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«RESPETAR   LOS HIJOS, LA MEJOR MANERA DE DECIR TE AMO.»

DSC00097[1]Engendrar o concebir no requieren ningún aprendizaje o entrenamiento especial, porque responde a urgencias biológicas de mantenimiento de la especie.Pero más allá del hecho natural reproductivo, el papel de padres sí que amerita de aprendizaje e inclusive entrenamiento, aunque la sociedad no le de la importancia que merece. No obstante, en gran manera, la felicidad de los hijos pudiera depender de cómo se materialicen el papel de padres.

Los hijos, no solamente requiere atención y cuidados físicos, sino fortalecer su espiritualidad, sin la cual su instinto natural podría superar el aprendizaje cultural, afectando su capacidad de convivencia en el conglomerado social.

Los padres deben respetar a sus hijos y orientarlos debidamente; pero también comprender sus limitaciones, natural curiosidad y deseos de conocer; así como, en su momento, respetar sus decisiones porque corresponden al sagrado ejercicio de su libre albedrío.

No es el niño culpable si accede imprudentemente a la calle, sino de los padrea que no lo toman de la mano; tampoco si el niño tiene actitudes descorteses, sino de los padres que les corrigen a tiempo, permiten compañías inapropiadas o no le dan ejemplo de gentileza. Tampoco es culpa de los adolescentes acceder a información deformada, cuando los padres no interactúan con ellos como verdaderos amigos.

Los padres deben aprender que los niños son curiosos, inquietos, sensibles, susceptibles a las enfermedades, y a veces como mecanismo natural… manipuladores. Por tanto, si son inquietos, lloran y arman berrinches, y en vez de regañarlos o castigarlos, deben tratar de entender que esa es su forma de manifestar sus sentimientos, curiosidad o necesidades, actuando con amor, comprensión y moderación frente a ellos.

Cuando los adolescentes, en esa confusión natural de ya no sentirse niños pero tampoco adultos, actúan con rebeldía y exasperación, a veces casi exagerada, requieren el mayor respeto y comprensión de sus padres, tanto para orientarlos como para disciplinarlos. Esa +etapa de su vida pudiera su época de mayor soledad, porque subestiman a los menores y chocan con el criterio de los adultos, perdiendo cualquier fuente de información, asesoramiento o ayuda a sus muchas interrogantes.

Los padres reales, se acercan respetuosa pero afectivamente a sus hijos adolescentes, demostrándoles que comprenden los problemas de esa edad porque ellos los vivieron, tratando de cambiar la imagen de padre por la amigo, como única posibilidad de que sus hijos encuentren en ellos la información que de no lograr, los orienta a buscarla en personas o lugares inapropiados.

Conviene a los padres recordar con honestidad, cuales fueron sus preocupaciones, limitaciones e inhibiciones cuando niños y adolescentes; ponerse en el lugar de sus hijos y actuar en consecuencia. Seguramente, de tal manera serán mejores padres.

«EL DIA QUE NO SONRÍAS ES UN DÍA PERDIDO»

AMURI BLOG UVF

En general, no está muy claro por qué las personas festejan cumplir un año más, cuyo resultado práctico es que representa un año menos de vida y uno que nos acerca a la muerte, lo cual dado el miedo serval que la mayoría siente por ella, no pareciera nada lógico celebrarlo.

En mi caso, aunque personalmente no vivo por años sino por días, permito con alegría que mis seres queridos celebren ese rito cada año del día de mi nacimiento. En verdad, es que soy seguidor de Antoine de Saint-Exupèry cuando escribìa que los ritos son buenos porque hacen unos días diferentes de los otros.

Pero, más allá del privilegio que para mí represemta cumplir un nuevo año, cuando tantos amigos de diferentes edades he dejado en el camino, siento que Dios me ha permitido vivir extraordinarias experiencias. Así, por ejemplo, he conocido dos Siglos y dos Milenios, lo cual es un evento tan especial, que para que nazcan otras personas que como yo, que con menos de cien años de edad conozcan dos siglos y dos milenios, hace falta que transcurran por lo menos novecientos años.

