seres humanos con virtudes y defectos, ambos tratando de ser mejores en un mundo complejo y progresivamente insensible a la ternura, consecuencia y solidaridad humanas, en una situación de infidelidad dejan que sus más radicales sentimientos decidan la situación, y el resultado siempre es el mismo: irreflexiòn, incomprensión, odio, rencor, frustración, revanchismo. Como consecuencia, soledad y tristeza, para lo cual por cierto no se requiere tener una pareja.

«EN TODA OPORTUNIDAD BUSCA AYUDA, PERO SI TIENES LA DE DIOS… ES LA MEJOR»

Hoy, cuando los temores abundan porque se teme al terrorismo internacional, asesinos en serie,  depredadores infantiles, al VIH,  los precios del petróleo,  al recalentamiento global y… pare de contar, cualquiera de estas realidades, sin considerar otras muchas como perder los bienes, un amor o un ser querido, se convierten en factores de perturbación, que podrían llevarnos a un estado mental de pseudoparanoia, por decir lo menos.

¿Qué hacer frente a tantos posibles riesgos?

Como habitante de esta aldea global que crece y crece… sobre todo en problemas, no creo exista una fórmula mágica para la tranquilidad que funcione para todos. Pero sí puedo comentarles lo que, siendo menos joven en años y en bienes materiales que muchos, he hecho para evitar que esos agentes negativos afecten mi decidida intención de continuar  disfrutando una vida feliz.

Acepto y asumo mi vulnerabilidad personal física; admito que puedo ser objeto de esa violencia indiscriminada e injustificada, que pareciera haber llegado al mundo para quedarse, quien sabe por cuanto tiempo. Pero al asumir y aceptar los riesgos, abro opciones que me permitan vulnerarlos, o por lo menos disminuirlos.

Me convenzo de que se trata de riesgos POSIBLES pero no actualizados. Por tanto, dependerá de como actúe el que esas posibilidades no se conviertan en reales probabilidades, para lo cual debo neutralizar  el temor porque distorsiona la realidad y magnifica situaciones que aún no han llegado y quizás… nunca lleguen.

Controlado el temor, desenvaino mi arma más poderosa: mi fuerza espiritual que me asegura que soy un pedacito de Dios, quien es el más poderoso y me transmite parte de su poder y sabiduría, dos elementos contundentes frente al mal.

Para atenuar las posibles contingencias malignas, me escudo en mi amor por la gente y mi sentimiento de aceptación a mis hermanos humanos, quienes, en su mayoría, son buenos y sólo buscan  ser aceptados y  tomados en cuenta con todas sus virtudes y… defectos.

Pero lo más importante para evitar que me afecten gravemente esas posibles contingencias dañosas, es mi convicción absoluta de que nada, ni una hoja se mueve sin la voluntad de Dios;  y que, independiente de cual sea la magnitud del riesgo o peligro, su acaecimiento siempre dependerá de su voluntad.

Así he vivido mis 67 años y aquí me tienen, feliz, con salud, con una bella familia. Siempre bajo la protección de Dios; haciendo las cosas que pienso le agradan, cuales no son difíciles, pero además agradables: confiar en su poder y bondad, aceptar y amar a mis hermanos como a mi mismo, compartir con ellos y tratar de serles útil. Confieso que no me ha sido difícil entenderlo, asumirlo y convertirlo en mi arma defensiva más eficaz, quizás porque me ha funcionado… siempre.

Por eso hoy, mi admonición final es: NADA PUEDE AFECTARME SI DIOS NO LO APRUEBA y Él sabe mejor que  yo lo que me conviene. Puedo vivir tranquilo, estoy en  las mejores manos.

 

¡GRACIAS PADRE CELESTIAL!

POR ESTE HOGAR, QUE HOY ME SIRVE DE ASILO Y DE RESCOLDO DE…  ESPERANZA.

