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mujer frustrada ii

El aburrimiento o  hastío, no surge del no hacer nada ni tampoco del resultado de no tener como distraerse;  serios estudios han determinado que es uno de los factores que incide en  un alto porcentaje en la separación de  parejas, que hoy pareciera pandémico.

                    El hastío en la pareja surge porque los consortes, poco  a poco, dejan extinguir la magia de los primeros tiempos, que hacía de cualquier momento sencillo algo reconfortante; y la solidaridad que se juraron por siempre, cual asimismo tiene mil maneras de expresarse, igualmente  se convierte en tan sólo un recuerdo que abona el terreno para el aburrimiento.

La vida de pareja puede ser la aventura más emocionante y variada que un ser humano pueda experimentar o convertirse en el recorrido de un largo camino lleno de malos momentos, como privaciones, incomprensiones, discusiones innecesarias, deslealtades e inconsecuencias por parte de uno de  los integrantes, que hará nacer la frustración de la otra parte, transformando lo que pudo ser bello y edificante en algo realmente aburrido y a veces… aberrante.

                   Miembros de pareja, especialmente mujeres, me han comentado que no obstante el interés y amor que ponen en la atención de cualquier detalle de su esposo, éste ni siquiera lo nota. Asimismo, que sin importar todo el esfuerzo que dediquen a mantenerse bellas y agradables para su marido, él sólo tiene palabras de alabanza para la imagen de su secretaria, compañeras de trabajo o vecinas.

                    Estas buenas señoras, cuando salen a la calle o asisten a reuniones, otros hombres y amigos se desviven por halagarlas y les dicen todas esas cosas reconfortantes sobre su belleza y vestuario, que ellas quisieran lo hiciera su consorte, y eso incrementa su descontento y sentimiento de desconsideración recibidos de su pareja; máxime cuando su mayor interés para ponerse bellas fue precisamente el agradar a sus maridos.

                    El dejar de tener las atenciones y agradable rutina de los tiempos de novios o recién unidos, donde un caramelo convertía un día normal en uno especial, y una flor una noche cualquiera en una inolvidable, golpean la ternura y lesionan el erotismo tan importante en la actividad sexual de la pareja, que la hace permanente, constante y renovada.

                   El aburrimiento es el producto de las desavenencias, que conforman un panorama sombrío golpeando la emoción y la autoestima, tan necesarias para la vida en pareja; condiciones indispensables para pensar que fuimos acertados en la escogencia.

              Photo by @williamsjenni

SI QUIERES SER FELIZ… AMA  

 

PORQUE:

 

LA FAMILLIA ES…. AMOR

 

LA AMISTAD ES… AMOR

 

EL PERDÓN ES… AMOR

 

LA LEALTAD ES… AMOR

 

LA CARIDAD ES… AMOR

 

LA GENEROSIDAD ES… AMOR

 

LA ENTREGA ES…  AMOR

 

LEVANTAR AL DESVALIDO ES… AMOR

 

DAR LA MANO AL MENDIGO… ES AMOR

 

OLVIDAR EL AGRAVIO… ES AMOR

 

HABLAR CON EL ANCIANO… ES AMOR

 

ORIENTAR AL  NIÑO… ES AMOR

 

TOMAR EN LOS BRAZOS AL SER AMADO… ES AMOR

 

ALEGRAR AL TRISTE… ES AMOR

 

PROMOVER ESPERANZA ES… AMOR

 

COMPARTIR ES… AMOR

 

 RECUERDA: EL AMOR ES MAGIA Y UNA VIDA SIN AMOR ES SOLO UN ENSAYO DE VIDA… FRACASADO

 

 capo droga iii

Confieso que tengo una condición sibarítica (creo que nació conmigo), porque disfruto todo al máximo. Sin embargo, después de más de 71 años de vida, no tengo idea de a que huele la marihuana ni he utilizado nunca ninguna droga prohibida; y mire que he gozado y sigo gozando de la vida cada vez que puedo,  en sus otras formas como celebraciones, fiestas, reuniones amistosas, familiares, románticas viajes, y sexo mágico (Que es aquel cuando logras una relación físico-espiritual).

Aun perteneciendo la generación de jóvenes del sesenta, yo nunca tuve necesidad de nada de usar drogas para sentirme mejor o hacer más agradable alguna de mis diversiones. De allí que siempre he manejado el criterio de que el problema de  las drogas, en mucho se origina por los vacíos vivenciales  y la falta de integridad de las personas; porque no es lógico que una persona, especialmente un joven que tiene un  hogar que ama, hace deporte, estudia dentro de sus planes de un futuro exitoso, utilice elementos extraños a su cuerpo que no sólo dañarán sus neuronas cerebrales,  sino que le harán más lento, torpe, dependiente y le crearán tendencia a la depresión, que es  una patología bien grave.

