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                        NIÑO COMIENDO

 Hablar del pasado no siempre es afortunado, pero oteando hacia atrás en el tiempo, siento que se nos fue quedando una forma de vida especialmente de los niños, que cambió bastante nuestro mundo, pero no nuestra vocación para ser felices. Criar los hijos no era tan difícil, porque se alimentaban sencilla pero sanamente y visitaban el médico una vez al año; jugaban descalzos en el patio o la calle y podían comer dulces o helados sin restricciones; no conocían antialérgicos ni pastillas tranquilizantes pero actuaban normalmente; no viajaban a Disneyworld, pero disfrutaban entusiasmados viajes de playa, retreta, películas vespertinas o paseos campestres; para dormir no requerían más de una limonada caliente o té de hoja de lechuga, antes de pedir la bendición. No conocían juguetes eléctricos, robots o nintendo; ellos confeccionaban sus propios juguetes con carretes de hilo y latas de sardina; eran creativos, sencillos, respetuosos y… amorosos. Disfrutaban su niñez pues no asistían a la escuela sino hasta los siete años; esto les daba espacio para descansar, jugar y colaborar con las tareas domésticas, creciendo en el amor y solidaridad familiar. Tampoco se usaban filtros para el agua y el mentol era el remedio para los golpes, pero generalmente eran bien sanos. Aunque generalmente pedían permiso, si no estaban en casa, suponíamos que compartían con los vecinos, los amigos o en la escuela, pero no en nada peligroso. No los amarraban a los asientos del auto, ni se temía por depredadores sexuales, ya que no recuerdo ningún caso o deceso infantil por esos males o descuidos. No necesitaban psicólogo, porque no conocían  “traumas” ni necesitaban “espacio propio” o “especial intimidad”: vivían la familia integralmente. Para su disciplina bastaba la nalgadita a tiempo, tan eficiente para evitar malos hijos y… delincuentes. ¿Qué sucedió y porqué cambiamos? No lo sé con exactitud, quizás de todo un poco; se trata de un nuevo tiempo preñado de cambios, que nos reta y debemos enfrentarlo serenamente. Seguimos siendo los mismos hombres sobre la misma tierra, donde todo tiempo puede ser riesgoso, pero apto para la vida buena. ¿Cuál es la enseñanza? Que sin lamentaciones inútiles, evocaciones tristes o detenernos para que el desarrollo nos atropelle, conviene de vez en cuando mirar atrás, para sinceramente, evaluar el pasado, apreciar el presente y por esas experiencias, planificar el futuro, en función del logro de una felicidad que tanto antes como ahora, siempre es posible lograr.

 

                                               EXPERIENCIA, SABIDURÍA Y… AMOR

adulto mayor II

Cuando alguien se refiere a un “adulto mayor”, no se trata de un Dinosaurio o Matusalén, sino a un ser humano que recorrió el largo, largo camino  de la mayor parte de su vida, logrando sortear los baches, subidas y bajadas de la existencia, pero también que se impuso a nuestra gran  vulnerabilidad frente a  la fuerza arrolladora de una naturaleza incontenible, que así como lo depositó en esta tierra tiene muchas maneras de destruirlo en pocos segundos. Por tanto,  procede meditar sobre los mínimos beneficios que se ha ganado durante tantos años,  manteniendo la especie y contribuyendo al desarrollo social que hoy nos permite convivir en sociedad. También debe considerarse que es una fuente de sabiduría, porque en la experiencia de sus años vividos,  aprendió y puede demostrarnos el valor de la verdad, lo importante de la actuación recta y que hacer el bien siempre paga. Frente a esta realidad, lo menos que nos corresponde es demostrarle el respeto a sus palabras, porque a esa edad no es fácil sentirse seguro. En esa etapa de la vida,  los familiares debemos recordar su necesidad de socializar con sus contemporáneos y facilitarle su visita con quienes revive su tiempo, porque hablan y actúan de acuerdo a sus valores y eso les permite sentirse que no han envejecido… tanto.

