
Hoy debo tratar sobre aquellos hombres que pierden la ruta de cómo hacer bien las cosas en el plano familiar. He tenido amigos financieramente exitosos, pero sentimental y familiarmente… fracasados; de sus experiencias aprendí, que ciertos errores en el plano personal, difícilmente la vida los perdona.
En la combinación familia-profesión/trabajo, he visto los casos más tristes. No obstante que el modelo económico actual propone como verdad que el mayor éxito de un ser humano lo es en su profesión y caudal económico, para la familia donde se ama a esposo y padre auténtico, lo más importante es la convivencia amorosa y solidaria.
Cuando una mujer escoge un hombre para constituir un hogar cálido, afectuoso, edificante y… permanente, esencialmente busca amor, compañía, lealtad y solidaridad. Es que, aun disfrutando la cónyuge de los éxitos profesionales de su pareja, no fue su intención la fama o las cifras de una cuenta bancaria, sino la de un marido; porque hoy las mujeres tienen las mismas oportunidades que cualquier hombre, sin requerir apoyos adicionales.
¿De qué sirve acrecentar la riqueza personal, si se sacrifica la familia? Lo que hace la familia especial para un hombre, es disfrutar a plenitud del amor de su esposa, compartiendo con ella esos inolvidables momentos, como ver dar los primeros pasos a los hijos, oír sus primeras palabras, disfrutar sus cumpleaños, asistir a sus presentaciones en la escuela y observar su rendimiento, sentarse en la cama con ellos cuando están enfermos. Pero esas son situaciones especiales y únicas que tienen su momento cumbre, cual si se pierde desventuradamente nunca volverán.
Envejecemos y con los años, el dedicar más tiempo a batallar por una vida que no entendemos en su verdadera magnos lleva a descuidar ese pequeño pero trascendental mundo de las cosas sencillas, que se desarrolla en el hogar y no en el trabajo o las reuniones de negocios, perdiendo la bellezaz e intimidad de esa fuente de paz y amor que se llama… hogar.
Para el cónyuge, la ternura, pasión, solidaridad, reconocimiento, comprensión y buena comunicación, no puede sustituirlas una cuenta bancaria, fama o poder. El amor físico-espiritual no conoce elementos tangibles, porque en lo interno donde vive, las cosas materiales no tienen trascendencia.
Para los hijos, que crecen, se van y constituyen sus propios hogares, en su recuerdo es más importante la asistencia de su padre a un acto cultural, que los caros regalos o las placas de reconocimiento de su padre. El mundo de los niños es tan reducido y vulnerable, que papá y mamá prácticamente lo son todo. Por eso, el único recuerdo de su hogar primigenio que perdura, es el de los buenos momentos con sus padres. No recuerdan los honores o éxitos económicos de éstos, sino esos momentos que con ellos compartieron en la intimidad del hogar.
Es la tragedia de quienes no entienden estas verdades y dedican su vida a atesorar dinero, fama o poder, dejando en segundo lugar la familia, que al final, de la manera más triste, terminan su vida sin compensación afectiva, y en algunos casos, en la mayor desgracia de un ser humano: solos en su vejez.
La infidelidad sexual es un problema que afecta de tal manera a la sociedad, que si se le diera mayor trascendencia de la que realmente tiene, se bajaría de forma peligrosa el nivel de parejas constituidas.
Atendiendo a la inquietud de una consecuente lectora de este Blog sobre si en una pareja se puede engañar al corazón, debo comentar que en artículos anteriores determinamos que el amor físico-espiritual no muere, sino que cuando le falta la alimentación adecuada disminuye, hasta ponerse como en estado de hibernación, para revivir cuando vuelva a recibirla, pero no muere.
«DEBEMOS DARNOS LA OPORTUNIDAD DE EQUIVOCARNOS»
atisfacer una lectora viuda, quien se siente atraída por un caballero y está perturbada con sentimientos de culpa, debido a sus convicciones religiosas y por el equivocado criterio de que sus hijos pudieran no entender su amor por alguien diferente a su padre fallecido, debo tocar el tema de la viudez, para algunas personas, especialmente sensible.
Una de mis amigas lectoras me envió un mensaje con fotografías de una joven pareja y sus niños paseando por la calle, en un parque y luego en el supermercado; todos sinceramente… bellos, haciendo un conjunto que me enterneció y arrancó lágrimas de ternura, amor y agradecimiento a Dios, por regalarnos seres humanos tan elevados, que aún en presencia de las mayores adversidades, son ejemplo para recordarnos todo lo mucho que Dios nos ha dado.
En el orden general de nuestra vida, desde que adquirimos raciocinio, sentimos la necesidad de avanzar… nunca devolvernos; cuando por alguna razón, justificable o no, tenemos que hacerlo, recibimos la sensación de que perdimos un tiempo precioso. Es que, con razón, presentimos que hay algo mejor para nosotros que se encuentra adelante… y tenemos que alcanzarlo.
En un mundo que hemos hecho muy complejo y donde la sensibilidad pareciera estar en su más bajo nivel, no es fácil caminar solo hacia el logro de la felicidad personal. Siento que hoy, más que nunca, se requiere la mano solidaria, consecuente y amorosa de una pareja, con la cual hacer una sola huella.
Mi alma, que es eterna, no envejece ni se hace obsoleta.