PORQUE ME HAS DADO VALOR PARA NO DECAER EN MI ÀNIMO Y MI AMOR POR LA VIDA.

POR HABER PRESERVADO MI AMOR POR LA VIDA Y POR TODOS LOS SERES HUMANOS.

POR NO HABER PERMITIDO QUE CON LOS AÑOS DECAYERA MI ROMANTICISMO, QUE AÚN PERMANECE VIVO.

POR MI VOCACIÓN NATURAL PARA DISFRUTAR EL MARAVILLOSO MUNDO DE LAS COSAS SENCILLAS.

POR DARME EL VALOR DE PERDONAR A QUIENES NO SÓLO HACEN INSUFRIBLE MI BELLO PAÍS SINO QUE AUTODESTIERRAN A SUS HIJOS… BUENOS.

POR DARME MIS HIJOS, QUE MÁS INTELIGENTES QUE YO, PREVIERON LA NUBE NEGRA SOBRE SUS CABEZAS Y EMIGRARON… A TIEMPO.

POR HABERME PERMITIDO VIVIR TANTOS AÑOS, PARA PODER VER CRECER MIS HIJOS, NACER  MIS NIETOS Y… CAMBIAR AL MUNDO.

POR DARME ESA BELLA MUJER QUE UN DÍA SE CONVIRTIÓ EN MI ESPOSA, HOY ES MI NOVIA, MI AMANTE, MI COMPAÑERA DE VIAJE LARGO Y A VECES… MI MADRE.

POR EL COLOR DE  LAS FLORES DE ESTA HERMOSA CIUDAD, QUE HOY ME ACOGE EN SU SENO SIN PREGUNTARME DE DONDE VENGO.

POR ESE PÁJARO GRANDE Y RARO QUE VUELA FASTUOSO SOBRE EL RIO, PORQUE ME RECUERDA  QUE NUNCA NADIE PODRÁ QUITARME MI LIBERTAD,

POR ESTE CLIMA TAN PARECIDO AL DE MI PAÍS, QUE AL QUEMAR MI CARA ME RECUERDA QUE TODOS VIVIMOS EN UN MUNDO QUE ES DE… TODOS.

POR ESTAS MAÑANAS, CUANDO TODAVÍA ME DESPIERTA EL TRINO DE LOS PÁJAROS, PORQUE ESA MÚSICA ME LA LLEVARÉ AL CIELO.

POR HABERME DADO UN ALMA FUERTE, PERO SENSIBLE  Y SENTIMIMENTAL, PORQUE PUEDO LLORAR Y ESO ME HACE PARECERME A… LA LLUVIA.

POR ENSEÑARME EL AMOR, EL DOLOR, LA TRISTEZA, LA TERNURA, LA ALEGRÍA Y LA PIEDAD, PORQUE ME HACEN SENTIR EL DOLOR DE  MIS HERMANOS HUMANOS.

POR PERMITIRME NACER EN ESTA ÉPOCA TAN COMPLEJA, PORQUE AL VIVIR VARIOS MUNDOS, APRENDÍ QUE TODO TIEMPO ES BUENO PARA AMAR, COMENZAR Y… SERVIR.

POR HACERME SENSIBLE A LA MÚSICA, A LA POESÍA Y A LA PINTURA, PORQUE ME HAN ENSEÑADO LA IMPORTANCIA DE ALIMENTAR MI ESPÍRITU.

POR DARME LA POSIBILIDAD DE ESCRIBIR, PARA CONTAR AL MUNDO QUE SI TE ALOJAN EN SU ALMA, SIENTEN TU PRESENCIA EN EL VIENTO, EN LA CAÍDA DE LAS HOJAS, EN EL SUSURRO DEL VIENTO, EN EL RUIDO DE LAS FUENTES, EN LA MIRADA DE LOS ANCIANOS  Y EN  LA SONRISA DE LOS NIÑOS, LA FELICIDAD ESTÁ… A UN PASO.