Por otra parte, en estos dieciocho años de edad (que es como me siento) y los cuarenta y nueve de experiencia, que hacen mi juventud prolongada hasta los sesenta y siete de mi calendario personal, he podido lograr mis metas más preciadas; entre ellas, amar intensamente y ser útil a mis semejantes, para lo cual, por cierto, no me pesan en nada los abriles transcurridos.

Pero si algo me llevaré de esta vida como uno de los mayores regalos recibidos de Dios, es el haber disfrutado de esas bellas personas que, aunque no llevan mi sangre, me aman y me dejan amarlos: mis amigos.

Son esas muchas bendiciones que Dios nos da todos los días, lo que deberíamos celebrar permanentemente, sin esperar el festejo del rito de los cumpleaños. No obstante, gracias, muchas gracias a las tantas personas,  incluídos mis familiares, que tanto en Facebook como por otros medios, se han acordado de que un día como hoy… yo vine al mundo.

“MI ACTUACIÒN CON MIS HERMANOS ES MI PASAPORTE AL PADRE”

stana080101373Una frase de  Napoleón Hill, escrita hace màs de cincuenta años, me ha creado una profunda reflexiòn: «En última instancia nada importa.»

En verdad, cuando comparamos nuestra vida física y su incidencia en el Universo en tiempo y espacio, tenemos que aceptar que esa frase es absolutamente apropiada.

Pero… para un ser humano normal ¿Qué es lo que importa realmente y… en qué tiempo?

La respuesta tendría que ver con la forma de pensar y la ideología de quien la responda; pero, al menos en mi caso, que vivo por períodos de veinticuatro horas y no por meses ni años como las personas normales… importa cada segundo de este momento.

Importa que respiro, que amo, que siento el viento, el sol, el frío de la noche sobre mi cara y escucho las hermosas notas del sentimiento, cuando alguien me dice: te amo.

Importa que puedo tomar la mano de mis semejantes y trasmitirles un poco de esa extraordinaria convicción que me brinda paz y me hace tan feliz: mi fe en Dios, que conforma mi esperanza de que no hay catástrofe, por terrible que fuere, que me pueda destruirme integralmente; que aquí no termina todo, sino que de alguna manera, es un comienzo de muchos comienzos en mi viaje de ascenso espiritual.

Importa que puedo transmitir amor, bondad, solidaridad, sensibilidad, caridad, paz espiritual; y especialmente, que todos los días tengo la oportunidad de ser útil y… jamás la desaprovecho.

Importa mi certeza de que no soy un accidente de la naturaleza, sino una hechura especial de Dios que me da la fuerza para superar cualquier escollo, hasta cumplir la meta que dentro de su plan divino, Él me tiene impuesta.

Importa que se que nunca moriré en lo esencial, porque mi alma es eterna y está antes y después de toda circunstancia o cosa material, incluida esta vida física; que será conforme a mi comportamiento y mi actuación con mis hermanos humanos, mi pasaporte para llegar al Padre.

Por eso, de todo lo que pudiera afectarme negativa y físicamente, independientemente de la entidad o de su fatalidad: en última instancia, nada importa.

«EL AMOR NO CONOCE LA PACIENCIA, LA RESIGNACION NI LA RENUNCIA»

700Atendiendo a la inquietud de una consecuente lectora de este Blog sobre si en una pareja se puede engañar al corazón, debo comentar que en artículos anteriores determinamos que el amor físico-espiritual no muere, sino que cuando le falta la alimentación adecuada disminuye, hasta ponerse como en estado de hibernación, para revivir cuando vuelva a recibirla, pero no muere.

