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Archive for 30 abril 2020

Dada la especialísima situación, inverosímil e imprevisible en sus causas, que afecta al mundo con la pandemia del Corona Virus, que ha causado miles de contagios y muertos en todo el mundo; aunado a la inusitada baja en los precios del petróleo a nivel mundial y  a menos de treinta días de terminar con la cuarentena en casi todos los países que la han decretado, aún no podemos prever  ni siquiera en forma aproximada, cómo y de qué entidad será ese DIA DESPUES; ya que, más allá de habernos demostrado que no existe ninguna condición especial de riqueza, poder o fama, que nos haga diferentes en cuanto a una segura  protección frente a cualquier tragedia desconocida o producto de la naturaleza, no nos permite predecir cómo quedarán las cosas en este mundo con la cantidad de enfermos física y sicológicamente, desempleados, centros de producción cerrados, Instituciones de Ayuda Social en bancarrota y hambruna, entre otros males. Personalmente pienso que, luego de esta gran catástrofe dúplex, sumado el Corona Virus al gravísimo problema de la baja nunca antes vista en los precios del petróleo -que lo ha puesto por debajo de su costo de producción y/o almacenamiento- recibiremos un mundo diferente.

 En principio, ese nuevo mundo que tendremos debería cambiar radicalmente algunos de sus valores, poniendo como esencial y primordial de éstos la supervivencia humana colectiva; vale decir, todo en función de la vida –porque debe ser nuestro fin primordial- pero no como hasta ahora, cuando todos hemos visto Personas Naturales y  Jurídicas e inclusive Estados y Regímenes, que han hecho todo lo contrario, poniendo al ser humano como medio para lograr fines subalternos como la Riqueza, el Poder y la Fama. Fue el gran error olvidar que cualquier otro elemento tiene que ser solamente un medio, para lograr  el fin más valioso, que debe ser EL HOMBRE.

No obstante todo lo expuesto, quienes hemos vivido una época especial que nos permitió ver dos Siglos y dos Milenios, como a los setenta  y ocho años de edad, es mi caso,  no estamos desesperados; simplemente, sorprendidos, preocupados y mentalmente preparándonos para lo que venga, porque la vida nos ha enseñado, en primer lugar que TODO PASARA y en segundo lugar, que mientras no pase frente a nuestros ojos el funeral de Dios, todo tiene solución, especialmente para quienes hemos vivido bajo su mandamiento básico: amar al prójimo como a sì mismo, por lo que no nos importa donde vayamos, siempre que lo hagamos de su mano. Realmente, para cualquier ser humano racional en este momento sus mejores armas son la fe en Dios y la esperanza de que irremediablemente, ESTO TAMBIEN PASARA.

 Cómo sea o cómo vivíremos nuestra vida futura,  igual que ahora, aunque en diferentes condiciones, tendrá el mismo factor personal fundamental: nuestro estado de ánimo, que no es otra cosa que el color que seamos capaces de darle a cada evento de nuestra cotidianidad. Con más o menos comodidad e incidencia quizás de nuevos o desconocidos controles sociales, el mundo continuará y el hombre seguirá siendo el protagonista principal de su propio desarrollo; que se le de menor importancia a los factores riqueza, poder y fama, que han supeditado al ser humano a su impacto social, no evitará que sigamos siendo la especie más inteligente sobre la faz de la tierra; por tanto y sin duda alguna superaremos cualquier escollo y seguiremos adelante.

Ojalá esta dura lección nos enseñe la importancia del amor, de la familia, la amistad, la solidaridad y… el compartir de lo que disponemos con los más desvalidos, que dolorosamente pienso que en adelante y quien sabe por cuánto tiempo… serán muchos. Pudiera ser también que en el futuro aprendamos que, la oración más fuerte es aquella donde solicitamos al Padre Celestial Creador de este Universo, lucidez para tomar acertadas decisiones; porque todo acto de nuestra vida es una toma de decisión y lo único que requerimos es el acierto, que es `producto, precisamente, de esa lucidez que pedimos. Estoy convencido que si logramos esa lucidez, para cualquier realización positiva, siempre estaremos en el sitio apropiado y en el momento oportuno, que sería como decir: LOGRAR EL ÉXITO DE LO EMPRENDIDO.

