Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘BUEN ESTADO DE ANIMO’ Category


BRINDIS_Iker_Casillas_rinde_espera

¿Cómo viven los millonarios? No se ni me interesa; quizás porque he tratado de cerca unos cuantos, siendo casi una constante verlos siempre apurados, estresados, malhumorados y con deficiente relación familiar.

Algunas personas al desear “vivir como millonarios”, se refieren a lo único que pudiera diferenciarlos: su riqueza. Pero es que no es la riqueza lo que define su disfrute de la vida, porque lo que un ser humano requiere para sobrevivir no  amerita grandes cantidades de dinero, porque en el más alto porcentaje se encuentran a su alcance, sin mayores  requerimientos económicos, porque se trata de alimentos, asistencia a la salud, educación, vestidos y un sitio donde habitar, lo cual puede ser adquirido con trabajo, diligencia y eficiencia.

¿Qué podría comer, tomar o usar un millonario, diametralmente diferente a lo que tiene acceso una persona común y corriente? No mucho; especialmente si consideramos que el mejor aderezo para disfrutar de un alimento o bebida, lo es el apetito; y que, más importante que el tamaño, calidad o ubicación de una cama, para el buen reposo lo es el sueño.

Una persona que vive y mantiene una familia con su trabajo, no tiene mucho de que preocuparse, porque su diligencia, dedicación y cumplimiento le asegura el sustento; su única ocupación, más que preocupación, es cumplir cabalmente con su obligación, por lo cual tiene la tranquilidad mental y suficiente tiempo para atender esa familia que comulga con él sus alegrías, problemas y necesidades.  Especialmente su cónyuge, quien no tiene que compartirlo con sus largas reuniones de negocios y relaciones públicas, que restan tiempo para el solaz y disfrute del hogar.

Nuestra diferencia con los seres irracionales, es precisamente, no conformarnos con lo material únicamente, sino requerir para nuestra plenitud de otros elementos que no pueden ser evaluados desde parámetros netamente físicos, porque corresponden a nuestra esencia espiritual. Como resultado, más que una casa, auto, mobiliario caro, delicatesses o dinero,  ambicionamos amor, solidaridad, lealtad, salud física y mental, tranquilidad espiritual y compartir lo que disponemos, con las personas que amamos.

Pudiera ser que algún millonario disfrute de esas bendiciones de Dios –que no requieren riquezas- pero serían excepciones; no obstante, en las personas comunes con crecimiento espiritual, eso es lo normal.  Por eso, prefiero disfrutar el mundo de las cosas sencillas, cual no requiere dinero para dar plenitud sino una actitud positiva, lo cual está al alcance todos,  y venturosamente,   es parte de mi personalidad.

Read Full Post »

“TODOS SOMOS UNO EN SIMBIOSIS CON DIOS”

Playa-Ferrara-En-Torrox-Costa-Provincia-de-Malaga_7555Nuestra naturaleza gregaria nos hace conectarnos con la idea de compartir vivencias, experiencias y… ayuda mutua, como condición para lograr una vida plena, cual no es posible obtener aislados o en solitario. Por tanto, requerimos desarrollar la actitud de sentir a las personas e interesarnos por sus particulares situaciones.

Conectarnos con el alma del prójimo es imbuirnos de su situación, compartiendo sus penas y problemas; dando apoyo moral y físico, a fin de hacer menos pesada su carga, porque cualquier situación siempre es más llevadera entre dos o más. Somos un todo con Dios y con el resto de los demás seres humanos, por lo cual las experiencias de mi hermano, de alguna manera tocan mi bienestar.

Funcionamos como órganos de un mismo cuerpo; si alguno se afecta, influye en su integralidad funcional y resultado. Cuando disfrutamos el éxito de nuestros hermanos o nos solidarizamos con su dolor y abriendo el corazón ofrecemos la mano solidaria, estamos contribuyendo con nuestro propio bienestar. Es que es difícil ser felices en soledad y todos necesitamos de… todos.