¿Qué son muy anecdóticos y repetitivos? Así es, pero si esas historias que representan su vida no nos lesionan, oigámoslos con respeto, que de ello algo aprenderemos y esa comunicación les hace felices.  Ellos requieren sentir que su mundo no se fue del todo y  por eso conservan sus cosas personales, sin pensar si son o no de moda, porque representan una parte de lo que vivieron o… amaron. En esa edad, la paciencia se encuentra casi agotada; por tanto, deberíamos recordar nuestra niñez cuando por los mismos motivos, en ese siclo repetitivo de la vida, ellos nos comprendieron y  ahora nos toca comprenderlos.

Cuando tenemos un adulto mayor con  nosotros, debemos amarlo, respetarlo y aceptarlo como es, porque dio parte de sus mejores años para sacarnos adelante y pudiera ser que mañana ya no lo tengamos con nosotros, porque ha viajado sin regreso y lamentemos no haberle demostrado lo que ahora quisiéramos decirle, y ya sólo podremos orar. Recordemos que es importante crecer feliz y envejecer es como crecer: en ambos casos es muy importante sentirse respetados, y a ser posible…amados.

 

CANCER DE MAMAS

Aunque el mes de Octubre se ha denominado el Mes Internacional de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, dada la alta incidencia de este tipo de enfermedad, todos los meses del año debemos dedicarlos a sensibilizar a mujeres y hombres, sobre la conveniencia de prever el nacimiento y desarrollo de esta grave dolencia. Las estadísticas no son totalmente coincidentes, pero respecto de las mujeres, nos indican que anualmente, por esta enfermedad, se producen aproximadamente más de 400 mil muertes y 1,4 millones de nuevos casos, convirtiéndolo en el 16% de todos los cánceres femeninos, siendo que según datos de la OMS, más del 60% de estos se producen en los países en desarrollo.

Ahora bien, como superviviente de un cáncer muy agresivo el año 2011, siento que tanto el origen de esta patología como su curación, como la mayoría de las enfermedades, tienen un alto contenido emocional. Leyendo los estudios sobre Medicina Germánica y las reflexiones del Dr. Hammer (https://www.newmedicine.ca/spanish_intro.php), quien perdió a su hijo y esposa por causa del cáncer, éste asevera que especialmente el de mama, en casi todos los casos responde a situaciones y conflictos, en relaciones gravemente deterioradas de carácter familiar y/o sentimental. Yo no tengo la calificación médica para apoyar o desestimar tales dichos, pero de lo que sí no tengo duda es que, desde el reciente descubrimiento de la Sicología Positiva, ya no es un secreto la importancia para el surgimiento, desarrollo, recuperación y sanación de cualquier tipo de enfermedad, el estado de ánimo y emocional de la persona.

Personalmente, tengo un profundo amor y respeto por todas las mujeres; tanto mi madre, mi esposa, mis hijas y todas las demás damas, representan la belleza, dulzura y nobleza de Dios sobre esta tierra. Por tanto, su dolor es mi dolor y por eso, en este mes de Octubre y en todos los meses del año oro, hago y haré todo lo posible para hacerles llegar el mensaje de que, independiente de las técnicas de observación y tocamiento sugeridas por la medicina para detectar protuberancias, nódulos o cualquier crecimiento anormal, el amor, la bondad, la cordialidad, la solidaridad humana, el disfrutar la belleza de la vida y la felicidad, son la mejor prevención contra el cáncer. Cientos de años antes de nacer Jesús de Nazareth un filósofo griego sentenció: “Primero se enferma el alma y luego el cuerpo”, y pudiera ser que no estuviese equivocado.

 

EL MUNDO DANDO VUELTAS

Me entristece y perturba, pero no me asombra, cuando observo en el panorama nacional  la ausencia de solidaridad humana y la insensibilidad, que parecen haberse apoderad o de muchos de  mis hermanos venezolanos. Los medios de comunicación masiva nos anuncian que:  “… una madre  asesinó sus hijos y los congeló en una nevera…”; “…aparece una chica descuartizada…”; “un hijo mata a sus padres y luego se tira por el balcón de su apartamento…”, y todos los días aparece un caso nuevo desgarrador y horripilante. ¿Qué podemos hacer ante tanta barbarie, insensibilidad y muerte, para no terminar enfermos de dolor y angustia? Creo que como ciudadanos comunes y corrientes, desde el punto de vista de atacar fácticamente el problema, debemos colaborar sin miedo informando a las autoridades de lo que conozcamos en cada caso; asimismo, además de extremar nuestros cuidados personales, estar alertas para avisar sobre cualquier actitud sospechosa, ruido extraño, grito de auxilio o ayuda que escuchásemos.

