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Archive for 18/04/08

“PERDONAR NOS HACE PARECERNOS A DIOS.”

En el caso del abandono, para el agraviado entender que el ofensor luego de una actuación tan desleal, tenga derecho a ser perdonado, aceptado y nuevamente… amado, no es nada fácil.

No obstante, cuando se ama verdaderamente, el amor supera cualquier otro sentimiento; la confianza en Dios no desfallece, la esperanza permanece siempre viva, de tal manera que perdonar y olvidar se convierte en formas adicionales de amar.

Cuando el ser amado regresa arrepentido, aceptarlo no solamente es un acto noble, sino que  alimenta el dulce sentimiento de disfrutar el amor. De alguna manera, es también darse la oportunidad de encontrar lo perdido, con la esperanza de que ahora pueda ser mejor.

Si el amor permanece vivo, rechazar a quien se ama porque cometió un error, no se convierte en una revancha sino en una negación a la maravillosa experiencia de disfrutar del amor que se siente por la otra persona. En tal sentido, más que un castigo para el ofensor arrepentido, sería una forma de autoflagelación.

Si no se da la  oportunidad de corregir el error cometido y comenzar de nuevo, nunca se sabrá si se hubiese producido ese milagro que todos esperamos, a la vuelta de la esquina.

Es que… ¿De qué sirve el amor si no podemos contar con él cuando hay problemas?  ¿Acaso los humanos no somos esencialmente imperfectos? Entonces: ¿De qué sirve que me amen sólo cuando hago cosas acertadas, pero que no se me de la oportunidad de corregir cuando yerro?

Si los extraños nos aceptan como somos y muchas veces perdonan nuestros errores ¿No debemos esperar que quien nos ama tenga una mayor capacidad y voluntad de comprendernos y… ayudarnos?

Pienso que lo correcto es oír a las personas con respeto, consideración, y si es posible… caridad. Si eso hacemos con cualquier extraño ¿Cómo entender que no lo hagamos por quien amamos?

Cuando hacemos pareja, esa otra persona que nos escoge para hacer vida conjunta, nos privilegia dentro de  un abanico de muchas otras personas, y eso debería tener un gran valor;  porque al fin y al cabo es la felicidad de ambos y no de uno solo lo que se persigue en esa unión de cuerpos y almas.

En verdad, si no abrimos un compás de comprensión, aceptación y quizás de prueba, no solamente estamos negándole a quien amamos realizar su amor, sino que nos lo estamos negando nosotros mismos.

En vez de decir: “No te perdono ni acepto aunque me muera de dolor.”, que sería la posición negativa, la actitud inteligente debería serlo: “Te perdono y te acepto para que disfrutemos nuestro amor.”

Finalmente, soy un convencido de que el amor, aunque está imbuido de pasión, magia y fantasía, su característica principal es la nobleza y  por tanto, dar una nueva oportunidad a quien amamos, es una forma de probar nuestra generosidad, pero también la fuerza de nuestros sentimientos.

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