Compartir es condición indispensable para lograr nuestra realización material y espiritual. Nuestros hermanos humanos son el mayor regalo de Dios, ya que sin ellos nuestra vida no tendría significado.

Por eso tenemos que amarlos, aceptarlos, entenderlos, edificarlos y convertirlos en parte de nuestra propia preocupación. Fue eso lo que quiso significar Jesús cuando enseñaba: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” En esa sencilla expresión nos legó un compendio de amor, fe y esperanza en nuestros congéneres; pero también, por nuestra diversidad natural, nos dejó un compromiso: aceptar a nuestros semejantes como Dios los creó, porque al diseñarnos a su imagen y semejanza, nos hizo únicos y especiales.

Dios es amor, esencia, energía y poder juntos, más allá del tiempo y el espacio. Si reflexionamos sinceramente, entenderemos todo lo hermoso, amoroso, sensible y solidario que existe dentro de cada ser humano, siempre esperando que alguien toque la puerta y lo despierte, para saciar su sed de dar.

Tenemos necesidad de sentir que somos parte de un todo que es sinérgico, universal y poderoso; que no estamos aislados sino conectados, y que nuestros asuntos y los de las demás personas son de interés universal; que Dios nos puso sobre esta tierra para acompañarnos, amarnos, ayudarnos y jamás nos dejará solos. No asimilarlo y aprovecharse de ello, sería un desperdicio y una torpeza… imperdonables.

Read Full Post »

“Lo importante no es cuánto se vive, sino cómo se vive.”

foto ii

Estoy convencido que la vida es algo más que respirar, comer y dormir; es como una bola de plastilina que se nos entrega al nacer, para que le demos la forma que deseemos. Pero, como únicamente nosotros tenemos acceso a nuestro ser interior, conforme a nuestra individual óptica propia y del entorno resultará mejor o peor.

Por otra parte, el privilegio de poder manejar nuestro estado de ánimo en el período de vida que nos pertenezca, posibilita manejar a nuestro antojo el factor tiempo, respecto de la intensidad de nuestros momentos felices. Así, podemos vivir situaciones por años sin experimentar plenitud, pero en otros casos o circunstancias, en un minuto vivimos un mundo de felicidad.

He presenciado tantas escenas edificantes y aleccionadoras, cuando los humanos somos capaces de ponernos por encima de nuestras miserias humanas y dejamos fluir esa espiritualidad que heredamos de Dios y que simplemente nos hace… maravillosos.

Hoy revisé las fotos de la boda de Katie Kirkpatrick, de 21 años con su novio Nick de 23, el 11 de Enero de 2005 en los Estados Unidos, cuales me arrancaron lágrimas, que no preciso si son de dolor, tristeza, felicidad o alegría.

En su boda Katie estaba espectac

ular con su traje blanco bellísimo que la hacía especialmente tierna y desbordando alegría, obsequiando a los p

resentes su mejor sonrisa, amor y dulzura, aunque ciertamente, se veía delgada… muy delgada, lo cual pareciera natural si consideramos que ella sufría de un cáncer terminal, que le hacía perder peso todos los días.

Su novio Nick, sus padres y los amigos presentes estaban emocionados, inundados de alegría, amor, belleza y… ternura. Al fin y al cabo, ella era la mujer que él había amado desde que era adolescente, y contraer matrimonio con ella no era sólo cumplir una promesa sino materializar un sueño, que se hacía realidad aunque solo fuera por poco tiempo.

En la fiesta, Katie reía a mandíbula batiente sentada en su silla de ruedas, escuchando a su flamante marido y sus amigos cantando para ella. A su lado, su fiel compañero de los últimos años, el tubo de oxígeno que le daba respiración artificial. De tiempo en tiempo, en medio de la fiesta, Katie se paraba pero tenía que sentarse a descansar, porque el dolor no le permitía estar muchos ocos minutos de pie, pero en ningún momento venció su sonrisa.