Respecto de nuestra salud mental, al menos en mi caso he optado por convencerme de que estamos viviendo un nuevo y especial tiempo. Siento que, como nos lo enseña la historia,  cada era tiene sus características propias, especialmente en sus inicios. Estamos comenzando un nuevo Siglo y un Milenio al mismo tiempo, situación que sólo se da cada mil años. Esto es, que el mundo está dando a luz una nueva era, cuando de una u otra manera los valores comienzan a cambiar, sobreponerse y extrapolarse. Esta situación requiere de valor para aceptar los cambios sin aterrarnos, manteniendo sin embargo nuestros principios y valores, ya que esta situación anómala no sólo  se produce en Venezuela, sino en el mundo entero; basta leer los periódicos y sites de web internacionales, para evidenciar tal aseveración. Si aceptamos los cambios como algo de la época, no nos afectarán  más de la cuenta, porque son indefectibles.

Mi escudo mental frente a esta situación agobiante es mi fe en Dios y en que siempre, independiente de la circunstancia, el bien vence al mal. Jesús de Nazaret expresaba, en más o menos las siguientes palabras, que: “Mi Padre sabe mejor que tú lo que te conviene antes de que tú lo pienses.”; por tanto, si tengo fe en que El conoce nuestras necesidades, y siendo la más importante para vivir  la protección de nuestra persona física, entonces,  como se escribe en los Evangelios: Si Dios está conmigo… ¿A quién temeré?

 

mujer-pensando-iii

Es consolador recordar el apotegma que enseña: todo pasará; con la seguridad de que fuere bueno, mejor o peor, lo que vivimos hoy… pasará también. Esto lo refiero en virtud de la preocupación casi general, por la situación económica y de seguridad que actualmente nos aqueja en venezuela.

En verdad, no creo que la cosa esté color de rosa, porque soy un ciudadano común y corriente, que como cualquier hijo de vecino, accedo a los supermercados, pateo las calles para hacer mis diligencias, me reúno  con familiares, amigos y oigo con atención la voz de las personas de todo género y condición social, tratando en todo momento de cuidarme frente a la inseguridad que hoy es innegable nos afecta, y especialmente aquí en Valencia, Estado Carabobo. No obstante, como lo he comentado en artículos anteriores, con todos sus problemas considero este país como mi único patrimonio y espacio en el cual he vivido siempre, fundé y crié mi familia y donde, con el favor de Dios, estaré hasta el último día de mi vida,  porque siento que  hoy, más que nunca, Venezuela necesita sus hijos para meterle el hombro, precisamente porque tiene muchos problemas y eso sólo podemos lograrlo, si combatimos por un lado el pesimismo y por el otro hacemos lo que nos corresponda de la mejor manera posible. Es que lamentarnos, atemorizarnos y convertirnos en pseudo-paranoicos ni nos ayuda a nosotros, ni aporta nada beneficioso a la situación actual.

Cuando recuerdo que todo pasará, me refiero a la situación tan difícil que atravesamos y  no en particular a Institución o persona alguna. El problema es colectivo, y como quiera que he vivido con uso de razón los últimos sesenta y seis años en Venezuela, sé y no tengo ninguna duda, de que los Venezolanos sí que somos capaces de enderezar todos los entuertos que se nos presenten, cuando tenemos el valor de reconocer la verdad de las situaciones y consensuamos las soluciones, porque es el único camino deseable, para el bien de todos.

No creo en optimistas trasnochados ni en Casandras agoreras; creo en el valor, el trabajo, la familia, el respeto mutuo, el cumplimiento de los deberes y el ejercicio de los derechos; todo dentro del marco de la Constitución y las Leyes, tanto para administradores como para administrados, y no tengo duda que eso, que significa arreglar la situación nacional,  más temprano que tarde, lo lograremos.

