«FE Y CONFIANZA SON LOS PRIMEROS PASOS PARA EL EXITO»
En las favelas brasileñas, los barrios colombianos, salvadoreños y en los de muchos de nuestros países latinoamericanos, nuestros jóvenes conviven con la miseria, el hambre, las enfermedades, la droga, la prostitución, las pandillas y la muerte, en contubernio con Poderes Públicos en manos de Funcionarios desaprensivos, inconsecuentes y corruptos, quienes con su actitud depredan a sus propios hermanos, al tomar para su uso personal y el de su entorno, los dineros y recursos destinados a solucionar sus más ingentes problemas, sin parar mientes en el irreparable daño que les hacen.
Pero, aún en lo más profundo de esas junglas de asfalto, hombres y mujeres crecen apegados a unos valores que, aunque no son los que rigen el medio que les toca vivir, los hacen suyos, y con sacrificios estudian, alimentando la esperanza que les fortalece para resistir esa vida horrible, y al final, sobreponiéndose a cualquier circunstancia, coronan una carrera universitaria y sacan adelante a sus familias.
En el mismo sentido, personas con graves defectos físicos, con extraordinarias limitaciones materiales, se sobreponen a sus males, se superan, se convencen de su potencial y actúan en consecuencia, logrando ocupar posiciones de vanguardia en las artes y las letras, así como realizar otras actividades productivas y de servicio, que nutren a la sociedad.
Ellos nos demuestran que aún en las peores condiciones siempre tenemos opciones, que en todos los casos dependen de nuestra decisión y no de las circunstancias del tiempo y el espacio. Es cierto que el medio es absorbente y difícil de vencer, pero no imposible. La historia está llena de hombres y mujeres que vencieron todos los obstáculos y adversidades, logrando al final un puesto de especial utilidad para la humanidad.
Esas personas maravillosas, representan un canto a la vida; nos demuestran que disponemos de una existencia que nosotros con nuestra herencia divina, vocación, fe, esperanza, trabajo y diligencia, podemos hacer buena y transformarla en función de los más altos intereses humanos. Esos seres especiales y buenos, como el nacimiento de los niños y el brotar de las flores, nos recuerdan que Dios nunca se olvida de nosotros y que, siempre sin importar donde, como ni cuando, está presto para apoyarnos cuando de hacer bien a la humanidad se trata.
Por eso no creo en la justificación de la influencia definitiva de la pobreza en el futuro de las personas, a no ser la pobreza mental que poco tiene que ver con la situación económica, sino en cómo nos vemos y qué creemos de nosotros mismos. Por haberlo vivido, no dudo que quien apoye con su trabajo y mejor diligencia su capacidad, decisión y ambiciones, no existe fuerza humana posible de detenerlo en el logro de sus metas; especialmente si estas conllevan el apoyo a una causa noble como es la de ser útiles a nuestros semejantes.
La sinergia ha sido su factor permanente en el desarrollo del hombre sobre esta tierra. Como seres inteligentes no sabemos ni podemos mantenernos estáticos, quizás porque esa inquietud constante para satisfacer nuestra natural curiosidad, la hace más interesante.
Hoy comentaré sobre una preocupación que en los habitantes de este mundo contemporáneo, independiente del pensamiento filosófico o religioso individual, es casi colectiva y que normalmente me manifiestan los visitantes de esta página web. Se trata de cómo experimentar a Dios.
Una lectora me preguntó ¿Qué hago para vivir mejor? Esa pregunta tan general, y aparentemente compleja, me obliga a insistir en que no existe una fórmula mágica, y tocar los temas del libre albedrío y el estado de ánimo, cuales son dos factores que inciden fundamentalmente en el nivel de vida de las personas.
El día 27 de Enero de 2009, en un suburbio de Los Angeles, California, Ervin Antonio Lupoe, de 40 años de edad asesinó a su esposa Ana y a sus cinco hijos, tras ser despedido de su empleo, y luego se suicidó. Según comentaron las autoridades, motivado porque tenía mala situación económica y estaba «ahogado en deudas».
Muchas de las consultas que recibimos, independiente de la situación planteada, se originan en ese fenómeno humano, pero superable, que es el temor.
En un mundo que hemos hecho muy complejo y donde la sensibilidad pareciera estar en su más bajo nivel, no es fácil caminar solo hacia el logro de la felicidad personal. Siento que hoy, más que nunca, se requiere la mano solidaria, consecuente y amorosa de una pareja, con la cual hacer una sola huella.
EL FUTURO ES HOY Y SE LLAMA… CAMBIO