Katie sabía que le quedaban pocos días de vida -quizás horas- pero los vivió intensamente con ese maravilloso hombre que Dios había dispuesto para ella, quien había permanecido todo el tiempo a la cabecera de su cama y ahora cumplía su mayor sueño. Ella entendía que ese era su regalo de vida, que muchas personas aun con muy buena salud y muchos años por delante, teniendo la oportunidad de vivirlo todos los días, no tenían idea de su importancia y lo desperdiciaban.

Katie… murió 5 días después del casamiento.

¿A dónde iría Katie? No lo se, creo que sólo Dios lo sabe. Pero sí siento es que para quienes tuvimos la oportunidad de verla, aunque fuera en fotos, su carita de ángel, su voluntad venciendo su propio dolor, y su valor por encima de cualquier vaticinio, para disfrutar de una felicidad que le estaba robando a lo poco que le quedaba de vida, representa una valiosa lección que nunca deberíamos olvidar.

Katie nos dejó un mensaje imperecedero: La felicidad convive con nosotros, siempre esperándonos e independientemente de cual fuere nuestra situación; porque en el fondo, en lo más profundo de nuestro ser, lo importante es qué sentimos por la vida y por las demás personas. Pero también, que la felicidad no tiene tiempo definido y, por lo tanto, no se trata de cuanto se vive sino de cómo y por qué se vive.

Read Full Post »

«LA FELICIDAD VIVE EN EL MUNDO DE LAS COSAS SENCILLAS»

CHICOS WILLIASM 23No es posible hablar de una fórmula para ser felices, pero menos establecer reglas generales en este asunto. Se trata más que de reglas, de condiciones para sentirse feliz.

La felicidad es individual porque es interna y surge de los eventos diarios, funcionando diferente para cada persona. Así, lo que para uno pudiera representar una situación de felicidad, para otro pudiera ser únicamente un momento agradable, pero no feliz.

Se trata de cómo nos sentimos en cada instante; de cómo percibimos las situaciones que pudieren afectarnos. Sin duda, la mayor fuente de felicidad es el amor; por el somos concebidos, nacemos y por el vivimos. Es un sentimiento maravilloso, que nos eleva por encima de nuestra propia naturaleza, a tal grado que en pro del bien de otros, neutraliza nuestros más ancestrales e instintivos mecanismos de defensa.

Tenemos abundantes motivos diarios y muchas oportunidades para disfrutarlos; tantos, que casi todo acto o hecho es factible para ser felices; como por ejemplo, pertenecer a una familia que nos ama y escucha, cuando tanta gente vive sola y carece hasta de alguien con quien comentar sus buenos o malos momentos.

Mirar el brillante amanecer, percibir la quietud y frescura de la noche; escuchar el canto de los pájaros y la voz de las personas amadas; la fragancia de las flores y ese familiar olor de nuestra compañera de viaje largo; degustar los manjares que nos ofrece la naturaleza, mientras hay tanta personas impedidas de hacerlo y otras que ya nunca podrán experimentarlo, son motivos para ser felices.

Tener alguien que con amor, ternura y solidaridad comparte nuestra vida; concebir, procrear y disfrutar de un hijo; estudiar, culturizarse y crecer espiritualmente; lograr ingresos suficientes para una vida digna y satisfactoria; disponer de buena salud, actitud positiva y el convencimiento de la protección de Dios, son situaciones comunes, pero que podemos hacerlas extraordinarias fuentes de felicidad. La conciencia de que aun con nuestra casi absoluta vulnerabilidad frente a la naturaleza y el medio ambiente, siempre hay Ser Superior velando por nosotros, es nuestro mejor recurso para sentirnos felices.