No obstante, existen quienes debido a factores de formación familiar, religiosa, temor a la condena social u otra conveniencia cualquiera, desestimando el amor como base fundamental sobre la cual se constituye una pareja, encierran un amor verdadero hacia una persona determinada entre las rejas de sus sentimientos, mientras hacen pareja con otra con la esperanza de que el recuerdo de ese amor no logrado, les de suficiente fuerza para sustituir el amor por la costumbre, constituye un grave error porque amor y costumbre pudieran en algunos casos parecerse, pero son sentimientos completamente diferentes.

El amor entre dos personas que se aman no conoce la paciencia, la resignación ni la renuncia; es un sentimiento de urgencia de acercamiento, de pasión, de dar, de recibir, de compartirlo… todo; es idilio, sueño y… magia.

Idealizando al corazón como el emisor y receptáculo del amor, pienso que no debemos engañarlo. Tratar de mentirle es jugarse a sí mismo una mala pasada. Por eso si alguien hace pareja con quien no le llena integralmente ese sentimiento arrobador que es el amor, pudiera ser que mantenga esa relación, pero nunca experimentará ese sentimiento emocionante, mágico, de color y música inidentificables, que te sumerge en un viaje casi etéreo, de explosión de sensaciones sin tiempo ni espacio definido, donde todo lo das sin dejar nada para ti y de donde no quisieras regresar… nunca.

Es que el sentimiento de amar a una persona es tan dinámico y tiene tanta fuerza que no podemos contenerlo, porque sería contrariar nuestra naturaleza. Tratar de sustituirlo por algo parecido, de alguna manera, sería como traicionarnos a nosotros mismos. Pero en el caso de la pareja, sería un acto premeditado de deslealtad que limitaría el disfrute integral de una relación tan hermosa, que precisamente por la entidad de su grandeza, eternizamos mediante la descendencia.

No obstante, en algunos casos, por razones insuperables, alguien pudiere perder el amor de la persona amada, y dejando atrás los recuerdos siga adelante en busca de su felicidad. Esas personas muy valientes no engañan su corazón, sino que como el amor siempre está vivo, hacen uso de su derecho a ser felices y logran encontrar en el camino, ese alimento que lo revive: respeto, ternura, comprensión, aceptación, solidaridad, buena comunicación, lealtad y sensualidad.

Creo que como hijos de Dios tenemos derechos inalienables y dentro de ellos, de manera especial, el de amar y ser amados por quien con plena libertad de elección lo decidamos, y en defensa de ello estamos obligados a luchar porque ello nos permite realizarnos física y espiritualmente.

«EN CASOS GRAVES, EL PANICO SUELE SER PEOR QUE EL EVENTO MISMO»

Notodo-de-mdico obstante que voceros autorizados del Departamento de Salud de los Estados Unidos de Norteamèrica han declarado que la Influenza humana  -considerada estacionalmente normal- produce unos 40.000 muertos al año, con temor inusitado los habitantes del mundo reacionana frente a la pandemia que se ha iniciado con el virus «A-H1N1», que produce la divulgada «INFLUENZA DE ORIGEN PORCINO», cual ha tomado pocas víctimas mortales en México y amenaza extenderse mundialmente.

Luego de haber leído y escuchado abundante información científica sobre el tema y los planes que adelantan los países para enfrentar el problema, pienso que el temor convertido en terror, puede ser tan grave  como el mismo virus, al inducir a la automedicaciòn nerviosa  y desproporcionada, cual puede producir resultados funestos.

Conviene reflexionar sobre que, desde tiempos inmemoriales el mundo ha sufrido epidemias, pandemias y catástrofes de diferente género y magnitud; pero todas, más temprano que tarde fueron superadas y los hombres continuaron viviendo sobre esta madre tierra.

Actualmente con los adelantos técnicos en investigación de la salud, laboratrios especializados y redes de prvenciòn, estamos en mejor capacidad de afrontar el problema que a principios del Siglo pasado, cuando la gripe española y el cólera hicieron grandes estragos. Especialmente, estaràn en mejor posiciòn de ponerse a resguardo quienes asuman la situación sin terror pero con precaución, sin pesimismo pero con cuidado; atendiendo las recomendaciones de prevención de los especialistas y epidemiólogos; tratando de reforzar las defensas naturales; tomando los medicamentos que sugieran los voceros autorizados; ayudándose mentalmente confiando en que somos la obra más acabada de Dios, y por tanto, dotados de una extraordinaria capacidad de resistencia y supervivencia.