POR HABERME HECHO VARÓN, PORQUE APRENDÍ LO RESPETABLE, ESTOICO,  MAGNÍFICO, INIGUALABLE, NOBLE, GENEROSO Y HERMOSO DE LAS MUJERES.

POR HABER PRESEVADO MI NIÑO INTERNO, PORQUE ESO ME PERMITE RESTARLE IMPORTANCIA AL DINERO Y AL LUJO; AMAR A  TODOS LOS PADRES DEL MUNDO Y… COMER A ESCONDIDAS MIS  CHOCOLATES.

GRACIAS PADRE POR HABERME DADO TAN BUEN APETITO PORQUE ESO ME PERMITE DELEITARME DE LOS MANJARES QUE PUSISTE SOBRE ESTA TIERRA PARA MI DISFRUTE, AMAR MÁS A MI ESPOSA Y PERMITIR QUE ME SEDUZCA VOLUPTUOSAMENTE LA MAGIA… DEL VINO.

FINALMENTE, GRACIAS PADRE POR HABERME POSIBILITADO CONOCER OTROS PAÍSES, CULTURAS Y GENTE DE TODO GÉNERO, PORQUE ESO HA AFIANZADO MI CONVICCIÓN DE QUE LOS SERES HUMANOS SON GENEROSOS, NOBLES Y AMISTODOS, LO CUAL PARA MI MAYOR FELICIDAD ME HA HECHO UN HOMBRE… UNIVERSAL.

Houston, TX., verano del Año de 2008, en una mañana cualquiera, pero llena de sol, de canto de pájaros, flores de cayenas y  paraísos con los colores más vivos que jamás he visto.

«PERDER MI LIBERTAD, NI EN JAULA DE ORO.»

En este momento no puedo controlar mi emoción  y mis lágrimas ruedan por mis mejillas, porque siento, no que quince secuestrados vuelven de la selva, sino que media humanidad vuelve a la vida.

Bienvenida Ingrid y tus valientes y sacrificados compañeros a la libertad que nunca perdieron, porque las personas como ustedes pueden coartarles su libertad, pero nunca ni bajo ninguna circunstancia la pierden.

Bienvenidos al ejercicio pleno de su libertad tú y tus valientes compañeros,  a quienes en mala hora les fue intentado arrebatárselas, por esos seres humanos enfermos de odio y de frustración, que perdieron la sensibilidad mínima que nos hace diferentes a los entes irracionales.

No creo que se pueda medir el dolor, la desesperación y la frustración experimentados por ustedes y sus familias por esta larga y dolorosa ausencia, durante tanto tiempo. Agravada por ola convicción de que se produjo por el único hecho de haber ejercido su derecho a disentir en tu caso, y a ejercer sus actividades legítimas en el de a tus otros  acompañantes.  Pero si se puede predicar sobre la angustia, la desesperación y la desolación de más de media humanidad, que estuvimos pendientes y orando por que se diera este evento libertador que al final ha llegado.

No existe forma de compensar esos años perdidos; pero si de algo sirve, debo reflexionar sobre el hecho de que, ese sacrificio involuntario e injustificado de ustedes, de alguna manera ha servido para que el mundo reflexione y entienda la necesidad de atacar por todos los flancos posibles al terrorismo.

Nunca nadie, ninguna individualidad u organización multilateral o mundial, aun disponiendo de los mayores recursos, hubieran podido asestar un  golpe tan contundente y certero a ese cáncer social de estos últimos años  en que se ha convertido el terrorismo. Para el terrorismo, al menos en Colombia, desde ahora en adelante existirán dos épocas: antes, cundo campeaban impunemente por el País, y después de la liberación de Ingrid Betancourt, cuando en todas partes encontrarán rechazo, persecución y… muerte.

