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Archive for the ‘JUVENTUD’ Category

Cuando observo las estadísticas del crimen en mi paìs, donde el promedio de vìctimas y sus victimarios no sobrepasa los veinticinco años, siento que pudiera ser que por omisiòn,  parte de la culpa de esta tragedia nacional corresponda a quienes fueron responsables de la formaciòn de estos desventurados: sus padres.

Es que el papel de padres no se agota en traerlos al mundo, alimentarlos, cuidarlos y educarlos, sino que es fundamental formarlos para la vida, lo que conlleva infundir principios, valores, amor, respeto, solidaridad, pero tambièn disciplina y ejemplo.

Todos los padres ambicionamos hijos alegres y felices, pero para que esa alegría los acompañe por siempre, debemos tener la valentìa de aprender a decirles NO cuando consideremos inconveniente la solicitud, aunque nuestro corazòn quiera decir SI.

Así como la sonrisa de un niño es lo màs hermoso, sus làgrimas nos afectan en lo màs profundo del alma; pero nuestro deber como máximos responsables de su futuro, es aprender a diferenciar lo conveniente de lo inapropiado de sus actitudes y requerimientos, independiente de su estado de ànimo.

Cuando un padre cegado por el amor y debilidad de caràcter dice permanentemente SI, sin medir los efectos que para esa vida tendrà su permisividad, està renunciando a su màxima responsabilidad como ductor de sus hijos, sin medir todo el daño que para el futuro puede representar esa actitud. Son esos hijos acostumbrados a recibir siempre un SI independientemente de la naturaleza, entidad o caràcter de su solicitud, quienes al momento de enfrentar la vida solos y sin la protecciòn de sus padres, no soportan un NO a lo que consideran beneficioso y esto los lleva a cometer lo peores errores.

Los padres tenemos que aprender a soportar el dolor de ver llorar a nuestros hijos, si a conciencia entendemos que aceptar sus solicitudes pudiera influir negativamente en su caràcter, conciencia o apreciaciòn de la sensibilidad y solidaridad humana. Es preferible que en esos primeros años les digamos NO, cuando tenemos a mano otros elementos para ayudarlos, a que màs adelante, cuando ya no estemos con ellos, sea la vida la que les diga NO sin haber sido debidamente preparados para enfrentarlo, cuando ya no podremos hacer nada por ellos.

La actitud permisiva y si se quiere cómoda con los hijos hoy, pudiera significar el peor daño a sufrir en su futuro, y eso sería ciertamente… imperdonable para cualquier padre.

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En la entrega anterior decíamos que la errada formación de los jóvenes, cambió sus esquemas fundamentales sobre los cuales vinieron a este mundo con el único fin de ser felices. De tal manera al sustituir su valor y fuerza natural como hijos de Dios, por sentimientos negativos como el temor a lo que no se conoce, propiciaron una condición enfermiza de su mente, frente a la falta de fe, seguridad propia y optimismo. El miedo a un futuro, que es incierto e indeterminable, y cuyo resultado estará condicionado a nuestra actuación en el día de hoy, hizo más pesada una carga que en la realidad es inexistente. Adicionaron además a esa carga mental, la tentación, el pecado, el demonio; y un castigo de Dios que tampoco existe, porque Dios ama a sus hijos porque son su máxima creación sobre esta tierra.

Tampoco les enseñaron algunos secretos para vivir una vida más plena, que nos regaló Jesús hace dos mil años, y que pueden hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso, cuando enseñó: «Si tienes fe como una semilla de mostaza… podrás mover las montañas.», o su recomendación: «Cada día trae su propio problema… le basta a cada día su mal.» También les ocultaron el uso de la más idónea de las herramientas que Él no señaló en la vía de lograr una vida feliz, cuando aconsejó: «Todo lo que pidas orando a mi padre, os será concedido.»