No ayuda para nada asustarse más de la cuenta. Al fin y al cabo, lo único que podemos hacer es ser diligentes en aplicar desde ya las medidas de prevención y actuación que nos sugieren las autoridades sanitarias, bajo el principio de que no debemos aterrorizarnos por algo que ciertametne es un riesgo, pero que nadie puede asegurar que realmente nos acontezca.

Para fortalecer la confianza, conviene investigar sobre las miles  de personas que mueren diariamente, sólo por esas  dos especie de pandemias extendidas por todo el mundo y a las que todos estamos expuestos: «conductores en estado de embriaguez» y «fumadores». Sin embargo, nosotros no nos consideramos en riesgo de desaparecer por  ninguno de esos males, porque somos diligentes en prevenirlos: ni conducimos en estado de embriaguez, ni fumamos.

Divulgar la conveniencia de mantener tranquilidad individual y colaborar con la serenidad colectiva, es una obligación perentoria de aquellas personas que, como yo, tenemos el privilegio de comunicarnos diariamente con miles de otras personas que acceden a este medio de comunicación masiva, en el cual venturosamente se ha convertido el internet.

«SOMOS ESPIRITUS VIVIENDO, TEMPORALMENTE, UNA  EXPERIENCIA FISICA.»
aurora-borealis_thUn Lector de este Blog, me solicitó opinión sobre el tema de la vida después de la vida. Como ustedes conocen, no emito criterio más allá de lo que personal e individualmente creo y siento, remitiéndome a mis propias experiencias y forma de ver la vida y las cosas.

Bastante he leído sobre el tema, desde personas que estuvieron al borde la muerte por accidentes, asfixia y otros percances, pero sobrevivieron, hasta aquellas que aseguran haber estado prácticamente muertas, pero fueron revividas por métodos y recursos médicos.

También he asistido a conferencias y escuchado variadas opiniones sobre el tema. En todos los casos, se mantuvo la misma interrogante: ¿Se sucedieron realmente esas experiencias narradas o se trató de alucinaciones?

Nadie puede saberlo, porque el punto entre la realidad y la imaginación de fenómenos es infinitesimal; es determinado por miles de millones de células cerebrales haciendo sinapsis, y el afectado no puede diferenciar entre esa percepción falsa, que es la alucinación,  y la realidad.

Fiel a mis principios, no puedo negar ni aseverar eventos, situaciones o experiencias que no he experimentado personalmente.

Considero que como seres físico-espirituales, la vida después de esta vida terrenal  tiene que ser espiritual, porque nuestro cuerpo se destruye y se incorpora a la tierra; por tanto, no es otra que aquella misma que teníamos antes de nacer. Por eso, siempre he insistido en que la muerte física no debe atemorizarnos, porque representa la puerta al regreso a ese tipo de vida espiritual que teníamos antes de tomar posesión del cuerpo, que nos ha servido de instrumento material en esta vida,   cual tomamos al nacer y aquí dejamos al morir.

Todo lo demás, respecto de la certeza o irrealidad con relación a la vida después de la vida, queda en el mundo de las especulaciones mentales, característica de los únicos entes con razón suficiente para preocuparse de algo más allá de la vida física, cuales somos los seres humanos.

No obstante, dada mi formación cristiana, mi convicción de que mi alma es eterna y no perece con mi muerte, me permite asumir el paso por esta vida física, como uno más en mi progreso espiritual, que me da la oportunidad de vivir extraordinarias y edificantes experiencias físicas, mientras me acerca  progresivamente a mi destino final: lograr la perfección, para volver al lado de mi Padre Celestial.