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Dada la especialísima situación, inverosímil e imprevisible en sus causas, que afecta al mundo con la pandemia del Corona Virus, que ha causado miles de contagios y muertos en todo el mundo;  y que, desventuradamente, está descubierto que fue fabricado en  un Laboratorio con el único y específico fin de  MATAR SERES HUMANOS, paradójicamente por brillantes científicos, quienes fueron formados académicamente para lo contrario: VELAR POR LA SALUD DE LOS SERES HUMANOS, y por decir lo menos, un contrasentido, hoy agravado por la inusitada baja en los precios del petróleo a nivel mundial y  a menos de treinta días de terminar con la cuarentena en casi todos los países que la han decretado, aún no podemos prever  ni siquiera en forma aproximada, cómo y de qué entidad será ese DIA DESPUES; ya que, más allá de habernos demostrado que no existe ninguna condición especial de riqueza, poder o fama, que nos haga diferentes en cuanto a una segura  protección frente a cualquier tragedia desconocida o producto de la naturaleza, no nos permite predecir cómo quedarán las cosas en este mundo con la cantidad de enfermos física y sicológicamente, desempleados, centros de producción cerrados, Instituciones de Ayuda Social en bancarrota y hambruna, entre otros males. Personalmente pienso que, luego de esta gran catástrofe dúplex, sumado el Corona Virus al gravísimo problema de la baja nunca antes vista en los precios del petróleo -que lo ha puesto por debajo de su costo de producción y/o almacenamiento- recibiremos un mundo diferente.

 En principio, ese nuevo mundo que tendremos debería cambiar radicalmente algunos de sus valores, poniendo como esencial y primordial de éstos la supervivencia humana colectiva; vale decir, todo en función de la vida –porque debe ser nuestro fin primordial- pero no como hasta ahora, cuando todos hemos visto Personas Naturales y  Jurídicas e inclusive Estados y Regímenes, que han hecho todo lo contrario, poniendo al ser humano como medio para lograr fines subalternos como la Riqueza, el Poder y la Fama. Fue el gran error olvidar que cualquier otro elemento tiene que ser solamente un medio, para lograr  el fin más valioso, que debe ser EL HOMBRE, lo que nos ha llevado a esta gran catástrofe, tan grave que sus consecuencias finales, como antes lo indico, son imprevisibles.

No obstante todo lo expuesto, quienes hemos vivido una época especial que nos permitió ver dos Siglos y dos Milenios, como a los setenta  y ocho años de edad, es mi caso,  no estamos desesperados; simplemente, sorprendidos, preocupados y mentalmente preparándonos para lo que venga, porque la vida nos ha enseñado, en primer lugar que TODO PASARA y en segundo lugar, que mientras no pase frente a nuestros ojos el funeral de Dios, todo tiene solución, especialmente para quienes hemos vivido bajo su mandamiento básico: amar al prójimo como a sì mismo, por lo que no nos importa donde vayamos, siempre que lo hagamos de su mano. Realmente, para cualquier ser humano racional en este momento sus mejores armas son la fe en Dios y la esperanza de que irremediablemente, ESTO TAMBIEN PASARA.

 Cómo sea o cómo vivíremos nuestra vida futura,  igual que ahora, aunque en diferentes condiciones, tendrá el mismo factor personal fundamental: nuestro estado de ánimo, que no es otra cosa que el color que seamos capaces de darle a cada evento de nuestra cotidianidad. Con más o menos comodidad e incidencia quizás de nuevos o desconocidos controles sociales, el mundo continuará y el hombre seguirá siendo el protagonista principal de su propio desarrollo; que se le de menor importancia a los factores riqueza, poder y fama, que han supeditado al ser humano a su impacto social, no evitará que sigamos siendo la especie más inteligente sobre la faz de la tierra; por tanto y sin duda alguna superaremos cualquier escollo y seguiremos adelante.