Todo ese temor, desconcierto y negatividad que se sembró en el alma de los jóvenes, es lo que predispone y/o alimenta una mala comunicación en las parejas, que hoy, desventuradamente, en un alto porcentaje no superan los cinco años de unión. Es que un alma atemorizada, siempre temiendo lo peor, considera la felicidad la excepción y la infelicidad la regla. Como consecuencia, le es muy difícil mostrarse como es realmente y darse en su totalidad sin reservas, cuales son dos condiciones indispensables para una buena comunicación en la pareja. Porque, ¿Cómo podría alguien comunicarse bien en una relación tan íntima como la de pareja, si a cada paso presiente un peligro, un riesgo o una celada?

La buena comunicación en la pareja nace de la sana intención, la presunción de buena fe y la confianza en la estatura humana de quien se escoge como compañero para toda la vida. Sin esos elementos esenciales el recurso comunicación es muy frágil. Especialmente cuando uno de ellos trabaja y el otro atiende la casa, porque para entender la pérdida temporal de humor de una esposa que atiende tres diablillos, se requiere comunión de espíritu o hacerse cargo de ellos por un mínimo tiempo, que en estos casos raramente se da.

Para una esposa que está todo el día pendiente de la llegada de su amado, tampoco es fácil comprender que éste llegue tarde o que aparezca estresado, deprimido o de mal humor por los problemas del día en su trabajo. En este mismo sentido, para evaluar la importancia de asistir y lidiar en una reunión de padres y representantes en el Colegio, no basta con emitir el cheque de la mensualidad; ni es fácil de comprender para quien está todo el día bien vestido, perfumado y asistido de una elegante secretaria, la importancia de salir a tomarse un cafecito, compartir con alguien más que no sean lo niños y respirar aire fresco en un sitio agradable con esa persona que se ama, luego de un día que comienza antes de que aparezca el sol, con el aseo de los niños y termina a la hora cuando se les ocurra dormir.

Para procesar todas esas mutuas y domésticas situaciones, analizarlas y entenderlas, sin que se conviertan en pequeñas batallas familiares, no existe otro mecanismo que una buena comunicación, la cual no puede lograrse si ambos no establecen como prioridad y eje de su actuación a la familia, alrededor de la cual deben girar todas sus actividades.

Es que para quien hace pareja convencido de que deja su mundo para comenzar uno nuevo con una persona que le hará más feliz, cuando la comunicación no es buena o se deteriora, ese choque con una realidad inesperada y frustrante puede tener efectos devastadores, porque es todo lo contrario de lo que se previó al conformar la unión. Ciertamente, es la actitud más que los hechos lo que afecta la relación, y la buena comunicación es en si misma una actitud.

La buena comunicación en la pareja es la única posibilidad de que sus integrantes sientan que al unir sus destinos, no han perdido su libertad personal de opinión y de acción. Es también generadora de esa reconfortante impresión de sentirse amado, comprendido y aceptado con su personalidad e identidad propias, convirtiéndose en un arma poderosa frente a los peligros que normalmente amenazan a la pareja bien avenida, como suelen serlo entre otras, las malas interpretaciones, desinteligencias, torpezas, la rutina, el hastío y… la tentación.

No vacilo en asegurar que una pareja que mantenga una buena comunicación, cimentada en el vigor que da el amor y el respeto por la persona humana de su par sobre sus tendencias y convicciones más íntimas, que conlleve la aceptación por la ideología personal e individual del objeto de la vida sobre esta tierra, es frente a los embates de las circunstancias similar a una roca en la montaña, que resiste el frío del invierno, el calor y el fuego del verano, los huracanes y las tempestades… sin perder nunca su fortaleza.

Próxima Entrega: El Reconocimiento I

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GENTE FELIZ

Siendo que El Estado de Animo es una especial facultad interna que nos posibilita mirar el mundo del color que nos apetezca, nuestro interés principal deberá ser mejorarlo al mayor grado posible. En tal sentido, el primer paso será elegir sentirnos mejor, para lo cual nos basta con enumerar las múltiples bendiciones y muchas cualidades físicas y espirituales de que somos portadores, cuales en su totalidad son fuente abundante de motivos para mejorar nuestro estado de ánimo.

