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«LA FUENTE DE LA FELICIDAD ESTÁ EN  EL MUNDO DE LAS COSAS SENCILLAS»

2432472Las felicidad no es ni puede considerarse una situación extraordinaria o especial, porque fue a ser felices y no infelices para lo cual vinimos a este mundo. Por eso en la naturaleza encontramos todo lo necesarios para nuestro disfrute y solaz.

Fuimos dotados de razón e inteligencia, para que pudiésemos poner a nuestro servicio todo lo que existe, utilizándolo con mesura para que no se agote.

La fuente de la felicidad no vive o corresponde a ningún espacio, tiempo o evento recóndito, especial o extraordinario, sino en cada espacio de nuestra cotidianidad: en nuestra interioridad y en el entorno que nos rodea en cada circunstancia, que gracias a nuestro estado de ánimo podemos hacer agradable, desagradable, mejor o peor.

A cada uno, de forma exclusiva, corresponde tomar esos elementos innatos de amor por la vida, alegría y solidaridad humanas con que vinimos dotados en nuestro fuero interior, para imbuirlos de ese maravilloso mundo de las cosas sencillas de todos y cada uno de nuestros días y preparar ese coctel mágico, sin costo económico o de esfuerzo físico que se materializa en el estado de felicidad personal.

Una palabra, un gesto, un sonido, un color o cualquier circunstancia que capturen nuestros sentidos, pueden ser utilizados para encajarlas dentro de ese amplísimo abanico que cubre nuestra felicidad personal.

No puede ningún bien tangible (material) por sí solo hacer la felicidad, pero sí ayudar a que algunos momentos alcancen mayor confort o plenitud; pero no son su raíz o fuente, porque esta se constituye del nivel de trascendencia que pudiéremos darle. Por el contrario, en algunos casos lamentables, la abundancia de bienes materiales produjeron escasez de felicidad.

No existe posibilidad de asistir a ningún evento en el cual podamos adquirir, cambiar o canjear valores como el amor, la amistad o la solidaridad a cambio de dinero u otros bienes materiales, porque una de las características esenciales de los valores es su intangibilidad y sólo pueden ser determinados y captados en nuestro fuero interno; por tanto, dependen de nuestra capacidad para ponerlos en función de nuestro beneficio.

Podemos apropiadamente aseverar que la felicidad no debemos buscarla en nada extraordinario porque se encuentra en el mundo de las cosas sencillas: esas que vivimos en cada minuto de nuestra existencia. Cuales no nos esperaràn por siempre, porque  como el viento, el agua del río  y el tiempo… no regresan.

«EL OPTIMISMO ES EL MEJOR ESCUDO FRENTE AL TEMOR Y PESIMISMO.»

00674811Una lectora me solicitó una fórmula o consejo frente a su progresivo estado angustioso debido a la crisis económica, que según sus palabras «…se avecina en el futuro inmediato»

No creo en fórmulas mágicas, sino en los logros de nuestro esfuerzo personal. No obstante, debo comentar que en las últimos cincuenta años, he presenciado unas cuantas crisis económicas, incluida la producida por la hiperinflación de Bolivia en los primeros años ochenta, superior al diez mil por ciento anual: pero todas, sin excepción, fueron superadas.

Estoy convencido de que el optimismo, cuyo significado real es «lo mejor», pudiera ser, si no una fórmula mágica, por lo menos el más eficiente recurso frente a la angustia y estrés que producen estos presagios negativos, cuales el temor distorsiona en su verdadera realidad.

El optimismo es hermano gemelo del pensamiento positivo y permite avizorar el lado positivo de las cosas, al representar en si mismo, un valor que tiene la virtud de mostrarnos la parte beneficiosa de los acontecimientos y nos fortalece frente a esos presagios de mal agüero producto del pesimismo, que nos lleva a presentir el lado negativo de las cosas, sembrándonos temor por lo que podría suceder, afectando de tal manera no solamente la tranquilidad espiritual y salud mental, sino también la física.