Ojalá esta dura lección nos enseñe la importancia del amor, de la familia, la amistad, la solidaridad y… el compartir de lo que disponemos con los más desvalidos, que dolorosamente pienso que en adelante y quien sabe por cuánto tiempo… serán muchos. Pudiera ser también que en el futuro aprendamos que, la oración más fuerte es aquella donde solicitamos al Padre Celestial Creador de este Universo, lucidez para tomar acertadas decisiones; porque todo acto de nuestra vida es una toma de decisión y lo único que requerimos es el acierto, que es `producto, precisamente, de esa lucidez que pedimos. Estoy convencido que si logramos esa lucidez, para cualquier realización positiva, siempre estaremos en el sitio apropiado y en el momento oportuno, que sería como decir: LOGRAR EL ÉXITO DE LO EMPRENDIDO.

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¿Y LUEGO QUE?

Dada la especialísima situación, inverosímil e imprevisible en sus causas, que afecta al mundo con la pandemia del Corona Virus, que ha causado miles de contagios y muertos en todo el mundo;  y que, desventuradamente, está descubierto que fue fabricado en  un Laboratorio con el único y específico fin de  MATAR SERES HUMANOS, paradójicamente por brillantes científicos, quienes fueron formados académicamente para lo contrario: VELAR POR LA SALUD DE LOS SERES HUMANOS, y por decir lo menos, un contrasentido, hoy agravado por la inusitada baja en los precios del petróleo a nivel mundial y  a menos de treinta días de terminar con la cuarentena en casi todos los países que la han decretado, aún no podemos prever  ni siquiera en forma aproximada, cómo y de qué entidad será ese DIA DESPUES; ya que, más allá de habernos demostrado que no existe ninguna condición especial de riqueza, poder o fama, que nos haga diferentes en cuanto a una segura  protección frente a cualquier tragedia desconocida o producto de la naturaleza, no nos permite predecir cómo quedarán las cosas en este mundo con la cantidad de enfermos física y sicológicamente, desempleados, centros de producción cerrados, Instituciones de Ayuda Social en bancarrota y hambruna, entre otros males. Personalmente pienso que, luego de esta gran catástrofe dúplex, sumado el Corona Virus al gravísimo problema de la baja nunca antes vista en los precios del petróleo -que lo ha puesto por debajo de su costo de producción y/o almacenamiento- recibiremos un mundo diferente.

 En principio, ese nuevo mundo que tendremos debería cambiar radicalmente algunos de sus valores, poniendo como esencial y primordial de éstos la supervivencia humana colectiva; vale decir, todo en función de la vida –porque debe ser nuestro fin primordial- pero no como hasta ahora, cuando todos hemos visto Personas Naturales y  Jurídicas e inclusive Estados y Regímenes, que han hecho todo lo contrario, poniendo al ser humano como medio para lograr fines subalternos como la Riqueza, el Poder y la Fama. Fue el gran error olvidar que cualquier otro elemento tiene que ser solamente un medio, para lograr  el fin más valioso, que debe ser EL HOMBRE, lo que nos ha llevado a esta gran catástrofe, tan grave que sus consecuencias finales, como antes lo indico, son imprevisibles.

No obstante todo lo expuesto, quienes hemos vivido una época especial que nos permitió ver dos Siglos y dos Milenios, como a los setenta  y ocho años de edad, es mi caso,  no estamos desesperados; simplemente, sorprendidos, preocupados y mentalmente preparándonos para lo que venga, porque la vida nos ha enseñado, en primer lugar que TODO PASARA y en segundo lugar, que mientras no pase frente a nuestros ojos el funeral de Dios, todo tiene solución, especialmente para quienes hemos vivido bajo su mandamiento básico: amar al prójimo como a sì mismo, por lo que no nos importa donde vayamos, siempre que lo hagamos de su mano. Realmente, para cualquier ser humano racional en este momento sus mejores armas son la fe en Dios y la esperanza de que irremediablemente, ESTO TAMBIEN PASARA.

 Cómo sea o cómo vivíremos nuestra vida futura,  igual que ahora, aunque en diferentes condiciones, tendrá el mismo factor personal fundamental: nuestro estado de ánimo, que no es otra cosa que el color que seamos capaces de darle a cada evento de nuestra cotidianidad. Con más o menos comodidad e incidencia quizás de nuevos o desconocidos controles sociales, el mundo continuará y el hombre seguirá siendo el protagonista principal de su propio desarrollo; que se le de menor importancia a los factores riqueza, poder y fama, que han supeditado al ser humano a su impacto social, no evitará que sigamos siendo la especie más inteligente sobre la faz de la tierra; por tanto y sin duda alguna superaremos cualquier escollo y seguiremos adelante.