Así tendremos que nuestra bendición principal es NUESTRA VIDA, porque sin ella no somos nada, somos menos que el éter; simplemente no existimos.  Si los muertos pudieran hablar, nos manifestarían cuanto envidian esa insustituible posesión física que es nuestra vida.

No recuerdo en toda mi vida, haber conocido que alguien en su sano juicio hubiese deseado morir, o por lo menos que no hubiese hecho todo lo posible por mantenerse vivo. Por tanto, nuestro ánimo mejorará si meditamos sobre el hecho de que estar vivos, ya es la mayor bendición de Dios sobre la tierra.

Otra  bendición inigualable para mejorar nuestro estado de ánimo son nuestros cinco sentidos conocidos, los cuales nos permiten mirar la reconfortante sonrisa de los niños, oír el canto de los pájaros y la palabra… amor; la sensación indescriptible de la brisa mañanera en nuestra cara, el aroma de las flores y del pasto mojado en las mañanas lluviosas, el sabor de los manjares que Dios ha puesto sobre la tierra para nuestro disfrute, y ese inconfundible, familiar olor del ser amado.

Pero si además reflexionamos sobre el que, diariamente mueren de hambre miles de personas y especialmente niños, siendo que para nosotros el problema alimentario es ¿Qué dejamos de comer para no engordar?Mientras que para esos miles de hermanos nuestrossu problema es ¿Dónde encuentran cualquier alimento para no morirse de hambre?; que existen millones de personas sufriendo de horribles enfermedades como el VIH; más de un mil tipos de cáncer; Parkinson, Alzheimer y… pare de contar, sin posibilidades de atender eficientemente sus enfermedades, mientras nosotros disfrutamos de una salud a toda prueba y tenemos acceso a los mejores centros de salud del mundo.

Que en países africanos, asiáticos y de América Latina, en campamentos insalubres e improvisados crecen millones de niños que nunca aprenderán a escribir siquiera la palabra “madre”, mientras nosotros accedemos a los mejores centros de educación. Que desde Afganistán hasta La Patagonia Chilena, personas nacen, crecen y mueren sin llegar a disponer de un trabajo o un techo donde guarecerse, mientras nosotros disponemos de empleo seguro, vivienda propia o por lo menos la oportunidad de adquirirla.

Que pudiera ser que en este mismo instante, mientras usted deja en su colegio a su niña de catorce años provista, de su morral con libros y su merienda, cientos de miles de niños y niñas entre diez y diecisiete años en Burundi, Sierra Leona, Ruanda, Zambia y Colombia, por citar los países más conocidos, son obligados a empuñar armas mortales, violados en sus almas y en sus cuerpos, sin poder regresar a sus hogares, por temor a ser asesinados por quienes se han servido inmisericordemente de ellos.

Con tales reflexiones comparativas entre usted y el resto del mundo, su estado de ánimo mejorará significativamente y de tal manera robustecerá uno de los elementos más importantes para lograr una vida feliz; al mismo tiempo que le facilitaráreflexionarsobre el hecho indiscutible deque usted es un hijo privilegiado de Dios y por tanto no tiene derecho a permitir que su estado de ánimo decaiga, sino disfrutar de los dones que Dios le ha acumulado durante toda su vida.

Para concluir, permítanme comentarles que cuando paseo por las ciudad observo  como personas a quienes les falta unbrazo o una pierna, o se trasladan en sillas de ruedas, sonríen y se notan felices. Paradójicamente, a su lado observo personas jóvenes, hermosas, vitalesy sanas, con sus seños fruncidos con actitud de infelicidad.

¿Qué hace la diferencia entre unos y otros? Sin ninguna duda, SU ESTADO DE ANIMO.

Próxima entrega: COMO MEJORAR SU ESTADO DE ANIMO (ParteII)

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