«RESPETAR LOS HIJOS, LA MEJOR MANERA DE DECIR TE AMO.»
Engendrar o concebir no requieren ningún aprendizaje o entrenamiento especial, porque responde a urgencias biológicas de mantenimiento de la especie.Pero más allá del hecho natural reproductivo, el papel de padres sí que amerita de aprendizaje e inclusive entrenamiento, aunque la sociedad no le de la importancia que merece. No obstante, en gran manera, la felicidad de los hijos pudiera depender de cómo se materialicen el papel de padres.
Los hijos, no solamente requiere atención y cuidados físicos, sino fortalecer su espiritualidad, sin la cual su instinto natural podría superar el aprendizaje cultural, afectando su capacidad de convivencia en el conglomerado social.
Los padres deben respetar a sus hijos y orientarlos debidamente; pero también comprender sus limitaciones, natural curiosidad y deseos de conocer; así como, en su momento, respetar sus decisiones porque corresponden al sagrado ejercicio de su libre albedrío.
No es el niño culpable si accede imprudentemente a la calle, sino de los padrea que no lo toman de la mano; tampoco si el niño tiene actitudes descorteses, sino de los padres que les corrigen a tiempo, permiten compañías inapropiadas o no le dan ejemplo de gentileza. Tampoco es culpa de los adolescentes acceder a información deformada, cuando los padres no interactúan con ellos como verdaderos amigos.
Los padres deben aprender que los niños son curiosos, inquietos, sensibles, susceptibles a las enfermedades, y a veces como mecanismo natural… manipuladores. Por tanto, si son inquietos, lloran y arman berrinches, y en vez de regañarlos o castigarlos, deben tratar de entender que esa es su forma de manifestar sus sentimientos, curiosidad o necesidades, actuando con amor, comprensión y moderación frente a ellos.
Cuando los adolescentes, en esa confusión natural de ya no sentirse niños pero tampoco adultos, actúan con rebeldía y exasperación, a veces casi exagerada, requieren el mayor respeto y comprensión de sus padres, tanto para orientarlos como para disciplinarlos. Esa +etapa de su vida pudiera su época de mayor soledad, porque subestiman a los menores y chocan con el criterio de los adultos, perdiendo cualquier fuente de información, asesoramiento o ayuda a sus muchas interrogantes.
Los padres reales, se acercan respetuosa pero afectivamente a sus hijos adolescentes, demostrándoles que comprenden los problemas de esa edad porque ellos los vivieron, tratando de cambiar la imagen de padre por la amigo, como única posibilidad de que sus hijos encuentren en ellos la información que de no lograr, los orienta a buscarla en personas o lugares inapropiados.
Conviene a los padres recordar con honestidad, cuales fueron sus preocupaciones, limitaciones e inhibiciones cuando niños y adolescentes; ponerse en el lugar de sus hijos y actuar en consecuencia. Seguramente, de tal manera serán mejores padres.

Una frase de Napoleón Hill, escrita hace màs de cincuenta años, me ha creado una profunda reflexiòn: «En última instancia nada importa.»
Atendiendo a la inquietud de una consecuente lectora de este Blog sobre si en una pareja se puede engañar al corazón, debo comentar que en artículos anteriores determinamos que el amor físico-espiritual no muere, sino que cuando le falta la alimentación adecuada disminuye, hasta ponerse como en estado de hibernación, para revivir cuando vuelva a recibirla, pero no muere.
obstante que voceros autorizados del Departamento de Salud de los Estados Unidos de Norteamèrica han declarado que la Influenza humana -considerada estacionalmente normal- produce unos 40.000 muertos al año, con temor inusitado los habitantes del mundo reacionana frente a la pandemia que se ha iniciado con el virus «A-H1N1», que produce la divulgada «INFLUENZA DE ORIGEN PORCINO», cual ha tomado pocas víctimas mortales en México y amenaza extenderse mundialmente.
Un Lector de este Blog, me solicitó opinión sobre el tema de la vida después de la vida. Como ustedes conocen, no emito criterio más allá de lo que personal e individualmente creo y siento, remitiéndome a mis propias experiencias y forma de ver la vida y las cosas.
«DEBEMOS DARNOS LA OPORTUNIDAD DE EQUIVOCARNOS»
«SOMOS CUANTO Y COMO PENSAMOS»
Hace más de 6O años, Dale Carnegie predicaba e ilustraba con múltiples ejemplos: «La mejor forma de cavarse una tumba matrimonial lo más rápidamente posible, es regañando.»
Conforme a estudios recientes, un niño requiere más de 300 tropiezos y caídas para aprender a caminar; pero al final… camina. Lo que determina que el equivocarse y tropezar con obstáculos en la vida se convierte en una constante en el desarrollo humano.