YIHADISTAS EN IRAK

Tengo profundo respeto por las culturas, religiones y filosofía particulares; entre otras cosas, porque es muy difícil juzgar con mentalidad propia actual, otra que durante centenares de años han sido diferente y sus fundamentos nacieron en condiciones y espacios  disímiles a las actuales. No obstante, los horribles crímenes en el Medio Oriente, con espectáculos de decapitaciones de periodistas, fusilamientos en masa de soldados o civiles, asesinatos de familias enteras por grupos radicales, sectarios y dogmáticos,  supuestamente en el nombre  de Alá (Dios), quien todos los que  creemos en la existencia de un Dios omnipotente, omnipresente, infinitamente bondadoso, amoroso y justo, independiente de cual fuere el vocablo para definirlo, nunca podrá ser motivo  productor de Odio, Maldad, Crueldad.  Fanatismo, Guerra y Muerte.

Para quienes conocemos que el profeta Mahoma fue un hombre que predicó la paz y que ISLAM, en árabe deriva de de vocablos  con significado de  amor y paz, no entendemos  por qué,  so pretexto de  calificar a personas y grupos de “infieles”, en su nombre se pueda desatar tanta barbarie, que más parece una regresión atávica de cientos de años, en tiempos oscurantistas,  cuando religiones  y sectas utilizaron procedimientos horribles y deleznables, que la civilización ha condenado con fuerza y unanimidad, por innecesarios y abusivos; inclusive, algunas religiones han pedido perdón al mundo por tales deleznables actuaciones del pasado.

Creo que debemos  orar, pero también actuar. La oración es fuerte, pero necesita el soporte de la acción. Quien no esté dispuesto a luchar, por lo menos, debe evitar  apoyar o colaborar con tales  detestables actuaciones, que han dejado perplejo al mundo, incluido el mundo Islámico. Pienso que también, al menos para los cristianos,  es tiempo de meditar sobre el Mandamiento más importante de nuestra fe: AMAR AL PROJIMO COMO A NOSOTROS MISMOS; esto, porque este Mandamiento como valor  humano fundamental, es el único freno a la ancestral originalidad, que en ocasiones como ésta, convierten a los hombres en bestias irracionales e  insaciables de…sangre.

Esos fanáticos, miembros de un pretendido Califato  o Estado Islámico, que al actuar de forma tan terrible e intenciones inconfesables, deforman la filosofía de su propia creencia y le hacen daño a los muchos islamistas que nutren nuestras comunidades desde hace cientos de años,  quienes son nuestros vecinos, compañeros de estudio y amigos, pero profesan su religión bajo las normas de convivencia de paz y armonía de su Credo; por tanto  debemos tener mucho cuidado  de no juzgarlos por lo que hacen unos fanáticos desquiciados en el nombre del Islam,  porque quienes con nosotros conviven profesan su Credo  en convivencia pacífica, trabajan, respetan nuestras leyes, costumbres, diversidad de religiones existentes y   día a día colaboran  con el desarrollo de nuestro País.

Tengo profundo respeto por las culturas, religiones y filosofía particulares; entre otras cosas, porque es muy difícil juzgar con mentalidad propia actual, otra que durante centenares de años han sido diferente y sus fundamentos nacieron en condiciones y espacios  disímiles a las actuales. No obstante, los horribles crímenes en el Medio Oriente, con espectáculos de decapitaciones de periodistas, fusilamientos en masa de soldados o civiles, asesinatos de familias enteras por grupos radicales, sectarios y dogmáticos,  supuestamente en el nombre  de Alá (Dios), quien todos los que  creemos en la existencia de un Dios omnipotente, omnipresente, infinitamente bondadoso, amoroso y justo, independiente de cual fuere el vocablo para definirlo, nunca podrá ser motivo  productor de Odio, Maldad, Crueldad.  Fanatismo, Guerra y Muerte.