Es eso lo que creo sobre el tema  y lo declaro con absoluta franqueza.

voyage-vienne-paris_intro1 «DEBEMOS DARNOS LA OPORTUNIDAD DE EQUIVOCARNOS»

Individualmente todos andamos por un mismo camino, para unos largo y accidentado que los hace taciturnos y tristes; pero para otros es divertido, agradable y emocionante, que los convierte en  alegres y felices.

¿Qué diferencia unos de otros? La forma de ver la vida y las cosas; su actitud para recibir, asumir y enfrentar sus circunstancias personales cotidianas.

Los primeros, permanentemente contabilizan sus carencias, ilusiones y sueños no alcanzados; los segundos cuentan sus bendiciones, restando importancia a sus insuficiencias; se ilusionan con las cosas bellas que ofrece la vida y disfrutan intentando lograr sus sueños.

En lo tocante a lograr una pareja, tan importante para nuestra realización material-espiritual, me corresponde observar que, independiente de cuantas veces lo hayamos intentado, siempre en la vía hay alguien que viene con nuestras mismas ambiciones, sueños y esperanzas.

Ese alguien, al igual que nosotros, no ha definido una forma corporal ideal, raza o posición social, sino que antepone a estos factores, los valores fundamentales de amor, respeto, consideración, aceptación, solidaridad, lealtad y deseos de compartir integralmente… todo.

Amar la vida, derrochar buen humor y sentirnos optimistas como especiales hijos de Dios, nos presenta vitales, entusiastas y agradables; convirtiéndonos en paraje bello y sombreado, agradable para la contemplación y el reposo, donde ese alguien que esperamos no puede abstraerse de hacer un stop en el camino, para aceptar la invitación a compartir el descanso a sus cansados pies y el reposo a su alma.

Sólo se requiere jugarle a la vida abriendo el corazón y la mente; bajar los mecanismos de defensa; disponernos a dar más de lo que recibamos; aceptar a las personas como son para ser también aceptados; sembrar para luego cosechar; arriesgar a equivocarnos; pero por sobre todo: amar sinceramente, sin temor, sin reservas.

¿Qué podemos equivocarnos?

Claro que podemos equivocarnos, pero debemos insistir y correr el riesgo tantas veces cuantas fuere necesario. Al fin y al cabo, por el camino vienen y van muchas personas que coinciden con nosotros en sentimientos y ambiciones; tropezaremos con una, se producirá el contacto mágico, la luz se hará más clara, y la noche más hermosa; escucharemos las campanas del viento, sentiremos aromas de flores desconocidas, la luna nos guiñará su ojo de estrella, y como por arte de magia, llegarà o  renacerá el amor y ya nunca más estaremos… solos.

250px-a_woman_thinking «SOMOS CUANTO Y COMO PENSAMOS»

Sin ánimo de adentrarnos en lo científico-neural, independiente del sistema neurovegetativo, en cada milésima de segundo y de manera continua, nuestro cerebro, en su actividad intelectual hace lo mismo: pensar, y conforme a esos pensamientos se comporta la parte más importante de nuestro ser consciente para producirnos felicidad: nuestro estado de ánimo.

Somos cuanto y como pensamos. En lenguaje llano, existe un flujo de pensamientos que establecen una corriente interminable de ideas, derivados  de nuestra actividad consciente, los que no nos abandonan ni siquiera cuando dormimos, y de los cuales me referiré objetiva, pero sumariamente, destacando como afectan nuestra vida diaria.

Los humanos somos una unidad físico-espiritual, con una prodigiosa capacidad de adaptación al medio y las circunstancias, que nos hace poderosos frente a la negatividad, en la misma medida en que hacemos nuestra la positividad. Nos corresponde por tanto filtrar ese flujo de pensamientos, de tal manera que sólo aceptemos los positivos, cuales enriquecen nuestro estado de ánimo.

En general, salvo casos patológicos, todos los seres humanos tenemos más o menos los mismos pensamientos; siendo entonces que como consecuencia, cada uno diseña su mundo mental a su propio gusto y voluntad. Por ejemplo, quien admira las fieras le complace su fortaleza, estatura, fuerza y desea su protección; mientras para quien le teme, esa misma visión le aterra y desearía su destrucción.