El pensamiento y actuación optimista abona la previsión razonable, mientras se espera con tranquilidad la llegada de los acontecimientos. El optimista, aunque conoce que no puede modificar el futuro, sí confía en que todo evento en esta vida tiene una parte positiva. Asimismo, se asegura que, en cualquier caso, encontrará la mejor solución. De hecho sabe que, en la mayoría de los casos, es peor el miedo al suceso que el suceso mismo, y por eso espera los acontecimientos, evitando cualquier pensamiento o aprensión que pudiere restarle eficiencia para resolverlos.

El pensamiento optimista es un escudo frente a ese enemigo invisible, pero presente en nuestra mente que es el temor, al fundamentarse en el pensamiento filosófico de que, si bien es cierto que no nos es dado conocer el futuro, pero sí sabemos que Dios está con nosotros y Él gobierna el universo, podemos confiar en que con su ayuda, siempre encontraremos las mejores soluciones.

Como no hay nada nuevo bajo el sol, a través de la historia, en toda crisis, los que temen, o se desmejoran o perecen; los que no se atemorizan y enfrentan con optimismo las situaciones, o mejoran o sobreviven… pero nunca perecen.

«UN CUERPO SANO, ALMA SOSEGADA Y ESPÌRITU TRANQUILO ASEGURAN LA FELICIDAD»

yun_306Comparto el criterio de que como seres humanos, integralmente representamos un triángulo determinado por los lados cuerpo, alma y espíritu: el primero que tiene que ver con lo tangible; la segunda, que nos permite experimentar sentimientos; y el tercero, que representa el contacto con lo sobrenatural, especialmente nuestra relación con Dios.

El funcionamiento armónico y oportuno de esos tres elementos vivenciales, es fundamental en el individuo para el logro de la felicidad personal.

Un cuerpo sano, permite disfrutar mejor de toda experiencia de carácter físico; como la visión y audición del mundo exterior, alimentación, trabajo, estudio, descanso, distracción, recreo y sexo.

Un alma sosegada y pacífica, nos brinda experimentar las sensaciones más sublimes; especialmente el amor, la amistad, sensibilidad y solidaridad humanas.

Un espíritu tranquilo, nos facilita ese indispensable pero encantador contacto permanente con nuestro Padre Celestial, sin el cual somos vulnerables e indefensos.

Mantener el cuerpo sano, el alma sosegada y el espíritu tranquilo, no es algo que sea difícil, porque nuestra tendencia natural es a procurarnos buena salud; nuestro apetito de buenas sensaciones es casi ilimitado; y nuestro espíritu está siempre ávido de la bondad, la solidaridad, la caridad y el amor que devienen de nuestra herencia divina.

No obstante, mantener funcionado en forma óptima ese triángulo vital, especialmente lo que tiene que ver con el cuerpo y el alma, para su desarrollo pleno, requiere ser reforzado por la práctica constante. Es mediante los buenos hábitos y la templanza, la alimentación sana y el descanso suficiente, como nuestro cuerpo desarrolla su mayor eficiencia. Es amando y edificando a las personas, actuando con bondad, generosidad, sensibilidad y solidaridad, como nuestra alma se engrandece y hace fuerte nuestra voluntad, permitiéndonos disfrutar de las más hermosas emociones y excelsos sentimientos.

No hay nada nuevo, especial ni extraordinario en todo esto. Es simplemente una actitud, que todos podemos desarrollar y mejorar, en función de procurarnos una vida feliz, para nosotros mismos y para nuestros semejantes.

¿PUEDO ABRAZARTE?

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Cuando pagaba en la caja del supermercado, observé que las personas de la cola estaban serias, entonces tarareé una canción; la cajera sonrió y me dijo ¿Porqué está tan feliz? y las restantes personas sonrieron.

Luego, encontré una pareja joven que entraba y les saludé amablemente; me sonrieron y saludaron alegres. Más tarde encontré uno de mis relacionados, lo saludé afablemente diciéndole: -es Navidad ¿Puedo abrazarte? -Claro que sí, me dijo y sentí la calidez de su abrazo.

