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AMOR DE PAREJA

Jennifer,_Matthew¿Por qué es tan difícil la buena relación de pareja? Siento que el asunto no responde a procesos de lógica racional, sino a reacciones viscerales.

¿Acaso no es lógico que abandonemos la soltería, porque amamos a esa otra persona y hagamos todo lo posible por y para compartir nuestros mejores sentimientos, en una vida armónica, agradable y emocionante?

Pero…¿No es ilógico que, logrado el objetivo principal de convivir con la persona amada, en vez de hacer más fuertes los sentimientos de ternura, comprensión, solidaridad, entusiasmo, emoción, pasión y sexualidad, estos se desmejoren?

Creo que se trata de la incapacidad de entender la importancia de mantener y alimentar permanentemente el entusiasmo, la emoción, la ternura, la magia; y ese toquecito de locura que debe dársele siempre a… la sexualidad.

En las parejas felices, la relación es el eje alrededor del cual gira toda la actividad de ambos. El hacer pareja es aunar amor, personalidad y esfuerzos, en pro de una relación afectiva, progresiva y permanente.

¿De qué serviría la riqueza, títulos, honores, fama o poder si no se tiene un amor que llene integralmente, con el cual compartir éxitos o desvelos?

Por años he observado que la pareja desea una buena relación. Sin embargo, manifiestan problemas para mantener esa armonía, entusiasmo y emoción cotidiana. De toda esa experiencia deduje que las personas piden todo de su pareja –especialmente los hombres- pero poco están dispuestos a aportar por el logro de mantener el amor con libertad y la comunicación con respeto y armonía.

La relación de pareja no acepta supremacías porque es de dos, con iguales derechos y deberes, para convertirse en uno; donde ambos pierden o ganan de idéntica forma. Si uno y otro no sienten que aman con libertad y no con temor o resignación, la relación no puede mantenerse. Es que nadie hace pareja para sentirse peor que permaneciendo soltero.

El éxito o el fracaso de la pareja es asunto de dos; especialmente para quienes aman por vocación y decisión propia, pero no porque intereses subalternos, le indiquen la unión como posibilidad de solucionar algo diferente a la conveniencia de amar y ser amado; compartir y dar lo mejor de sí, en una relación que puede llegar a ser la más hermosa aventura que ser humano alguno pueda experimentar.

Es esto lo que siento luego de más de treinta y nueve años de feliz matrimonio, y así me corresponde divulgarlo.

foto-usuario-113616-5082573508Nunca he podido entender que algo sublime como el amor -en el caso de Dios el máximo- de alguna manera pueda materializarse o manifestarse con el castigo. Quizás porque estoy convencido de haber entendido perfectamente el mensaje de Jesús, hijo predilecto de Dios sobre esta tierra, en cuanto a que “Dios es amor.” De tal suerte, que tampoco comprendo como algunos religiosos presenten a Dios como un padre irascible, terrible y vengador, que sólo está pendiente de ver los errores de sus hijos para caerles encima y zás… castigarlos, olvidándose de su esencia divina, que es “amor”.

¿Cómo puede conciliarse el amor con el castigo? ¿Cómo se entiende que un Dios que es todo amor y sabiduría, pero que además nos diseñó un camino de vida desde antes de nacer, esté presto a castigarnos por actos que él sabía con antelación que podíamos realizar, y que por su poder infinito pudo evitar? En verdad, no lo entiendo.

Pienso que es por amor a Dios y no por temor a Dios que debemos actuar en función de nuestro beneficio y el de nuestros semejantes. No se me ocurriría, bajo ninguna circunstancia, decir a alguien que por temor a Dios debe actuar bien, sino que debe hacerlo por su amor a Dios. No puedo olvidar las noches de desvelo que pasé cuando niño por culpa de religiosos, que no obstante mi corta edad, me atemorizaban con el horrible castigo de Dios porque yo había cometido tal o cual tontería, propia de un pequeño inocente, lleno de curiosidad y deseos de conocer cosas nuevas.