Desde aquí Houston TX, lejos de mi país Venezuela que es hermano especialísimo de Colombia, quiero dar gracias a mi padre Celestial porque oyó tantas oraciones, que como las mías y las de mi familia, no cejamos en pedir esa libertad que hoy, además de hacer justicia, agrega un triunfo bien  merecido al Gobierno Colombiano.

Dios los bendiga y bendiga por siempre la paz, la concordia y la armonía, que son indispensables para lograr para nuestra realización material y espiritual como seres humanos, especie de  hormigas de esa gigantesca cueva que es este mundo, que nuestro Padre Celestial nos dio por heredad.

«Dame tu mano y seremos dos para vivir, luchar y… vencer.»

En 1969 era muy joven para entender lo importante de la comunicación para los seres humanos, pero en esa oportunidad viví lo doloroso de ese tipo de ignorancia. Estaba en proceso de divorcio, lo cual para quien considera a la familia como base de la sociedad organizada, era lamentable.

 Una tarde asistí a un café con la esperanza de encontrar alguien con quien conversar y hacer menos ingrata mi soledad. Cuando me proponía degustarlo, entró una dama como de mi edad con cara de preocupación, se sentó en la barra a unos tres asientos de donde me encontraba y pidió su café.

Como ambos estábamos solos y se notaba desolada,  intuí que podíamos hablar y de alguna manera, hacer menos dura nuestra carga emocional. Me senté a su lado y la saludé cariñosa, pero respetuosamente. Ella no me contestó sino que me miró con rabia, como ofendida, tomó su café y se retiró unos cuantos asientos.

Mi sorpresa ante esa reacción se convirtió en frustración e incomprensión del hecho, porque yo no estaba sugiriendo nada incorrecto, solamente quería hablar; necesitaba que otro de mis hermanos humanos me oyera, porque siempre he creído que es lo menos que nos debemos como individuos de la misma especie.

De ese incidente aprendí lo importante que, en algunas oportunidades, puede resultar para un ser humano conversar, ser escuchado.

Reflexionado sobre ese incidente deduzco que si la dama, quien como yo tenía graves problemas existenciales, socializaba conmigo, seguramente habríamos comentado nuestros problemas y descargado nuestras almas, con el mínimo resultado de hacernos amigos.

Es que mucha gente desestima lo importante que es para un ser humano ser tomado en cuenta, pero especialmente, ser escuchado.

Hay tanta gente sola, aislada de sus hermanos humanos por barreras físicamente inexistentes, quienes en silencio piden a gritos que alguien, no  importa quien sea, por favor los oiga; grandes dolores, tragedias personales y colectivas se habrían evitado si alguien hubiese oído con mínima atención, respeto y consideración, a personas en estado de desesperación.                                   

Vivimos con aprensiones, sospechas y reservas… injustificadas. Nacemos buenos y en nuestra alma continuamos siéndolo; la sociedad nos crea mecanismos de defensa que nos distancian, pero debemos luchar contra ellos. Fortalecernos recordando a Jesús: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»

 Escuchar a quienes tienen problemas, tristeza, depresión, o simplemente confunsión, es el acto más caritativo; porque regalar bienes físicos sólo lo hacen quienes disponen de ellos, sin requerir de una sensibilidad especial. Pero, para escuchar con respeto e interés los problemas o circunstancias de otras personas, se requiere de ese sentimiento maravilloso que mueve al mundo: Amor, que en estos casos deja de ser una conveniencia para convertirse en una obligación. 

Así que, por favor, preste atención a las personas,  independiente de si son propias o extrañas; a sus problemas, porque pudiera ser que ese momento de atención, que esos minutos de su tiempo, puedan evitar un dolor, aclarar una confusión, sembrar una esperanza  o evitar una desgracia. 

 «Soy una partícula de Dios; eso me da fuerza, sabiduría, compasión y poder.»

Un amigo me comentó con gran entusiasmo su decisión de dejar su trabajo de alto ejecutivo de una Corporación industrial, para desarrollar un nuevo proyecto, iniciándolo prácticamente desde cero.