Todo esto me hizo preguntarme: Si a la gente le agrada cantar, saludar y abrazar a sus amigos ¿Por qué no lo hacen? ¿Qué les limita? ¿Dónde se nos quedó la espontaneidad, alegría e interés por los demás? Porque, cuando saludamos o expresamos: ¿Cómo estás? demostramos nuestro interés por esa persona, que nos alegramos de verla y que nos importa.

¿Qué nos sembró de indiferencia sobre las cosas bellas, irreemplazables e irrepetibles que nos brinda un hermoso día lleno de colores, sonidos y extraordinarios pequeños detalles? O, ¿Una pacífica noche, cómplice de nuestra aventura amorosa? O, ¿Esos maravillosos seres dadores de amor que son nuestros hermanos humanos?

No encuentro explicación racionalmente aplicable. Intuyo similitud con quien no disfruta del color y aroma de una rosa por temor a espinarse; no observa ni siente las olas del mar por miedo a ahogarse; no sale al campo por miedo a una serpiente; o teme entablar una relación íntima para evitar que puedan herirlo: todo absolutamente injustificado.

¿Acaso estamos permitiendo que el temor… a todo, nos robe la espontaneidad, alegría, disfrute, sensibilidad y solidaridad humanas? ¿No fue a disfrutar de esta vida que vinimos a este mundo? ¿No está Dios al lado de nosotros para cuidarnos?

Siento que debemos forzarnos por no permitir hacernos tristes. Tenemos todo para ser felices. Solo se requiere cambiar de actitud. Tenemos que sonreír más, saludar a las personas y demostrarles que nos interesan; pero especialmente, hacer algo para que sientan que las amamos. Es todo lo que necesitan para cambiar esa cara recelosa, seria, preocupada,  por la otra: alegre, fresca, radiante de… amor.

Inténtelo, no es tan difícil y cuántos amigos nos regala. Comience ahora, que se sentirá muy bien. No olvide que «EL QUE ES RICO EN AMIGOS, ES POBRE EN DIFICULTADES.»


«MIS OJOS FISICOS OBSERVAN EL DIA, MI ALMA NO TIENE DIMENSIÒN DE TIEMPO»

l1010088Mi alma, que es eterna, no envejece ni se hace obsoleta.

Revisé algunas de mis fotografías más queridas, precisamente de la noche que conocí a mi esposa, me llené de gratísima evocación. Abrí los de mi alma, que me ubicaron en ese ambiente especial y mágico, donde se definió la parte más bella y edificante de mi vida.

Esa regresión de cuarenta años refrescó mis más íntimos sentimientos, al pasearme por la imagen imborrable de esas personas; un ambiente que volví a sentir en su detalles, y algunas frases inolvidables que, de alguna manera, fueron premonitorias de ese futuro maravilloso, que ambos constituimos en un presente… permanente.

Como rechazo la nostalgia, di rienda suelta a mi recreación visual interna para vivir otra vez en ese mundo virtual del recuerdo feliz, esas emociones que los años no han podido envejecer y que los ojos físicos, ocupados en la vida diaria, no pueden detectar ni permitirme disfrutar.

Me vi hilvanando con hilos color de fantasía nuestros sueños, que luego, con mucho amor, optimismo, fe, comprensión y aceptación, hicimos realidad.

Sentí en mi cara interior, el frío cálido de una noche de verano; la mano suavemente firme de quien desde entonces tomó la mía para hacer de las dos una sola; las voces inaudibles del futuro que sólo oye nuestro espíritu diciendo… ven; y esa emoción especial e indefinible de atracción-sorpresa, atemorizante pero prometedora, únicamente descifrable por los enamorados.

Esa visión arrobadora, de vida y de tiempo, sólo puedo experimentarla con esos ojos mágicos, invisibles pero presentes de mi alma, que Dios me regaló, precisamente, para que no perdiera nunca la visión interna de mí mismo, que no envejece ni pierde el sentido de eternidad, cual es lo que me hace amar mi vida física, que es temporal pero real, emocionante y que estoy obligado a vivir intensamente, con deleite, con fruición con sentido inmutable de… presente.