Para quienes conocemos que el profeta Mahoma fue un hombre que predicó la paz y que ISLAM, en árabe deriva de de vocablos  con significado de  amor y paz, no entendemos  por qué,  so pretexto de  calificar a personas y grupos de “infieles”, en su nombre se pueda desatar tanta barbarie, que más parece una regresión atávica de cientos de años, en tiempos oscurantistas,  cuando religiones  y sectas utilizaron procedimientos horribles y deleznables, que la civilización ha condenado con fuerza y unanimidad, por innecesarios y abusivos; inclusive, algunas religiones han pedido perdón al mundo por tales deleznables actuaciones del pasado.

Creo que debemos  orar, pero también actuar. La oración es fuerte, pero necesita el soporte de la acción. Quien no esté dispuesto a luchar, por lo menos, debe evitar  apoyar o colaborar con tales  detestables actuaciones, que han dejado perplejo al mundo, incluido el mundo Islámico. Pienso que también, al menos para los cristianos,  es tiempo de meditar sobre el Mandamiento más importante de nuestra fe: AMAR AL PROJIMO COMO A NOSOTROS MISMOS; esto, porque este Mandamiento como valor  humano fundamental, es el único freno a la ancestral originalidad, que en ocasiones como ésta, convierten a los hombres en bestias irracionales e  insaciables de…sangre.

Esos fanáticos, miembros de un pretendido Califato  o Estado Islámico, que al actuar de forma tan terrible e intenciones inconfesables, deforman la filosofía de su propia creencia y le hacen daño a los muchos islamistas que nutren nuestras comunidades desde hace cientos de años,  quienes son nuestros vecinos, compañeros de estudio y amigos, pero profesan su religión bajo las normas de convivencia de paz y armonía de su Credo; por tanto  debemos tener mucho cuidado  de no juzgarlos por lo que hacen unos fanáticos desquiciados en el nombre del Islam,  porque quienes con nosotros conviven profesan su Credo  en convivencia pacífica, trabajan, respetan nuestras leyes, costumbres, diversidad de religiones existentes y   día a día colaboran  con el desarrollo de nuestro País.

 

SENTIMIENTO PATERNO

Como ningún padre o madre puede prometer a sus  hijos que estará toda su vida para ayudarlos, sí que estamos obligados los progenitores a darles lo mejor de nosotros; cuidar de ellos y amarlos mientras tengamos vida. Creo en Jesús cuando dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay…” por eso sé que desde esa morada donde me toque estar, seguiré… amándolos. Por experiencia propia conozco de la necesidad que, independiente de su edad, siempre tenemos los hijos de los padres. Por tanto, es un compromiso ineludible el estar siempre listos y prontos para ayudarlos, en lo que fuere necesario y conveniente, sin permitir que la exageración del tierno sentimiento paterno contribuya, bajo la premisa de evitarles sinsabores, con hacerlos menos diligentes o eficientes de lo que la vida les exigirá para lograr su realización material y espiritual.

Conocer que se tiene los padres a mano y listos para servir, es diferente a descuidar sus obligaciones con la seguridad de que papá y/o mamá ayudarán a solucionar el problema. A veces, el decir NO con toda la energía a las pretensiones facilistas  de los hijos, es una manera de decir: te amo. De la misma forma, decirles SI cuando tengan dudas sobre acciones que nos consulten y puedan afectar su efectividad positiva hacia su presente o futuro, es tan importante como el no frente a la tendencia a descuidar sus deberes confiando en nuestro apoyo. No es fácil decirle no a los hijos, cuando acceden a nosotros  con esa cara de niños, fija en nuestra mente por siempre; pero cuando convenga hacerlo debemos tener la valentía de amarrarnos ese corazón y llorar por dentro. Tampoco es fácil decirles que sí, cuando llegada la  hora toman sus propias decisiones, cuales en algunos casos no estamos seguros si son las mejores, pero que corresponden al respeto debido a su libre albedrío. Los padres debemos aceptar sin dolor ni nostalgia, que el mundo es energía; que el tiempo pasa, la tierra sigue girando  y produce cambios en la forma de ver la vida y las cosas, por parte de quienes nos continuarán; especialmente nuestros hijos. El amor y el respeto son gemelos, y los padres jamás podemos desestimar este apotegma. Lo único que los hijos recordarán de nosotros, será el amor y el respeto que les dimos. Lo demás, con toda seguridad, se lo tragará el largo… largo túnel del tiempo.