 Creo en los proyectos como índice de amor por la vida; tanto que pienso que cuando no se tiene ninguno, o somos infelices, o nos estamos despidiendo de este mundo. Sin embargo, por mi experiencia de muchos años como empresario, conozco que cualquier proyecto requiere de un gran esfuerzo para reunir y dinamizar los varios factores que en el influyen, así como un mínimo de años para dar fruto; por lo cual le escuché con profundo respeto, un poco de extrañeza -que no sorpresa- pero con una gran satisfacción y admiración.

 Tengo muchísimo respeto por los emprendedores, porque no se contentan con lo de todos los días; asumen riesgos y cumplen una función social importante al dinamizar la economía, generando empleo y riqueza, que luego es aplicada y revertida a la comunidad mediante la justicia redistributiva que representan los impuestos, precisamente en los sectores socialmente más vulnerables.

 La atipicidad que generó mi admiración no se debió a que alguien dejare un trabajo seguro y remunerativo para iniciar  un nuevo proyecto, porque eso me parece de lo más normal. Era que se trataba  de un hombre de más de setenta años, en un país y época, donde y cuando, en los negocios, un ejecutivo de más de cuarenta años, ya se considera viejo para iniciarse en responsabilidades de envergadura.

 Sin embargo, esta conversación con una persona tan seria y calificada, que por cierto es bien cristiana, refrescó mi alma y solidificó mis convicciones. Me pareció ejemplar que luego de haber luchado duramente  en la vida, por  más de cincuenta años, desarrollado una carrera exitosa y una sólida familia, este guerrero de larga data, en vez de estar pensando en preparar sus cuarteles de invierno,  tuviese los arrestos de emprender un nuevo proyecto.

 Lo sentí como ejemplo de un cristiano que ama la vida y no  tiene temor; sabe que Dios siempre está pendiente de nosotros y que cuando tenemos voluntad, optimismo, confianza y una idea que desarrollar, a la cual ponemos dedicación, trabajo, entusiasmo, diligencia y fe, como alguien escribiera, el universo conspira para que se realice.

 Con esta anécdota, quiero ratificar a mis lectores que no es importante la cantidad de años vividos, sino como nos sentimos con ellos. Que fuimos dotados por Dios de razón e inteligencia especiales que nos hacen buenos en cada edad para muchas cosas, no para una sola.

 Que no es la fuerza física o la juventud lo que define el éxito de un  individuo, sino la seguridad en sí mismo, la fe  y  confianza de que somos un todo,  con todos y  con Dios. Que como consecuencia, heredamos una parte de su poder y su sabiduría, pero también la responsabilidad de utilizarlos  de la manera más eficiente, no sólo en función de nuestra propia felicidad, sino también en  la de nuestros semejantes. 

«No me des lo que poseo, dame lo que no puedo procurarme.»

No creo en las etiquetas y algunos patrones que una sociedad deficitaria de amor, acostumbra establecer para algunas actuaciones humanas. Una muy errada es aquella que establece que las suegras y los suegros son cansones, entrometidos, y que los yernos, a diferencia de las nueras, nunca llegan a integrarse como reales miembros de la familia.

En ambos casos se trata de meras consejas y por tanto equivocadas, porque esas buenas personas que hacen pareja con nuestros descendientes, definitivamente traen amor y solidaridad a la familia.

Hoy me desperté muy temprano y me levanté con el mayor sigilo para no despertar la familia, quienes los Sábados duermen hasta tarde.
A pocos minutos de levantarme apareció ese hijo que Dios me regaló, cuando contrajo nupcias con mi hija mayor, quien por voluntad propia se ha convertido no sólo en mi mejor amigo sino en mi hijo mayor. Traía en sus manos un humeante café con galletas hechos por él mismo, aderezados con unos buenos días, de esos que expresan no sólo como nos sentimos, sino como deseamos que se sientan los demás, que entendí como un mensaje de bienvenida y solidaridad humana, dentro del espectro más significativo: EL COMPARTIR.