No evaluar todas estas bendiciones que están a nuestro alcance con el menor esfuerzo, pensando que se requiere un evento extraordinario para se felices, sería un grave e irreparable error. Especialmente, porque esa riqueza de eventos y oportunidades que pueden darnos plenitud, corresponden a circunstancias y situaciones obvias de nuestra vida diaria, pero no a nada que pudiere considerarse extraordinario, especial o muy difícil de lograr, ya que corresponden al maravilloso mundo de las cosas sencillas, y se producen en cada minuto y a cada paso de nuestra vida diaria. Si actuamos con inteligencia, los convertimos en factores de felicidad; pero si no fuéremos cuidadosos y observadores, seguramente nos pasarán desapercibidos y se nos iría la vida esperando un evento especial, que quizás… nunca llegue

Read Full Post »

Night-Lights-Aurora-Borealis-Alaska_th¿Qué es la conciencia?

Más allá de conceptos filosóficos, academicistas o escolásticos, como soy un escribidor para las personas comunes y corrientes, trataré sobre el vocablo CONCIENCIA, desde el ángulo del pensamiento consciente, ya que existe una dimensión de la conciencia en el sueño y en estados hipnóticos, así como que se afecta por el alcohol y las drogas heroicas.

La conciencia nos diferencia de los seres irracionales, constituyéndonos en seres especiales, inteligentes, únicos y… maravillosos en el universo conocido, permitiéndonos asimilar apropiadamente la realidad del ambiente que nos rodea. Así, mediante nuestra percepción sensorial estabilizamos nuestras inquietudes físico-espirituales, digiriendo esas sensaciones externas-internas que experimentamos, con la fuente que le da nacimiento y sustento: LOS VALORES.

La conciencia, que paradójicamente siendo absoluta, nace de valores que son duales o bipolares (frente al bien el mal; frente a la alegría la tristeza, etc.), nos permite procesar internamente el efecto de todo acto propio o de extraños, porque al compararlo con lo que somos o quisiéramos ser, nos posibilita reconocer los aciertos de quienes, conforme a nuestra ideología interna pudieran ser mejores, así como aceptar aquellos que sobre esa misma base, pudiésemos considerar de nivel inferior.

El entender lo que es conciencia para acercarnos a una vida feliz ya es una preocupación colectiva, por lo cual la UNESCO mantiene una propuesta para desarrollar “cursos de conciencia” en la educación formal, inclusive a nivel pre-escolar, con intención de fortalecer la conciencia individual y así promover la conciencia colectiva, en busca de una CONCIENCIA UNIVERSAL que redunde en bienestar y felicidad para todos.

Podemos asimilar la conciencia a un árbol, donde la raíz es DIOS, su cuerpo LOS VALORES, sus frutos LA FELICIDAD PERSONAL, y sus efectos sobre el ambiente LA PAZ SOCIAL. El amor, la verdad, la solidaridad, la honradez, la lealtad, la caridad y el respeto por la persona humana en su integralidad físico-espiritual, entre otros, son valores fundamentales que debemos cultivar, por sobre toda nuestra diversidad de pensamiento.

Una conciencia acorde con esos valores supremos, no sólo tranquiliza y predispone nuestro espíritu para recibir y dar amor, sino que físicamente, como ya ha sido probado científicamente, beneficia nuestro sistema inmunológico y nos hace fuertes frente a las posibles enfermedades,

Acoto que, aunque algunos comportamientos humanos fueren deplorables, la conciencia siempre es buena porque es ese hilo que nos vincula con Dios; por tanto, recuerde que en su voluntad se encuentra la posibilidad de tener una conciencia tranquila, lo cual no es nada difícil y le permite amar intensamente, ser útil, prever enfermedades y tener un cuerpo sano, enfrentar cualquier adversidad con fortaleza, todo lo cual le asegura una vida feliz.

Read Full Post »

«TU Y YO SOMOS LAS ALAS Y NUESTRO AMOR EL VIENTO QUE NOS LLEVA»

burbuja-5Una de mis amigas lectoras me envió un mensaje con fotografías de una joven pareja y sus niños paseando por la calle, en un parque y luego en el supermercado; todos sinceramente… bellos, haciendo un conjunto que me enterneció y arrancó lágrimas de ternura, amor y agradecimiento a Dios, por regalarnos seres humanos tan elevados, que aún en presencia de las mayores adversidades, son ejemplo para recordarnos todo lo mucho que Dios nos ha dado.