Hoy, gracias a mi conocimiento del pensamiento de Jesús, cuyo mensaje trascendental que escindió la historia en dos, fue precisamente “EL AMOR”, cambié el temor a Dios por el amor a Dios. Eso me da una gran tranquilidad y paz espiritual, porque sé y no tengo duda, que Él no existe para acecharme y estar pendiente de mis errores y desaciertos para castigarme, sino para orientarme, para ayudarme, para darme lucidez en la toma de mis decisiones, para amarme hoy y… siempre.

Ojalá los maestros, religiosos y adultos en general, dejaran de estar asustando a los niños con Dios, diciéndole frases como “Si haces tal o cual cosa Dios te castigará”, “El castigo de Dios es horrible”, “Te irás al Infierno” o sandeces de ese tipo, que sólo logran aterrorizar a quienes se trajo a este mundo para ser amados, protegidos y bendecidos, creándoles y fortaleciéndoles el amor a Dios, a ese padre bueno que está ahí, dentro de cada uno de nosotros, y por tal sentimiento –el de amar y no por el temor- debería ser por lo cual actuásemos con amor, ternura, dulzura y consecuencia con nuestros hermanos humanos, seguros de que no hay error por grande que fuere, que Dios no perdone o implique que deje de amarnos.

0Como seres humanos, no requerimos ser boxeadores para que la vida, de vez en cuando, nos ponga contra las cuerdas, en alguno o varios de los muchos asuntos que conforman nuestra permanente lucha por una vida mejor.

Todos, salvo raras excepciones, creamos, abrazamos y acumulamos sueños; deseamos cosas y acumulamos sentimientos de diferente índole, que nos son muy caros; pero, casi en todos los casos, materializarlos, especialmente los más sentidos, ameritan decisión, dedicación, diligencia, esfuerzo –y a veces- sudor y… lágrimas.

Como no nos contentamos con una vida tediosa, resignada y monótona, desde que nos concientizamos de nuestro poder personal heredado de Dios, nos vemos impelidos a luchar a brazo partido por lograr nuestras metas; y sin escatimar esfuerzos, todos los días comprobamos nuestra inmensa capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias, que nos permite ser mejores, más útiles, aceptando a nuestros semejantes con sus virtudes y defectos, para ayudarlos y de tal manera crecer espiritualmente, haciéndonos todos los días… más hombres.

Que importa que la vida, algunas veces, nos ponga contra las cuerdas, si somos del tamaño de la circunstancia que se presente. Somos conscientes de nuestro poder, decisión, fe, seguridad, confianza, y positivismo. Eso nos hace recibir los sucesos indeseables, complicados y difíciles, como asuntos por resolver más que problemas, lo que de alguna nos aportarán conocimiento y experiencia en la vida.

Esas valientes personas, bien golpeadas por la vida, por quienes, cuando estuvieron en problemas, nadie daba medio por su futuro, quienes no se amilanaron ni permitieron que las circunstancias adversas o el temor invadieran su alma, simplemente aceptaron que la vida tiene sus baches y sus momentos difíciles; que todo tiene su tiempo y su resultado, pero que como la noche y el día, siempre son pasajeros. Ellos superaron las dificultades, y luego, disfrutaron aún más de una vida producto de su esfuerzo, fe y confianza en su diligencia y la fe en un Dios, que siempre consideraron presto a ayudarlos.

De esos triunfadoras aprendí, que no existe problema sin solución; porque nada, ni una hoja se mueve sin la voluntad de Dios, y por tanto, todo suceso tiene una razón; no importa si nunca la conocemos, porque lo que importa es el resultado, que al final, si aunamos a nuestra fe, dedicación y esfuerzo, terminamos aceptando de buen gusto, que fue conveniente lo sucedido.

Bienvenidas las dificultades, porque son importantes para probarnos de que somos capaces, cuando se requiere sacar lo mejor que tenemos por dentro.