Este acto sencillo me produjo reflexión sobre lo fácil que es vivir una vida edificante. No se requieren grandes cosas ni especiales presentes para demostrar el amor, la estimación o el reconocimiento.

Especialmente cuando se tiene avanzada edad, que en sí misma establece naturales limitaciones, es tan reconfortante sentir mediante los actos espontáneos y cotidianos de nuestros allegados, que somos bienvenidos y que contribuimos a hacer mejor el ambiente familiar.

Narro esta anécdota para quienes tienen el privilegio de tener sus padres vivos y pueden disfrutar de sus últimos años, con oportunidad para decir: te amo. El lenguaje del amor es ilimitado, pero es tan corto el tiempo e imprevisible el viaje al más allá, que todo hijo debería aprovechar cualquier ocasión para compartir con sus padres, cuando todavía tiene… tiempo.

Cuando las personas ya han partido de nada sirven flores, lágrimas o inútiles «…si yo hubiera…» La muerte es el regreso a esa dimensión de la cual un día vinimos. Cuando mueren los seres queridos, la única satisfacción para el que se queda, es lo que en vida hizo por el que ya no está, porque integrará la calidad del recuerdo.

No olvide que las cosas trascendentes están imbuidas dentro del maravilloso mundo de las cosas sencillas. Son detalles que por obvios suelen representar por ellos mismos un mensaje… imborrable.

Así que, no pierda tiempo. Si aún los tiene vivos, vaya, abrace a sus viejos, su esposa, sus hijos y amigos. Si no viven con usted, llámelos… ahora mismo. Dígales que los ama que eso a nadie disgusta. Hágalo de una vez, sin pérdida de tiempo. No sea que luego fuere demasiado tarde, porque todos sabemos cómo y cuándo llegamos, pero ninguno cómo y cuándo nos vamos.

«PARA AMAR TODO TIEMPO ES BUENO»

¿Qué aspecto de mi vida es realmente extraordinario en mi existencia? Más allá de la vida misma como tal, creo que lo único realmente extraordinario -cual nos hace diferentes a todas las demás especies- es EL AMOR.

Nacemos, permanecemos aquí por algunos años, y luego físicamente desaparecemos de la misma manera como lo hacen las demás especies. Realizamos todos los actos necesarios para mantenernos vivos; nos reproducimos, nos hacemos viejos y… morimos.

La diferencia profunda es la conciencia de que disponemos de un espíritu, razón e inteligencia. Nuestro espíritu como nuestro cuerpo físico, requieren un alimento especial: EL AMOR, sin el cual la vida, cual los seres inferiores, se reduciría, exclusivamente, a los aspectos biológico y fisiológico de mantenimiento vital físico hasta… morir.

Somos creados, nos reproducimos y vivimos por amor. Mientras nuestro binomio cuerpo-espíritu es debidamente alimentado por amor, funcionamos a las mil maravillas. Se ha demostrado científicamente que todas las funciones para mantenernos con vida, se desempeñan mejor cuando estamos alegres, entusiastas y satisfechos; y todo eso reunido, únicamente lo sentimos cuando AMAMOS, porque en tal estado físico-espiritual, simplemente estamos enamorados de la vida.

Desde mi óptica masculina -que es muy similar a la femenina- y a título de ejemplo, pregunto: ¿Es usted como yo, que amo comer, beber, dormir, compartir, y de vez en cuando consentirme quedándome el día en pijamas? Pues todas esas cosas encuentran su mayor plenitud de disfrute cuando lo hacemos con las personas que nos inspiran amor; especialmente aquella que amamos pasionalmente y que comparte su vida con nosotros: nuestra pareja, que si es la indicada también es nuestra novia, amante, amiga, compañera y a veces… madre.