El esposo era todo ternura con su esposa. En la primera fotografía, en el hospital, ella abrazaba a su recién nacido y se notaba la enorme cicatriz de la cesárea. En la segunda, ella besaba a sus chicos y ellos le respondían con ternura inocultable. En la tercera fotografía, en la calle, mientras los dos niños caminaban entusiasmados delante, él la llevaba tiernamente de la punta de sus dedos de la mano. En la cuarta fotografía, en el parque, el esposo la cargaba sobre su espalda mientras ella abrazaba su cuello y la familia entera celebraba como si se tratara de una broma.

La última fotografía, para mí la más tierna, fue tomada en el momento de hacer las compras en el supermercado. El esposo con una mano tiraba del carrito de mercado, sobre el cual había subido al niño más pequeño y con la otra mano, sonriente tiraba de la patineta sobre la cual su feliz esposa deslizaba su medio cuerpo, porque ella… no tenía piernas.

Tanto amor, tanta comprensión, tanta nobleza, tanta solidaridad, tanta alegría que no resignación, tanto agradecimiento al altísimo por disponer de una vida para dar y una persona a quien amar, que exhumaba aquel extraordinario y guapo joven esposo, contagiando a aquellos dos bellos niños, amalgamaban elementos fundamentales para constituirse en el cuadro más edificante y la más hermosa oración silente a Dios, que jamás haya presenciado.

Considero un privilegio recibir esos mensajes, señales y guiños de Dios, que nos recuerdan cuanto hemos recibido de la vida, porque fortalecen nuestra convicción que, únicamente disponer de esta existencia es ya una gran bendición; pero para quienes tenemos un cuerpo sano y una mente alerta, es un tesoro incuantificable que estamos obligados a disfrutar y agradecer todos los días.

Porque si una mujer que nació sin las dos piernas, mantiene su autoestima en alto, conforma una familia, logra amar y ser amada, haciendo felices a su esposo e hijos, quienes la miman y tratan con inocultable felicidad; si un hombre, joven, guapo y sano disfruta de ellos con el amor más tierno, es la ratificación de que en el alma de todo ser humano, anida ese pedacito de Dios, cuya herencia divina, de acuerdo a las circunstancias, le pone por encima de cualquier situación por adversa que fuere, y eleva su espíritu que es amor sobre su materialidad, para, como en este caso sembrar en nuestra alma fuertes semillas de… esperanza.

Read Full Post »


«Unicamente yo, en mi fuero interno, decido el color y el sabor de mis circunstancias.»

aurora-borealis-northern-lights-alaska_th

Uno de los mayores inconvenientes para ser felices, es la creencia errada de que vendrá un día especial, con algún evento también especial que decidirá la felicidad.

Craso error, todos los días son iguales: veinticuatro horas; sale el sol, se vuelve a poner y al otro día sale para volverse a poner nuevamente. El viento sopla o está tranquilo y la temperatura varía, sin que podamos controlarlo; nos acostamos, nos levantamos, comemos, trabajamos, estudiamos, reímos, lloramos, cantamos, reñimos o hacemos el amor, agradecemos o ignoramos nuestras bendiciones, continuamos viviendo o morimos. No existen por sí mismos días especiales ni eventos especiales porque la especialidad no viene con ellos, sino que se la asignamos nosotros, de acuerdo a nuestra forma de ver la vida y las cosas, con nuestro sentir, que no es otra cosa que la aplicación de nuestro estado de ánimo.

Nosotros asignamos la trascendencia a los eventos diarios. Por tanto, nosotros decidimos si hacemos unos días diferentes de los otros. Una misma circunstancia vista por dos personas diferentes puede hacer a uno feliz y al otro infeliz, porque depende de su ideología, de su óptica de la vida.