En cuando a los Ejecutivos que se pregona las usan para negociar, tampoco lo entiendo, porque por más de 20 años fui Empresario y por cierto bien exitoso en lo que me propuse, y nunca necesité usar o promover el uso de ninguna droga, más allá de un buen  habano, vino o whiskey para negociar mis contratos, seleccionar buenos gerentes ni lograr los pagos por mis trabajos.

Conozco personalmente mujeres y hombres exitosos, celebridades de la farándula y una hermosa Miss Universo, quienes tienen una bella vida familiar  y no conozco que hubiesen utilizado drogas prohibidas para obtener sus logros.

Soy respetuoso de la individualidad, derechos y la libertad personal, pero esta última es un derecho reglado: su ámbito de disposición termina cuando perjudica a las demás personas; y nadie va a decirme que algo que hace daño a la salud física, mental y psicológica de las personas debe ser de libre uso. Al menos, hasta tanto estudios serios e irrebatibles pudieren determinar que algunas de estas puedan ser beneficiosas a la salud, cuando seguramente, el Derecho como producto social las despenalizará. Mientras tanto, creo innecesario, inconveniente y poco inteligente usarlas.

 

CIELO III

No soy científico ni antropólogo; observo a mis semejantes y escribo para las mayorías. Cuando escucho personas, especialmente aquellas de mayor edad, expresando  que “…este mundo cambió”, pienso que están absolutamente erradas.

Nuestro mundo ha sido el mismo, al menos en los últimos millones de años; cambian los tiempos, no el mundo.  el hombre lucha en busca de la supervivencia, independiente de los medios que hubiere utilizado, físicos o psicológicos, reprobables o no.

En todas las culturas, esa  ha sido la motivación que creó  los grandes controles sociales como las  religiones y revoluciones. El mismo hombre, sobre la misma tierra; con más o menos recursos, con más o menos crueldad; mayor o menor ambición; pero siempre el  hombre.

De donde concluyo que el mundo no cambia, sino que cambiamos los hombres, porque  a medida que pasa el tiempo, nuevas formas de ver la vida y las cosas, insurgen arrollando todo lo que se le atravesare, especialmente algunos valores sobre los que el hombre fundaba sus circunstancias vivenciales.

En ese constante cambio del tiempo, hasta las Instituciones más enraizadas, como la religión y la justicia, también sufrieron profundos cambios; unos más lentos que otros, pero que afectaron la sociedad.

Algunos conceptos que se consideraban sacrosantos como los principios religiosos, el matrimonio y la cultura, en los últimos sesenta años han cambiado profundamente. El Dios que la religión, al birlarnos su esencia de amor interesadamente nos lo señaló como  terrible y castigador, hoy todos sabemos que esencialmente es amor y forma parte de nosotros mismos.

El matrimonio, que considerábamos fundamental para formar una familia, la praxis de un  nuevo tiempo  lo  ha suplido en un ochenta por ciento por la pareja convencional, donde el amor, la ayuda mutua  y la solidaridad, demuestran ser más importantes que la formalidad matrimonial.

En cuanto a la Cultura, tenemos cientos de conceptos de que es “cultura” o “cultural”, y ninguno encaja en la realidad actual. La lectura, el estudio de las artes, las formas estéticas y  su aprendizaje como fundamental en la formación de la persona culta, fue arrollada por las comiquitas, novelitas rosa, graffitis, desnudez obscena; y las locuras de un nuevo arte literario y visual que la publicidad impone y solo entiende quien lo produce;  con el agravante de que, se calificará como excelente el que mayor precio alcance, sustituyó la calidad y  mensaje por el mercadeo: SIMPLEMENTE FRUSTRANTE.

 

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En verdad, soy enemigo de esa tendencia tan en boga de que todas las enfermedades son cáncer;  y que cuando se diagnostica tal enfermedad el paciente y su familia lo reciban como una sentencia de  muerte. Simplemente, me consta que el cáncer es curable.

Hace más de 2.500 años antes de Cristo, un filósofo griego sentenció: “No hay enfermedad del cuerpo sin enfermedad del alma” Como no creo en generalizaciones y menos aún cuando se refieren a seres humanos, pienso que quiso significar  que si estamos enfermos de nuestra alma porque no somos felices, envidiamos, odiamos o tenemos ira, somos más proclives a la enfermedad del cuerpo.