¿Qué porqué las personas usan drogas heroicas, alcohol, tabaco, se aíslan y algunas inclusive se suicidan? Más allá de las que vienen con taras mentales congénitas -que son muy pocas- lo hacen por FALTA DE AMOR. Quienes se hacen adictos a las drogas o alcohol, no lo hacen porque aman esos productos nocivos, sino que se inician buscando llenar vacíos vivenciales, que se producen por falta de ese elemento irremplazable que es EL AMOR.

El suicidio, más allá de los pocos casos realmente psicóticos, se produce por la falta de fe, confianza en sí mismo, en la gente y en la protección permanente de Dios, que son estados mentales opuestos al amor, de los cuales no sufren las personas que aman. Al menos yo, en más de seis décadas con uso de razón, no tengo noticia de alguien que se haya suicidado porque sentirse feliz o amado.

Es que si disponemos de la vida y conocemos que lo único que no puede sernos inoculado, vendido o trasladado de ninguna forma es el amor y también lo tenemos, todo lo demás -como lo decía Jesús¬ vendrá por añadidura.

Si estamos conscientes de que sólo Dios sabe qué es lo que más nos conviene, con fe ponemos nuestro destino en sus manos y disponemos de amor para las personas, lo que producirá de ellos hacia nosotros la misma actitud…¿A quien se le ocurriría pensar en dejar esta vida?

La buena noticia es que el amor está ahí, a su lado, esperando por usted en el corazón de la persona que se encuentra cercana, o en la acera de enfrente, o la que llegará un poco después. A usted le toca abrirle las puertas de su alma y sin reservas; el la identificará, abrirá la puerta, entrará, se sentirá como en casa y se quedará… para siempre.

Asi que, como no tengo duda que a su alrededore existen personas que le aman, aunque algunas no se lo digan… todos los dìas, piense en lo horrible y solitaria que serìa su vida sin ellos. Pero lo más importante es que todos, sin excepciòn, lo ùnico que esperan de usted es algo que no sòlamente es fàcil sino agradable de dar: AMOR; por favor, no se los niegue porque serìa negarse usted mismo lomàs bello que nos regala la vida.

Aunque me salgo un poco del tema  de la felicidad, para satisfacer un apreciado amigo, catedrático del Área de Postgrado de una Universidad venezolana, debo tratar sobre lo que es un abogado.

Luego de más de veinte años  como Empresario, estudié Leyes en dos Universidades venezolanas y luego  incursioné en otras en el Exterior.

Hoy, casi veinte años después, siento que fue mi decisión más acertada. Hacerme abogado definió la proyección de mis mejores años. La Escuela de Leyes me dio las herramientas, y la vida, la oportunidad de utilizarlas. Dios me orientó a tomar la decisión de estudiar Derecho y me acompañó en mis años de ejercicio,  que fueron plenos de satisfacciones personales.

 En el ejercicio del Derecho  aprendí  que entre un rábula y un Abogado,  la diferencia es la actitud. El primero, al perseguir el enriquecimiento personal viola la confianza,  lealtad y  buena fe de su patrocinado, convirtiéndose de auxiliar de su cliente y la justicia,  en sórdido mercenario, que marcado por la vileza y la bellaquería, abdica de la causa encomendada, a favor de la suya propia.

El letrado, sabe que fue dotado por la Universidad del conocimiento de la ley, forma y razón de la administración de justicia; y por el Estado, mediante su Colegio Profesional, de la licencia para ejercerlo. Sabe que dispone de una herramienta que requiere de valores y fundamentos de acción, que no puede dárselos ninguna universidad, porque corresponden a su integridad y honradez personal.

Los abogados  nos parecemos a Dios: somos los únicos profesionales que podemos ser Jueces;  éstos absuelven o condenan, y esa es una función de Dios. Mayor dignidad y  responsabilidad, imposible.