 

DEBEMOS RECUPERAR EL ARRAIGO PERDIDO

BANDERA DE VENEZULA III

Por solicitud de algunos lectores, vuelvo a referirme al Sentido de Pertenencia, hoy tan menguado en nuestro País. Debemos aceptar que el mundo está afectado en sus valores éticos y principios fundamentales, base sobre la cual  construimos la sociedad contemporánea. Hemos  perdido mucho de nuestra unidad, y eso nos hace como individuos moralmente débiles, y como grupo social… vulnerables. Desarrollamos países y comunidades, pero como  individuos hemos ido distanciándonos y perdiendo esa unión que nos hacía mejores padres, respetuosos hijos, amorosos esposos, solidarios vecinos, y… buenos ciudadanos.

 El bombardeo constante de propensión al consumismo, vanidad desbordada, violencia, indiferencia afectiva y… sexo grotesco, han producido sus resultados: pragmatismo, cortoplacismo, irresponsabilidad, indiferencia afectiva y religiosa; pero también  han disminuido nuestra firmeza y sembrado en nuestras almas profundos vacíos vivenciales, difíciles de superar. Paulatinamente hemos perdido el sentido de pertenencia, típico de los seres racionales civilizados y como consecuencia, las personas se notan  afectadas en su identidad, cual por su condición gregaria el individuo define y fortalece con la interacción del grupo familiar, laboral, estudiantil  y en la  comunidad donde hace su vida cotidiana. Ese arraigo a nuestro hábitat conformado por las personas, cosas, grupos, organizaciones o Instituciones, que contribuye a alejar o atenuar la soledad que hoy afecta a los grandes conglomerados humanos, promoviendo insensibilidad, egoísmo, desconfianza, y un sentimiento progresivo  de inseguridad y… desamparo, es inocultable.

El  priorizar el logro de cosas materiales frente al amor y la sensibilidad humana, al crecimiento espiritual y el compartir las muchas bendiciones recibidas de Dios, violenta el sentido de pertenencia al lugar que nos vio nacer, al  hogar, al sitio de trabajo, a la escuela o universidad donde nos formamos, al grupo de amigos  y a la comunidad en general, aislándonos de lo que nos generaba ese importante elemento vivencial, que nos producía seguridad y nos hacía sentirnos como parte de algo… importante. Por tanto, quienes aspiramos a una vida feliz tenemos que luchar por  conservar nuestro sentido de pertenencia al País, con una vida honrada, solidaria y productiva; a la familia, haciéndola más unida, comunicativa y participativa, sobre la base del amor,  consideración, aceptación  y respeto. Por  todo lo expuesto, aún estamos a tiempo  de hacernos una reingeniería interna personal para recuperar lo perdido; y esa importante labor, por cuanto está en juego nuestra felicidad individual y colectiva,  no podemos dejarla para después: tenemos que iniciarla de inmediato.

 

                                NO ES SUFICIENTE LA BUENA INTENCION 

MEDICOS

Habiendo sobrevivido a un programa de quimio y radioterapia, consecuencias negativas  que hoy después de más de dos años y medio  sigo  sufriendo, siento que Dios me dio una nueva oportunidad con el compromiso de ayudar con información a mi alcance, que  de alguna manera pueda  prevenir las causas de enfermedades como EL CANCER y la OSTEOSPOROSIS, sin convertirse en víctimas del millonario negocio que para los Laboratorios, se han convertido estas enfermedades, sin reparar en la real efectividad de sus productos; ya que, según se explica en los videos científicos que les acompaño:

http://www.youtube.com/watch?v=IzMKwJZDuU0

https://www.youtube.com/watch?v=nsNIQOBvnAg

en los cuales de forma gráfica,  médicos especialistas y famosos por sus investigaciones, demuestran con datos científicos y experiencias absolutamente confiables sus aseveraciones,  que el cáncer no es más que células que se acidificaron por falta de alcalinización en el cuerpo; y que el tratamiento de la Osteoporosis con exagerada ingesta de Calcio, no hace más que empeorarlo. Lamentablemente, por mucho tiempo se nos ha ocultado el uso de algunos productos naturales como CLORURO DE MAGNESIO y el BICARBONATO DE SODIO, cuales son mucho más baratos y eficientes que otros fármacos que, son exageradamente publicitados por los medios de comunicación social masiva como soluciones mágicas, cuando en su más alto porcentaje se circunscriben a mecanismos de marketing.