Sin embargo, por experiencia propia porque soy sobreviviente  por meses de un cáncer a  los 71 años de edad, en el  cual  me compliqué gravemente tanto en mi hígado como mis pulmones,  lo superé.   Pienso que cuando se trata de tal enfermedad, en primer lugar debe aceptarse la enfermedad, igual como se hubiese podido sufrir un accidente o ser herido gravemente en un asalto; especialmente  porque en Venezuela existen recursos médicos y medicina  de última generación para atacar el cáncer, especialmente cuando se diagnostica a tiempo.

 Aceptada la situación, la confianza, el valor y la fe en la curación se convierte en parte muy importante del restablecimiento. Cumplir estrictamente con la indicación médica y alimentarse bien para mantener altas las defensas. Les cuento que en mi caso, ingerir alimentos alcalinos, como vegetales,  y algunos muy especiales para aumentar la hemoglobina como el tomate de árbol, me dio  extraordinarios resultados.

Aunque tenemos que aceptar que es una enfermedad grave, su diagnóstico no significa que vamos a morirnos. Hoy en Venezuela tenemos buena quimioterapia, radioterapia y cuando es necesario, inmejorables  y expertos cirujanos oncólogos. No es sólo mi caso, sino muchos otros que conozco que han sobrevivido 5, 10 y 20 años, terminando por morir de otra enfermedad. Por ejemplo, luego de un año de mi última sesión de quimioterapia ninguno de los 20  o 30 pacientes que estuvieron conmigo ha muerto. Todos están tratando de vivir una vida más sana (especialmente la alimentación y menos estrés), pero aquí están.

En mi caso, terminé de superar mi enfermedad bajo la convicción de que era yo y no mis médicos quienes podían terminar de mejorarme. Esto, porque ellos ya habían hecho su trabajo, lo habían hecho bien y ahora me tocaba hacer mi parte, y así lo hice.

(*)Dr. Amauri Castillo Rincón – MsC

http://www.unavidafeliz.com

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Un nuevo año no es un evento de poca importancia, sino todo lo contrario, de carácter invalorable. Un nuevo año significa que, personalmente,  durante doce meses superamos todo tipo de situaciones y circunstancias, mientras millones de nuestros semejantes se quedaron en el camino tratando de lograrlo.

Significa que somos privilegiados y benditos por Dios; significa que supimos entender las situaciones difíciles como oportunidades para mejorar;  los tropiezos para aprender; el dolor  y la tristeza para evaluar lo extraordinario del bienestar y la ventura de tener compañía; la ira y la envidia de nuestros semejantes como el mejor  ejemplo de morir lentamente.

Haber vivido doce meses, tiempo durante el cual amamos, fuimos generosos, solidarios, caritativos y comprensivos con nuestros semejantes; tiempo durante el cual trabajamos, estudiamos y contribuimos de cualquier manera con nuestra comunidad y sociedad; período durante el cual extendimos la mano al desvalido y prestamos nuestro hombro el desesperado o desventurado, realmente es algo que vale la pena celebrar.

No tiene  ninguna importancia si poseemos más o menos  bienes de los que teníamos cuando se inició el año que termina; no es trascendente que nos vean mejor o peor, porque lo importante es que nosotros mismos, dentro de lo más profundo de nuestra alma, estemos seguros de cómo nos sentimos y cuánto valemos.

Lo que importa es que vivimos intensamente cada hora de cada  uno de nuestros días de ese año que dice adiós; porque sentimos que amamos, nos amaron, fuimos útiles, enfrentamos los retos con diligencia y los superamos; que independiente de nuestra edad seguimos soñando y logrando hacer realidad nuestros sueños; que tenemos nuestra conciencia tranquila con nuestros hechos y por tanto tranquilidad espiritual, porque eso  es…vivir.

Porque Dios nos dio esta vida no para vegetar, como los árboles, sino para ser activos, y a ser posible proactivos, en todo aquello que de alguna manera pueda ser beneficioso a alguien, y aun mejor, a muchos. Por eso se nos dotó de inteligencia, resistencia, capacidad de adaptación y una especial tendencia a la curiosidad y creatividad.

Cada uno de los 365  días pasados tuvo 24 horas para disfrutar  en cada una de ellas de todas las bendiciones que  Él puso sobre la tierra para nosotros;  si lo hicimos, alabado sea Dios,  pero si no fuimos capaces de hacerlo, el nuevo año nos regala una nueva oportunidad para hacerlo mejor,  y eso es extraordinario. Así que… FELIZ AÑO.

