Archive for noviembre 2012
LOS HIJOS NO SE VAN
Posted in AÑOS DORADOS, AÑOS VIVIDOS, ACTITU PARA SER FELIZ, ALEGRIA, ALMA SANA, AMAR A LAS PERSONAS, AMAR Y SER FELICES, AMOR DE PADRE, AMOR DE PAREJA, AMOR FILIAL, AMOR SIN CONDICIONES, ARTE DE VIVIR, AUTOANÀLISIS, AUTODISCIPLINA, BELLEZA, BELLEZA DE LA MADUREZ, BENDICION PATERNA, BUEN ESTADO DE ANIMO, CIRCUNSTANCIA VIVENCIAL, COLORES DE LA VIDA, COMPARTIR ES AMAR, COMPORTAMIENTO INDIVIDUAL, CONCIENCIA UNIVERSAL, CONFIANZA, CONTACTO CON DIOS, CRECIMIENTO ESPIRITUAL, DAR LO MEJOR DE SÍ, DONES Y BENDICIONES, EDAD APROPIADA, EQUILIBRIO EMOCIONAL, ESTABILIDAD EMOCIONAL, ETAPAS DE LA VIDA, FAMILIA FELIZ, FAMILIA HUMANA, FE Y ESPERANZA, FRUSTRACION, HACER LAS COSAS BIEN HOY, HIJOS, HIJOS IMITAN A SUS PADRES, INDIVIDUALIDAD Y LIBRE ALBEDRÌO, LOS HIJOS NO SE VAN, RECUERDOS, Uncategorized on 29/11/2012| Leave a Comment »
Po experiencia propia, tengo tres hijas y dos varones; las hijas desde hace muchos años en el exterior y los varones en el país. Soy afortunado porque con todos tengo permanente y amorosa comunicación. Como padre nunca he sentido que se han ido. Yo siento que ellos palpitan en mi alma permanentemente, como la máxima razón de mi vida.
MENSAJES DEL ALMA
Posted in AÑOS VIVIDOS, ACTITU PARA SER FELIZ, ACTITUD POSITIVA, ADULTOS FELICES, ALMA ETERNA, ALMA SANA, AMAR A LAS PERSONAS, AMAR AL AMOR, AMAR ES COMPARTIR, AMAR LO QUE SE HACE, AMAR SIN JERARQUÍAS, AMAR Y SER FELICES, AMOR, APTITUD PARA SER FELIZ, ARTE DE VIVIR, AUTUMN LEAVES, EDITH PIAF, HOJAS DE OTOÑO on 16/11/2012| 1 Comment »
Escuchando a Edith Piaf La vie en rose e Yves Montand Autumn leaves,dos catedrales musicales para aquellos que nacimos, vivimos y moriremos románticos, sentí profundos sentimientos de grata recordación de una época de mi vida, cuando la música y letra de esas canciones, enjugaron lágrimas de mi alma; en aquel tiempo, sin saber en realidad por qué.
Hoy, décadas después, luego de leer mucho sobre la desgraciada vida de Edith Piaf, que desde que apareció en público siendo una niña super abusada y durante su corta vida de 40 años, para hacer felices a otros, supo llorar con drogas y música su inmensa desgracia que resumía en versos como estos: “Ojos que hacen bajar los nuestros/ Una risa que se pierde sobre su boca/ He aquí el retrato sin retoque del hombre a quien pertenezco “, tengo razón en llenarme de tristeza masoquista, cuando miro pasar por mi mente su película de vida horrible, desde la niña desgreñada viviendo en las calles de París, hasta la mujer sufrida que escondió su dolor lo mejor que pudo en su vida de artista, y apenas encontró el amor al momento de morir. Y pienso: Dios mío, padre incomprensible, regalador de cosas maravillosas para que muchos de tus hijos seamos felices, pero terrible con esas personas que nos regalan esa felicidad. Habrá un motivo por el cual suceden estas cosas, no tengo duda de tu bondad, ni intención de juzgarte, pero no dejo de sorprenderme.
En el caso de Hojas de otoño (Autumn leaves)fue diferente; esa canción tiene una parte de mí. Yo vi en Aspen Colorado, en una de las ocasiones más lindas de mi vida La caída de las hojas / La deriva por la ventana / Las hojas de otoño / Todas de color rojo y oro. Y también sentí como Los días se hacen más largos. Y sin importar cuantos años han pasado, vi crecer mis hijas, se hicieron mujeres y madres; quizás por eso al oír estas notas pasa por mi mente la película de los valles de hojas de aspen amarillentas, negándose a morir, mientras me regalaban ese amarillo oro especial, en su caída lenta que se llevaba el viento, hasta perderse en lo más amarillo de lo amarillo.
Es que el espíritu no envejece ni los sentimientos tampoco conocen edad: están más allá del tiempo. Son esa herencia divina que nos permiten sentir, recordar, vivir y… revivir el pasado bueno.
LA AVENTURA DE VVIR
Posted in ADULTOS FELICES, ALEGRIA, AMAR AL AMOR, AMOR DE PAREJA, AMOR SENSUAL, AMOR SIN CONDICIONES, AVENTURA on 05/11/2012| Leave a Comment »
No recuerdo como sería mi primera ojeada al mundo, pero sí tengo la sensación de que los abrazos y caricias de la familia fueron siempre una delicia.
Lo más importante para que mi vida sea una aventura ha sido mi curiosidad. Con ella comenzó mi recorrido diario por la casa, emocionado abriendo y cerrando todo lo posible, no obstante que algunas veces pagara con lágrimas y dedos inflamados.
Sin embargo, siempre fui un aventurero, especialmente inspeccionando, escondiendo cuadernos y halando el pelo de mis compañeritas, sin importar los chillidos de la maestra, que en sí mismo eran… una aventura.
Siempre me gustaron las chicas, desde cuando era casi un bebé, especialmente las de pelo largo, porque era mucho más fácil halárselos y salir corriendo.
Luego cuando ya fui creciendo dejé esa afición por la admiración femenina y en verdad las admiraba casi a todas y mi catarsis era escribirles versos jocosos y esconderlos en sus cuadernos; sin firma claro está, pero ellas descubrían que era yo y entonces eran ellas las que corrían tras de mí, lo cual también me divertía.
Cuando adolescente, me embarqué en el maravilloso mundo de los aventureros casi a tiempo completo, mediante el mejor medio para vivir aventuras de todo género: los libros. Ello me hizo bien culto en general para mi edad, pero me hizo descuidar mis libros de textos y las tareas; y creo que a mis maestros les interesaban más los chicos estudiosos de sus materias, que los cultos, según el resultados de mis notas finales, que se salvaban por mi participación en el periódico de la escuela y los actos culturales, que eran parte importante de la escuela en aquellos tiempos.
Cuando terminé mi primaria tuve que trabajar e inicié una aventura que hasta hoy, independiente de su variedad sigo disfrutando, la cual por cierto me ha permitido asistir a la universidad aquí y en el exterior, lograr una bella esposa y una linda familia, que me aceptan como soy: un aventurero amoroso, que sabe traer el pan a la casa.
Por eso han aceptado vivir conmigo en diecisiete casas en tres países diferentes, amén de acompañarme por más de otros veinte. ¿Cómo lo logro? Muy sencillo: haciendo de todo una aventura: del amor, del trabajo, de los estudios, de la amistad, de la familia; riéndome de mis desinteligencias y errores; y en sí no dándole trascendencia a nada fuera de mis 24 horas diarias de vida.