A380En las noches cuando despierto percibo un profundo silencio, como si el mundo se hubiese detenido. Entonces presiento lo que algunos humanos perciben como la soledad: esa aprensión inmensa del hombre como especie, frente una naturaleza gigantesca, anciana, imprevisible, pero muy poderosa; que produce fenómenos incontenibles, terribles y destructivos, cuales no podemos vaticinar cuando se desencadenarán, y frente a la cual somos minúsculos y… vulnerables.

Es ese silencio absoluto que genera un sentimiento extraño y paralizante de indefensión, de sensación de infinita pequeñez, donde nuestra dimensión física es menor que un grano de arena y nuestra vida con respecto a su edad, menos pasajera que la del más pequeño de los insectos. Entonces me pregunto:

¿Realmente estamos tan solos en el camino de nuestra vida? Definitivamente no. No estuvimos solos antes de nacer, ni en esta vida, ni después de morir, porque somos un plan divino y por tanto siempre hemos tenido segura y buena compañía: Dios que nos ama y protege. ¿Cómo podemos sentirnos solos con tan inmejorable compañero?

Creo que quienes se sienten solos es porque no sienten a Dios en su corazón, y eso produce su horrible sensación de soledad. Dios nos pertenece a todos, sepamos de Él o no; siempre está en vigilia, presto a ayudarnos si lo requerimos; es quien nos produce sueños maravillosos, que traen paz a nuestra alma y nos hacen despertar optimistas; es quien sin explicación racional, en oportunidades nos hace evitar un camino porque en el medra el peligro; Él nos acerca a las personas que amamos y aleja aquellas que podrían perjudicarnos; Él provee nuestra familia, amor, salud y bienestar; Él nos lleva de la mano para encontrar la satisfacción de nuestras necesidades materiales y espirituales, señalándonos el bien y el mal, permitiéndonos libremente tomar las decisiones apropiadas.

Su amor va más allá de esta vida, y está esperándonos con los brazos abiertos a la hora del regreso; pero no para pedirnos cuentas sino para acogernos en su regazo, desde siempre supo cómo y para donde íbamos. ¿Cómo va a pedirnos cuentas de lo que Él ya conocía que haríamos, en un viaje que Él mismo nos diseñó? Eso no tiene lógica, como tampoco lo tiene sentirse solos.

Por eso, por todo eso, no creo en la soledad como una realidad de ningún ser humano, sino como una ficción que, como el temor, es una creación maligna de nuestra mente, cuando no tenemos suficiente fe en el amor y poder de Dios.


BRINDIS_Iker_Casillas_rinde_espera

¿Cómo viven los millonarios? No se ni me interesa; quizás porque he tratado de cerca unos cuantos, siendo casi una constante verlos siempre apurados, estresados, malhumorados y con deficiente relación familiar.

Algunas personas al desear “vivir como millonarios”, se refieren a lo único que pudiera diferenciarlos: su riqueza. Pero es que no es la riqueza lo que define su disfrute de la vida, porque lo que un ser humano requiere para sobrevivir no  amerita grandes cantidades de dinero, porque en el más alto porcentaje se encuentran a su alcance, sin mayores  requerimientos económicos, porque se trata de alimentos, asistencia a la salud, educación, vestidos y un sitio donde habitar, lo cual puede ser adquirido con trabajo, diligencia y eficiencia.

¿Qué podría comer, tomar o usar un millonario, diametralmente diferente a lo que tiene acceso una persona común y corriente? No mucho; especialmente si consideramos que el mejor aderezo para disfrutar de un alimento o bebida, lo es el apetito; y que, más importante que el tamaño, calidad o ubicación de una cama, para el buen reposo lo es el sueño.

Una persona que vive y mantiene una familia con su trabajo, no tiene mucho de que preocuparse, porque su diligencia, dedicación y cumplimiento le asegura el sustento; su única ocupación, más que preocupación, es cumplir cabalmente con su obligación, por lo cual tiene la tranquilidad mental y suficiente tiempo para atender esa familia que comulga con él sus alegrías, problemas y necesidades.  Especialmente su cónyuge, quien no tiene que compartirlo con sus largas reuniones de negocios y relaciones públicas, que restan tiempo para el solaz y disfrute del hogar.

