Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘FELICIDAD DURADERA’ Category

mujer brava

La sorpresa, orgullo herido, dolor y frustración, producen la acción inmediata de rechazo, lo cual si no es debidamente analizado, trae graves consecuencias. Tomaré como referencia un caso, como textualmente  me fue propuesto por una de mis lectoras:

Mi esposo, a quien amo me fue infiel, me confesó su arrepentimiento porque me ama; no sabe que le impulsó a hacerlo, pero que eso ya pasó y no volverá a suceder. Siento rabia, frustración y hasta dudo de mi capacidad sexual. Quiero perdonarlo pero temo que vuelva  hacerlo y… no sé qué hacer.“

La infidelidad sexual no se produce por un impulso momentáneo, sino en un proceso acumulativo de insatisfacciones que desencadena en una actuación cargada de emotividad, frustración, perturbación, confusión e irracionalidad.

Es el triunfo de la originalidad sobre la cultura, en la permanente lucha del hombre civilizado con su herencia atávica: atracción heterosexual y cópula. El acto desleal violenta los sentimientos, pactos de amor, solidaridad, fe y confianza, que produjeron la unión; y el mundo se pone… oscuro.

Al fugaz goce carnal –casi siempre sin nada extraordinario- sigue la angustia, culpa, remordimiento tardío y el precio es demasiado alto: perder años de amor, esfuerzos, dedicación y… sueños. La reflexión llega tardía, pero… llega. El mundo se pone pequeño y la vida se hace… miserable. El mal está hecho; la sensación es la de un  callejón sin salida, donde están solos para solucionarlo. El shock da paso al temor a las consecuencias, y ambos se preguntan:

¿Y ahora qué?

¿Debe condenarse sin término de juicio?

¿No tiene ningún valor la actuación consecuente, honesta, leal, de años, frente a un solo acto equivocado?

¿No es cuando nuestro par  tiene problemas cuando más requiere nuestra ayuda?

Frente al suceso fáctico sólo queda una opción válida: controlar el dolor, ira, temor, revanchismo y analizar qué desencadenó la situación previa al suceso, poniendo por delante la verdad para encontrar el fallo; cómo y por qué se produjo y  no fue advertido ni tratado a tiempo. Sin duda, ambos, consciente o inconscientemente, en mayor o menor grado resultarán incidentalmente culpables. Consecuencialmente, si el amor se mantiene vivo, la frustración dará paso al valor de lo que está en juego. La solicitud de perdón y la contrición resarcirán el dolor. La nobleza y generosidad, hermanas gemelas del amor, propiciarán el perdón y… el olvido. El ofensor compensará con creces sus errores y el ofendido se sentirá satisfecho y orgulloso de su altura espiritual, requerida para perdonar y olvidar… salvando la relación.

Si hubiere reincidencia, no sería el ofendido el perdedor, porque dentro de sus opciones,  en el camino de su vida, en sentido contrario,  otros vienen con sus mismos deseos, ambiciones, sueños y nobleza; en un momento, se encontrarán, sentirán que llegaron a su destino y se producirá el milagro: el amor nuevamente abrirá su puerta y renacerá la magia que unirá dos vidas… por siempre.

 

 

 

Read Full Post »

ESENCIA DE LA FELICIDAD

essence-happiness

 En todos los tiempos -por ser la mayor  ambición del ser humano- se ha escrito y especulado sobre la felicidad con diferentes criterios y disímiles formas,  pero con la tendencia equivocada de  considerar que sólo se materializa en pocos casos  u ocasiones en la vida, por considerar  que la produce un evento extraordinario o especial. Estoy en desacuerdo con tales estimaciones, ya que, en mi personal concepto, la felicidad no tiene nada de extraordinario ni especial, porque dada mi  experiencia de vida feliz, sé que la felicidad más duradera no es más que la suma de situaciones sencillas que nos hacen la vida más grata, pero no un evento especial por sí mismo, extraordinario.

Ser felices o no, es opción que sólo nosotros mismos en nuestro fuero interno podemos decidir; dándole el color y sabor deseados a situaciones sencillas y cotidianas, sin que ninguna de ellas tenga por qué ser especial o extraordinaria. Aseguro que así como nadie puede hacernos felices si nosotros no lo aceptamos, tampoco es fácil que nos puedan hacer infelices, si la trascendencia de los eventos que nos acontezcan se la damos nosotros, sin permitir influencias externas.

Si consideramos que cualquier situación que nos sobrevenga, su mayor entidad de afectación  será aquella que nosotros mismos le otorguemos, y no la que represente en sí misma como una generalidad, siempre estará en nuestras manos hacerla mejor o peor; esto es,  abonarla o restarla a nuestra felicidad. Es que disponemos del calibrador permanente de todo acontecimiento sobrevenido: nuestro milagroso estado de ánimo, que nos posibilita mirar el devenir de todo acontecimiento del color que nos apetezca.

Así como verdad y sinceridad caminan juntas, con Dios y  amor tomados de la mano haciéndonos compañía en este largo y venturoso camino de la vida, felicidad e infelicidad son vecinas, escasamente separadas por la visión que de ellas tenga nuestra alma; porque somos nosotros quienes decidimos la positividad o negatividad de cada situación o circunstancia que nos afecte. Es por lo cual, el único valor cierto y real que tienen los actos o las cosas, en función de nuestras felicidad, será aquel que nosotros libremente le demos;  y eso, ciertamente, es un privilegio único de los seres humanos. Pienso que la felicidad no es algo que cae del cielo, sino que producimos en la interacción diaria con nuestros semejantes, porque depende de nosotros y no de ningún acontecimiento en particular.

Read Full Post »

« Newer Posts