Ojalá esta dura lección nos enseñe la importancia del amor, de la familia, la amistad, la solidaridad y… el compartir de lo que disponemos con los más desvalidos, que dolorosamente pienso que en adelante y quien sabe por cuánto tiempo… serán muchos. Pudiera ser también que en el futuro aprendamos que, la oración más fuerte es aquella donde solicitamos al Padre Celestial Creador de este Universo, lucidez para tomar acertadas decisiones; porque todo acto de nuestra vida es una toma de decisión y lo único que requerimos es el acierto, que es `producto, precisamente, de esa lucidez que pedimos. Estoy convencido que si logramos esa lucidez, para cualquier realización positiva, siempre estaremos en el sitio apropiado y en el momento oportuno, que sería como decir: LOGRAR EL ÉXITO DE LO EMPRENDIDO.

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Nota Especial del Autor Dr. amaurí Castillo Rincón -MsC: Por solicitud especial de algunos lectores, que consideran esta lectura como apropiada para esta época de encierro por Pandemia, me veo en la necesidad de repetir este Artículo, en su oportunidad denominado “EL REGALO MAS GRANDE DEL MUNDO” Para muchas personas esta frase pareciera trillada, pero por mi formación espiritual, conozco su resultado y me siento obligado a divulgarlo; ya que, si sólo sirviera para la reflexión positiva de una sola persona, me sentiría compensado. Desde que tengo uso de razón, considero mi vida como EL REGALO MAS GRANDE DEL MUNDO, porque gracias a ella puedo percibir la hermosura de la naturaleza y las personas; pero además comunicarme con mis semejantes, así como con especies animales y vegetales, como las mascotas y las plantas, que no tengo duda distinguen y/o aprecian mis caricias, palabras y sentimientos. Ese milagro maravilloso que es mi vida, en un mundo donde somos tan vulnerables, pienso que para mantenerse como tal requiere de formación cultural. Vale decir, que así como para sobrevivir físicamente tenemos que cuidar nuestra salud y nuestros pasos, espiritualmente tenemos que cultivarnos y fortalecernos, lo cual únicamente podemos alcanzar meditando sobre cada uno de nuestros actos, manifestación e introspección de nuestros sentimientos. En tal sentido, si queremos aumentar la posibilidad de supervivencia física nos conviene una buena alimentación, evitar riesgos innecesarios y no hacer daño a ninguna persona o elemento natural, lo cual nos aseguraría un alto porcentaje de éxito a nuestro favor; más como lo físico y espiritual es biunívoco, uno de los grandes riesgos para nuestro cuerpo son las enfermedades, las cuales en su gran mayoría –independiente de lo que piensen algunos científicos- se producen como consecuencia del estrés, cuando albergamos sentimientos destructivos como la intranquilidad, desamor, remordimientos, odios, envidias, deseos de venganza, vacíos vivenciales; o simplemente, cuando no tenemos nuestra conciencia tranquila, porque en algo no hemos actuado correctamente. Por mi experiencia he aprendido, que la tranquilidad y a ser posible la fortaleza espiritual que nos permiten sentirnos en paz, es la mejor medicina preventiva frente a posibles patologías e invalorables en los procesos de sanación, como ya ha sido aceptado por la Sicología Positiva. Asimismo, que el amor, la generosidad y la felicidad, son las mejores oraciones a nuestro Padre Celestial; porque demuestran la excelencia de su obra, representada por nosotros. Aprecio la vida, porque gracias a ella puedo decir “te amo” sin importar el origen, sexo, raza o nacionalidad de mis semejantes; porque me permite percibir a Dios en mi ser interno y esto, además de fortalecer mi fe y esperanza, me elimina cualquier temor o desconfianza. Finalizo recordando que –más allá de esa parte aleatoria de nuestro destino que no podemos controlar- Dios nos dota de todas las herramientas necesarias para ser felices, pero que a nosotros toca utilizarlas eficientemente, de tal manera que nuestra vida se convierta realmente, en EL REGALO MÁS GRANDE DEL MUNDO.

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