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Archive for septiembre 2012

           EL TIEMPO NO PASA… PASAMOS NOSOTROS

La sinergia global, en ocasiones da la impresión de que las cosas empiezan a ponerse de cabeza; como consecuencia, conceptos y juicios que por mucho tiempo estimamos apropiados, producen nuevos y diferentes resultados, sin explicación inmediata racional aparente… que nos perturba.

Valores tradicionales se desmejoran y principios tenidos como fundamentales comienzan a ser desestimados. Instituciones como el matrimonio, familia, escuela, religión, justicia, amistad, política y asociación empresarial, se ven sacudidas por acontecimientos que ameritan cuidadosa observación y análisis. Resultados: inquietud, preocupación, contestación e interrogantes sin respuestas aparentemente claras.

Recalentamiento global, descenso de algunas religiones y ascenso de otras; el ocaso del matrimonio como base de la familia nuclear; vaivenes cíclicos de las ideologías de izquierda y de derecha; la inoperancia del modelo económico rentista, productor de pocos ricos y muchos pobres, producen desconcierto en los conglomerados humanos, que temen eventos desconocidos, similar a la sensación de zozobra en las especies irracionales, previo a los movimientos telúricos o catástrofes naturales.

En los cenáculos de las Ciencias Sociales, estudiosos de la gerencia pública y social, también se hacen preguntas sin respuestas satisfactorias; las recomendaciones, programas, y aplicaciones que antes surtieron efecto, ahora se hacen difíciles, demoradas e inoperantes. Al mismo tiempo, minúsculos grupos descalificados, insensibles y corruptos, se apropian sin ningún recato, de los recursos previstos para cubrir las necesidades más ingente de los millones de perturbados ciudadanos, que en el paroxismo de su propia desubicación, no atinan a determinar como impedirlo.

El problema no es coyuntural sino estructural de los modelos económico-sociales, porque igualmente en países pobres como ricos, industrializados o en vías de desarrollo, con diferentes variables, factores fijos se mantienen en el mismo orden: injusta redistribución de la riqueza y como resultado pobreza, exclusión, falta de oportunidades, violencia creciente, que producen frustración, insensibilidad, personalismo, cortoplacismo, delincuencia y… terrorismo.

Los beneficiarios del stablishment avizoran problemas, pero tampoco comprenden bien que está fallando y no atinan en preparar una estrategia eficiente; pero un frío penetrante recorre la espina dorsal del sistema: es el terror a los cambios, que presienten disminuirán o acabarán con sus groseros privilegios.

Millones de afectados-excluidos e ignorados- sobrevivientes con los rezagos de las clases dominantes, por primera vez tienen acceso a medios informáticos globalizados que les señalan lo que les corresponde y presionan desde los sindicatos, asociaciones de desempleados, partidos políticos, asociaciones comunales y estudiantiles, por mayor participación y protagonismo, porque a su vez, intuyen que podría cambiar las cosas.

La revisión del pensamiento político actual, tanto de derecha como de izquierda, apunta hacia posiciones centristas, donde el objetivo principal sea la felicidad del hombre y no la riqueza por sí misma.

Tenemos derecho a una vida más justa, y más temprano que tarde lograremos alcanzarla. Nuestro mundo ha vivido milenios y queda mucho tiempo por delante. Heredamos de Dios la inteligencia con la cual hemos superado ya muchas catástrofes, y estamos listos para enfrentar nuevas; es un compromiso con nosotros mismos y con las nuevas generaciones. No podemos defraudarlos… manos a la obra.

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El genio tiene actitudes que asemejan las de unloco

Repetidamente he oído el término “ese tipo es loco”, únicamente porque hace cosas que nosotros no somos capaces de hacer, como permanecer pasivos cuando alguien dice algo inconveniente o cuando alguien ha juzgado alguno de nuestros actos, o emite  criterios ideológicos diferentes a los nuestros.

En verdad, somos individualidades y como tales actuamos. Al menos a mi no me hace daño ni me interesa el criterio de los demás sobre mi persona o manera de pensar, porque todo lo hago a mi voluntad, con la intención de ser feliz y sin perjudicar a nade; al menos por acción.

¿Quién podría asegurarme que actuar diferente es ser loco?