Para quien desea intensamente un hijo, su nacimiento pudiera ser el evento más feliz. En cambio, para quien tiene una familia grande y situación económica deficiente, la llegada de un hijo no planificado ni deseado, puede representar una situación problemática y desagradable.

Una tarde plácida y crepuscular o una hermosa melodía, pueden ser bellas y arrobadoras para uno y hacerlo feliz, pero para otro podría ser nostálgico y evocador de situaciones tristes vividas, haciéndolo infeliz. Es que somos diferentes, particulares e individuales, con identidad muy personal. Una palabra, un gesto, una actitud cualquiera hacia otro ser humano, puede ser recibida o percibida con sentimiento contrario al deseado por quien la genera. Asimismo, nosotros mismos, pudiéramos reaccionar diferente frente al mismo evento, con o las mismas condiciones, pero en diferente tiempo.

Así hemos sido y seguiremos siendo por siempre los humanos: imperfectos pero perfectibles; diversos pero gregarios; con tendencia natural al amor, la bondad, la solidaridad, el confort y la buena vida. Pero esas tendencias tenemos que desarrollarlas. Nos corresponde ponerlas en función del logro de nuestra felicidad personal. Es algo que disponemos nosotros y nadie más, porque corresponde a nuestro libre albedrío. Nosotros decidimos si la tarde o la música es alegre o triste; nosotros decidimos si disfrutamos del color de una rosa, el canto de un pájaro, la sonrisa de un niño, o los ignoramos.

No hay nada más que hacer. Es así de simple: somos nosotros y nadie más, quienes resolvemos hacer los días buenos, mejores, peores o especiales. La vida deja la pelota en nuestro campo, a nosotros nos toca decidir que hacemos con ella.

Read Full Post »

«LA FELICIDAD SE ENCUENTRA EN EL MARAVILLOSO MUNDO DE LAS COSAS SENCILLAS»

parejauno

¿Cuál es el secreto o fórmula para ser felices?

En mi concepto, no existe ningún secreto o formula especial. Simplemente, se trata de una actitud frente a la vida, especialmente de las circunstancias que rodean la existencia de todo ser pensante.

Algunos lo entienden de esa manera y orientan su actitud a recibir la vida como el mayor regalo, haciendo de  todos sus momentos una oportunidad de regocijo y goce físico-espiritual, que determina su estado de felicidad.

Quienes no disponen de esa actitud positiva, son presas del temor a las múltiples eventualidades que pudieran afectar su naturaleza humana ­-de por sí muy vulnerable- y ese temor enfermizo no les permite mirar lo bello de la vida.

No existe ningún factor especial  que defina el logro de la felicidad, más allá de la cualidad de ver el lado positivo de las cosas.

Soy de los que piensan que todo lo que nos sucede tiene una razón, y por tanto, algo positivo; no obstante que en algunos casos no nos esté dado determinarlo de inmediato, todo encaja en una ley divina que rige el universo. Por tanto, a  cualquier evento siempre podríamos encontrarle un lado o arista positiva.

Como seres humanos racionales, únicamente disponer de ese bien inconmensurable que es la vida, ya es un privilegio especialísimo. De hecho, no conozco ni tengo noticias ciertas de que alguien, en su sano juicio, haya deseado morir, o por lo menos que no haya hecho todo lo posible por continuar viviendo.

Poder compartir nuestra vida, conscientemente, con otros seres humanos y disfrutar de su amor; tener una pareja; hacer una familia; adquirir conocimiento y realizar una actividad que nos satisfaga, son bendiciones que constituyen la materia prima para ser felices.

Quienes no son felices, por su convicción de que  existe una fórmula desconocida o un secreto para lograrlo,  se les va la vida tratando de encontrarlo y en tal empeño, como andan demasiado apurados en su intento, no se percatan de que a su lado o detrás de ellos, en el maravilloso mundo de las cosas sencillas, la felicidad retoza en los más elementales eventos.