Nuestra diferencia con los seres irracionales, es precisamente, no conformarnos con lo material únicamente, sino requerir para nuestra plenitud de otros elementos que no pueden ser evaluados desde parámetros netamente físicos, porque corresponden a nuestra esencia espiritual. Como resultado, más que una casa, auto, mobiliario caro, delicatesses o dinero,  ambicionamos amor, solidaridad, lealtad, salud física y mental, tranquilidad espiritual y compartir lo que disponemos, con las personas que amamos.

Pudiera ser que algún millonario disfrute de esas bendiciones de Dios –que no requieren riquezas- pero serían excepciones; no obstante, en las personas comunes con crecimiento espiritual, eso es lo normal.  Por eso, prefiero disfrutar el mundo de las cosas sencillas, cual no requiere dinero para dar plenitud sino una actitud positiva, lo cual está al alcance todos,  y venturosamente,   es parte de mi personalidad.

MERCEDES SOSA I

Cuando muere un cantor, de esos que nos llegan a el alma, sentimos que con él se va un poco de nosotros mismos, pero cuando muere alguien que interpreta nuestros sentimientos más profundos, sentimos que si calla el cantor, de alguna manera, calla la vida; o por lo menos, algo importante de la nuestra.

Cuando calla una voz como la de Mercedes Sosa, caja de resonancia de la protesta, descontento y frustración de mi generación, allá por los años sesenta y setenta, cantando por nosotros lo que no fuimos capaces de hacer sentir a nuestro pueblo con gritos, piedras, desde las universidades y las calles, sentimos como si finalmente, el tiempo nos hubiera robado un poco de nuestra propia voz.

La negra se fue, pero nos dejó varios mensajes que no deberíamos olvidar; que no se requiere nacer en cuna de oro, tener cultura o conocimiento especial, para entender y sentir por nuestra gente… la gente del mundo, porque Mercedes Sosa era Argentina, pero universal porque le pertenecía al mundo.

Su voz, su música y su danza, también nos recuerdan que no podemos olvidar nuestro compromiso de sentir y luchar por nuestros hermanos desamparados; que manifestar los sentimientos de protesta, enmarcados en una hermosa voz, envueltos en el halo de una dulce melodía, pueden ser más efectivos y llegar más lejos que una piedra o… una bala. Seguramente, porque como ella lo divulgaba, en vez de quitar la vida debemos dar gracias a la vida, que nos ha dado tanto.

En las montañas, los vallados y las pampas del Sur, los lagos, los mil caminos que no llevan a ninguna parte de nuestros llanos; las costas de los ríos y caños encrespados con un aire de no se donde; los callejones, las alquerías y las querencias, donde la gente de nuestros pueblos esconde su renuncia a una vida mejor que no llega nunca, pero que sabe que les pertenece y… llegará, siempre estará presente la voz de esa soñadora, cantadora y contadora de sueños que fue “La Negra.”

Los vientos helados del altiplano y las cumbres de Machu Pichu; el caminito que se pierde entre desiertos… sin arena, los esteros y los humedales; el chic chac de la carreta que se niega a morir y el hombre humilde, que es de aquí y de allá, de alguna manera continuarán como protagonistas en esa lucha constante de vencer y lograr, en ese paisaje humano que tan bien supo pintar la voz de  Mercedes Sosa.

Yo, que soñé y he vivido toda mi vida con la esperanza de un mundo mejor, donde todos sintamos la tierra como nuestra, y a los hombres como nuestros hermanos -para compartir lo poco o mucho que tengamos- sin que aún, luego de más de sesenta años se haya culminado, la canciones en la voz de Mercedes Sosa, continúan siendo un camino de esperanza.

TODOS SOMOS UNO

“TODOS SOMOS UNO EN SIMBIOSIS CON DIOS”

Playa-Ferrara-En-Torrox-Costa-Provincia-de-Malaga_7555Nuestra naturaleza gregaria nos hace conectarnos con la idea de compartir vivencias, experiencias y… ayuda mutua, como condición para lograr una vida plena, cual no es posible obtener aislados o en solitario. Por tanto, requerimos desarrollar la actitud de sentir a las personas e interesarnos por sus particulares situaciones.