Si abriésemos a menudo nuestros ojos del alma, nos amaríamos más; veríamos mejor la perspectiva real de una vida que es mucho mejor de lo que, algunas veces, nosotros mismos nos la hacemos; y especialmente, reconoceríamos todo lo maravilloso que es contar, todos los días, con la compañía de nuestros insustituibles hermanos… humanos.

¡FELIZ AÑO 2009!


«Unicamente yo, en mi fuero interno, decido el color y el sabor de mis circunstancias.»

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Uno de los mayores inconvenientes para ser felices, es la creencia errada de que vendrá un día especial, con algún evento también especial que decidirá la felicidad.

Craso error, todos los días son iguales: veinticuatro horas; sale el sol, se vuelve a poner y al otro día sale para volverse a poner nuevamente. El viento sopla o está tranquilo y la temperatura varía, sin que podamos controlarlo; nos acostamos, nos levantamos, comemos, trabajamos, estudiamos, reímos, lloramos, cantamos, reñimos o hacemos el amor, agradecemos o ignoramos nuestras bendiciones, continuamos viviendo o morimos. No existen por sí mismos días especiales ni eventos especiales porque la especialidad no viene con ellos, sino que se la asignamos nosotros, de acuerdo a nuestra forma de ver la vida y las cosas, con nuestro sentir, que no es otra cosa que la aplicación de nuestro estado de ánimo.

Nosotros asignamos la trascendencia a los eventos diarios. Por tanto, nosotros decidimos si hacemos unos días diferentes de los otros. Una misma circunstancia vista por dos personas diferentes puede hacer a uno feliz y al otro infeliz, porque depende de su ideología, de su óptica de la vida.

Para quien desea intensamente un hijo, su nacimiento pudiera ser el evento más feliz. En cambio, para quien tiene una familia grande y situación económica deficiente, la llegada de un hijo no planificado ni deseado, puede representar una situación problemática y desagradable.

Una tarde plácida y crepuscular o una hermosa melodía, pueden ser bellas y arrobadoras para uno y hacerlo feliz, pero para otro podría ser nostálgico y evocador de situaciones tristes vividas, haciéndolo infeliz. Es que somos diferentes, particulares e individuales, con identidad muy personal. Una palabra, un gesto, una actitud cualquiera hacia otro ser humano, puede ser recibida o percibida con sentimiento contrario al deseado por quien la genera. Asimismo, nosotros mismos, pudiéramos reaccionar diferente frente al mismo evento, con o las mismas condiciones, pero en diferente tiempo.

Así hemos sido y seguiremos siendo por siempre los humanos: imperfectos pero perfectibles; diversos pero gregarios; con tendencia natural al amor, la bondad, la solidaridad, el confort y la buena vida. Pero esas tendencias tenemos que desarrollarlas. Nos corresponde ponerlas en función del logro de nuestra felicidad personal. Es algo que disponemos nosotros y nadie más, porque corresponde a nuestro libre albedrío. Nosotros decidimos si la tarde o la música es alegre o triste; nosotros decidimos si disfrutamos del color de una rosa, el canto de un pájaro, la sonrisa de un niño, o los ignoramos.

No hay nada más que hacer. Es así de simple: somos nosotros y nadie más, quienes resolvemos hacer los días buenos, mejores, peores o especiales. La vida deja la pelota en nuestro campo, a nosotros nos toca decidir que hacemos con ella.

art-work-0411Luís Guarenas 1936 (Venezolano)

«Si pierdes tu identidad, ya no perteneces a ninguna parte»

Soy un pedazo de esta tierra… latinoamericana. Mi rica mixtura ancestral europea-india-negra, bendice… la vida; vibro al son de un joropo venezolano, un bambuco colombiano, un tango argentino, un pasillo ecuatoriano, una cueca chilena o la trova… cubana.