¿Qué determina la sensación de agradable o desagradable? Sin duda nuestro cerebro en su producción más abundante: los pensamientos, que corresponden a la identidad personal.

Cualquier evento imaginable, incluida la muerte puede ser desagradable o aterrador para algunos, mientras que para otros puede ser, sino agradable, por lo menos considerado una etapa normal a cubrir en el proceso vivencial.

Las herramientas más efectivas para rechazar, o cambiar lo negativo en positivo,  están a mano y dependen de nosotros mismos: Dios que es amor, alegría, buen humor, bondad, entusiasmo, fe, esperanza, compasión, caridad, sensibilidad y solidaridad humanas. Todo pensamiento negativo puede ser desterrado de la mente por la fuerza del amor, el sentimiento de inmediatez y unidad con Dios.

Como sabemos que los pensamientos positivos nos benefician pero los negativos nos perjudican, estamos obligados a crear barreras a estos últimos. Un buen mecanismo es pensando en Dios, sin preocuparnos por más allá de hoy, porque mañana traerá sus propios asuntos, cuales Él nos dará lucidez para resolverlos.

Me consta que podemos controlar nuestros pensamientos. Es necesario interesarse por esto y practicarlo. Les aseguro que vale la pena intentarlo. No lo deje para después, hágalo ahora mismo y verá que no es difícil pero sí muy remunerador, porque nos produce paz, tranquilidad y armonía, elementos fundamentales para lograr nuestra máxima ambición: ser felices.

«SI TE EQUIVOCAS ASÚMELO Y ACTÚA, PERO NO ATORMENTES A TU PAREJA»

pareja-en-la-playaHace más de 6O  años, Dale Carnegie predicaba e ilustraba con múltiples ejemplos: «La mejor forma de cavarse una tumba matrimonial lo más rápidamente posible, es regañando.»

Actualmente, con matrimonios de un promedio de vida de dos años, esa máxima adquiere más vigencia que nunca. Carnegie englobó en el vocablo «regaño» el mal humor, la discusión, contradicción, desconsideración y… celos.

Luego de escuchar las quejas de muchas parejas, con relación a sus fracasados matrimonios, deduje que la mayoría de ellas estuvieron inmersas en ese perfil que él denominó «parejas regañonas».

Es que los integrantes de parejas, desean compartir su vida con alguien amoroso, tierno, solidario, comprensivo; que les acepte como son, genere seguridad, apoyo, confianza, y que disponga de buen humor, para disfrutar una vida más agradable que permaneciendo solteros.

Pero si la persona escogida resulta gruñona, contradictoria, ruda, poco solidaria, sabiducha y celosa, convierte a corto plazo en un infierno lo que se ambicionó fuera un edén.

Nada más detestable que una pareja desconsiderada, que interrumpe a su par, la corrige, contradice y compite con ella en todo; pero, no obstante, pretende en la intimidad ser objeto de las mayores atenciones y delicatesses sexuales. Este tipo de personas suelen ser de lo más aburrido en la cama, al punto de convertir lo que debió ser emocionante, mágico, edificante y sincero, en un campeonato de hipocresía.

Nunca he entendido porque habiendo tantas personas solteras, suficientes para satisfacer los gustos más exigentes, y siendo tan fácil separarse o divorciarse, alguien produzca una unión de pareja y la mantenga, si no satisface sus reales necesidades integrales de convivencia feliz.

No tienen idea estas personas de todo el bien que se harían a sí mismos y a sus desventuradas parejas, agarrando sus bártulos y desapareciendo del panorama. Sin duda, abrirían para ellos y su consorte, la posibilidad de encontrar alguien que comparta su forma de ver la vida y las cosas.

Sé que en el camino de la vida de todo ser humano, en sentido contrario, siempre viene alguien con sus mismos sueños, ambiciones, forma de pensar y deseando encontrar su media naranja; pero si cargamos con un pesado bacalao, difícil resulta que se produzca el encuentro.