La obsesión por encontrar algo que no existe, no les deja tiempo para disfrutar la caricia del viento en las frescas mañanas, flanqueado por la alfombra de flores en la primavera; ni para observar las bandadas de  pájaros y mariposas compitiendo en colores y belleza; menos aun para oír la voz cantarina de las fuentes, el murmullo del aire desprendiendo las hojas en el otoño, la risa inocente de los niños, el tranquilo paso de los ancianos y el murmullo tierno de las promesas de los enamorados.

Es en el mundo de todos los días, que no requiere de eventos extraordinarios y se nutre de nuestra cotidianidad, donde habita la felicidad, siempre esperando por quienes la identificamos y dispuesta a acompañarnos en este corto, pero emocionante camino de la vida.

No existe un secreto ni fórmula para ser felices. Existimos nosotros, con nuestra actitud producto de nuestro intelecto, de donde deriva nuestro estado de ánimo para cumplir ese mandato divino de habitar esta tierra disfrutando de todas sus incontables bendiciones, porque fuimos creados con el único fin de ser felices. Lo contrario, sería una abominación.

Read Full Post »

 

«Mi libre albedrío y estado de ánimo, pintan el cuadro de mi vida.»

Positivo o negativo, es una condición que acompaña cada uno de nuestros actos, así como los efectos de las acciones de otros, sobre nuestra propia vida. Pero ¿Es esa realmente su esencia o naturaleza?

Sin entrar en análisis filosóficos de alto vuelo, se me hace que en mucho, es nuestra actitud frente a los sucesos que nos afectan, lo que le da la característica de positivo o negativo, porque lo que pudiera considerarse negativo o positivo, convive holgadamente en el mundo de nuestras circunstancias y depende del juicio que de ellas personalmente hagamos.

Para ejemplarizar con los valores, todos son bipolares: frente al bien, el mal; frente al amor, el odio; frente al perdón, el rencor; frente a la alegría, la tristeza; frente a la risa, el llanto; y así, sucesivamente. Pero ¿Quién le da la característica, sentido o trascendencia al evento? Nosotros, dentro de lo más interno de nuestro ser, donde no hay posibilidad real de que alguien más interfiera.

Si alguien me expresa que el nacimiento o la muerte son buenos o malos, positivos o negativos, me manifiesta su parecer, su forma muy personal de ver el asunto, pero yo tengo una reacción interna que es únicamente mía, y que puede ser diametralmente opuesta a la expuesta. Tampoco importa el criterio que yo manifieste al respecto, pero lo cierto es que en lo más profundo de mi intimidad, yo tengo mi propio concepto.

De tal suerte que el hecho de que un acontecimiento fuere positivo o negativo, en el más alto porcentaje no corresponde a la naturaleza del evento en sí misma, sino a la manera como yo lo asimile, como lo perciba; su trascendencia se la otorgo yo, conforme a mi propia circunstancia vivencial. De hecho, hay quienes sufriendo una penosa y larga enfermedad, solicitan por favor la muerte; pero otras, en idéntica situación, luchan desesperadamente por mantenerse vivos. De igual forma, mujeres hacen hasta lo imposible por concebir un hijo, por considerarlo el máximo de su felicidad; mientras otras que conciben, abortan por considerarlo una situación desastrosa.

Asimismo, personas que ambicionaron y lograron poder y riquezas concibiéndolos positivos, luego, con el correr del tiempo, por razón del efecto en sus vidas, lo consideraron detestable y origen de sus mayores males. El caso más patético fue el de el Rey Salomón, quien habiendo tenido las más grandes riquezas y placeres mundanos, terminó expresando que todo eso era «…vanidad y aflicción de espíritu», expresión superlativa de la negatividad.

Por otra parte, vemos personas sin ningún poder o riquezas quienes aman y disfrutan la vida, son felices y todos los días en ese mundo maravilloso de las cosas sencillas, dan gracias a Dios por esa inigualable bendición de mantenerse vivos; ellos estiman la vida en sí misma y sus circunstancias personales, más allá de cualquier consideración marginal, un hecho permanente de felicidad que recrean en cada momento de su existencia.