Me enternece el canto de un gonzalito, turpial, zorzal, o el quejido triste de una pavita; el pito de un toro en celo en la sabana; el canto de las guacharacas o las chenchenas en las orillas del Orinoco, recordando mi niñez en el patín de un bongo sobre el lomo ondulante, cálido, dador de vida, pero peligroso de los Ríos Meta, Cuchivero, Apure o  Capanaparo.

Siento a los  niños indígenas yaruro, puinave, cuiba, guahibo; pero también al niño campesino, que como yo, desamparado, con padres ignorantes, resignados y mustios, enterraron su niñez en un llano trepidante de sol… extenso… desolado y ajeno; a veces silencioso, aterrador, con caminos que no llegaban a ninguna parte. De albores mágicos de amanecer y atardeceres crepusculares de oro rojo, peinando su melena de nubes en el espejo de los esteros, que esconde la realidad detrás de su belleza… telúrica.

Revivo mi escuelita de 40 alumnos, de la mano de mis viejos maestros llenos de dignidad, deseosos de dar, de enseñar; con un salario de miseria, pero orgullosos de su labor, respetados, respetables y… felices; quienes al final le ganaron la batalla al peor enemigo: el analfabetismo.

Rememoro mi antiguo país de seis millones de habitantes generosos y nobles, y convivo el de hoy de casi treinta; con mis arepas, mis hallacas, mi dulce de lechosa, mi chicha y mi carato. El recuerdo que no muere de mi madre de pelo blanco, que en navidad me regalaba sus mejores bendiciones; y nuestros vecinos, con sus sencillas pero mejores galas, trayendo ese abrazo sincero, caluroso, especial y muy… venezolano de feliz año, que escapaba por la boca pero nacía en… el alma.

Esa es mi identidad, que he fortalecido íntimamente en el trato directo con mis llaneros venezolanos, los cholitos de Bolivia, los mineros brasileros, los paisas colombianos, mis muchos amigos de Perú, Chile, Uruguay, Paraguay, Argentina y América Central.

Mi identidad representa mis raíces y mi historia, que llevo sembrada en lo más profundo de mi existencia; que me hace orgulloso de ser Latinoamericano y llevaré en mi alma… por siempre. Ella es la base de mi sentido de pertenencia al país y continente más hermosos del mundo.

«Soy un todo con Dios, tengo parte de su poder y por eso no temo »

nacimiento2Mis lectores insisten en un consejo sobre como vencer el temor globalizado que hoy aquejan a nuestros conglomerados humanos: tememos al terrorismo, inseguridad personal, crisis económica, enfermedades, clima, no poder pagar la hipoteca, perder el trabajo, perder la pareja y… pare de contar.

El temor distorsiona la realidad, magnificando los efectos dañosos de eventos que «pudieran» acontecernos -no obstante que en el momento sólo representen posibilidades.

Frente a esta terrible realidad se impone meditar sobre nuestra capacidad especial de adaptación al medio y supervivencia. Desde que nacimos hemos sufrido temores, pero los hemos vencido y lo lograremos nuevamente.

El temor es epidémico, contagioso y puede ser aterrador y paralizante; tenemos que enfrentarlo con optimismo, seguridad, pensamiento positivo, confianza en Dios y en que somos nosotros y nadie más, aplicando nuestro estado de ánimo, quienes le damos la característica negativa, positiva o didáctica a cada una de nuestras circunstancias vivenciales.

Nacimos desnudos y sin ninguna capacidad de acción; pero no obstante mil temores, sobrevivimos, crecimos, investigamos, aprendimos, nos culturizamos, amamos, procreamos, somos y podemos ser aún más felices. Todo lo que tenemos es utilidad. No sabemos cuanto pero…viviremos; y la calidad de vida la ponemos nosotros. En vez de desperdiciarnos intuyendo eventos desagradables, disfrutemos del amor, la amistad, la bondad y la generosidad de nuestra gente, en esta época tan especial donde reina la paz, las buenas intenciones, el solaz familiar, el amor, la buena comida y bebida.