 NOCHE DE NAVIDAD

Esta noche de luces, regalos y campanas, es momento especial para unir la familia: la que está lejos y la que está cerca; porque somos seres físico-espirituales y eso nos permite reunirnos físicamente, pero también comunicarnos espiritualmente.

La familia es uno de los regalos más  hermosos que nos da nuestro Padre Celestial, normalmente integrada por los padres y los hermanos; pero no debemos olvidar que existe esa otra familia que no nos llega por la sangre sino que nosotros voluntariamente escogemos: LOS AMIGOS.

Pero en la Cena de navidad debemos sentarnos a la mesa y si es posible invitar un amigo, de esos que no tienen su familia cerca, o simplemente están solos. En la mesa debemos compartir el pan que Dios nos permite poner sobre la mesa, bendecirlo y bendecir  a todos aquellos que contribuyeron con su producción. Debemos agradecer la vida, el amor y todas esas muchas bendiciones que Él puso sobre la tierra para nuestro disfrute.

No debemos olvidar que allí en esa mesa de navidad está Dios con nosotros; que está diciéndonos que todos somos uno con él. Que tenemos que amarnos, ser generosos y solidarios, porque al hacerlo lo somos con él.

Esta es una  noche para dar, no solo alimentos, abrazos y besos, sino ternura, compasión, caridad y comprensión. A veces es más difícil dar comprensión y ternura que obsequiar cualquier bien material. Por eso esta es una noche para decir te amo de todas las maneras posibles.

También es noche de Oración porque es hora de recordación de todas esas personas que amamos y ya no están, o aquellas que estando no saben aprovechar la alegría del amor de Dios; por ellas debemos orar recordando a Jesús cuando decía: “Todo lo  que pidas en oración os será dado.”

Es noche de mirar el firmamento, porque desde allí El Padre nos guiña el ojo para recordarnos que no duerme, siempre pendiente de nuestro bien estar y eso es un compromiso para que nosotros hagamos lo mismo por nuestros semejantes, especialmente por los más desvalidos.

Es noche de salir a la calle y  gritar Feliz Navidad y sonreír a todos los que pasan; es momento de observar si alguien carece de  algo de lo que disponemos y obsequiárselo con amor. Especialmente si es un niño o un pobre, porque Jesús  decía: “Lo que hagas por  uno de ellos por mí lo haces.”

FELIZ NAVIDAD HERMANOS… DEL MUNDO

ESTE PAIS NO DEPENDE DE UNA CONTINGENCIA

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Escucho todo tipo de comentarios, en su mayoría con la idea de que si el Presidente Chávez no se presenta a la toma de posesión el día 10 de Enero de 2013, en el país  pueden suceder todo tipo de tragedias. Eso es absolutamente malintencionado o ignorante.

El  hecho de que el Presidente tome la decisión que estimare conveniente, de ninguna manera va a paralizar el País o a crear un caos. Entre otras cosas, porque independientemente de que el Presidente fue muy claro, cuando habló de esa posibilidad, tenemos una Constitución que nos muestra el camino de actuación, al cual él se refirió con toda claridad y con el cual todo el país está de acuerdo.

No tiene lógica que el país viva asustado porque algo pueda suceder al Presidente; porque, por una parte, la Constitución nos muestra  claramente el camino en tal contingencia,  y del otro lado, tanto en el PSUV como en los partidos de la Oposición hay hombres y mujeres con suficiente liderazgo y amor a la patria para tomar tales responsabilidades.

No es un problema de género, edad,  carisma o recursos, ni a que partido se pertenece. No, no es así; es un problema de amar a Venezuela, de tener los riñones que se necesitan  para enfrentar lo que venga y al  hacerlo se da por entendido que se  hace por todos  los venezolanos y no por una parte de ellos.

Yo no estoy preocupado, yo se que los venezolanos somos del tamaño del compromiso. Siento que nunca estuvimos tan divididos como ahora  y sin embargo la patria no se ha destruido, sino que por el contrario, se ha fortalecido. Asimismo, presiento que se inicia otra etapa de mayor entendimiento, de más tranquilidad, de mayor cordura. Intuyo, por declaraciones que he escuchado a algunos Gobernadores electos propuestos por el Gobierno,  que están recapacitando seriamente sobre la gobernabilidad en sus Regiones, lo cual implica dialogar,  conversar y oír la opinión de todos los sectores, inclusive la dirigencia opositora.