Conectarnos con el alma del prójimo es imbuirnos de su situación, compartiendo sus penas y problemas; dando apoyo moral y físico, a fin de hacer menos pesada su carga, porque cualquier situación siempre es más llevadera entre dos o más. Somos un todo con Dios y con el resto de los demás seres humanos, por lo cual las experiencias de mi hermano, de alguna manera tocan mi bienestar.

Funcionamos como órganos de un mismo cuerpo; si alguno se afecta, influye en su integralidad funcional y resultado. Cuando disfrutamos el éxito de nuestros hermanos o nos solidarizamos con su dolor y abriendo el corazón ofrecemos la mano solidaria, estamos contribuyendo con nuestro propio bienestar. Es que es difícil ser felices en soledad y todos necesitamos de… todos.

Compartir es condición indispensable para lograr nuestra realización material y espiritual. Nuestros hermanos humanos son el mayor regalo de Dios, ya que sin ellos nuestra vida no tendría significado.

Por eso tenemos que amarlos, aceptarlos, entenderlos, edificarlos y convertirlos en parte de nuestra propia preocupación. Fue eso lo que quiso significar Jesús cuando enseñaba: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” En esa sencilla expresión nos legó un compendio de amor, fe y esperanza en nuestros congéneres; pero también, por nuestra diversidad natural, nos dejó un compromiso: aceptar a nuestros semejantes como Dios los creó, porque al diseñarnos a su imagen y semejanza, nos hizo únicos y especiales.

Dios es amor, esencia, energía y poder juntos, más allá del tiempo y el espacio. Si reflexionamos sinceramente, entenderemos todo lo hermoso, amoroso, sensible y solidario que existe dentro de cada ser humano, siempre esperando que alguien toque la puerta y lo despierte, para saciar su sed de dar.

Tenemos necesidad de sentir que somos parte de un todo que es sinérgico, universal y poderoso; que no estamos aislados sino conectados, y que nuestros asuntos y los de las demás personas son de interés universal; que Dios nos puso sobre esta tierra para acompañarnos, amarnos, ayudarnos y jamás nos dejará solos. No asimilarlo y aprovecharse de ello, sería un desperdicio y una torpeza… imperdonables.

VIVIR UN MOMENTO

“Lo importante no es cuánto se vive, sino cómo se vive.”

foto ii

Estoy convencido que la vida es algo más que respirar, comer y dormir; es como una bola de plastilina que se nos entrega al nacer, para que le demos la forma que deseemos. Pero, como únicamente nosotros tenemos acceso a nuestro ser interior, conforme a nuestra individual óptica propia y del entorno resultará mejor o peor.

Por otra parte, el privilegio de poder manejar nuestro estado de ánimo en el período de vida que nos pertenezca, posibilita manejar a nuestro antojo el factor tiempo, respecto de la intensidad de nuestros momentos felices. Así, podemos vivir situaciones por años sin experimentar plenitud, pero en otros casos o circunstancias, en un minuto vivimos un mundo de felicidad.

He presenciado tantas escenas edificantes y aleccionadoras, cuando los humanos somos capaces de ponernos por encima de nuestras miserias humanas y dejamos fluir esa espiritualidad que heredamos de Dios y que simplemente nos hace… maravillosos.

Hoy revisé las fotos de la boda de Katie Kirkpatrick, de 21 años con su novio Nick de 23, el 11 de Enero de 2005 en los Estados Unidos, cuales me arrancaron lágrimas, que no preciso si son de dolor, tristeza, felicidad o alegría.

En su boda Katie estaba espectac

ular con su traje blanco bellísimo que la hacía especialmente tierna y desbordando alegría, obsequiando a los p

resentes su mejor sonrisa, amor y dulzura, aunque ciertamente, se veía delgada… muy delgada, lo cual pareciera natural si consideramos que ella sufría de un cáncer terminal, que le hacía perder peso todos los días.

Su novio Nick, sus padres y los amigos presentes estaban emocionados, inundados de alegría, amor, belleza y… ternura. Al fin y al cabo, ella era la mujer que él había amado desde que era adolescente, y contraer matrimonio con ella no era sólo cumplir una promesa sino materializar un sueño, que se hacía realidad aunque solo fuera por poco tiempo.

En la fiesta, Katie reía a mandíbula batiente sentada en su silla de ruedas, escuchando a su flamante marido y sus amigos cantando para ella. A su lado, su fiel compañero de los últimos años, el tubo de oxígeno que le daba respiración artificial. De tiempo en tiempo, en medio de la fiesta, Katie se paraba pero tenía que sentarse a descansar, porque el dolor no le permitía estar muchos ocos minutos de pie, pero en ningún momento venció su sonrisa.

Katie sabía que le quedaban pocos días de vida -quizás horas- pero los vivió intensamente con ese maravilloso hombre que Dios había dispuesto para ella, quien había permanecido todo el tiempo a la cabecera de su cama y ahora cumplía su mayor sueño. Ella entendía que ese era su regalo de vida, que muchas personas aun con muy buena salud y muchos años por delante, teniendo la oportunidad de vivirlo todos los días, no tenían idea de su importancia y lo desperdiciaban.

Katie… murió 5 días después del casamiento.

¿A dónde iría Katie? No lo se, creo que sólo Dios lo sabe. Pero sí siento es que para quienes tuvimos la oportunidad de verla, aunque fuera en fotos, su carita de ángel, su voluntad venciendo su propio dolor, y su valor por encima de cualquier vaticinio, para disfrutar de una felicidad que le estaba robando a lo poco que le quedaba de vida, representa una valiosa lección que nunca deberíamos olvidar.

Katie nos dejó un mensaje imperecedero: La felicidad convive con nosotros, siempre esperándonos e independientemente de cual fuere nuestra situación; porque en el fondo, en lo más profundo de nuestro ser, lo importante es qué sentimos por la vida y por las demás personas. Pero también, que la felicidad no tiene tiempo definido y, por lo tanto, no se trata de cuanto se vive sino de cómo y por qué se vive.

imagen de celulares

No hay duda de la importancia cultural y de todo género que el Internet y los celulares aportan al mundo, en su proceso de globalización. Especialmente para las relaciones personales, acercan a la gente con su abanico comunicativo, traspasando el tiempo y el espacio.

Sin embargo, en la intimidad de la pareja la situación tiende a complicarse. Todos los días recibo correos de personas -especialmente damas- quejándose del uso de estos instrumentos por sus pares, como medios para materializar infidelidad, inclusive sexual, mediante
laboratorio-b-centro-de-computo-fiis-unac contactos extra-pareja, con visualización de imágenes y vocalizaciones eróticas

¿Dónde reside el problema planteado?

¿En los contactos con otras personas, las imágenes estudiadas y preparadas,         los suspiros o gemidos, pre-estudiados?

No lo creo. La raíz del asunto está en la insinceridad de algunas personas, quienes en vez de comunicar lo que sienten y desean a sus parejas, llenan sus vacíos existenciales y fantasías sexuales, ocultos detrás de una pantalla, desperdiciando esa fuente de amor, comprensión y sexo real, vivificante, apasionado, cierto y verdadero que podrían ofrendarle sus parejas.

La autocomplacencia pudiera ser positiva en algunas etapas y condiciones de la vida, pero al menos en el aspecto sexual no tiene comparación con la realidad; máxime si se acompaña de la ternura, comprensión, solidaridad y buena comunicación, que puede dar esa persona que ha decidido hacer vida en común.

Si una persona ama de verdad y siente reciprocidad de sentimientos y acciones, no hay Internet ni celular que valga frente a esa relación personal intensa. Es que utilizar para esos fines el Internet o el celular es fantasía; y no hay nada más emocionante que convertir en realidad la fantasía, con esa persona que amamos y con quien compartimos nuestra vida, pero que además conoce perfectamente que, donde, como y cuando nos gustan y apasionan los actos y las cosas.