No tengo duda entonces de que, es mi libre albedrío, en concordancia con mi estado de ánimo, los que le dan el tinte positivo o negativo a cualquier circunstancia de mi vida; y como estoy anotado en la lista de quienes la felicidad es su color de identidad, pues, simplemente, para mí la mayoría de los eventos que vivo son positivos, pero los que no lo fueran, yo me encargo de conceptuarlos como tales. Al fin y al cabo, como lo expresara Ortega y Gasset: «Yo soy yo, y mi circunstancia.»

Read Full Post »

«ESTA TIERRA ES  MI PATRIMONIO, YO DECIDO QUE PARTE TOMO»

Un buen punto de reflexión para cualquier ser humano normal  podría ser: si como es cierto, fuimos creados inteligentes para reinar sobre esta tierra ¿Debemos conformarnos con menos de lo que deseamos o nos satisface?

Personalmente opino que no. Independientemente de los factores de  tiempo y espacio, a través de la historia siempre han existido los medios necesarios al alcance del hombre para lograr sus fines. Por eso, en todos los tiempos encontraremos personas ricas y pobres; poderosos y esclavos (inclusive de sus propios errores); sabios e ignorantes; negativos y positivos; alegres y tristes;  felices e infelices.

Son el mismo mundo y la misma vida. Nada ha cambiado. El hombre sigue reinando o siendo súbdito, conforme a su propia concepción de la vida, su poder, su fuerza, su fe; y especialmente, su exclusiva capacidad de adaptación a las condiciones del medio ambiente.

El rico Epulón y el pobre Lázaro; el sabio Salomón y el más ignorante de sus ciervos; Jesús y Herodes; La Madre Teresa de Calcula y Madona; cada cual haciendo de su vida y tomando de ella conforme a sus convicciones, aplicación de su poder e inteligencia heredados de Dios, con el resultado proporcional a la confianza en sí mismos, diligencia, perseverancia, el trabajo y la fe en el logro de las metas impuestas.

¿Cuál de ellos fue o es  más feliz?

¿Es fundamental o definitivo en su capacidad para ser felices, alguno de los factores riqueza, pobreza, sabiduría, poder, humildad, genialidad, belleza, fama, caridad o crueldad?

En general, pareciera que no. Por citar dos ejemplos, si estudiamos la vida de Salomón, quien se reputó como uno de los hombres más sabios y ricos de su tiempo, su final no fue precisamente feliz; de hecho, terminó lamentando que todo era «vanidad y aflicción de espíritu». En cambio, quien hizo de la pobreza y humildad una forma de vida como fue la Madre Teresa de Calcuta, nadie duda que vivió con una gran  paz espiritual, amor, felicidad y recibió del mundo los más grandes honores.

¿Qué hizo entonces la diferencia? Opino que se trata de  la convicción personal de que la vida les daría, y de hecho así ha sido, lo mismo que exigieron de ella. Es entender la vida como una oportunidad única y temporal de hacer por los demás  lo mismo que  se desea hagan por nosotros, y de tal manera  aprender a experimentar el amor en su doble condición: el de dar y el de recibir.

La vida me da lo que yo sea capaz de tomar de ella. Si hay límites, son aquellos que yo mismo me imponga. Como escribiera el filósofo contemporáneo Ortega y Gasset: «…yo soy yo y mi circunstancia». Son esa suma de circunstancias muy personales y particulares, el lienzo donde pinto mi vida. De ellas depende lo que creo, veo, deseo, espero y soy capaz de realizar.

El mundo exterior no tiene capacidad para limitarme. Mi intelecto, inspiración, decisión y estado de ánimo viven en mi interior y allí únicamente yo decido como se hacen las cosas.

¿Qué el limite es el cielo? No lo creo, porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo… ni es azul.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »