Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘FE Y CONFIANZA’ Category

Independientemente del sabor, nuestra vida se asemeja a un pastel, que Dios nos permite confeccionar durante nuestra existencia física, tomando los ingredientes de nuestras vivencias diarias.

Muchas personas no llegan a entender este detalle existencial y pierden la oportunidad de crear, mezclando los elementos que, separados pudieran ser tóxicos, desagradables al paladar o negativos a nuestra salud espiritual y así construir un rico pastel de vida.

Por ejemplo, las situaciones difíciles y los momentos duros tomados individualmente o aislados, cuales nos preocupan y atemorizan, simplemente se convierten en una desgracia; pero, cuando los mezclamos y dejamos trabajar al tiempo, entendemos que son convenientes porque son ellas las que nos enseñan como evitar males mayores.

Cuando alguien deja de amarnos con la misma intensidad de nuestro amor o nos es infiel, la tristeza y desagrado temporal, visto como hechos aislados, nos frustran y duelen. Sin embargo, cuando mezclamos estos sentimientos con nuestra integridad vivencial, entendemos que son el tamiz mediante el cual aprendemos a separar lo mejor, de lo mediocre o negativo.

Además, existen otras dimensiones que no podemos determinar con nuestra lógica racional, donde se mueve esa organización universal perfecta, que nos permite respirar y bombear sangre a nuestro corazón, sin preocuparnos de la secuencia de tan importantes funciones; que nos permite sentir emoción, amor y temor, sin ubicación exacta de donde se producen estos fenómenos.

De alguna manera, nuestras circunstancias vivenciales se asemejan a los materiales necesarios para producir un pastel. El amor, la amistad, la familia, el sexo, el trabajo, los estudios, la diversión, los tropiezos, los errores, los aciertos y desaciertos, los sentimientos, nuestras visiones de la vida y las cosas, el dolor, la tristeza, la culpa, la caridad, la generosidad y el perdón; todos independientes y por separado, tienen un sentido diferente a cuando los amalgamamos en función de nuestro proyecto de vida.

La textura, presentación y sabor de ese emocionante pastel que es nuestra vida, sólo dependerá de nuestra creatividad, positivismo y fe en las muchas bondades que podemos extraer de las diferentes situaciones y eventos de nuestra vida.

Sólo tenemos dos posibilidades: mezclar los acontecimientos que nos afecten, bajo la premisa de que podemos transformarlos en beneficiosos, y seremos felices; u olvidando el poder que nos otorga nuestro origen divino, permitir que el pesimismo se imponga al optimismo, la resignación a la acción, y entonces con toda seguridad seremos infelices.

Read Full Post »

Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío”, enseñaba el filosofo chino Confucio, quien en mucho basó su pensamiento sobre la idea de cultivar la virtud personal y tender sin cesar a la perfección.

Desventuradamente -en la mayoría de los casos- los padres no atendemos a esta sabia admonición y por beneficiar a nuestros hijos, evitándole los sinsabores que nosotros enfrentamos en nuestro desarrollo, terminamos por hacerles la vida tan cómoda que castramos sus iniciativas y los hacemos vulnerables frente a los retos que les deparará su propia vida futura, donde difícilmente estaremos para ayudarlos.

Así como no es fácil observar impertérritos luchar a nuestros hijos, con inconvenientes que no serían tales con nuestra intervención, dentro de nuestras obligaciones como conductores y formadores de su carácter, requerimos apretar el alma mientras los vemos sudando y luchando para lograr vencer inconvenientes y lograr sus propias metas, manteniéndonos al margen como posible refugio pero no como actores principales.

Siguiendo esa enseñanza de Confucio, que finalmente logré aplicar, me costó mucho aceptar que mis niñas –al menos por algunos años- concurrieran a escuelas públicas, porque era allí donde aprenderían a dialogar con las personas que enfrentarían en su futuro como adultos, social y profesionalmente. Tampoco fue fácil aceptar que muy jóvenes realizaran actividades adicionales a sus estudios, que les enseñaran el valor del trabajo, el privilegio de tener una ocupación remunerativa y el agrado de suministrarse –al menos parcialmente- parte de sus propias necesidades.

Muchas personas fracasadas, en gran parte lo deben a esos padres que, imbuidos de un amor exagerado e irreflexivo, para evitar esfuerzos, posibles sufrimientos, sinsabores e inconvenientes a sus hijos, sin considerar que un día faltarán y ya no podrán ayudarles, al resolverle todos sus problemas, los criaron inútiles, exageradamente dependientes y casi impedidos de tomar sus propias decisiones.

Un poco de sufrimiento, tropiezos, fracasos y privaciones, pueden convertirse en las mejores lecciones de vida para los jóvenes frente a una cotidianidad, donde el éxito dependerá de la capacidad propia desarrollada, la fe en si mismos y la aptitud para vencer los obstáculos que se presenten, condiciones imposibles de lograr cuando los padres, cegados por un amor excesivo, se empeñan en hacerles la vida menos difícil de lo necesario para formar un carácter recio, optimista, valiente y emprendedor, cuales son las armas mas efectivas para vencer el peor enemigo: el temor.

Read Full Post »

El sol sale y el sol se pone y… nada nuevo hay bajo el sol. Estas sentencias bíblicas, aunque fueron escritas mucho después del advenimiento del hombre, rigen su vida sobre este planeta. El día… la noche, la vida y… la muerte, representan la bipolaridad de nuestra esencia humana. De cómo lo entendamos y asimilemos depende en mucho nuestra estabilidad emocional y nuestra felicidad. Concepción, nacimiento, desarrollo y muerte; cuatro instancias de nuestra permanencia física sobre este planeta. Al nacer, con el primer llanto saludamos al mundo y desde ese momento procuramos disfrutar de sus múltiples beneficios y facetas. La inocente y bella niñez, precede la confusa pero inolvidable adolescencia, para dar paso a la adultez que nos presenta las diferentes opciones sobre esa tabla de ajedrez que es nuestra vida consciente; sus resultados dependerán de nuestra forma de jugar. Si logramos la felicidad, merecemos felicitación, pero si somos infelices a nadie podemos endosar la culpa. Por siempre, independiente de la entidad, somos nosotros y nadie más quienes ponemos color a nuestra vida. Podemos ver salir el sol con entusiasmo y optimismo asumiendo que será el mejor día, y ese será su resultado; o presentir que no será bueno, que tendremos problemas, y el temor que desvirtúa la realidad se encargará de hacer gris lo que pudo ser brillante. Asimismo, podemos presentir una noche borrascosa, de ruidos ensordecedores y excesivamente fríos, y de tal manera desperdiciar su dulce olor a tierra mojada y ruidos silenciosos de caídas de hojas, que dan reposo al alma. Pero, si esperamos la noche como amiga mágica de nuestro romance con el mundo, que nos ofrece alfombra para el descanso, bajo un manto de azules estrellas que nos guiñan sus ojos cómplice y felices de acompañarnos en esa emocionante aventura nocturna, de amar a esas personas de nuestro entorno íntimo, que son la razón y el acicate para ser mejores, en vez de fría y borrascosa será una bendición. Es que Dios, que vela por cada uno de sus hijos, hace el día y la noche, con sus bellos colores, sonidos y silencios para nuestro disfrute y felicidad, pero no para el desaliento ni la tristeza. Por eso nacen los cervatillos y florecen los árboles en Primavera, sembrando de colores y optimismo al mundo; caen las hojas en el otoño para nutrir la tierra y abrir camino de vida a nuevos retoños; viene la nieve a pintar de blanco la planta del mundo, mientras hiberna el oso y las aves vacacionan en el Sur; y finalmente, nuevamente el brillante calor del verano, que cierra el ciclo de una vida que en toda estación y oportunidad nos brinda la posibilidad de disfrutarla. Es un ramillete de opciones disponible para todos; podemos tomar la que nos plazca. Depende de cómo utilicemos el mayor tesoro que vino y se irá con nosotros: nuestro estado de ánimo.

Read Full Post »

JOHNNY Y JENNY“Gustar de lo que hacemos, es más importante que hacer lo que nos gusta.”

Esa sabia admonición de que lo importante no es hacer lo que nos gusta sino gustar de lo que hacemos, atribuida desde un antiguo filósofo griego, pasando por un escritor ruso, hasta el maestro Don Luis de Unamuno, me parece de lo más acertada por su profundo contenido práctico, respecto de la posibilidad del disfrute de la existencia.

Caminando por una acera tropecé levemente con la escalera sobre la cual una chica, estiraba su cuerpo en posición incómoda, para limpiar la parte alta de la ventana. Avergonzado me disculpé, esperando por lo menos una mirada fulminante, pero no fue así; la chica me miró, me sonrió y continuó limpiando de buena gana su ventana.

Esa actitud ratificó mi criterio de que sobrevivir es instintivo, pero vivir intensamente y con deleite es algo cultural, típico del ser humano y derivado de su intelecto, que debe aprenderse y practicarse. Es que nuestra vida se desarrolla en lapsos de veinticuatro horas, durante las cuales, ocho horas trabajamos, otras ocho descansamos y las restantes realizamos diversas actividades sin determinar su tiempo exacto.

Dada esta distribución de tiempo, es al trabajo a lo que dedicamos un horario fijo seguro: ocho horas al día, durante por lo menos cinco días a la semana, lo cual representa la tercera parte de nuestra existencia total, pero el cincuenta por ciento de nuestra vida consciente, esto es mientras permanecemos despiertos.

Para quienes laboran sonrientes, alegres, transmitiendo vitalidad y optimismo, su trabajo representa un motivo de alegría y con ello ganan la mitad de su vida en felicidad. En cambio, quienes trabajan taciturnos, con cara de cansancio y desidia, lo sienten como un castigo y como consecuencia se hacen infelices, por lo menos en esa mitad de su vida consciente.

Para asegurarse la felicidad, por lo menos durante la mitad de la vida, si no se logra hacer lo que gusta, se debe evaluar y encontrar utilidad y positivad en lo que lo que se hace, con lo cual no solamente se logrará felicidad, sino que mejorará la salud física y mental, así como que se aumentará el caudal  de relacionados y amigos, lo cual por cierto es la base de ese sabio proverbio que enseña: “ quien es rico en amigos, es pobre en dificultades.”

Como consecuencia obligada de lo expuesto, quien realiza alguna actividad que no  disfrute, o no logre condicionarse a amar lo que hace, ciertamente pierde miserable e injustificadamente una parte importante de su vida, que ciertamente, es absolutamente irrecuperable.

Por cierto, a los jóvenes -a quienes corresponde luchar por hacerse un futuro- les cuento que esas personas que se condicionan para amar lo que hacen en vez de esperar encontrar lo que les gustaría hacer, normalmente atraen interesantes oportunidades profesionales y de trabajo, cuales les permiten desarrollar lo mejor de sí mismos,  lo que se conoce como el éxito personal. Vale la pena imitarlas.

Read Full Post »

«QUIEN A DIOS TIENE NADA LE FALTA,  SOLO DIOS BASTA.»

pareja-con-globos_21316Muchas de las consultas que recibimos, independiente de la situación planteada, se originan en ese fenómeno humano, pero superable, que es el temor.

Crecemos y nos formamos en una sociedad afectada por el temor. Frente a las opciones de confianza y fe o el temor, algunos optan por el último  que afecta gravemente su hoy y sus expectativas de futuro, restando posibilidades a su felicidad.

El temor es una operación mental que distorsiona la realidad, magnificando  las posibles consecuencias de lo temido.

Especialmente hoy, gracias a la globalización de las comunicaciones, la crisis financiera surte efectos psicológicos devastadores no solamente en quienes tienen sus fortunas en riesgo, sino también en quienes tienen menos que perder.

Frente a tal adversidad, debemos echar mano de nuestras reservas espirituales y convencernos de que, independiente de la magnitud de los eventos, tenemos capacidad para superarlos, porque como hijos de Dios disponemos de parte de su poder, precisamente para utilizarlo en estos casos.

Es posible que resultemos personalmente afectados, porque como parte de nuestra vida, siempre hemos enfrentado problemas de diferente índole, pero los hemos superado y de ellos hemos derivado experiencias capitalizables para vivir mejor.

En los años vividos, siempre hemos localizado el sustento para nosotros y nuestras familias; en mayor o menor grado, pero lo hemos conseguido. Nuestros niños han continuado creciendo, asistiendo a la escuela, y nosotros viviendo este maravilloso mundo de las cosas sencillas que Dios nos dio como heredad, donde hemos aprendido que la felicidad depende de nuestra personal circunstancia.

¿Qué es lo peor que nos puede pasar?  Bajar nuestros ingresos y moderar el consumo; disminuir la recreación y rebajar la actividad social. Pero seguiremos viviendo y cada día traerá una nueva oportunidad.

El aire, el agua, el sol, la tierra y con ellos los alimentos que necesitamos para subsistir y el… amor seguirán aquí, porque poco tienen que ver con la cosa financiera.

¿Qué puede complicarse satisfacer nuestras necesidades básicas? Es previsible que así sea, pero será un reto más y lo superaremos; siempre hemos salido adelante con fe, optimismo, diligencia y confianza. Se trata de asuntos por resolver,  y como en casos anteriores, los resolveremos.

¿Aporta alguna solución atemorizarse? No. Lo único inteligente que podemos hacer es asumir la situación, analizarla, procesarla y hacer todo lo que esté en nuestras manos para reducir su dificultad.

Tenemos que convencernos que no estamos solos con nuestros problemas. Dios está aquí para ayudarnos, si tenemos fe y somos diligentes. Es todo lo que requerimos y no es tan difícil. No ayuda la perturbación ni el temor. Debemos recordar que: «…quien a Dios tiene nada le falta, sólo Dios basta.»

Read Full Post »

« Newer Posts