¿O que  porque alguien no acepta las etiquetas del control social MODA, que tanto dinero producen a los medios masivos de comunicación social, al tiempo que hacen infelices a quienes llenos de vanidad, sufren por no poder adquirir esas cosas?

Mi vida no ha sido un lecho de rosas, pero salvo espacios muy pequeños siempre he sido feliz. He trabajado desde niño en casi todo tipo de actividades lícitas, y en todas nunca he envidiado a nadie y siempre he encontrado la forma de hacer los amigos, a quienes nunca juzgo, precisamente porque creo que su actuación, como a la mía, está dentro de su libre albedrío, y por tanto de ninguna manera podría llamarles “LOCOS”. Entre otras cosas, porque si lo fueran esa sería su locura, que ellos laviven y  entienden, con ella han vivido siempre y,  pudiera ser que más felices que muchos llamados intelectuales o cuerdos.

Quienes de alguna manera han tratado hacerme daño, yo no los ataqué ni los desprestigié o repudié: porque sin ánimo de juzgador o castigador, creo que con mi actitud feliz y amistosa, es la mejor manera de hacerles pagar su maledicencia o maldad; ya que, más que sentir rencor por ellos siento compasión, porque se pierden el disfrutar de la diversidad del ser humano y convivir sus éxitos. Sin ser un estudioso del más allá soy fan de Jesús de Nazaret.  Creo que fue eso lo que quiso decir cuando expresó “… no hagas a los demás lo que no quieres que te  hagan a ti”.

Yo tengo vocación para la felicidad, al punto que creo que la mejor oración a Dios es ser feliz. Quizás por eso a mis 71 años, tendría que  hacer un gran esfuerzo para ser infeliz.

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La cara de Dios

 

 Creo que el factor predominante en el progresivo estrés que aqueja nuestra sociedad, lo produce la falta de reflexión personal sobre el balance entre las cosas buenas que nos da la vida “Bendiciones” y aquellas de las cuales carecemos.

Esas cosas buenas que nos da la vida “Bendiciones”, suelen tener dos características fundamentales: a) Todos  disponemos de ellas sin gran esfuerzo; y b) No se requiere dinero para obtenerlas. Sin embargo, sobre estas cosas buenas que nos da la vida, normalmente no hacemos la evaluación debida, lo cual hace  nuestra vida menos agradable de lo que realmente debería ser.

Cuando trato con alguien que noto alegre y satisfecho, se trata de  quien disfruta de esas cosas buenas de la vida “Bendiciones”,  como la vida misma, el aire, el agua, el amor, la utilización de sus sentidos y sentir un mundo lleno de gente buena.

En la oportunidad de tratar con personas que parecen tristes, perturbadas o preocupadas, sucede lo contrario. Cuando  inquiero sobre la causa de su tristeza, casi siempre, se trata de la sensación de una carencia,  lo cual no es más que de alguna cosa que equivocadamente consideran  fundamental;  sin ser más que un asunto por resolver.

Dios, nos dio gratis y sin mucho esfuerzo  las cosas fundamentales para nuestra  vida integral. Por ejemplo, el aire no requiere ningún esfuerzo o erogación para obtenerlo; asimismo, el agua, sin lo cual no viviríamos más de una o dos semanas, la conseguimos en todas partes con  facilidad; la alimentación está disponible en todas partes; y el amor, sin el cual no podríamos realizarnos material y espiritualmente, tampoco se vende y está disponible en cada ser humano.

En cambio las “carencias” como  el trabajo, la ropa, donde cobijarse y el dinero, no son fundamentales para sobrevivir físicamente, y con diligencia logramos superarlas: en verdad, no son problemas, son  asuntos por resolver y estamos dotados de todas las capacidades para solucionarlos.

Pero, paradójicamente, no es el disfrutar sin esfuerzo de tales bendiciones lo que ocupa la mente de las personas; su gran preocupación es la carencia de cosas que no son fundamentales para la vida. Seguramente que, si reflexionaran sobre lo maravilloso de disponer de tantas bendiciones, haría balancear las carencias de la vida diaria,  y bajaría el alto porcentaje de estrés, cual por cierto, es fuente de la mayoría de las enfermedades.

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