En una entrevista de televisión una moderadora me expresó su extrañeza de que siendo abogado escribiera sobre la felicidad: «Porque uno tiene la impresión de que los abogados  son desalmados…». Esa es una etiqueta común, pero demasiado injusta, porque son más los abogados éticos, honestos, leales y buenos, que esa especie de tránsfugas que desdicen de la profesión y ensucian el vaso donde todos los días toman el agua.

Los Abogados no somos desalmados. Por el contrario,  como lo escribiera Don Luís Ossorio, «Somos arquitectos del alma de la gente.» En nosotros, las personas depositan la confianza en la defensa de dos de sus más preciados valores: su libertad y su patrimonio, pero sobre el cumplimiento correcto de la confianza otorgada, lamentablemente no existe ninguna etiqueta.

 Los buenos Abogados, que son la mayoría, no  pregonan el apropiado desarrollo de su trabajo; les basta la satisfacción del deber cumplido, que por eficaz y oportuno  conforma la base de la armonía colectiva y la paz social, en toda instancia de la vida ciudadana.

El Estado, el Gobierno,  la sociedad, la familia, los negocios y las personas serían ineficientes en sus actuaciones y resultados, sin el concurso de los Abogados.

No administramos la justicia  pero somos sus auxiliares, en cuanto proponemos e ilustramos a los justicieros sobres los argumentos, pruebas, ley, jurisprudencia y doctrina aplicables a favor de las causas de los justiciables. Sin nuestro ministerio eficiente y oportuno, el Juez no tendría elementos para sus decisiones.

Sobre el ejercicio profesional del Abogado existe mucha confusión. Las personas desconocen que nuestra obligación es de medio y no de resultado, como sí lo es la de otros profesionales. En las causas judiciales, siempre, alguien pierde y alguien gana. El abogado  procura los elementos que benefician a su representado, pero la decisión corresponde al Juzgador. Por tanto, no es mejor el abogado que gana el juicio que el que lo pierde. Si ambos fueron diligentes, ganar o perder es parte del quehacer profesional.

 En su mayoría, las personas nos consideran como «gladiadores», que se lanzan a la arena a matarse utilizando cualquier tipo de arma a la mano. Que equivocados están. Una de las funciones más importantes de un abogado es la de prevenir; su consulta y asesoramiento oportuno promueve evitar conflictos y  litigios.  

Complicados,  largos y costosos juicios se habrían evitado con la consulta, o atendiendo el asesoramiento del abogado. Pero, lamentablemente, es común que las personas con solo leer el Código Civil tengan la tendencia a sentirse cuasi abogados y desestimen la necesidad del consejo profesional.

 En estos tiempos, cuando la justicia por sus demoras casi promueve la injusticia, el perfil del abogado exitoso,  es precisamente el de negociador más que de litigante. Ciertamente, un cliente inteligente apreciará más el abogado que evita el pleito, que aquel que lo gana pudiendo haberlo evitado.

 De mi profesión lo único que lamento es haberme iniciado de avanzada edad. Sin embargo, mientras pueda escribir, divulgaré que el  Abogado es uno de los muy pocos profesionales que trabaja sin otras herramientas que su propio intelecto. De hecho, casi todos los demás profesionales desarrollan su labor sobre algo tangible como los cuerpos, terreno, máquinas, equipos y estructuras físicas; pero los  abogados, como lo dijera Ossorio, trabajamos en el alma de la gente, sus derechos, intereses  y acciones. Esa esencia y relevancia de ser un letrado, nos obliga a ser responsables y honestos a carta cabal.

 Quizás por eso, a veces es difícil entender cómo y porqué actuamos de determinada manera. Pero al final, para los abogados honestos lo importante es la certeza de que somos una parte fundamental de nuestra sociedad,  y que cuando actuamos como tales, hacemos honor a nuestra gran responsabilidad como elementos de estabilidad de la vida de nuestras comunidades.