La curiosidad, las insatisfacciones y las fantasías son parte de la naturaleza humana; tenemos que aprender a convivir con ellas y… controlarlas. No debemos temer a los adelantos que puedan excitar esa parte de nuestra individualidad, sino ponerlos a nuestro favor para hacernos la vida más agradable. Por tanto, las parejas en vez de preocuparse por como alguien pueda utilizar estos medios de comunicación, su interés deben ponerlo en mantener una relación armoniosa, agradable, emocionante, renovada y edificante; que evite el hastío, el aburrimiento y la necesidad de escapar por algún medio de una relación que se transforma en indeseable.

Cualquier medio de comunicacion bien utilizado es de gran utilidad al hombre. Asimismo, son muchas las personas que han encontrado en el Internet no sòlo un  medio eficiente de aprendizaje o refugio a su soledad, sino otra persona que  con iguales vacíos logró mutua identificación y comunión de intereses, que les posibilitaron reunirse y hacer una vida feliz en común.

Por tanto, debemos reflexionar que no es el medio en sí mismo sino el uso que le demos lo que determinará su utilidad o beneficio individual y colectivo.

Finalmente, no es comparable la sensación frente a un computador o celular con la realidad de sentir  el amor, el calor, la ternura y la pasión que es capaz de dar una pareja, cuando se siente respetada, amada, aceptada, enaltecida y… deseada.

SUSAN BOYLEEn la televisión británica, millones de personas pudimos admirar un símbolo viviente de un milagro moderno: Susan Boyle, la aparentemente tímida y sencilla mujer escocesa de 48 años, que dejó estupefactos a los jurados del programa de televisión ‘Britain’s Got Talent’, erizó pieles y robó lágrimas espontáneas, mientras conquistaba el corazón del mundo, con su bellísima, tierna y extraordinaria voz, al cantar un tema del musical ‘Los Miserables’, dreamed a dream,

Para mí no sólo fue portentoso, refrescante, edificante, sino que me produjo esta reflexión: ¿Acaso fue sólo su voz lo que impactó al público? Porque su presencia no pudo serlo, ¿O…sí lo fue?

Personalmente creo que fueron las dos cosas: la primera, su voz privilegiada, sublime, impactante, extraordinaria, casi celestial. Pero es que su presencia, que segundos antes hizo reír y generó burlas en un público etiquetado y marcado por modelos impuestos, tuvo algo extraordinario que simbolizó la supremacía del arte como manifestación espiritual, penetrando como una espada en el alma de los asistentes y sacando a flote, valores más importantes que la presencia física.

De alguna manera, fue una lucha entre lo permanente –el arte, el valor, la fe, la confianza y… los sueños; frente a lo temporal: la belleza física, etiquetada y modelada, conforme interesa a los anunciantes y al mercado de consumo.

El éxito de Susan Boyle es el éxito de buena parte del mundo; especialmente de quienes creemos en valores humanos, más trascendentes y permanentes que una cara bien maquillada, unos implantes mamarios o unas medidas 90-60-90.

Hoy, para más de 6 millones de cibernautas que acceden a Facebook y You Tube, Susan Boyle es algo más que una bella voz; creo que representa lo que se puede ser y hacer si se tiene valor, perseverancia, fe y diligencia para materializar… los sueños.

Susan Boyle ha demostrado que es más importante el talento, la decisión -y el arrojo cuando es necesario- que la presencia física, engreída y vanidosa, porque lo primero es un valor real y permanente, mientras que lo segundo corresponde a la vanidad y lo temporal.

Este evento extraordinario, especialmente las sonrisas burlonas de los jurados y las carcajadas de los asistentes, que en segundos se transformaron en admiración y aplausos, nos señalan cuan fuerte es nuestra espiritualidad, que siempre se impondrá por encima de la materialidad; porque en el fondo, muy dentro de nosotros mismos, seguimos siendo buenos, nobles y puros. Esa es la esencia de nuestra existencia que se origina en Dios, quien todos los días nos demuestra que podemos soñar, porque siempre estará, a nuestro lado, para ayudarnos a lograrlo.

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