Por eso aconsejo que, si te equivocaste en la elección de tu pareja o dejas de amarla, en vez de regañar, amargándole la vida, comunícaselo con sinceridad, respeto y honestidad. Ella te lo agradecerá, y pudiera ser que seas tan sortario que ella esté pensando lo mismo; pero si no fuera así, por lo menos le demuestras tu respeto, te liberas y le das la oportunidad de pensar en como manejar su futuro.

Por experiencia se que el nivel de las relaciones de los ex parejas, dependerá de cómo se haya propuesto y desarrollado el rompimiento. Al menos cuando quedan hijos, la buena relación entre ellos suele ser su mejor regalo, porque, independiente de que no vivan juntos, les permitirá disfrutar del progenitor que no vive con ellos, sin sobresaltos o tener que ocultarlo.

«LOS ERRORES Y EL DOLOR SON MAESTROS PARA FORMAR EL CARÁCTER»

fotosdeacci41Conforme a estudios recientes, un niño requiere más de 300 tropiezos y caídas para aprender a caminar; pero al final… camina. Lo que determina que el equivocarse y tropezar con obstáculos en la vida se convierte en una constante en el desarrollo humano.

Pues bien, así como los niños aprendiendo de sus tropiezos y errores se condicionan para caminar, como adultos, si observamos más con atención que frustración o ira los sucesos problemáticos, asimilando los errores y tropiezos como didácticos, podemos aprender a sortearlos y no reincidir en ellos, abonando a una mejor calidad de vida.

La historia está llena de personas que beneficiaron a la humanidad, quienes tropezaron muchas veces y erraron otras tantas pero no se frustraron ni desmayaron, sino que aprendiendo de sus errores, siguieron adelante con fe y optimismo, contabilizaron el aprendizaje y al final… lograron el éxito.

Los inconvenientes, no son más que nuevas oportunidades que Dios nos da para utilizar ese raciocinio de que fuimos exclusivamente dotados. Las equivocaciones muestran y recuerdan los caminos errados y agudizan la mente para encontrar la senda correcta, al tiempo que preservan de volver a recorrer el camino equivocado.

Cuantas veces en nuestras vidas, el recuerdo de un error anterior nos evita en el presente problemas de mayor magnitud; sólo que pocas veces lo advertimos, pero cuando lo hacemos, damos gracias a Dios por haberlo sufrido previamente.

Por eso, la actitud positiva es la de recibir los tropiezos y errores como fuente de aprendizaje, conocimiento y si se quiere… sabiduría. Al fin y al cabo, una actitud negativa o iracunda nada aportaría, más que dolor y frustración, a esa vida futura que estamos obligados a procurarnos.

Al menos en mi caso, en múltiples oportunidades de tropiezos y errores, aunque analicé concienzudamente donde había errado para tratar de no repetirlos en el futuro, no pude determinar lo importante de haberlos vivido hasta que la vida me enfrentó a nuevas situaciones, en las cuales contabilicé esos aprendizajes, resolviendo eventos cuyo resultado era trascendente, con respecto a aquellos en los cuales cometí los errores anteriores.

Los errores como el dolor, en vez de lamentarlos, auto compadecernos y bajar nuestra autoestima, debemos considerarlos como maestros que nos enseñan, aportando experiencias convenientes para una vida mejor.

Hoy quiero dejarles ese tema de reflexión, que en verdad se reduce a dos opciones:

-o tomamos los errores y tropiezos como algo natural en la vida y fuente de aprendizaje, beneficiando nuestro futuro;

-o los tomamos a lo trágico, como algo de mala suerte sin analizar qué les origina y cómo podemos evitarlos, siendo que el resultado nos expondrá a incurrir nuevamente en ellos, con consecuencias negativas para nuestra vida.

Pudiera resultar interesante para algunos, recordar que después de dos mil años, sigue vigente la admonición de Jesús: «El que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que oiga.»