 Si yo hubiese dispuesto de esta información a tiempo, no hubiese pasado por el calvario que fueron los programas de quimioterapia (que envenena la sangre) y la radioterapia (que achicharra el cuerpo) a que fui sometido. Asimismo, como caso especial de supervivencia, no puedo  negar que esa especie de milagro se debió en mucho, a mi fe en Dios;  el amor de mi familia que estuvo siempre a mi lado; las oraciones que por mí hicieron muchos amigos y algunas Iglesias en Venezuela y Estados Unidos de Norteamérica, donde viven mis hijas. No obstante, no puedo negar que siento que los médicos que me atendieron hicieron lo que creyeron apropiado, dentro de lo que consideraron tratamientos extremos en tales casos; quizás porque en las Universidades donde estudiaron, también a ellos les negaron los conocimientos que se exponen en el video anexo. No me corresponde como cristiano juzgar a nadie, pero sí tratar de ayudar a todo el que pueda, a prevenir situación tan horrible como la que yo viví. Por tanto, de todo corazón, les  aconsejo que lo vean, mediten y tomen algunos conocimientos, que pudieren ayudarles a nivel de prevención o curación.

 

 

                   LAS FIERAS SOLO MATAN POR HAMBRE

MUERTOS EN  LA GUERRA

Titulares de Prensa y Televisión precisan que fue volado, por los rebeldes ucranianos, un avión de pasajeros de la línea Aérea Malaysia Airlines, donde murieron doscientas noventa y ocho personas: hombres, mujeres, niños, ancianos y algunos científicos y estudiantes voluntarios, que viajaban a una Convención sobre el VIH; paradójicamente, para salvar vidas humanas.

En Siria, Egipto, Irak e Irán, por citar algunos países musulmanes del Medio Oriente, en el nombre de Alá (Dios), por cuestiones meramente religiosas, Shiitas matan a Sunitas y al contrario; los israelitas matan palestinos, y viceversa, por tomar la parte de un territorio; en varios países africanos, por motivos religiosos y/o terrorismo puro, asesinan indiscriminadamente, ancianos, mujeres y niños, la gran mayoría… inocentes; nuestros vecinos colombianos, se matan por lo que se inició como diferencia ideológica política, pero que hoy se transformó en grupo de secuestradores y narcotraficantes, donde también la mayoría de los muertos son campesinos o personas… inocentes; y aquí, en Venezuela, la prensa anuncia, extraoficialmente, que al día ocho de Junio de este año, ya habían más de Cinco Mil Muertos, para robarles, por ajuste de cuentas o sicariato; en el 95% de los casos, los muertos también eran inocentes que transitaban por donde se suponía deberían estar más seguros: SU PATRIA.

Con el alma arrugada, siento que el hombre se ha convertido en medio de muerte, que matan de forma indiscriminada e inhumana, sin consideración de género, edad o nivel social; y entonces me imagino las selvas de esos países, donde conviven tigres, leones, cocodrilos, serpientes venenosas, pero ninguno de ellos mata a otro de su especie; porque las especies irracionales, como las citadas, matan otras especies inferiores para alimentarse, porque si no lo hacen… perecen. Pero el hombre, que tiene raciocinio, que piensa, medita, evalúa, pero además heredó de Dios la inteligencia… mata al hombre; y no lo hace por hambre o para sobrevivir, sino por codicia, odio, envidia, resentimiento, cual es todo contrario a los principios y valores intrínsecos de nuestra especie.

¿Hasta cuándo vamos a parar? ¿Qué hay que hacer? ¿En qué recodo del camino de nuestro desarrollo se quedó la sensibilidad y solidaridad humanas? ¿Seguiremos actuando como humanos o preferimos convertirnos en bestias? Es un problema grave, internacional, nacional… colectivo; y como ciudadanos del mundo no podemos hacernos de la vista gorda ante tanta barbarie, so pena de convertirnos en conniventes de un silencio… cobarde y culpable.