FELIZ NAVIDAD… SIN TEMORES.


Próxima Entrega: IMPORTANCIA DE LA IDENTIDAD.

» EL SEXO CUMPLE  FUNCIONES IMPORTANTES MAS ALLA DE LO REPRODUCTIVO»

alas-de-amor_thumbLa sexualidad de los humanos no se reduce al mero hecho reproductivo, sino que más allá del aspecto biológico, influye su psique y le afecta de manera definitiva en su comportamiento y resultados.

En el ítem civilizatorio-cultural, cuando se transmutó el acto sexual de únicamente reproductivo en acto imbuido  de placer excelso, espiritualidad y especial vehículo íntimo comunicacional, dimos un salto cualitativo en nuestra calidad de vida.

Hoy, el disfrute del sexo tiene que ver integralmente con nuestra cotidianidad.  Amor, familia, trabajo, moda, actividad cultural o deportiva; todo  está influido por y en lo sexual.  No se concibe una persona feliz con una vida sexual deficiente o desastrosa, por lo  cual existe convicción general de que un gerente exitoso, un artista, deportista o político famoso así como un miembro de pareja feliz, por regla general disfrutan de una sana y emocionante actividad sexual.

Es que hacer el amor intensamente no sólo nos regala el mayor goce físico, sino que nos eleva espiritualmente, en ejercicio  de desprendimiento, generosidad, nobleza y ausencia de egoismo; al mismo tiempo recarga nuestras baterías de entusiasmo, optimismo, sensación de buena salud y renovado amor por la vida, cuales son condiciones fundamentales para hacer cada uno de nuestros días edificantes, emocionantes, fantásticos y por tanto… felices.

Próxima Entrega:  ENFRENTANDO EL TEMOR

«LA FELICIDAD DEBE CONSIDERARSE COMO UN OBJETO DE LA CIVILIZACIÓN»

Oswald.-

matt-and-jennifers-045Respecto de la felicidad, coincido con Oswald en que para  la civilización -que considero sinónimo de cultura- debe ser su objeto máximo; por tanto, se constituye en un derecho humano natural, orientado hacia el logro de un nivel de vida óptimo, que todos debemos procurar. Venturosamente, como lo veremos de seguidas, exclusivamente dependerá de nuestra disposición para crear las condiciones que la  materialice.

La felicidad no tiene una definición universal única, pero erróneamente las mayorías la imaginan dependiente de factores como riqueza, belleza, fama o poder. Sin embargo y sin desestimar que tales condiciones pudieran complementarla individualmente, no podrían por sí solas originarla o mantenerla.

Es que para producirnos felicidad  requerimos vincular el cuerpo al espíritu, lo cual nos produce sentimientos de realización material y espiritual, gracias a  dos elementos siempre a nuestro alcance: DIOS Y AMOR.

Tal sensación corporal-espiritual conviene diferenciarla de un acto agradable, cual únicamente resulta de  la parte física. Por ejemplo, cuando degustamos un trago de vino en solitario, nuestras papilas sólo reciben satisfacción corporal, pero al compartirlo con la persona amada se incorpora la parte espiritual y lo convierte en un acto feliz. Idénticamente, realizar el acto sexual para satisfacer la urgencia  biológica, sólo produciría satisfacción corporal; pero si lo experimentamos con la persona amada, al incorporar la parte espiritual representada por el amor, lo convertimos en un acto feliz.

La felicidad no es ni tiene por que ser permanente, cual sería lo deseable. Se constituye de momentos felices y como consecuencia, será más feliz quien acumule mayor número de momentos felices.

Como no existe felicidad sin el concurso del espíritu y éste es interno, deduciremos que somos nosotros en nuestro fuero interior, quienes decidimos cual evento o situación nos hace felices y cual no. Esta precisión nos blinda frente a quien deseare hacernos infelices, porque nadie puede penetrar nuestro interior y esto es un privilegio exclusivo del ser humano.

Próxima Entrega: LA PAREJA BINOMIO IDEAL