No creo en casandras agoreras, como lo dijera Rómulo Betancourt, quienes comentan diariamente que sucederán eventos desastrosos. No somos  augures para conocer el futuro, pero sí conocemos la actuación del venezolano durante sesenta años, y ni siquiera en presencia de eventos tan graves como golpes de estado, el país se ha desbarrancado.

Nos corresponde tener fe, confianza, tranquilidad, cordura y hacer cada  uno de nosotros lo que nos corresponda.

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Hoy, todos los venezolanos patriotas deberíamos  salir a la calle  para asistir a los centros de votación a ejercer su derecho-deber de votar por su candidato a Gobernador. Este acto no es un acto cualquiera; dadas las circunstancias generales y especiales  políticas del país,  este puede ser el acto político más importante de cualquier Ciudadano Venezolano.

Son las 6; 00 PM y no sabemos los resultados, pero no importa cuales fueren lo importante es que los venezolanos hayan asistido. La distribución de los Gobernadores de Oposición y/o de Gobierno, tienden a estabilizar la situación tan tirante que se nos presenta, porque dada la situación de salud del Sr Presidente, surgen todo tipo de especulaciones, que en nada benefician la tranquilidad nacional, tan importante en un futuro inmediato.

Tenemos que prepararnos para lo que venga, lo cual no va a acabar con nuestro País, sino que exigirá de todos los venezolanos su mayor mesura. Especialmente de los altos dirigentes del Gobierno, de la oposición y de los militares. Venezuela es un País pacífico y merece que sus dirigentes respeten ese extraordinario sentimiento.

Es momento de calma, de cordura, de reflexión y de respeto a la Constitución y de las Leyes, tanto de la gente del Gobierno como de la Oposición. No  importa cual fuere el resultado, tenemos que aceptarlo y hacer el mayor esfuerzo por entender que esa es la voz del pueblo y merece respeto.

Se requiere reencontrarnos, hablar, dialogar, tratar de volver a la Venezuela de la cordialidad, del amor, de la dignidad. Tenemos que respetarnos si es que de verdad queremos tener una Venezuela mejor: NO TENEMOS OTRA ALTERNATIVA

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Frente a tanta abominación, crímenes, injusticias y caos; frente a los hombres convertidos en bestias que matan, violan  y destruyen sin considerar género ni edad; frente a Instituciones Multinacionales creadas para  velar por todos los habitantes del mundo, pero que se hacen los locos, cuando el conflicto puede afectar intereses de los grandes; frente a una casi ausencia por los derechos humanos de los más desvalidos; frente a la indiferencia ante las masacres, que podrían cesar sólo con la acción valiente de  uno solo  de los poderosos que dominan el mundo; frente a unas religiones desactualizadas, fanatizadas, que no han sido capaces de adaptarse a los nuevos tiempos, donde su primer papel en vez de gritar SEÑOR… SEÑOR, debería ser participar activamente  en ayudar con su avasallante poder  y recursos a tanta gente que sufre, la gente normal, que son la mayoría, a quienes han enseñado que Dios nos da lo bueno y produce lo malo, cuando pecamos. Se preguntan: ¿Y Dios… en qué pecamos que permites esto?

Y que desgracia… Nadie puede satisfacer su respuesta, porque las religiones nunca nos hablaron del verdadero Dios, que no tiene Chivita, ni vive en el cielo y desde allí domina al mundo, sino que  vive dentro de nosotros por lo  que son nuestras actuaciones las responsables de todo lo bueno y lo malo.

Yo, que no soy teólogo, ni filósofo, ni fanático, sino un cristiano libre pensador, les digo que no es culpa de Dios lo que nos está pasando, sino culpa nuestra. Porque Dios sí existe, pero como una fuerza maravillosa, energética, infinita e infalible; que organizó este mundo, desde un cuanto (la partícula más pequeña) hasta un Quasar (conjunto de miles de galaxias); nos dio  un mundo maravilloso, con ríos y mares; millones de especies de todo género, agua dulce, mares  y montañas inmensas, repletas de recursos y alimentos, suficientes para todos, sin tener que pelearnos por ellos o guerrear por territorios, porque para todos alcanza.

Por tanto, es muestra ambición la culpable, es nuestra inversión de valores lo que está acabando la paz de la tierra. Es que el valor riqueza lo hemos superpuesto a cualquier otro, inclusive la vida del ser humano.

Tenemos que volver a amarnos, aceptarnos como somos y tratar de mejorar nuestra relación humana, porque  mientras continuemos pensando que es más importante acumular riqueza que cuidar la tierra  y nuestros congéneres, simplemente estaremos preparando nuestro propio… apocalipsis.